Te apasionan las Neurociencias? A mi me vuelven loco. Tanto que ya lance tres libros: CEREBRA LA VIDA, CEREBRA LA SEXUALIDAD y CEREBRA LA EDUCACION. Te interesa sondear en los misterios del cerebro? Adelante. Acertaste el lugar.
jueves, 16 de julio de 2020
TIEMPO DE APRENDER? NO. TIEMPO DE DESAPRENDER...!!!
Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion del sabado 11 de abril de 2020. Todos los derechos reservados.
Una de las frases desgastadas en estos tiempos de pandemia es que debemos salir aprendiendo muchas cosas para poder hacer productivo todo este tiempo. Sin embargo, cerebralmente hablando no hay nada mas inexacto que esto... por que? Porque el cerebro no aprende en situaciones de estres, el estres no proporciona buenos neurotransmisores para fijar conceptos ni aprender aptitudes y menos actitudes. Si bien siempre insisto en que la emocionalidad es necesaria para fijar conceptos, sin embargo cuando el cortisol del estres predomina no puede haber concepto fijado, y entonces es cuando todo lo vivido es tiempo perdido cognitivamente hablando.
Vivimos un tiempo en que encontramos que lo que hasta hace apenas dos meses era la norma, hoy no lo es, y nos damos cuenta que ya no va a serlo mas. Formas de trabajar, maneras de estudiar, relaciones humanas nunca seran iguales en la humanidad post pandemica. Y si no nos damos cuenta de esto, estaremos buscando la solucion a nuevos problemas por medio de viejos caminos que ya no conducian probablemente a nada y que ahora, a la luz de los nuevos hechos, lo haran menos. La pandemia nos hara diferentes personas: oficios cambiaran, profesiones se reinventaran, y el que no lo hace, esta condenado a sufrir mucho hasta darse cuenta de que debe hacerlo.
En la medicina el ejemplo es claro. Los que hace años hacemos consulta a distancia tenemos bien sabido que el paradigma del paciente frente a frente aunque sea para sus controles cotidianos, debera cambiar, reservandose eso solamente a la exploracion fisica y los procedimientos indispensables para realizar el tratamiento. En educacion tambien: las aulas presenciales deben dejar rapidamente su sitio a la virtualidad y a la transmision de conceptos mas que de contenidos, algo que deberia haber sido asi desde siempre pero que, por no salirnos de nuestra zona de confort, los docentes hemos ignorado con devocion y terquedad casi propias de una mula. Todo va a cambiar post Covid-19 y eso no podemos (ni debemos) olvidarlo.
Es por eso que de ahora en mas no debemos decir que la pandemia debe dejarnos algo que aprender. En realidad, la pandemia nos ayuda a desaprender mucho, a destruir los conceptos y paradigmas que eran aparentemente intocables en nuestras vidas, y que deben deconstruirse en nuestro esquema mental para reinventarnos en nuestras profesiones, en nuestras relaciones, en el dia a dia post pandemia. Es imposible aprender si antes no de desaprende. El cerebro no puede construir un esquema mental sobre otro pre hecho. La mente debe otorgarle flexibilidad a los conceptos, destruir los dogmas construidos como inmutables, y una vez rotos los preconceptos y los preaprendizajes, aprender de nuevo, aunque eso represente "gasto energetico" y nuestro cerebro este siempre dispuesto a ahorrar energia, sobre todo en tiempos de carencia como los que vivimos. Porque esa es la naturaleza: el cerebro sabe que no se vienen tiempos faciles, entonces se aferra a lo que menos energia la haga gastar, y eso es lo que siempre le funciono hasta ahora pero ya no le va a funcionar. Por eso tambien es tan dificil desaprender...
Es tiempo de desaprender primero. No de aprender mal. Es tiempo de dar rienda suelta a la creatividad y reinventarnos en todas las areas de la vida. El cerebro nos comandara en ese proceso DE LA CABEZA que en otros ambitos se denomina EVOLUCION. Y el que no evolucione, se queda atras. Nos leemos el sabado que viene.
TIPS NEUROEDUCATIVOS PARA LA EDUCACION EN TIEMPOS COVID
Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion de los sabados 9, 16 y 23 de mayo de 2020. Todos los derechos reservados.
La encrucijada COVID-19 no solo es sanitaria. Tambien abarca otras areas como la economia, la repercusion social, hasta la espiritualidad, y, por supuesto, la educacion. De golpe y porrazo, de la noche a la mañana, hemos tenido que adaptar nuestra forma de vivir a un nuevo estilo, bien denominado por el Ministro de Salud como "Modo Covid de vivir". Muchos se han bancarizado para no tocar el papel moneda o no salir de casa aprendiendo a usar pagos electronicos, muchos ya formalizamos lo que veniamos haciendo hace tiempo que es la consulta medica a distancia y asi. Pero realmente donde todos coinciden es que tenemos serios problemas a la hora de "transplantar" el aula presencial al mundo virtual. Y eso es porque, como nos enseñara Leslie Hart "querer enseñar sin saber como funciona el cerebro es como querer hacer un guante sin haber visto jamas una mano". Por eso, antes que usar computadoras o aprender los secretos de cualquier plataforma virtual de clases, tenemos que conocer que pasa en el cerebro ante la mal llamada "virtualidad", porque virtual es algo que no existe en la realidad, y esto es mas bien el uso de tecnologia para poder enseñar. Y en ese contexto nace la Neuroeducacion y la Neurodidactica, que no son mas que disciplinas que integran el conocimiento del funcionamiento del cerebro para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje. En estos sábados me permitiré proporcionarles un resumen de mi próximo libro CEREBRA LA EDUCACIÓN (muy pronto ya a disposición) para intentar que el proceso de aprendizaje sea el más agradable para todos, alumnos y docentes.
Y he ahi el primer concepto errado: enseñar no es transmitir conocimientos, no solo en tiempos COVID sino en todo momento. Enseñar es transmitir capacidades. Si eso no lo hemos hecho en la realidad, no lo haremos por nada del mundo a distancia. Entonces, antes que conocer tecnicamente como "llegar" a nuestros alumnos, debemos replantearnos seriamente: estamos educando para el lobulo frontal o lo hacemos tambien para el sistema limbico? O dicho de otra manera, menos neurocientifica: estamos transmitiendo solo conocimiento vacío, o realmente estamos impregnando el saber de capacidad de fijación para que pueda ser usado cuando sea necesario? Es decir, enseñamos para que sirva o solo por transmitir elementos para memorizar? La revolucion, entonces, no es la de "una computadora por alumno" o "la mejor plataforma para enseñar", sino el concepto de docente "llegador", que "compra" emocionalmente al alumno para, como siempre digo, introducirle sin que se percate, el conocimiento en su cerebrito ávido de conocimiento, que es así aunque el mismo no se de cuenta. Y es que las emociones importan, son el mecanismo que la evolucion ha puesto en nuestro cerebro para poder sortear los obstaculos, ya que todo lo que esté movido por un impulso emocional siempre tiene más éxito. La gestión de esas emociones es un factor que no hemos incorporado aún a la docencia, el manejo de ellas nos garantiza mejores competencias en nuestro desempeño. Enseñar emociones es un concepto que debemos comenzar a manejar los docentes, ya que no solo es la base de la capacidad de actuación del ser humano, sino que, como vimos muchas veces en este espacio, es el "pegamento" con el cual quedan adheridos los conocimientos al cerebro humano, ya que las emociones positivas facilitan el aprendizaje, mientras que las negativas activan la amígdala que es nuestro centro de alarma cerebral, dificultando el paso de la información entrante a las zonas donde reside la memoria: el hipocampo y la corteza prefrontal, sedes de la llamada "memoria ejecutiva", la encargada de la ejecución de los procesos. Nos preocupamos mucho de la consabida "gestión del conocimiento" pero nunca lo hemos hecho acerca de gestionar las emociones. El ambiente neuroeducativo propicio aumenta el aprendizaje, y la empatía, factor que debemos cultivar los docentes, es fundamental para educar desde la comprensión.
Es muy importante saber que cada cerebro es distinto, no hay cerebros iguales en ningun caso. Esto es mas que un cliché neuroeducativo, es una realidad comprobada por neuroimágenes. Si bien la anatomía es similar, la conformación del entramado neuronal es diferente y jamás igual para ningún ser que habitó esta tierra, y eso hace de cada individuo (y su cerebrito) absolutamente especial y diferente. Y tiene una gruesa implicancia educativa: si educamos a todos por igual, habremos incurrido en el pecado de convertir a nuestros alumnos en "another brick in the wall" otro ladrillo en la pared, como denunciaba Pink Floyd alla por los finales de los 70 en el siglo pasado. El concepto de diversidad amplía mucho más el concepto de educación inclusiva, no limitándose solo a personas con discapacidades diversas, sino considerando que todos, en mayor o menor medida, tenemos menos capacidad en algunas áreas que otros. Por ello, nuestra enseñanza a distancia debe ser lo menos homogenea posible... suena como una bofetada, si, pero enseñar "en bloque" es el peor error que podemos cometer... a distancia y en el aula.
No podemos dejar de saber que para el cerebro, descubrir es una consigna inconscientemente impregnada en su funcionamiento. En el proceso de aprendizaje, la novedad es un elemento fundamental, indispensable e irrenunciable, ya que facilita el aprendizaje de una manera brutal. El cerebro es muy curioso y lo nuevo siempre concita la atención y vuelca la voluntad hacia el deseo de saber. Los contenidos académicos abstractos, descontextualizados e irrelevantes hacen que la experiencia del aprendizaje sea aburrida y frustrante para el alumno, ya que la atención comienza una caída en picada violenta a los 10 minutos de clase y se pierde por completo luego de 15 minutos de vacío académico en forma y contenido, algo que mi gran amigo neurocirujano, neurocientífico y docente Roberto Rosler dió en llamar "una amplia desperdiciolandia cognitiva". Los alumnos tienen una tendencia natural a no querer reflexionar, pero son todos y sin excepción, curiosos por naturaleza, y esa curiosidad activa a las emociones que al final llevan a la búsqueda del conocimiento, y finalmente, al aprendizaje. Estimular la curiosidad es el camino a sus cortezas prefrontales, como docentes no desactivemos nuestro GPS educativo.Y uno de los hechos que debemos aprender de esto es que en el proceso educativo no importa la recompensa, sino la sorpresa que conlleve esta, lo que traiga aparejado de la mano de manera absolutamente imprevista. Yo soy enemigo de las estrellitas como premio al esfuerzo, soy más proclive a una recompensa inesperada, como el conferirle una responsabilidad diferente ante el grupo (liderar un grupo de lectura, sacar un chupetín del bolsillo (aunque no sean buenas las golosinas), o regalarle un pequeño libro o un presente sencillo hecho por el docente que signifique más que una distinción como una medalla, y sea algo más personal, como "una parte" del propio maestro. Y tomar en cuenta este tip: siempre es mejor aprovechar los primeros minutos de la clase, cuando la atención aún no ha entrado en picada, para transmitir los contenidos más relevantes, para luego dividir la clase en segmentos de 15 minutos, entre los cuales el docente pueda recurrir a elementos sensoriales, como el movimiento, una actuación que implique un remedo gestual, o algún recurso que estimule los sentidos, como el cambio del timbre de voz, el cual, está demostrado, actúa como un gancho de atracción muy poderoso para llamar la atención de los alumnos.
Por otro lado, siempre se ha dicho que la práctica hace al maestro, aunque en realidad construye al alumno. Y es que el cerebro conecta la nueva información con la ya conocida, por lo que aprendemos mejor y más rápidamente cuando relacionamos la información novedosa con los conocimientos ya adquiridos, porque entrelaza los circuitos neuronales de la corteza en donde hubo almacenado el conocimiento, con otros circuitos que contienen información diferente, pero relacionada con la primera. De esta manera, se hace más sencilla la evocación del contenido posteriormente, y se refuerza la fijación del concepto que se desea aprender. Es la base funcional del llamado "aprendizaje por asociación".. Para optimizar el aprendizaje, el cerebro necesita la repetición de todo aquello que tiene que asimilar y lo realiza mediante la adquisición de toda una serie de automatismos, siendo esta la forma en la que memorizamos. Pero esto necesariamente requiere tiempo. La automatización de los procesos mentales hace que se consuma poco espacio de la memoria de trabajo (asociada a la corteza prefrontal, sede de las funciones ejecutivas) y sabemos que los alumnos que tienen más espacio en la memoria de trabajo están más dotados para reflexionar. Sin embargo, es aquí donde nos encontramos con que la repetición o la memorización muchas veces puede ser aburrida, por lo que los docentes hemos de ayudar a adquirir y mejorar las competencias necesarias según la práctica. Por ejemplo, la práctica continua de cálculos aritméticos y la memorización de la tabla de multiplicar es imprescindible en la resolución de muchos problemas matemáticos o el conocer de memoria las reglas ortográficas es imprescindible para escribir con corrección. El problema reside en que muchas veces la práctica intensiva puede resultar aburrida por lo que sería aconsejable espaciar la práctica en el tiempo y variarla con otras actividades. Esta es una de las razones por las que siempre estoy en contra de los contenidos programáticos, ya que en vez de ser lineales deberían ser "en espiral", es decir, en forma progresiva en el tiempo prolongado con un eje principal y subsidiarios cognitivos basados en el mismo con buen margen de tiempo para la práctica, no encajonados en una serie de objetivos cognitivos a conseguir entre dos fechas.
Otra frase cliché en la enseñanza es la de "aprender jugando". Y es más que eso, porque el juego constituye un mecanismo natural arraigado genéticamente que despierta la curiosidad, es placentero y permite descubrir destrezas útiles para desenvolvernos en el mundo. Los mecanismos cerebrales innatos del niño le permiten, a los pocos meses de edad, aprender jugando. Se libera dopamina que hace que la incertidumbre del juego constituya una auténtica recompensa cerebral y que facilita la transmisión de información entre el hipocampo y la corteza prefrontal, promoviendo la memoria de trabajo. El juego constituye una necesidad para el aprendizaje que no está restringida a ninguna edad, mejora la autoestima, desarrolla la creatividad, aporta bienestar y facilita la socialización. La integración del componente lúdico en la escuela resulta imprescindible porque estimula la curiosidad y esa motivación facilita el aprendizaje. Se ha demostrado que jugando durante 16 horas durante un mes, se aumenta la cantidad de materia gris en ciertos lugares del cerebro relacionados con el aprendizaje, lo cual es un obvio indicador del aumento en la capacidad cerebral, Igualmente, se mejora la coordinación entre regiones cerebrales, la comprensión verbal, el razonamiento y la percepción visual. El juego motiva, ayuda a los alumnos a desarrollar su imaginación y a tomar mejores decisiones. Además, existe una gran variedad de juegos que mejoran la atención, uno de los factores críticos en el proceso de aprendizaje: ajedrez, rompecabezas, juegos compartidos, programas de gratuitos de descarga para celulares o computadora, etc. La cuestión de integrar adecuadamente el componente lúdico en la actividad diaria.
Muchas veces menospreciamos al arte como uno de los pilares en la educación. Para muchos, enseñar arte o aprenderlo podría parece una frivolidad, una pérdida de tiempo ante la premura aparente de aprender operaciones numéricas, contenidos científicos o datos históricos. Sin embargo, hoy la neurociencia está demostrando que las actividades artísticas involucran a diferentes regiones cerebrales. ya que (principalmente la actividad musical) promueven el desarrollo de procesos cognitivos. Se ha demostrado que la instrucción musical en jóvenes mejora la capacidad intelectual como consecuencia del incremento y la estimulación de la plasticidad cerebral, sobretodo en aquellos con mayor interés y motivación hacia las actividades artísticas. Además, en algunos niños, aparecen correlaciones entre la práctica musical y la mejora en geometría o las capacidades espaciales cuando el entrenamiento es intenso. Por otra parte, el teatro o el baile desarrollan habilidades socioemocionales como la empatía y son beneficiosos para la memoria semántica. Por ejemplo, al hablar en público se genera noradrenalina, una sustancia que se sabe que interviene en los procesos relacionados con la atención, la memoria de trabajo o el autocontrol. Es por eso que, basándonos en las Neurociencias, la educación artística debe ser obligatoria. La instrucción musical o el teatro que tantas habilidades sociales, emocionales y cognitivas son capaces de desarrollar deberían de formar parte del contenido programático y no, como ocurre frecuentemente, quedar como actividades marginales u optativas.
Un último factor a tener en cuenta en los procesos de Neuroeducación es el factor social. Los humanos somos seres sociales porque nuestro cerebro se desarrolla en contacto con otros cerebros. El descubrimiento de las neuronas espejo (que detallaramos alguna vez en esta columna semanal) resultó trascendental en este sentido porque estas neuronas motoras permiten explicar cómo se transmitió la cultura a través del aprendizaje por imitación y el desarrollo de la empatía, es decir, qué nos hizo realmente humanos. Se ha demostrado que los bebés con pocos meses de edad ya son capaces de mostrar actitudes altruistas, por lo que hemos de evitar en la educación la propagación de conductas egoístas fruto de la competividad. El aprendizaje del comportamiento cooperativo se da conviviendo en una comunidad en la que impera la comunicación y en la que podemos y debemos actuar. Cuando se colabora se libera más dopamina y ya sabemos que este neurotransmisor facilita la transmisión de información entre el sistema límbico y el lóbulo frontal, favoreciendo la memoria a largo plazo y reduciendo la ansiedad. La implicación de la corteza orbitofrontal en el proceso explica por qué a los niños les cuesta demorar la gratificación, dado que el proceso de maduración de esta región cerebral se alarga hasta pasada la adolescencia. La colaboración efectiva en el aula requiere algo más que sentar juntos a unos compañeros de clase. Los alumnos han de adquirir una serie de competencias básicas imprescindibles en la comunicación social como el saber escuchar o respetar la opinión divergente. Además, han de tener claro los beneficios de trabajar en grupo y saber cuáles son sus roles en el mismo. La escuela ha de fomentar también la colaboración entre alumnos de distintos niveles y la compartición de conocimientos (por ejemplo, mediante presentaciones de trabajos de investigación de los alumnos), sin olvidar la realización de actividades interdisciplinares. Y no hemos de olvidar que la escuela ha de abrirse a toda la comunidad. La socialización es un factor sumamente importante tanto en el aprendizaje como en la maduración del cerebro, las conductas y el las capacidades de relacionamiento, sobre todo en una sociedad tan atomizada por dispositivos y redes sociales que nos distancian físicamente, pero nos acercan cognitivamente. Pero esto último es tema de otro sábado.
En fin, si debemos resumir este artículo en que hablamos de Neuroeducación para enfrentar tiempos COVID y no COVID, debemos concluir que es una gran época para aprender e innovar. Los nuevos tiempos requieren nuevas estrategias y los últimos descubrimientos que nos aporta la neurociencia cognitiva desvelan que la educación actual requiere una profunda reestructuración que no le impida quedarse desfasada ante la reciente avalancha tecnológica, manifiesta ahora "de golpe" con la pandemia. Aunque hemos de asumir que la educación no se restringe al entorno escolar, la escuela y los docentes hemos de preparar a los futuros ciudadanos de un mundo cambiante, y que mejor ejemplo hemos tenido absolutamente todos que esta contingencia mundial. Para ello, hemos de erradicar la enseñanza centrada en la transmisión de una serie de conceptos abstractos y descontextualizados que no tienen ninguna aplicación práctica. Nuestros alumnos han de aprender a aprender y la escuela ha de facilitar la adquisición de una serie de habilidades útiles que permitan resolver los problemas que nos plantee la vida cotidiana: un aprendizaje para la vida. Y para ello se requiere inteligencia principalmente socioemocional. El aprendizaje se optimiza cuando el alumno es un protagonista activo del mismo, es decir, se aprende actuando. Y esto se facilita cuando es una actividad placentera y se da en un clima emocional positivo. Nuestro cerebro nos permite mejorar y aprender a ser creativos y es por todo ello que la neuroeducación resulta imprescindible.
Nos seguimos leyendo en mi siguiente libro CEREBRA LA EDUCACION. Y cada sabado en esta columna semanal que nos tiene DE LA CABEZA.
EL TIEMPO DEL GRAN SALTO EDUCATIVO CEREBRAL
Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nacion del sabado 2 de mayo de 2020. Todos los derechos reservados.
En tiempos COVID, las palabras REINVENCION y CREATIVIDAD son las que predominan en todas las areas de la cotidianeidad. Desde el gastronomico que reinventa su actividad hasta el medico que cambia su manera presencial de atender, todos nos tenemos que reinventar creativamente para vivir el MODO COVID que tanto se preconiza de ahora en mas y que incluye mucho mas que el distanciamiento social y el lavado de manos. A quien quiera escucharme, me lamento constantemente sobre el hecho de que tuvo que venir una pandemia para que nos empujase (no que nos animemos) a dar EL GRAN SALTO en nuestra actividad diaria, movidos por la necesidad. Y si, el estomago vacio no aportara glucosa al cerebro pero si la dosis necesaria de neurotransmisores para hacer surgir esa cualidad tan poco desarrollada por los paraguayos justamente porque nunca fue incentivada como corresponde: la creatividad.
NUNCA HEMOS ENSEÑADO A SER CREATIVOS. Nos limitamos siempre a la linealidad del conocimiento sin salirnos de la zona de confort que nos proporciona un Power Point que ni siquiera renovamos año a año. No nos preocupamos mas que de darles trabajos grupales mientras nosotros nos sentamos en el escritorio a leer redes sociales o responder mensajes en nuestro telefono. El proceso de enseñanza nunca se realizo. Transmitimos CONTENIDOS solamente en el mejor de los casos, pero nos olvidamos de lo principal: TRANSMITIR CAPACIDADES. Lamento comunicarles que eso se termino, que los profesores deben dejar de ser repetidores o transmisores de contenidos, y convertirse en MAESTROS, inspiradores a emprender la tarea de MOTIVAR a sus alumnos de cualquier nivel a descubrir la verdad en la busqueda o incluso en un patito o un circulito de la enseñanza inicial.
En ese tren de cosas, tenemos el gran salto que implican los medios modernos para dar clases "virtuales", termino mal dicho porque lo virtual, no existe. Yo prefiero llamarlo CLASES A DISTANCIA porque al decir "virtual" eximo de responsabilidad al principal eje sobre el que gira el proceso de enseñanza: el docente. Es él el que tiene que ponerse al frente del proceso, transmitir habilidades con las limitaciones que podria tener tecnicamente pero con las sobradas capacidades que debe haber desarrollado con la tan mentada "experiencia" que hubo ganado en el aula.
No podemos depender de plataformas tecnologicas insulsas, de canales masificados de transmision de conocimientos, de aplicaciones hackeables por degenerados que filtran fotos de actos sexuales en clases de niños de parvularia. Hoy en dia y mas que nunca debemos exigirle a nuestro cerebro toda la CREATIVIDAD de la que podemos hacer gala. El tiempo que tanto nos hacian perder en la docencia presencial llenando planillas y procesos es un tiempo maravilloso que tenemos en nuestros hogares para poder ser creativos, transmisores de capacidades, inspiradores de cerebros. EMOCIONAR para ENSEÑAR nos va a convertir en los mejores docentes que podamos imaginar. REINVENTARNOS A NOSOTROS MISMOS nos asegurara no perder el trabajo y, por el contrario, que nos busquen y nos soliciten. Esa trillada frase de SER LUZ EN LA OBSCURIDAD. Enseñamos toda la vida para el lobulo frontal, para el razonador, para el que decide que guardar en la memoria y que no. Y tenemos el ejemplo "Youtuber" de aquel que no pretende mas que hacer pasar el tiempo, introduciendo (sin quererlo casi siempre) contenidos en la mente de nuestros alumnos. Es hora de que dejemos los contenidos en segundo plano, y comencemos de una buena vez a buscar estimular la busqueda, despertemos la curiosidad y formemos parte del proceso del aprendizaje, metiendonos literalmente en el cerebro de nuestros alumnos, conociendo como funciona y sobre todo, interpretando su emocionalidad en todo tiempo, y mas en tiempo COVID.
Es hora del gran salto educativo cerebral. No es cuestion ya de animarse. Debimos habernos animado hace tiempo. Es momento de hacerlo como cuestion de vida o muerte, porque esta en juego la salud cultural de una generacion completa. Es un hermoso circulo virtuoso del que tenemos que impregnarnos: nosotros debemos crear para enseñar y debemos enseñarle a que sean creativos. No te quedes fuera, docente, profesor, maestro. Subite al carro de la creatividad, rompe los paradigmas, sali de tu zona de confort no importa la edad que tengas ni el tiempo que lleves enseñando. Desaprende para aprender de nuevo. Tus alumnos mas que nunca te lo exigen. Y, como si fuera un juramento de cargo, si no lo cumplimos, Dios y la Patria nos lo demandaran. Feliz dia del Maestro. Hagamos honor a ese titulo que nos hizo elegir este apostolado que nos tiene DE LA CABEZA todo el tiempo. Nos leemos el sabado que viene.
jueves, 28 de mayo de 2020
COMUNICACION EN SALUD EN TIEMPOS PANDEMICOS
Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del diario LA NACION del sabado 18 de abril de 2020. Todos los derechos reservados.
Hoy no voy a escribirles estrictamente sobre el cerebro. Aunque pensandolo bien, si lo voy a hacer. Porque la comunicacion es la principal forma en la que el cerebro alimenta sus capacidades cognitivas, y el contenido de lo que el cerebro recibe, sumado a la elaboracion individual de cada persona dentro de su propio "universo personal" donde conviven experiencias previas, preconceptos, paradigmas, credos, convicciones, y sobre todo, muchisima emocionalidad, hacen que el resultado de la comunicacion no siempre sea el mas favorable a los fines (loables) que tienen los medios en su mayoria, y que tampoco sean saludables para la propia mente de la persona que se ve avasallada por una cantidad de informacion transmitida sin dosificacion, sin verificacion, y sobre todo, sin ningun tipo de miramientos por quienes entienden (mal) que compartir todo lo que les llega sin someterlos siquiera al analisis somero de la razon, hacen que sea verdad simplemente porque lo publico un cientifico del que no sabemos nada, un medio del que no tenemos certeza que lo haya hecho, o peor, se atribuya falsamente a personalidades que no han dicho lo que dicen que dijeron.
Para nosotros, los que comunicamos noticias medicas, estos tiempos son extremadamente dificiles, porque las "verdades" no lo son, porque lo que era absoluto hace un mes hoy no lo es, y como debemos desdecirnos constantemente siguiendo las directivas de los organismos que son los que transmiten la informacion veraz y certera (si, les cuento que la Medicina tambien es vertical y nada democratica, para eso existen los algorritmos de tratamiento que se respetan con rigor casi religioso) pero que en el contexto de lo que estamos viviendo, cambia minuto a minuto. Y como ejemplo les pongo dos casos en los que yo personalmente he "caido" en desdecir lo dicho.
El primero corresponde a lo que deciamos hasta el 10 de marzo de este año porque la OMS (Organizacion Mundial de la Salud), nuestro organismo rector a nivel mundial, nos lo transmitia asi. Hasta esa fecha, el COVID-19 era simplemente "la gripe de Wuhan", confinada a una zona lejana de nuestras antipodas, que se manejaba como un resfrio mas complejo, con poblacion blanco determinada por edad y comorbilidades, y que estimabamos llegaria a hacerse global en varios meses. Por ende, nos decian que podiamos viajar a todos lados con las medidas de higiene correspondientes. Pero he ahi que de la noche a la mañana se le dio el status de pandemia y ahi tuve que desdecirme porque la circunstancia asi lo ameritaba. Y lo hace.
El segundo tambien involucra a la OMS y hace al conocido "tapabocas" que prefiero llamar "mascarilla" porque no debe "tapar solo la boca". La OMS decia que no hacia falta, que solo los pacientes o quienes los cuidaban, el personal medico y los que podian toser y producir secreciones deberian usarlos. Eso cambio radicalmente hace unos dias y ahora si se recomienda las mascarillas para cuando el contacto social es inevitable sin las medidas de proteccion como en el supermercado. Y de vuelta a desdecirme y explicar lo del "uso racional" que bien definio el Ministro Mazzoleni: usarlo cuando el contacto social es imprescinidible y la distancia de seguridad no es la mejor. Y luego ya resulto obligatoria para aumentar la proteccion.
Esta historia del COVID-19 nos enseña muchas cosas, pero sobre todo a ser humildes en cuanto a conocimientos y acciones: todos estamos aprendiendo a lidiar con esto en el dia a dia. Desde el tratamiento mas complejo hasta la comunicacion de todo. Lo hacemos los medicos y lo hacen los profesionales de la comunicacion. Y la labor es titanica tambien cuando debemos comenzar a gastar energias en desmentir remedios magicos que pueden incluso matar mas que hacer bien. La pelea contra los "bulos" o "fakes" es titanica, y muchas veces es muy dura porque tienen mas prensa las curas milagrosas que las verdades duras como la que les digo ahora: hasta este momento no tenemos un tratamiento estandar para este mal. Eso vende menos y duele mas, no es lo que la gente quiere escuchar. Pero es la verdad.
Continuando con la comunicacion en salud en tiempos pandemicos, existen otras cuestiones que hacen a la emocionalidad de las masas en estos dificiles dias, donde el encierro y la falta de socializacion hacen que las emociones esten a flor de piel, y que los animos sean un reguero de polvora a punto de explotar. Es entonces donde, en lo personal, apelo a la racionalidad de la gente para que pueda elegir los medios de comunicacion de noticias que reunan ciertas condiciones de transmision de informacion. Obviamente, la veracidad de las fuentes y la certeza de los contenidos avalados por el departamento de prensa de esos medios es fundamental, pero hay algo que no siempre se tiene en cuenta, y es la forma y el tono de transmitir la nota.
Como es eso? Pongamos un ejemplo claro: esta el "estilo Cronica TV", conocido canal argentino que hizo toda una escuela con sus placas rojas con musica de fanfarria sesentosa estridente para comunicar desde atroces crimenes hasta noticias banales y poco serias. Ese tono, si bien concita la atencion y aparentemente "gusta" a la gente, en tiempos pandemicos es poco menos que criminal para la salud mental de la gente. De la pandemia podemos destacar cuanta gente fallecio, pero tambien cuanta esta llevandolo bien en sus casas, cuanta gente salio de alta y cuantos se han recuperado. Podemos retratar la falta de insumos o de alimentos en comunidades sin necesidad de estridencias ni magnificarlas mas que en su justa medida, compensando con la contraparte solidaria de quienes trabajan con sus propios insumos o colaboran en ollas populares con gran solidaridad. Es decir, las dos caras de una misma moneda. La cuestion no esta en dejar de informar (que es una manera de desinformar muy perversa, "desinformar por omision"), sino darle el tono que corresponde, como quien cuenta una historia y la muestra. Y no voy a ir lejos: como lo hacen mis queridos compañeros en Canal Gen y en la 970 AM de quien estoy muy orgulloso. El tono de informacion e incluso de docencia, no de "maestro ciruela" que lo sabe todo, sino del que aprende a la par que hace la nota junto con el televidente y el oyente, es la medida justa y agradable para informarse sin la estridencia innecesaria de quien hace una obra teatral donde el drama esta presente desde el principio al fin, sin hilo conductor mas que dar y dar golpes bajos al sentimiento del publico sin mediar en su estado de animo, en su propia mentalidad, y en su espiritu que ya se halla bastante alicaido por el dia a dia.
La cuestion no es relatar. No es magnificar. No es ser protagonista. Es simplemente contar lo que sucede, matizando la comunicacion con los tonos. Y aqui entra la voz. Como transmite mi querido Julio Gonzalez Cabello un partido de futbol? Dandole un tono constante y agudo a su relato para que el cerebro del que lo oye mantenga la tension todo el tiempo a la espera de un gol o del salvarse del contragolpe de su equipo rival, mientras se hace en la cabeza la idea de lo que pasa con el estres necesario (y tan agradable) de un partido de futbol. Una comunicacion en pandemia no es un partido de futbol. Por eso, Julito cuando hace "El reloj que no tuvo tiempo" cambia el tono de alerta por la jovialidad y el humor, y eso es muy valorado por la gente. La comunicacion en tono adecuado relaja, o al menos, no estresa. Y el mensaje llega mucho mas.
El desafio en la comunicacion en tiempos de crisis es demostrar que se esta a la altura de la propia crisis. Y eso se logra dando a cada cosa y tiempo su importancia. No propalando fakes, noticias pseudomedicas, no dando espacio a chapuceros ni a personas con sesgos religiosos, apocalipticos, moralistas (perdon si molesto con esto). Es transmitir solo las fuentes y para eso es conveniente hacerse asesorar por las personas que estan mas empapadas, o al menos, recurrir a las fuentes verificadas y responsables de emitir las directrices. Aunque estas cambien constantemente, es importante desdecirse las veces que sean necesarias para que el mensaje, que es lo importante, llegue. En el medio, las personas (sobre todo en redes sociales, la gran democratizadora de idiotas y genios por igual, perdon nuevamente), haran cosechar agravios incluso personales, insultos o desacreditaciones simplemente por el placer morboso de hacerlo para ganarse likes de aprobacion en tristes vidas que solo dependen de eso para poder respirar un mundo que es virtual, no existe. La comunicacion en tiempos de pandemia es comunicar realidades. Aunque sean duras.
Vayan las columnas de estas dos semanas en homenaje a mis compañeros de Gen, La Nacion, 970 AM, Hoy y de Unicanal en esta semana del periodista y del comunicador, donde les veo "romperse" dia a dia por comunicar en el tono cierto la verdad unica y teniendo como unico norte la informacion y la educacion en tiempos que realmente nos tienen a todos DE LA CABEZA. Gracias por dejarme aprender de ustedes dia a dia.
viernes, 10 de abril de 2020
ESTAS ENGORDANDO EN LA CUARENTENA? CULPALE AL CEREBRO...!!!
Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion del sabado 4 de abril de 2020. Todos los derechos reservados.
En estos tiempos de COVID-19 y grupos toxicos de Whatsapp, un mensaje parece ser la constante en la mayoria y no tiene que ver directamente con el virus,el contagio o los malditos remedios caseros: "que mucho estoy comiendo en esta cuarentena". La queja universal. La preocupacion global. Mucho gira en torno a como se va a terminar este episodio de nuestras vidas: rodando o a los tumbos rebotando con la panza.
No. No mires con enojo a tu pobre barriguita. El problema esta mas arriba. Bien arriba. En el cerebro, que recibe constantemente mensajes de alerta, de peligro, de que todo se termina y se vienen tiempos de hambre y desolacion (?). Por eso reacciona de manera instintiva, con esa porcion reptiliana de encefalo que te explique varias veces en esta columna semanal y en mi libro CEREBRA LA VIDA, que hace que luches por la subsistencia, por la comida, sin pensar como. Y disparas al super a comprar... papel higienico.
Te parecio absurdo eso? Pues bien, el cerebro actua igual con la comida, en lo que yo di en llamar (como otros autores) el "comer emocional", el "atracon compensador" que hace que el cerebro haga al cuerpo acopiar lo mas posible porque el estres le nubla la razon con un caudal inmenso de neurotransmisores y hormonas (donde la adrenalina y el cortisol son los reyes), y hace que coma todo lo que puede, como en esa musica renacentista que la cantaba muy bien el cuarteto Zupay alla por los 80 ("...hoy comamos y bebamos y cantemos y holguemos que mañana ayunaremos..."). El cerebro interpreta el estres como un aviso de que habra carencia, entonces comienza el desenfreno por comer y sobre todo, comer calorias para convertirlas en grasa...!!! Por eso tenemos antojos dulces, porque el cerebro nos dicta inconscientemente que debemos ahorrar energia porque mañana puede faltar... y como ahorra el cuerpo de la mejor manera? Con grasa...!!!
Esta es la razon porque comemos cuando nos estresamos. El cerebro (mas especificamente la amigdala cerebral, el timbre de alerta de nuestro sistema limbico) no distingue el por que hay tanta adrenalina y cortisol tocandole a la puerta, entonces desencadena el mecanismo de la angusita para protegernos y uno de los mecanismos es el acopio. Se anula completamente la razon, predomina la emocion, y comenzamos a descontrolarnos en todos los aspectos de la vida. Pasa igual con el frio: cuando hace frio nos estiran los dulces que forman mas rapidamente grasa de reserva sobre todo en el abdomen y alrededor de los organos viscerales, para que pueda quemarse en una temporada de frio que el cerebro interpreta cercana. Y sabemos bien que en nuestro pais esto no es asi.
Gente querida: HAY VIDA DESPUES DEL COVID-19. No la vamos a pasar bien en las proximas semanas, PERO de nosotros depende salir de la mejor manera de esto. Aprendiendo mucho sobre todo. Y una de las cosas que hay que aprender es a no dejarnos llevar por el limbico, por la emocionalidad, sino que nos llamemos a la razon, permitamos al lobulo frontal tomar las riendas de todo y demostrarnos que a este virus se lo vence con inteligencia y con voluntad, y no a lo loco y con estres. Porque el estres mata... o por lo menos engorda. Nos vemos el sabado que viene para seguir estando DE LA CABEZA.
EL CUIDADO DEL CEREBRO EN TIEMPOS DEL COVID-19
Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion del sabado 21 de marzo de 2020. Todos los derechos reservados.
En estos tiempos de coronavirus y bombardeos estresantes de noticias durante el dia y la noche, cuando en la otrora paz del hogar convertido en trinchera forzada contra la expansion del virus nos intranquilizamos por el ocio improductivo que nos hace refugiarnos en las comunicaciones de medios, redes y rumores, conocer como el cerebro actua en momentos de crisis puede ser un arma fundamental para preservar algo que es tan importante como la salud pulmonar de la afeccion del virus: la salud mental en tiempos de crisis. Leemos miles de tips dia a dia sobre como manejar crisis, que hacer con el tiempo muerto, se dan videotutoriales o se envian libros digitales para eso. Pero el conocer el funcionamiento nos da la clave para la gestion de las emociones, ese motor que definitivamente guia nuestra vida, y nos puede hacer salir airosos de la peor de las pruebas o estrellarnos de la peor manera en el mas profundo pozo de nuestra propia desesperacion.
El cerebro en situaciones críticas posee una manera de responder diferente a la que utilizamos día a día, activa un sistema neuronal de respuesta ultra rápida que pone en marcha una serie de respuestas comportamentales y hormonales que tienen como objetivo sobrevivir. Este modo de funcionar nos viene dado, es innato y es diferente del que utilizamos día a día de manera consciente. En muchas circunstancias, nuestro cerebro funciona de manera consciente y procedimental (poniendo en marcha funciones ya aprendidas, como andar y hablar). Sin embargo, ese modo de funcionar no es el único disponible en el cerebro. En situaciones críticas, donde detecta un riesgo o amenaza para la vida, el cerebro funciona con otras redes neuronales encargadas de poner en marcha el sistema de supervivencia. Nuestro cerebro está preparado para tomar decisiones de forma inmediata en el caso de identificar un peligro inminente. En este sentido, tenemos un sistema de redes neuronales diseñadas para funcionar como sistema de alarma y es este sistema el encargado de tomar decisiones en situaciones críticas. Este sistema de alarma no es perfecto y en ocasiones puede empujarnos a tomar decisiones equivocadas o poco ajustadas. Por eso se pide siempre calma para poder tomar las decisiones mas acertadas.
El cerebro humano posee un sistema neuronal encargado del procesamiento emocional y de las respuestas relacionadas con el miedo y la ansiedad; hablamos del sistema límbico, ubicado en el lóbulo temporal. En el sistema límbico, poseemos una estructura dedicada específicamente a la detección y procesamiento del peligro: la amígdala cerebral. La amígdala está conectada con diferentes áreas cerebrales y tiene capacidad de poner en marcha comportamientos rápidos e intensos. Prácticamente todas las especies de mamíferos poseen una reacción innata de huida-lucha-parálisis frente a estímulos peligrosos y esta reacción es desencadenada por la amígdala. La reacción de alarma puede ser «encendida» de manera consciente al darse cuenta de que existe un peligro grave, o bien, de manera inconsciente mediante un «atajo» cerebral. Dicho de otro modo, existe la posibilidad de que antes de que nos demos cuenta ya se haya encendido el sistema de supervivencia y que la amígdala ponga en marcha diferentes respuestas.
En primer lugar, el cerebro en situaciones críticas puede dar la orden de huir, y esta orden no será meditada. Es decir, nuestro cerebro no preguntará si creemos que es adecuado huir o permanecer en la situación. Por ello, la respuesta en momentos de peligro puede empeorar la situación, porque tomamos decisiones a modo de reflejo sin medir las posibles consecuencias. La función de la huida es simplemente alejarnos del peligro para buscar refugio y ayuda, y en una situación crítica puede llevarnos a escapar de un sitio sin detectar los peligros a los que nos enfrentamos al elegir esa opción, como cruzar una calle sin mirar el tráfico o saltar por un balcón. Otra respuesta posible es la lucha o pelea (en inglés fight) y es la respuesta mediante la cual el individuo lo da todo por su vida o por eliminar el estímulo peligroso. Cuando sistema simpático se activa esta respuesta de lucha se elevan notablemente los niveles de adrenalina en sangre y se genera una respuesta de estrés aguda que hace que los músculos sean más resistentes, la piel menos sensible y que los pulmones tengan mayor capacidad. Todo ello se traduce en una mayor resistencia y fuerza. En tercer lugar, otra de las respuestas puede ser la parálisis o perplejidad, es decir perder la capacidad de reacción, esconderse y no poder hacer nada. La parálisis -como respuesta- busca que la amenaza pase sin reparar en nuestra presencia. Así mismo, es muy importante tener presente que si se desata esta respuesta, la persona no tiene capacidad de activar su sistema locomotor (del movimiento muscular) y, por ello, se queda inmóvil.
De este modo, el cerebro en situaciones críticas posee un sistema de supervivencia que es activado de manera ultra rápida e inconsciente, en milisegundos, y puede llevarnos a dar una respuesta poco acertada en dicha situación. De hecho, muchas veces la respuesta de alarma aumenta el peligro y es por ello que existe todo un grupo de profesiones encargadas de entrenar a las personas para que sepan actuar en una emergencia. Situaciones como la que vivimos en estos dias hace que el cerebro tome decisiones paralizantes, de fuga o de lucha, pero... podemos vencer ese miedo si luchamos contra el? No seria mejor tomar otras acciones? La consecuencia segura e inmediata de pasar por una situación crítica, una vez finalizada la misma, es el agotamiento físico y emocional. Este cansancio extremo es resultado del desgaste que provoca pasar por una situación de peligro o extrema delicadeza y puede durar más de un día, e incluso puede mantenerse a pesar de dormir y descansar. Esto ocurre porque todos los recursos neuronales y físicos se destinaron a sobrevivir y a superar la situación y lo último que tiene lugar es la recuperación de la energía perdida.
Otra posible consecuencia, además del agotamiento, es la huella que deja la situación crítica en nuestra memoria. Esto ocurre porque la amígdala y el hipocampo (estructura encargada de fijar los nuevos aprendizajes y crear recuerdos) trabajan juntos. Así, la amígdala activa al hipocampo de manera tan intensa que hace que el recuerdo quede fijado con mucha fuerza. Por este motivo, las situaciones críticas tienden a recordarse durante toda la vida y con una buena cantidad de detalles. Así mismo, otra de las posibles consecuencias de la activación del cerebro en situaciones críticas puede ser el Trastorno de Estrés Post Traumático (TEPT). Esta condición se desarrolla cuando el nivel de activación física es extremadamente alto y la emoción principal es el miedo intenso, aunque no siempre que se pasa por una situación crítica se desarrolla TEPT. Por otro lado, este síndrome requiere de terapia psicológica especializada ya que se caracteriza por flashbacks de lo ocurrido, momentos de mucha tristeza y la percepción de una amenaza constante en el entorno más cercano. Por último, es importante recordar que el cerebro puede aprender a responder de manera más adaptativa a situaciones críticas o de peligro. El entrenamiento, los protocolos de actuación en emergencias y las estrategias de defensa personal son elementos claves que pueden ayudarnos a mejorar nuestra respuesta de supervivencia.
La mejor solucion en estos tiempos de crisis es la de descontextualizar la accion emocional del cerebro y llevarla al campo de la razon, es decir, sacarla de la zona limbica y llevarla a la zona frontal. Porque alli podriamos ver que el preocuparnos por la situacion que no podemos cambiar con la elevacion excesiva de nuestros niveles de estres solo contribuye a debilitarnos no solo fisica sino tambien inmunologicamente. Y eso porque el cerebro trabaja en conjunto con las glandulas del cuerpo y su sistema de defensa (en una especialidad que hoy en dia se conoce como psiconeuroinmunoendocrinologia), por lo que hoy ya sabemos que el estres excesivo desgasta nuestras defensas y nos propende a contraer enfermedades con mayor facilidad. Y el Covid-19 no sera la excepcion, no olvidemos que ataca a los inmunodeprimidos por eleccion.
Que puedo decirte en estos tiempos de incertidumbre? Que al Coronavirus no se lo gana emocionalmente, sino con inteligencia. En resumen, estando DE LA CABEZA. Nos leemos el proximo sabado.
EL CEREBRO ROBADO Y EL SECRETO DEL TALENTO EN LA MENTE HUMANA
Articulo correspondiente a la columna DE LA CABEZA del Diario La Nacion del sabado 7 de marzo de 2020. Todos los derechos reservados.
Por qué hay personas sumamente inteligentes? Por qué el talento se distribuye en unas personas si y en otras no? La respuesta no es fácil, pero el cerebro de una persona increible nos ayudó mucho a entender acerca de esto, Sin embargo, antes hay una historia de ribetes policiacos que conocer. Y es que ese cerebro, cuyo "propietario" habia fallecido de un aneurisma de aorta abdominal, fue "robado" despues de la autopsia hecha al paciente en el Hospital de la Universidad de Princeton donde fallecio. El paciente, en vida, habia determinado ser cremado y sus cenizas arrojadas al rio Delaware. Eso se cumplio... en parte. Porque el patologo que realizo la autopsia se guardo el cerebro en un frasco de mayonesa con el loable fin de estudiarlo. El ladron era el prestigioso patologo Thomas Harvey y el paciente, nada mas y nada menos que el mismisimo Albert Einstein.
Una vez consumado el hecho de extraer el cerebro del genio, lo pesó, descubriendo que pesaba 1.230 gramos, el límite inferior del rango normal para los hombres de la edad del físico. Posteriormente lo fotografió desde distintos ángulos y lo colocó intacto en una solución de 10 por ciento de formol. Y se lo guardo. Cuando comenzó a rumorearse que el cerebro de Einstein había sido extraído a sin consentimiento del paciente ni de la familia, Harvey se las ingenió para convencer a Hans Albert Einstein, el hijo mayor del profesor, de que lo dejara conservar el cerebro de su padre, siempre y cuando lo usara sólo para el estudio científico. Sin embargo, al Hospital de Princeton no le gustó el proceder de Harvey y lo despidió en el acto. Harvey, de todos modos, se llevó el cerebro de Einstein a la Universidad de Pennsylvania en Filadelfia para diseccionarlo en 240 piezas y conservarlo en celoidina, una forma dura y elástica de celulosa. También creó 12 juegos de 200 diapositivas que contenían muestras de tejido indexadas a las piezas y se las envió a algunos investigadores. Luego dividió las piezas en dos jarros de dulce que contenían alcohol y se las llevó a su casa para almacenarlas en el sótano de su casa. Harvey se contactó con varios neurólogos para que examinaran el cerebro de Einstein, pero, increíblemente, nadie aceptó el ofrecimiento, quizás porque tomaron a Harvey por un lunático o quizá simplemente tenían cosas más importantes que hacer. Lo único cierto es que a contar de ese momento, la vida de Harvey entró en una espiral de mala racha como si se tratara de una maldicion del propio Einstein. Su mujer lo acusó de obsesionarse con el cerebro del científico y lo abandonó y el pobre de Harvey quedó arruinado económicamente y solo.
Harvey, entonces, con hambre y sin trabajo, guardó el cerebro de Einstein en la valijera de su auto y recorrió gran parte de Estados Unidos en busca de ganarse el pan. Ejerció como médico y también como operario en una línea de montaje de una fábrica de plástico. El mundo, atento al final de la guerra del Vietnam y el escándalo del Watergate, se olvidó por entonces del cerebro perdido de Albert Einstein. No fue sino hasta 1978 cuando el periodista Steven Levy, de la revista New Jersey Monthly, logró que Harvey le concediese una entrevista. Por esa época Harvey trabajaba como supervisor médico en un laboratorio de pruebas biológicas en Wichita, Kansas, manteniendo el cerebro de Einstein en una caja de sidra escondida debajo de un enfriador de cerveza. La entrevista de Harvey se publicaría con el revelador título “Yo encontré el cerebro de Einstein”. A partir de ese momento, y luego que la historia de Thomas Harvey y el cerebro perdido de Albert Einstein fueran publicados en la revista “Science”, comenzaron a llegar a la casa del ex patólogo peticiones de muestras de muchos investigadores. Y Harvey les enviaba pequeñas piezas del cerebro de Einstein, más pequeñas que las que ya tenía conservadas, cortándolas con un cuchillo de cocina que utilizaba para tal efecto. Las piezas de cerebro eran enviadas por correo postal en un frasco, la mayoría de una marca de mayonesa que el patólogo ingería de manera compulsiva. La BBC realizaría más tarde un documental sobre su vida, donde se mostraba al ya octogenario Harvey vagando en el sótano de su casa con un frasco y cortando una pieza del cerebro de Einstein en una tabla de quesos con su cuchillo de cocina “especial”.
Harvey murio el 5 de abril de 2007 a los 95 años y los descubrimientos emanados del cerebro de Einstein que "robo" en aras de la ciencia nos darian luz a lo que es el talento en el cerebro humano. Una vez que el articulo donde se contaba de la existencia del cerebro perdido (y robado) de Einstein vio la luz, fue leído por varios científicos de la Universidad de Berkeley, en California, entre ellos la neuróloga Marian Diamond, quien se puso en contacto con Harvey para pedirle un trozo de aquel encéfalo que tan celosamente guardaba. Diamond analizaría la muestra y publicaría un revelador artículo en 1985 en el que sostuvo que Einstein tenía más células gliales (cuya función principal es dar soporte a las neuronas) por neurona que una persona normal.
Es asi que el cerebro de Einstein (realmente los cortes) se comparó con el de otros varones similares en edad: todo fue igual y dentro de los límites normales, salvo en los lóbulos parietales donde se encontró un aumento de tamaño de 1 cm más o menos en el ancho, correspondiente al 15% del volumen cerebral para dicha zona. En este lugar asientan la cognición visuoespacial y el pensamiento matemático. Y es que Einstein presentaba un compartimiento diferenciado en cada uno de los lóbulos parietales en vez de los dos característicos separados por la cisura de Silvio. Además, análisis histológicos de esta zona demostraron que la corteza cerebral tenía un 77% más de células gliales (las encargadas de la nutrición de las neuronas) por neurona que los cerebros restantes estudiados, lo cual sugería una respuesta a una mayor necesidad metabólica y podría reflejar un mayor uso de este tejido en la expresión de sus poderes conceptuales fuera de lo normales. Ademas, presentaba un extraordinario desarrollo del cortex prefrontal que traducian anatomicamente sus enormes capacidades cognitivas. Y lo que mas llamaba la atencion: una altisima densidad de neuronas en algunas regiones y de celulas gliales que el promedio de las personas.
Otros talentosos, como el caso de los genios musicales, combinan el desarrollo de varias funciones en su cerebro: oído, percepción, apreciación, memoria y ejecución. Respecto al oído, tenemos un gran desarrollo de la corteza auditiva primaria, la cual se halla en gran medida en la región anteromedial de la circunvolución de Heschl o giro transverso anterior del lóbulo temporal para los estudiosos de la neurofisiología y la neuroanatomía. Un estudio publicado en Nature Neuroscience en el 2002 reveló que este giro es 2,3 veces más grande y el doble de activo en el cerebro de músicos profesionales respecto de aquellos que no lo son. Esto revela una vez más la llamada plasticidad cerebral que se desarrolla bajo condiciones de intensa formación musical.
Otros investigadores llamaron la atención sobre el cambio de la irrigación cerebral en el cerebro de los talentosos. Estudios demostraron que el cerebro de los esquizofrénicos tiene un desvío de la circulación sanguínea hacia zonas frontales hiperactivadas por la misma patología. De más está decir que el cerebro afectado por un tumor remodela la circulación cerebral haciéndola funcional al tumor que consume los recursos cerebrales. Pero en los concertistas de piano sometidos a RMN funcional se ha visto que la circulación sanguínea aumenta notoriamente en la circunvolución precentral del lóbulo frontal, zona motriz primaria de las manos y los brazos. Se sugiere que, en estos casos, existen factores angiogenéticos (que propenden a la creación de nuevos vasos sanguíneos) en las zonas más desarrolladas.
Mucho se ha estudiado respecto a este tema, pero probablemente el talento, por ejemplo en la ejecución de un instrumento como el que logra la presteza magistral con la que mi querida amiga Berta Rojas toca su delicada guitarra clásica y nos deleita con sus magistrales interpretaciones de Barrios y de todas las figuras de la música mundial, se debe al aumento de las conexiones entre neuronas, las sinapsis, y al incremento de la eficiencia sináptica o de comunicación inter-neuronal en las áreas motrices clave, sumado ello a la posibilidad de que en estas zonas se lleve a cabo la aún no comprobada pero si sospechada neurogénesis, es decir, el nacimiento de nuevas neuronas.
El talento, como vemos, se crea en el cerebro con mas conexiones entre las neuronas. Y hace que saber de esto nos tenga realmente de la cabeza. Nos vemos el sabado que viene.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE
Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...
-
CARACTERISTICAS GENERALES La MEDULA ESPINAL es el sector mas caudal del SNC y asienta dentro del conducto raquideo formado por la conjunc...
-
Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...
-
Hoy tengo ganas de escribirles sobre las meninges, así que me voy a sacar el gusto. Tanto el cerebro, cerebelo, tronco cerebral y médula ...











:quality(70)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/lanacionpy/AH43X4IOSRHJJJKJ7FTXXYRXEU.jpeg)








