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viernes, 8 de diciembre de 2017

CUANDO LA VIDA NO TIENE SABOR: LA ANOSMIA


Quizas te ha pasado cuando sufriste algun resfriado severo que congestiona tus vias respiratorias, o si tienes sinusitis y te ataca comunmente la inflamacion severa de la vias respiratorias. En estos casos quedas sin poder percibir el sabor de las comidas, aunque de manera transitoria hasta curarte de la afeccion. Pero imaginate que de repente el olor y el sabor de todas tus comidas favoritas desaparecen de un momento a otro. El pan dulce y el turron serían igual de apetitosos que el aserrín. El sabor del clerico sería espeso, se sentiría como grasa sobre la lengua y cualquier rastro de nuez moscada o vainilla estaría completamente ausente. Comer un pedazo de pavo asado sería el equivalente a mascar cartón corrugado. Esto es lo que se conoce como anosmia: la perdida del sentido del gusto.

Desde el vamos tengo que aclarar algo: sabor y gusto, para el cerebro, no son la misma cosa. Cuando hablamos de gusto, nos referimos a los basicos: salado, dulce, amargo, acido y umami (si, este ultimo es un gusto que describo muy bien en mi libro CEREBRA LA VIDA). Estan regulados por dos nervios craneanos que regulan lo que en anatomofisiologia conocemos como "la V lingual", es decir, una "V" cuyo vertice se halla en la punta de la lengua y esta inervado por el VII par o nervio facial, y por las dos ramas de la "V"que se hallan hacia la region de la lengua que se continua con la orofaringe y estan inervadas por el IX par o nervio glosofaringeo. Estos gustos basicos nos dicen que un pedazo de asado no tiene la suficiente sal o un helado de limon es menos dulce que uno de dulce de leche.

Sin embargo, el sabor es la resultante de la combinacion de dos sentidos: el del gusto (controlado por los dos nervios craneanos descritos) y el I par o nervio olfatorio que es el nervio craneano mas corto del cuerpo, el nervio olfatorio, formado por un ramillete de 15 a 18 filetes delgados como un cabello que se extienden desde la mucosa del techo de la nariz pasando un hueso llamado etmoides, que se halla agujereado como un colador (por ello conocido como lamina cribosa del etmoides, por lo de criba o colador). Es el que nos cuenta que la frutilla sabe a frutilla y no a otra cosa. Tiene una integracion sensorial compleja no solo en cuanto a los receptores que he citado (tres pares craneanos) sino que hoy en dia se investiga si el sentido de la vista mediado por el II par craneano o nervio optico influye en el contenido emocional del sabor (que realmente existe, por eso se dice que el sabor entra por los ojos). De hecho, su base se encuentra primordialmente en zonas del lobulo temporal y tiene conexiones con el limbico, el centro de las emociones.

La universidad Thomas Jefferson de Philadelphia está llevando a cabo estudios sobre la anosmia. De un tres a un seis por ciento de la población sufre de anosmia Si bien es difícil perder el verdadero gusto —la habilidad de detectar lo dulce, salado, amargo, agrio o umami (sabroso) a través de las papilas gustativas—, perder el sentido del olfato es algo muy común. Un sentido del olfato disminuido significa que las moléculas volátiles no pueden ser detectadas; aquellas moléculas que viajan por el aire y nos ayudan a experimentar y disfrutar el sabor. "Las personas tienen la idea que todas las sensaciones provienen desde la boca, pero no es así. Algunas provienen desde la nariz", explicó Beverly Cowart, una profesora de otorrinolaringología en la universidad Thomas Jefferson de Philadelphia e investigadora en el centro Monell de sentidos químicos. El no tener sentido del olfato significa que "no puedes distinguir cereza o vainilla, o chocolate y fresa", dijo.

Si bien la anosmia parece no ser dañina, puede ser muy desagradable para el tres a seis por ciento de la población que la sufre. "Puede ser una experiencia muy solitaria para las personas", dijo Cowart, "la mayoría de nuestras interacciones sociales gira alrededor de la comida. Es frustrante no poder ir a la casa de alguien y decirle que realmente te gustó la comida que preparó".

La anosmia también puede ser peligrosa (piensa en no poder oler el humo de un incendio), o puede tener consecuencias que terminan con tu carrera. "Los bomberos, trabajadores de gas e incluso los policías necesitan el sentido del olfato para poder detectar marihuana, alcohol o una fuga de gas", dijo Cowart, "conozco personas en esas profesiones que han sido despedidas porque no pueden oler". La exposición a ciertos olores puede servir para entrenar la nariz y el cerebro

La anosmia puede ser causada por un virus o una lesión en el cráneo que daña las neuronas necesarias para el olfato; las opciones de tratamiento son limitadas cuando están involucradas las neuronas.

Según Cowart, las investigaciones sugieren que la exposición a ciertos olores puede servir, en algunos casos, para entrenar la nariz y el cerebro, lo que conduce a cierto nivel de recuperación. "Francamente es el único tratamiento que tenemos para la pérdida del olfato relacionada al daño en los nervios", dijo Cowart.

No existe una cura milagrosa para la anosmia causada por daño a las neuronas, "no es algo que se pueda solucionar rápidamente. Es algo con lo que las personas deben comprometerse", agregó, "y parece funcionar mejor si las personas comienzan antes, en vez de esperar por años".

Otro hecho más depresivo es que el sentido del olfato disminuye con los años y dos tercios de las personas reportan alguna tipo de pérdida del olfato a los 70 u 80 años.


Articulos relacionados:


Conductive olfactory losses in chronic rhinosinusitis? – A computational fluid dynamics study of 29 patient.s Kai Zhao, PhD, Jianbo Jiang, PhD, Edmund A. Pribitkin, MD, Pamela Dalton, PhD, David Rosen, MD, Brian Lyman, PhD, Karen K. Yee, PhD, Nancy E. Rawson, PhD,# and Beverly J. Cowart, PhD. Int Forum Allergy Rhinol. 2014 Apr; 4(4): 298–308.

Age-associated loss of selectivity in human olfactory sensory neurons Nancy E. Rawson,a,b George Gomez,c Beverly J. Cowart,a,f Andres Kriete,a,e Edmund Pribitkin,a,f and Diego Restrepod. Neurobiol Aging. 2012 Sep; 33(9): 1913–1919.

lunes, 4 de mayo de 2015

EL CAMINO DE LAS IMÁGENES EN EL CEREBRO: CÓMO VEMOS?

Mientras estás leyendo este blog, quizas puedas preguntarte: cómo veo? Y si sos inquieto de mente como yo, la respuesta "con los ojos" sabrá más a un chiste de mal gusto que a una respuesta lógica. Y es que si sos un apasionado de las Neurociencias sabrás que de los ojos a la imagen formada hay un camino muy largo dentro del mismo cerebro. Pero cuál es?

El camino de las imágenes se inicia en una fuente luminosa como por ejemplo el sol. Desde allí es reflejada por los objetos y captada por nuestros ojos. En ellos, atraviesa los medios refringentes (transparentes) y es captada por las células fotorreceptoras de la retina especializadas para tal mision. Cabe destacar que la retina es la unica parte del sistema nervioso que es visible en el ser vivo, y eso es porque la retina no son otra cosa que neuronas formando capas en el fondo del ojo.

A partir de ahí, el sentido de la vista queda "a ciegas" aunque suena paradojico. Todo se procesa absolutamente a oscuras. La luz ya cumplió su misión, y a partir de allí, lo que se transmite son impulsos eléctricos generados a partir de la descomposición de pigmentos dentro de las capas de células en forma de conos y bastones de la retina, que al contacto con la luz, rompen sus moléculas, y la resultante electroquímica de esta ruptura es la generación de un impulso eléctrico que se propaga por las neuronas hacia el interior del sistema nervioso.

La velocidad de recorrida dentro del sistema nervioso de esos impulsos es absolutamente demencial: aproximadamente 300 km/h. Primero se dirigen por medio de los nervios ópticos y las cintillas ópticas hasta el tálamo, el cual es un centro de relevo de toda la informacion de los sentidos (exceptuando el olfatorio). El tálamo es el gran discriminador sensorial, es decir, valora que es relevante y que no lo es, y transmite la información ya filtrada a los centros superiores para su procesamiento fino. En el caso de la información visual, esta es transmitida a la corteza occipital donde es procesada.

La corteza occipital se halla dividida en sectores funcionalmente diferentes, donde las neuronas de cada sector procesa distintos tipos de información diferente según las características de la imagen. Así, una procesa los colores, otra las texturas, y otra más, la identificación de lo que se está viendo. Todos los datos aquí procesados son enviados a otras zonas corticales llamadas zonas de asociación, donde se integran las informaciones para determinar una sola imagen. Cuando esta coincide con lo que tenemos almacenado en la memoria, reconocemos la imagen y le damos un valor.

Generalmente, lo que vemos funciona en "modo automático", es decir, vemos pero no lo trasladamos a un plano consciente. Sin embargo, cuando vemos algo en lo que fijamos la vista, lo relacionamos con lo que encontramos en la memoria, y le damos un valor para darle un uso (por ejemplo, ante la imagen de una araña procedemos a alertarnos). El cerebro solo puede interpretar lo que tiene almacenado en memoria. Por eso, cuando vemos algo que no identificamos, el cerebro le da un valor relacionándolo con algo que conocemos. De allí, el creer que se ven formas en las nubes o fantasmas en unas fotos que muestran un juego de sombras que simulan formas humanas.

Pero ojo: pese a haber pasado por todos estos filtros, lo que se ve no siempre coincide con lo que se observa. Y he aquí que hace su aparicion el concepto de la Mátrix que tanto me apasiona: vivimos en un mundo real tal cual lo observamos, o por el contrario, nuestros sentidos solo nos construyen una realidad que no es tal, como pasaba en la película de los hermanos Wachowski? Hoy sabemos que vemos lo que vemos, influenciados por nuestros estados de ánimo, por nuestra carga genética (los daltónicos no vemos el mundo como lo ven los otros) o por lo que tenemos en la mente, lo que hemos aprendido.

"Ver para creer" decía el apóstol sobre Jesús. Y desde entonces, esto se transformó en sentencia.

Hoy, a la luz de lo que les expuse, y de lo que les voy a ir contando día a día, yo no estaría tan seguro de adoptar esta frase como cierta.

Interesante, no? Estén atentos al lanzamiento de mi libro CEREBRA LA VIDA en las próximas semanas. Ahí les cuento mucho más.

LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...