Te apasionan las Neurociencias? A mi me vuelven loco. Tanto que ya lance tres libros: CEREBRA LA VIDA, CEREBRA LA SEXUALIDAD y CEREBRA LA EDUCACION. Te interesa sondear en los misterios del cerebro? Adelante. Acertaste el lugar.
lunes, 7 de marzo de 2022
DOOMSCROOLING O EL RIESGO DE SOLO LEER MALAS NOTICIAS
jueves, 20 de enero de 2022
¿QUE ES LA CORONAFOBIA?
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 22 de enero de 2022. Todos los derechos reservados.
Hoy sabemos que el miedo es un factor que ha colaborado en la evolución de la humanidad, ya que es un mecanismo cerebral que involucra porciones cerebrales como la amígdala, la corteza prefrontal y el hipocampo para inducirnos esa sensación que nos aleja de lo que puede ser potencialmente peligroso. Esto, entonces, nos protegió durante la historia de factores que podían habernos dañado. Entonces, podemos decir que el miedo como tal es una conducta adaptativa. Sin embargo, existen en Neurociencias aquellas conductas que conocemos como "miedo desadaptativo", es decir, el miedo que no conduce a ninguna conducta de proteccion o útil para la supervivencia.
Dentro de esos miedos desadaptativos se anota ahora la llamada "Coronafobia" que se define por la OMS como el miedo irracional a padecer Covid o su síntomas. Este nuevo padecimiento se califica en el Manual de Enfermedades Mentales encuadrado dentro de lo que se conoce como fobia: el miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. Y esta es precisamente la característica fundamental que convierte a la fobia en un problema de salud mental. La pandemia de covid-19 ha erosionado la salud mental de una gran parte de la sociedad. Del mismo modo, en personas vulnerables o con predisposición ha supuesto un aumento alarmante de los trastornos mentales. Los más prevalentes son la depresión y la ansiedad. De forma más concreta, cualquier situación alarmante o catastrófica (como una pandemia) supone el caldo de cultivo perfecto para la aparición de trastornos relacionados con el miedo excesivo. niños en la escuela. Son destacables aspectos como el riesgo de infección a través del contacto físico o los espacios cerrados, la muerte o infección de seres queridos, las medidas de contención, el aislamiento social y la soledad, la pérdida masiva de empleo o la inestabilidad financiera, entre otros. En este contexto, sabemos que no todo el mundo tiene la misma posibilidad de desarrollar una fobia ante un determinado evento desencadenante. Dependerá de la presencia de factores genéticos y ambientales, además de otros factores específicos de cada tipo de fobia. Por ejemplo, en el caso de las fobias asociadas a las pandemias (como la de covid-19), se ha visto que las variables de diferencia individual como la falta de tolerancia a la incertidumbre, la vulnerabilidad percibida a la enfermedad o la propensión a la ansiedad parecen desempeñar un papel fundamental. Los individuos con este miedo extremo tienden a experimentar un conjunto de síntomas fisiológicos desagradables desencadenados por pensamientos o información relacionada con esta enfermedad. Es realmente incapacitante en la medida en que está fuertemente relacionada con el deterioro funcional y la angustia psicológica y, por tanto, tiene importantes implicaciones para el bienestar mental. Se la relaciona con trastorno obsesivo compulsivo (TOC), otra alteración relacionada con la ansiedad cuyos síntomas pueden verse exacerbados en el contexto del covid-19: las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes no deseadas (la idea de contagiarse o de contagiar a los seres queridos) y las compulsiones que aparecen para hacer frente al malestar generado por las obsesiones en forma de comportamientos repetitivos que la persona aplica de manera rígida (lavarse las manos con frecuencia excesiva).
Es sumamente importante desarrollar mecanismos diagnósticos (test psicométricos, evaluaciones psicológicas) y el abordaje inicial no medicamentoso y medicamentoso si fuese necesario. Recordemos que según la OMS, en el año 2030 la salud mental será la principal causa de discapacidad en el mundo. Y contra eso debemos combatir para evitar estar DE LA CABEZA. Nos vemos en diete días.
sábado, 8 de enero de 2022
TUVE COVID... Y TENGO MIEDO...
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 10 de julio de 2021. Todos los derechos reservados.
Quienes pasaron por la terrible experiencia de sortear al virus, ya sea hospitalizados o no, independientemente del grado de gravedad desarrollada, saben lo estresante que es ello desde el momento del diagnóstico y aún después de haberse recuperado. Si no era poco vivir con la espada de Damocles del contagio pendiendo sobre nuestras cabezas, el hecho de recibir el resultado positivo y todo lo que ello conlleva es una prueba de fuego para la salud mental y la resiliencia de cualquier persona. Y no hay un solo ser humano que pueda decir que no se ha sentido estresado una vez al menos en estos 16 meses que llevamos de trastorno de nuestras habituales costumbres sobre todo sociales.¿Cómo superamos esta situación que atenta contra la salud mental? El primer paso para superar el TEPT es entender cómo se "tranca" y por qué no mejora por sí mismo. Debemos entender que el sistema de amenaza de nuestro cerebro (manejado por la amígdala cerebral) estuvo y permanece activo, alertándonos de peligros reales o supuestos, y que debemos "bajar los decibeles" de la hiper respuesta de ese sistema. Por ello, hay que "conducir" al cerebro hacia la "relajación" del sistema de alarma. Una manera eficaz es procesar los recuerdos (sobre todo de los pacientes que estuvieron en salas de UTI aislados y en contacto con otras realidades de pacientes que, lamentablemente, no pudieron ganar la guerra). Estos recuerdos, generalmente, tienen las características de ser muy recientes e inmediatos, sumamente vívidos, de aparición constante, involuntaria y de difícil manejo voluntario, y como si fuera poco, muchas veces fragmentados, es decir, incompletos. Se almacenan en zonas de la memoria diferentes, por ejemplo, al aprendizaje, porque lo hacen con la impronta emocional negativa de lo pasado. Para ello, interviene la terapia conductivo-conductual, que es la que trabaja con los pensamientos y creencias porque estas impulsan a los sentimientos: se deben revertir los conceptos que causaban angustia para poder superarlos.
Otras veces, encaramos "estrategias" que tienen el efecto contrario al buscado. Por ejemplo, evitamos recordar lo pasado o hablar de ello "para no revivir los momentos". Cuando hacemos eso, los sucesos quedan sin procesar, y no se elaboran los duelos correspondientes o no se culminan los procesos, relegando al olvido de "no pensar para no sentir" y nunca terminando de cerrar el ciclo que, por dentro, nos sigue consumiendo. Esto hace que los pensamientos "reboten" y resurjan de repente con mucha fuerza y haciendo más daño que habiéndolo procesado gradualmente. Igualmente, el hecho de entregarse al alcohol o las drogas ("permitidas" o no) hace que realmente no nos sintamos mejor y que caigamos peligrosamente en la adicción.
¿Qué tratamientos se recomiendan? Buscar ayuda psicológica primero y si no es suficiente, recién ahí encararlo con ayuda de la farmacología. Los métodos psicológicos que podrían emplearse en el tratamiento del TEPT podría ser terapias cognitivas del comportamiento que incluya desensibilización de los recuerdos, exposición a la memoria del trauma, darle sentido a lo sucedido y reformular las estrategias de afrontamiento. Tomemos en cuenta que la COVID es una enfermedad mas DE LA CABEZA que de los pulmones. Sigamos peleando, vacunémonos y nos leemos la semana que viene.
sábado, 12 de junio de 2021
EL CEREBRO Y LAS FAKE NEWS
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 27 de marzo de 2021. Todos los derechos reservados.
ENTRENANDO EL CEREBRO PARA LA POST PANDEMIA
EL CEREBRO INFANTIL EN PANDEMIA
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 5 de junio de 2021. Todos los derechos reservados.
Y un día, todo cambió. Nos tuvimos que encerrar, reaprender hábitos de higiene, a cubrirnos las sonrisas y a decir adioses muy prematuros. Lo hemos sufrido y lo seguimos padeciendo. Si a nosotros nos fue difícil... ¿Cómo les habrá sido a los niños?
No hay mucho secreto. Los más grandes sufrimientos los padecieron a los extremos de la vida: los ancianos y los niños. Y aunque para los abuelitos ya se habilitaron las vacunas (que no se aplicaron a todos vaya uno a saber por qué mecanismos cerebrales que ni me animo a escrutar), en los niños el apego es la única vacuna que como adultos tenemos para brindarles para prevenir enfermedades físicas y mentales. Y es que nosotros conspiramos contra ellos, porque toda la información que nosotros procesamos, aunque creamos que no la ven o escuchan siempre lo hacen y no la procesan como nosotros (si a nosotros nos cuesta horrores, qué será a ellos?. Todos estos datos, aunque parezca que no le están poniendo atención, activa zonas del cerebro relacionadas con el estar alerta y les genera estrés. Este fue nuestro primer error.domingo, 6 de junio de 2021
"TUVE COVID Y ESTOY MENTALMENTE LENTO..."
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación de los sábados 27 de febrero y 6 de marzo de 2021. Todos los derechos reservados.
Cuando irrumpió el coronavirus, era un virus eminentemente respiratorio. Luego, de a poco, se fueron revelando más síntomas asociados a otros órganos quedando demostrado que el virus ataca casi todos los órganos del cuerpo. Incluso, se ve que muchos pacientes nunca se curan, por lo que se acuñó el término "covid persistente" o "long covid" donde los diversos órganos afectados no se recuperan más. Incluso, se habla de otra ola, cuyas cifras no se actualizan a diario pero que no cesa, de pacientes que nunca se recuperaron del coronavirus o que, pese a pasar la enfermedad de forma leve, presentan ahora síntomas que les hacen imposible hacer una vida normal: cansancio/astenia, malestar general, dolores de cabeza, bajo estado de ánimo, dolores musculares o mialgias, falta de aire, dolores articulares, falta de concentración o déficit de atención, dolor de espalda. presión en el pecho, ansiedad, febrícula, tos, fallos de memoria, dolor en el cuello, diarrea, dolor torácico, palpitaciones, mareos, hormigueo en las extremidades. difucultad manifiesta al ir al trabajo o atender sus obligaciones familiares o sociales, manifestaciones cutáneas, como urticaria o reactividad excesiva ante roces mínimos de la piel; caída de pelo, daños vasculares.
Pero los síntomas que se están revelando como más frecuentes e incapacitantes son de otro tipo: los neurológicos. Pacientes que ahora son incapaces de concentrarse, hasta el punto de no poder leer un libro; que sufren desorientación; que no dan con la palabra adecuada al hablar, que sufren lagunas de memoria, que pueden quedarse en blanco en cualquier lugar o que olvidan de repente tareas mecánicas y rutinarias relacionadas con su trabajo. Y lo conforman toda una variedad de síntomas que se sufren en mayor o menor intensidad y a los que se está aludiendo con el nombre genérico de "niebla mental".
Entonces vemos que el sistema nervioso es el que, tras el respiratorio, con más frecuencia resulta afectado durante la fase aguda, por lo que es hoy considerado también un virus neurotóxico. Lo que sucede en el sistema es aún desconocido, porque no se han encontrado anomalías morfológicas ni funcionales en el cerebro de estos pacientes con los estudios practicados (resonancias, electroencefalogramas, incluso análisis del líquido cefalorraquídeo). Si bien sabemos aún poco de las causas, podrían deberse a un estado de microinflamación persistente en el cerebro, específicamente a nivel del lóbulo frontal, que no se ve en los estudios. Esta microscópica pero en realidad gran inflamación celular que puede causar el virus termina alterando al sistema nervioso y, con ello, a las neuronas. se cree que el SARS-CoV-2 provoca un daño endotelial (una capa de los vasos sanguíneos) y cardiovascular que puede llegar hasta el cerebro. Incluso se evalúa la posibilidad de que el virus pueda "esconderse" en ciertos puntos del cuerpo, como el sistema nervioso, y que actúe, como otros virus, el de la varicela por ejemplo, "capaces de acantonarse" en nuestro organismo y permanecer allí toda la vida. Incluso, existiría la posibilidad de que la barrera hematoencefálica (ese muro microscópico pero potente que separa la circulación sanguínea del sistema nervioso) quede abierta y permeable tras la fase aguda de la enfermedad y como ya no es hermética, provoque en los pacientes esa sensación de fatiga continua y niebla cerebral que ahora conocemos.
Además de la variedad de los síntomas y el enigma de su razón de ser, hay otras preguntas sin respuesta en torno al covid persistente, como la de por qué hay personas que sufren una forma leve de la enfermedad y padecen estas secuelas meses después, y otras, en su mayoría por suerte, lo superan en pocos días. Esto podría deberse a dos causales que casi siempre están presentes en todas las enfermedades: el desencadenante y la genética. De esta última dependería que unas personas desarrollen graves secuelas o una versión más grave de la enfermedad y otras no, o que los pacientes respondan de forma distinta a los fármacos. Asimismo, cabe destacar que puede afectar de la misma manera a jóvenes, a adultos mayores, hombres y mujeres.
El punto de inflexión para consultar a un especialista es cuando la confusión mental lo limita para hacer cosas de la vida diaria, como trabajar. Se debe consultar, primero, para descartar que no haya otra causa del problema, como pueden ser anemias severas o inclusoproblemas de la glándula tiroides, por ejemplo. En el examen se hace una evaluación neurocognitiva a cargo del especialista. Esta “niebla mental” parece no ser un problema permanente, pero la recuperación puede tomar varios meses, específicamente entre 3 y 7 según lo que se ha estudiado. En cuanto a su tratamiento, lo recomendable es la estimulación cognitiva a través de ejercicios y juegos de memoria, ejercicios físicos al aire libre, consumo de vitaminas y, en casos más graves se pueden agregar uso de fármacos nootrópicos, estimulantes de la memoria y potenciadores cognitivos.
El Covid-19 sigue siendo un virus que nos tiene DE LA CABEZA. Brindo fervientemente porque pronto estemos vacunados todos los que vivimos en esta hermosa tierra. Nos leemos el siguiente sábado.
jueves, 28 de enero de 2021
EL OLFATO Y EL COVID: LO QUE HAY QUE SABER
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 23 de enero de 2021. Todos los derechos reservados.
domingo, 19 de julio de 2020
EL TELECEREBRO Y SUS CONSECUENCIAS
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion correspondiente a los sabados 4 y 11 de julio de 2020. Todos los derechos reservados.
En estos dos sabados hablaremos del efecto que tiene la educacion a distancia respecto al cerebro, como cambiamos los paradigmas funcionales y sobre todo, como podemos adaptarnos a lo que implica una verdadera "revolucion" funcional en cuanto a la forma de procesar la informacion con la "nueva normalidad" que nos toca vivir.
Con el advenimiento del "modo COVID de vivir" (término acuñado por el Ministro Mazzoleni y equipo) se derrumbaron muchos paradigmas de la "normalidad" hasta entonces reinante. Y una de ellas, que se llegó de la mano del distanciamiento social, es la realización obligatoria del teletrabajo (en la medida de las posibilidades dependiendo del tipo laboral) y de la teleeducación (obligatoria en todos los casos). Plataformas como Zoom, Classroom, Jitsi, Hangouts, Skype o Whatsapp pasaron a ser parte de nuestra vida laboral y estudiantil como elemento de cotidianeidad necesaria. Con estas herramientas, estudiar o trabajar sin moverse de casa como solo veíamos en las series futuristas hace unos años, se hizo realidad. Sin embargo, detrás de estos "facilitadores" del trabajo a distancia, aparecieron otras novedades en la vida de las personas. Aunque ustedes no lo crean. Es lo que en actualmente se conoce como "cerebro de Zoom" y que se da no solo para esa plataforma, sino para todo lo que trae aparejada la realidad hiperconectada que tenemos para suplir de alguna manera el contacto interpersonal físico.
Una queja común de los docentes "virtuales" (término mal usado, porque lo virtual es algo que no existe, mientras que aquí la clase sí existe, solo que es "a distancia") es que, después de dar clases vía Zoom, terminaban muchísimo más agotados física e intelectualmente que si la hubiesen dado en un aula de manera presencial, ante la vista y el contacto próximo de decenas de estudiantes, y esto solo ha demostrado algo que siempre ha sido cierto a escala poblacional: las interacciones "virtuales" pueden ser duras para el cerebro. Aunque parezca increíble lo que pueden causar estas tecnologías en la vida de la gente que las usa, incluso debido a su aparente sencillez y simplicidad, ya que este soporte aparece confinado ordenadamente en una pantalla pequeña y presenta pocas distracciones obvias, esto puede llegar a convertirse en una maldición para el cerebro, debido a que los humanos nos comunicamos permanentemente, aunque no nos digamos nada.
Y es que durante una conversación en persona, el cerebro se concentra parcialmente en las palabras que se dicen, pero también extrae significado de decenas de señales no verbales, como si una persona está de frente o ligeramente de perfil, si está inquieta mientras habla o si inhala rápidamente justo antes de interrumpirte. Estas señales pintan un panorama global de lo que se transmite y la respuesta que se espera del otro interlocutor. Los humanos evolucionamos como animales sociales, así que para la mayoría percibir estas señales es algo natural, hace falta poco esfuerzo consciente para analizarlas y puede sentar las bases de la intimidad emocional. Sin embargo, una videollamada normal afecta a estas capacidades arraigadas y exige prestar una atención constante e intensa a las palabras. Si solo vemos la cara y los hombros de una persona, la posibilidad de ver los gestos de las manos u otro tipo de lenguaje corporal queda eliminada. Si la calidad del vídeo es mala, se frustra cualquier esperanza de deducir algo a partir de las expresiones faciales mínimas. Y si para alguien que depende de esas señales no verbales, el no tenerlas puede ser agotador, imagínense lo que sería para los niños que precisan de activar sus neuronas en espejo (parte del lóbulo frontal relacionada al aprendizaje por imitación) para poder aprender. O a los niños con trastornos específicos del lenguaje o con déficit de atención e hiperactividad, quienes precisan de todas las "señales cognitivas" que puedan emanar de sus profesores para recibir el mensaje del conocimiento de la mejor manera que puedan. Un desafío.
El contacto visual prolongado se ha convertido en la señal facial más intensa disponible y puede parecer amenazadora o demasiado íntima si se sostiene demasiado. Las pantallas con varias personas amplían el problema de la fatiga. La vista en galería supone una dificultad para la visión central del cerebro y lo obliga a descodificar a tanta gente al mismo tiempo que no se obtiene nada significativo de nadie, ni siquiera de la persona que habla. La pantalla múltiple de Zoom es un típico ejemplo de lo que los psicólogos denominan "atención parcial continua", es decir, el tener muchos focos atencionales y no prestarle atención real a ninguno. Esto se aplica tanto a los entornos virtuales como a los reales. Es el tipo de multitarea que el cerebro intenta (y no suele conseguir) manejar en una videollamada grupal. Esto provoca problemas, como el que las videollamadas grupales se vuelven menos colaborativas y más compartimentadas, conversaciones en las que solo hablan dos personas al mismo tiempo mientras las demás escuchan. Como cada participante usa una secuencia de audio y es consciente del resto de las voces, es imposible mantener conversaciones paralelas. Si se ve a un solo interlocutor cada vez, no se puede reconocer el comportamiento de los participantes no activos, algo que sí se percibiría con la versión periférica. Para algunas personas, la división prolongada de la atención genera la sensación desconcertante de estar agotándose sin haber conseguido nada. El cerebro se siente abrumado con el exceso de estímulos mientras está concentrado en buscar señales no verbales que no puede encontrar. Es por eso que una llamada telefónica tradicional podría pasar menos factura al cerebro, ya que cumple una pequeña promesa: solo transmite una voz.
Por el contrario, el cambio brusco a las videollamadas ha sido una bendición para las personas con dificultades neurológicas para mantener conversaciones en persona, como las personas con autismo, que pueden sentirse abrumadas cuando hablan varias personas. Y es que cuando la videollamada abruma a la persona con espectro autista, puede simplemente apagarse la cámara y ahorrar energía para cuando se desee percibir las señales no visuales que se consigan transmitir, porque las personas con autismo suelen tener dificultades para entender cuándo es su turno para intervenir en conversaciones en persona. Por eso el desfase frecuente entre los interlocutores en las videollamadas podría ayudar a algunas personas autista porque, por ejemplo, cuando se usa Zoom está claro a quién le toca hablar. Pero sin embargo, otras personas con autismo podrían tener dificultades con las videollamadas, ya que pueden acentuar los desencadenantes sensoriales, como los ruidos fuertes y las luces brillantes.
Este es el llamado CEREBRO DE ZOOM. Algo a lo que debemos acostumbrarnos, pero que no debe tenernos DE LA CABEZA porque ya formará parte de nuestra nueva normalidad. Nos leemos el sabado que viene.
jueves, 16 de julio de 2020
TIEMPO DE APRENDER? NO. TIEMPO DE DESAPRENDER...!!!
Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion del sabado 11 de abril de 2020. Todos los derechos reservados.
Una de las frases desgastadas en estos tiempos de pandemia es que debemos salir aprendiendo muchas cosas para poder hacer productivo todo este tiempo. Sin embargo, cerebralmente hablando no hay nada mas inexacto que esto... por que? Porque el cerebro no aprende en situaciones de estres, el estres no proporciona buenos neurotransmisores para fijar conceptos ni aprender aptitudes y menos actitudes. Si bien siempre insisto en que la emocionalidad es necesaria para fijar conceptos, sin embargo cuando el cortisol del estres predomina no puede haber concepto fijado, y entonces es cuando todo lo vivido es tiempo perdido cognitivamente hablando.
Vivimos un tiempo en que encontramos que lo que hasta hace apenas dos meses era la norma, hoy no lo es, y nos damos cuenta que ya no va a serlo mas. Formas de trabajar, maneras de estudiar, relaciones humanas nunca seran iguales en la humanidad post pandemica. Y si no nos damos cuenta de esto, estaremos buscando la solucion a nuevos problemas por medio de viejos caminos que ya no conducian probablemente a nada y que ahora, a la luz de los nuevos hechos, lo haran menos. La pandemia nos hara diferentes personas: oficios cambiaran, profesiones se reinventaran, y el que no lo hace, esta condenado a sufrir mucho hasta darse cuenta de que debe hacerlo.
En la medicina el ejemplo es claro. Los que hace años hacemos consulta a distancia tenemos bien sabido que el paradigma del paciente frente a frente aunque sea para sus controles cotidianos, debera cambiar, reservandose eso solamente a la exploracion fisica y los procedimientos indispensables para realizar el tratamiento. En educacion tambien: las aulas presenciales deben dejar rapidamente su sitio a la virtualidad y a la transmision de conceptos mas que de contenidos, algo que deberia haber sido asi desde siempre pero que, por no salirnos de nuestra zona de confort, los docentes hemos ignorado con devocion y terquedad casi propias de una mula. Todo va a cambiar post Covid-19 y eso no podemos (ni debemos) olvidarlo.
Es por eso que de ahora en mas no debemos decir que la pandemia debe dejarnos algo que aprender. En realidad, la pandemia nos ayuda a desaprender mucho, a destruir los conceptos y paradigmas que eran aparentemente intocables en nuestras vidas, y que deben deconstruirse en nuestro esquema mental para reinventarnos en nuestras profesiones, en nuestras relaciones, en el dia a dia post pandemia. Es imposible aprender si antes no de desaprende. El cerebro no puede construir un esquema mental sobre otro pre hecho. La mente debe otorgarle flexibilidad a los conceptos, destruir los dogmas construidos como inmutables, y una vez rotos los preconceptos y los preaprendizajes, aprender de nuevo, aunque eso represente "gasto energetico" y nuestro cerebro este siempre dispuesto a ahorrar energia, sobre todo en tiempos de carencia como los que vivimos. Porque esa es la naturaleza: el cerebro sabe que no se vienen tiempos faciles, entonces se aferra a lo que menos energia la haga gastar, y eso es lo que siempre le funciono hasta ahora pero ya no le va a funcionar. Por eso tambien es tan dificil desaprender...
Es tiempo de desaprender primero. No de aprender mal. Es tiempo de dar rienda suelta a la creatividad y reinventarnos en todas las areas de la vida. El cerebro nos comandara en ese proceso DE LA CABEZA que en otros ambitos se denomina EVOLUCION. Y el que no evolucione, se queda atras. Nos leemos el sabado que viene.
TIPS NEUROEDUCATIVOS PARA LA EDUCACION EN TIEMPOS COVID
Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion de los sabados 9, 16 y 23 de mayo de 2020. Todos los derechos reservados.
La encrucijada COVID-19 no solo es sanitaria. Tambien abarca otras areas como la economia, la repercusion social, hasta la espiritualidad, y, por supuesto, la educacion. De golpe y porrazo, de la noche a la mañana, hemos tenido que adaptar nuestra forma de vivir a un nuevo estilo, bien denominado por el Ministro de Salud como "Modo Covid de vivir". Muchos se han bancarizado para no tocar el papel moneda o no salir de casa aprendiendo a usar pagos electronicos, muchos ya formalizamos lo que veniamos haciendo hace tiempo que es la consulta medica a distancia y asi. Pero realmente donde todos coinciden es que tenemos serios problemas a la hora de "transplantar" el aula presencial al mundo virtual. Y eso es porque, como nos enseñara Leslie Hart "querer enseñar sin saber como funciona el cerebro es como querer hacer un guante sin haber visto jamas una mano". Por eso, antes que usar computadoras o aprender los secretos de cualquier plataforma virtual de clases, tenemos que conocer que pasa en el cerebro ante la mal llamada "virtualidad", porque virtual es algo que no existe en la realidad, y esto es mas bien el uso de tecnologia para poder enseñar. Y en ese contexto nace la Neuroeducacion y la Neurodidactica, que no son mas que disciplinas que integran el conocimiento del funcionamiento del cerebro para mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje. En estos sábados me permitiré proporcionarles un resumen de mi próximo libro CEREBRA LA EDUCACIÓN (muy pronto ya a disposición) para intentar que el proceso de aprendizaje sea el más agradable para todos, alumnos y docentes.
Y he ahi el primer concepto errado: enseñar no es transmitir conocimientos, no solo en tiempos COVID sino en todo momento. Enseñar es transmitir capacidades. Si eso no lo hemos hecho en la realidad, no lo haremos por nada del mundo a distancia. Entonces, antes que conocer tecnicamente como "llegar" a nuestros alumnos, debemos replantearnos seriamente: estamos educando para el lobulo frontal o lo hacemos tambien para el sistema limbico? O dicho de otra manera, menos neurocientifica: estamos transmitiendo solo conocimiento vacío, o realmente estamos impregnando el saber de capacidad de fijación para que pueda ser usado cuando sea necesario? Es decir, enseñamos para que sirva o solo por transmitir elementos para memorizar? La revolucion, entonces, no es la de "una computadora por alumno" o "la mejor plataforma para enseñar", sino el concepto de docente "llegador", que "compra" emocionalmente al alumno para, como siempre digo, introducirle sin que se percate, el conocimiento en su cerebrito ávido de conocimiento, que es así aunque el mismo no se de cuenta. Y es que las emociones importan, son el mecanismo que la evolucion ha puesto en nuestro cerebro para poder sortear los obstaculos, ya que todo lo que esté movido por un impulso emocional siempre tiene más éxito. La gestión de esas emociones es un factor que no hemos incorporado aún a la docencia, el manejo de ellas nos garantiza mejores competencias en nuestro desempeño. Enseñar emociones es un concepto que debemos comenzar a manejar los docentes, ya que no solo es la base de la capacidad de actuación del ser humano, sino que, como vimos muchas veces en este espacio, es el "pegamento" con el cual quedan adheridos los conocimientos al cerebro humano, ya que las emociones positivas facilitan el aprendizaje, mientras que las negativas activan la amígdala que es nuestro centro de alarma cerebral, dificultando el paso de la información entrante a las zonas donde reside la memoria: el hipocampo y la corteza prefrontal, sedes de la llamada "memoria ejecutiva", la encargada de la ejecución de los procesos. Nos preocupamos mucho de la consabida "gestión del conocimiento" pero nunca lo hemos hecho acerca de gestionar las emociones. El ambiente neuroeducativo propicio aumenta el aprendizaje, y la empatía, factor que debemos cultivar los docentes, es fundamental para educar desde la comprensión.
Es muy importante saber que cada cerebro es distinto, no hay cerebros iguales en ningun caso. Esto es mas que un cliché neuroeducativo, es una realidad comprobada por neuroimágenes. Si bien la anatomía es similar, la conformación del entramado neuronal es diferente y jamás igual para ningún ser que habitó esta tierra, y eso hace de cada individuo (y su cerebrito) absolutamente especial y diferente. Y tiene una gruesa implicancia educativa: si educamos a todos por igual, habremos incurrido en el pecado de convertir a nuestros alumnos en "another brick in the wall" otro ladrillo en la pared, como denunciaba Pink Floyd alla por los finales de los 70 en el siglo pasado. El concepto de diversidad amplía mucho más el concepto de educación inclusiva, no limitándose solo a personas con discapacidades diversas, sino considerando que todos, en mayor o menor medida, tenemos menos capacidad en algunas áreas que otros. Por ello, nuestra enseñanza a distancia debe ser lo menos homogenea posible... suena como una bofetada, si, pero enseñar "en bloque" es el peor error que podemos cometer... a distancia y en el aula.
No podemos dejar de saber que para el cerebro, descubrir es una consigna inconscientemente impregnada en su funcionamiento. En el proceso de aprendizaje, la novedad es un elemento fundamental, indispensable e irrenunciable, ya que facilita el aprendizaje de una manera brutal. El cerebro es muy curioso y lo nuevo siempre concita la atención y vuelca la voluntad hacia el deseo de saber. Los contenidos académicos abstractos, descontextualizados e irrelevantes hacen que la experiencia del aprendizaje sea aburrida y frustrante para el alumno, ya que la atención comienza una caída en picada violenta a los 10 minutos de clase y se pierde por completo luego de 15 minutos de vacío académico en forma y contenido, algo que mi gran amigo neurocirujano, neurocientífico y docente Roberto Rosler dió en llamar "una amplia desperdiciolandia cognitiva". Los alumnos tienen una tendencia natural a no querer reflexionar, pero son todos y sin excepción, curiosos por naturaleza, y esa curiosidad activa a las emociones que al final llevan a la búsqueda del conocimiento, y finalmente, al aprendizaje. Estimular la curiosidad es el camino a sus cortezas prefrontales, como docentes no desactivemos nuestro GPS educativo.Y uno de los hechos que debemos aprender de esto es que en el proceso educativo no importa la recompensa, sino la sorpresa que conlleve esta, lo que traiga aparejado de la mano de manera absolutamente imprevista. Yo soy enemigo de las estrellitas como premio al esfuerzo, soy más proclive a una recompensa inesperada, como el conferirle una responsabilidad diferente ante el grupo (liderar un grupo de lectura, sacar un chupetín del bolsillo (aunque no sean buenas las golosinas), o regalarle un pequeño libro o un presente sencillo hecho por el docente que signifique más que una distinción como una medalla, y sea algo más personal, como "una parte" del propio maestro. Y tomar en cuenta este tip: siempre es mejor aprovechar los primeros minutos de la clase, cuando la atención aún no ha entrado en picada, para transmitir los contenidos más relevantes, para luego dividir la clase en segmentos de 15 minutos, entre los cuales el docente pueda recurrir a elementos sensoriales, como el movimiento, una actuación que implique un remedo gestual, o algún recurso que estimule los sentidos, como el cambio del timbre de voz, el cual, está demostrado, actúa como un gancho de atracción muy poderoso para llamar la atención de los alumnos.
Por otro lado, siempre se ha dicho que la práctica hace al maestro, aunque en realidad construye al alumno. Y es que el cerebro conecta la nueva información con la ya conocida, por lo que aprendemos mejor y más rápidamente cuando relacionamos la información novedosa con los conocimientos ya adquiridos, porque entrelaza los circuitos neuronales de la corteza en donde hubo almacenado el conocimiento, con otros circuitos que contienen información diferente, pero relacionada con la primera. De esta manera, se hace más sencilla la evocación del contenido posteriormente, y se refuerza la fijación del concepto que se desea aprender. Es la base funcional del llamado "aprendizaje por asociación".. Para optimizar el aprendizaje, el cerebro necesita la repetición de todo aquello que tiene que asimilar y lo realiza mediante la adquisición de toda una serie de automatismos, siendo esta la forma en la que memorizamos. Pero esto necesariamente requiere tiempo. La automatización de los procesos mentales hace que se consuma poco espacio de la memoria de trabajo (asociada a la corteza prefrontal, sede de las funciones ejecutivas) y sabemos que los alumnos que tienen más espacio en la memoria de trabajo están más dotados para reflexionar. Sin embargo, es aquí donde nos encontramos con que la repetición o la memorización muchas veces puede ser aburrida, por lo que los docentes hemos de ayudar a adquirir y mejorar las competencias necesarias según la práctica. Por ejemplo, la práctica continua de cálculos aritméticos y la memorización de la tabla de multiplicar es imprescindible en la resolución de muchos problemas matemáticos o el conocer de memoria las reglas ortográficas es imprescindible para escribir con corrección. El problema reside en que muchas veces la práctica intensiva puede resultar aburrida por lo que sería aconsejable espaciar la práctica en el tiempo y variarla con otras actividades. Esta es una de las razones por las que siempre estoy en contra de los contenidos programáticos, ya que en vez de ser lineales deberían ser "en espiral", es decir, en forma progresiva en el tiempo prolongado con un eje principal y subsidiarios cognitivos basados en el mismo con buen margen de tiempo para la práctica, no encajonados en una serie de objetivos cognitivos a conseguir entre dos fechas.
Otra frase cliché en la enseñanza es la de "aprender jugando". Y es más que eso, porque el juego constituye un mecanismo natural arraigado genéticamente que despierta la curiosidad, es placentero y permite descubrir destrezas útiles para desenvolvernos en el mundo. Los mecanismos cerebrales innatos del niño le permiten, a los pocos meses de edad, aprender jugando. Se libera dopamina que hace que la incertidumbre del juego constituya una auténtica recompensa cerebral y que facilita la transmisión de información entre el hipocampo y la corteza prefrontal, promoviendo la memoria de trabajo. El juego constituye una necesidad para el aprendizaje que no está restringida a ninguna edad, mejora la autoestima, desarrolla la creatividad, aporta bienestar y facilita la socialización. La integración del componente lúdico en la escuela resulta imprescindible porque estimula la curiosidad y esa motivación facilita el aprendizaje. Se ha demostrado que jugando durante 16 horas durante un mes, se aumenta la cantidad de materia gris en ciertos lugares del cerebro relacionados con el aprendizaje, lo cual es un obvio indicador del aumento en la capacidad cerebral, Igualmente, se mejora la coordinación entre regiones cerebrales, la comprensión verbal, el razonamiento y la percepción visual. El juego motiva, ayuda a los alumnos a desarrollar su imaginación y a tomar mejores decisiones. Además, existe una gran variedad de juegos que mejoran la atención, uno de los factores críticos en el proceso de aprendizaje: ajedrez, rompecabezas, juegos compartidos, programas de gratuitos de descarga para celulares o computadora, etc. La cuestión de integrar adecuadamente el componente lúdico en la actividad diaria.
Muchas veces menospreciamos al arte como uno de los pilares en la educación. Para muchos, enseñar arte o aprenderlo podría parece una frivolidad, una pérdida de tiempo ante la premura aparente de aprender operaciones numéricas, contenidos científicos o datos históricos. Sin embargo, hoy la neurociencia está demostrando que las actividades artísticas involucran a diferentes regiones cerebrales. ya que (principalmente la actividad musical) promueven el desarrollo de procesos cognitivos. Se ha demostrado que la instrucción musical en jóvenes mejora la capacidad intelectual como consecuencia del incremento y la estimulación de la plasticidad cerebral, sobretodo en aquellos con mayor interés y motivación hacia las actividades artísticas. Además, en algunos niños, aparecen correlaciones entre la práctica musical y la mejora en geometría o las capacidades espaciales cuando el entrenamiento es intenso. Por otra parte, el teatro o el baile desarrollan habilidades socioemocionales como la empatía y son beneficiosos para la memoria semántica. Por ejemplo, al hablar en público se genera noradrenalina, una sustancia que se sabe que interviene en los procesos relacionados con la atención, la memoria de trabajo o el autocontrol. Es por eso que, basándonos en las Neurociencias, la educación artística debe ser obligatoria. La instrucción musical o el teatro que tantas habilidades sociales, emocionales y cognitivas son capaces de desarrollar deberían de formar parte del contenido programático y no, como ocurre frecuentemente, quedar como actividades marginales u optativas.
Un último factor a tener en cuenta en los procesos de Neuroeducación es el factor social. Los humanos somos seres sociales porque nuestro cerebro se desarrolla en contacto con otros cerebros. El descubrimiento de las neuronas espejo (que detallaramos alguna vez en esta columna semanal) resultó trascendental en este sentido porque estas neuronas motoras permiten explicar cómo se transmitió la cultura a través del aprendizaje por imitación y el desarrollo de la empatía, es decir, qué nos hizo realmente humanos. Se ha demostrado que los bebés con pocos meses de edad ya son capaces de mostrar actitudes altruistas, por lo que hemos de evitar en la educación la propagación de conductas egoístas fruto de la competividad. El aprendizaje del comportamiento cooperativo se da conviviendo en una comunidad en la que impera la comunicación y en la que podemos y debemos actuar. Cuando se colabora se libera más dopamina y ya sabemos que este neurotransmisor facilita la transmisión de información entre el sistema límbico y el lóbulo frontal, favoreciendo la memoria a largo plazo y reduciendo la ansiedad. La implicación de la corteza orbitofrontal en el proceso explica por qué a los niños les cuesta demorar la gratificación, dado que el proceso de maduración de esta región cerebral se alarga hasta pasada la adolescencia. La colaboración efectiva en el aula requiere algo más que sentar juntos a unos compañeros de clase. Los alumnos han de adquirir una serie de competencias básicas imprescindibles en la comunicación social como el saber escuchar o respetar la opinión divergente. Además, han de tener claro los beneficios de trabajar en grupo y saber cuáles son sus roles en el mismo. La escuela ha de fomentar también la colaboración entre alumnos de distintos niveles y la compartición de conocimientos (por ejemplo, mediante presentaciones de trabajos de investigación de los alumnos), sin olvidar la realización de actividades interdisciplinares. Y no hemos de olvidar que la escuela ha de abrirse a toda la comunidad. La socialización es un factor sumamente importante tanto en el aprendizaje como en la maduración del cerebro, las conductas y el las capacidades de relacionamiento, sobre todo en una sociedad tan atomizada por dispositivos y redes sociales que nos distancian físicamente, pero nos acercan cognitivamente. Pero esto último es tema de otro sábado.
En fin, si debemos resumir este artículo en que hablamos de Neuroeducación para enfrentar tiempos COVID y no COVID, debemos concluir que es una gran época para aprender e innovar. Los nuevos tiempos requieren nuevas estrategias y los últimos descubrimientos que nos aporta la neurociencia cognitiva desvelan que la educación actual requiere una profunda reestructuración que no le impida quedarse desfasada ante la reciente avalancha tecnológica, manifiesta ahora "de golpe" con la pandemia. Aunque hemos de asumir que la educación no se restringe al entorno escolar, la escuela y los docentes hemos de preparar a los futuros ciudadanos de un mundo cambiante, y que mejor ejemplo hemos tenido absolutamente todos que esta contingencia mundial. Para ello, hemos de erradicar la enseñanza centrada en la transmisión de una serie de conceptos abstractos y descontextualizados que no tienen ninguna aplicación práctica. Nuestros alumnos han de aprender a aprender y la escuela ha de facilitar la adquisición de una serie de habilidades útiles que permitan resolver los problemas que nos plantee la vida cotidiana: un aprendizaje para la vida. Y para ello se requiere inteligencia principalmente socioemocional. El aprendizaje se optimiza cuando el alumno es un protagonista activo del mismo, es decir, se aprende actuando. Y esto se facilita cuando es una actividad placentera y se da en un clima emocional positivo. Nuestro cerebro nos permite mejorar y aprender a ser creativos y es por todo ello que la neuroeducación resulta imprescindible.
Nos seguimos leyendo en mi siguiente libro CEREBRA LA EDUCACION. Y cada sabado en esta columna semanal que nos tiene DE LA CABEZA.
EL TIEMPO DEL GRAN SALTO EDUCATIVO CEREBRAL
Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nacion del sabado 2 de mayo de 2020. Todos los derechos reservados.
En tiempos COVID, las palabras REINVENCION y CREATIVIDAD son las que predominan en todas las areas de la cotidianeidad. Desde el gastronomico que reinventa su actividad hasta el medico que cambia su manera presencial de atender, todos nos tenemos que reinventar creativamente para vivir el MODO COVID que tanto se preconiza de ahora en mas y que incluye mucho mas que el distanciamiento social y el lavado de manos. A quien quiera escucharme, me lamento constantemente sobre el hecho de que tuvo que venir una pandemia para que nos empujase (no que nos animemos) a dar EL GRAN SALTO en nuestra actividad diaria, movidos por la necesidad. Y si, el estomago vacio no aportara glucosa al cerebro pero si la dosis necesaria de neurotransmisores para hacer surgir esa cualidad tan poco desarrollada por los paraguayos justamente porque nunca fue incentivada como corresponde: la creatividad.
NUNCA HEMOS ENSEÑADO A SER CREATIVOS. Nos limitamos siempre a la linealidad del conocimiento sin salirnos de la zona de confort que nos proporciona un Power Point que ni siquiera renovamos año a año. No nos preocupamos mas que de darles trabajos grupales mientras nosotros nos sentamos en el escritorio a leer redes sociales o responder mensajes en nuestro telefono. El proceso de enseñanza nunca se realizo. Transmitimos CONTENIDOS solamente en el mejor de los casos, pero nos olvidamos de lo principal: TRANSMITIR CAPACIDADES. Lamento comunicarles que eso se termino, que los profesores deben dejar de ser repetidores o transmisores de contenidos, y convertirse en MAESTROS, inspiradores a emprender la tarea de MOTIVAR a sus alumnos de cualquier nivel a descubrir la verdad en la busqueda o incluso en un patito o un circulito de la enseñanza inicial.
En ese tren de cosas, tenemos el gran salto que implican los medios modernos para dar clases "virtuales", termino mal dicho porque lo virtual, no existe. Yo prefiero llamarlo CLASES A DISTANCIA porque al decir "virtual" eximo de responsabilidad al principal eje sobre el que gira el proceso de enseñanza: el docente. Es él el que tiene que ponerse al frente del proceso, transmitir habilidades con las limitaciones que podria tener tecnicamente pero con las sobradas capacidades que debe haber desarrollado con la tan mentada "experiencia" que hubo ganado en el aula.
No podemos depender de plataformas tecnologicas insulsas, de canales masificados de transmision de conocimientos, de aplicaciones hackeables por degenerados que filtran fotos de actos sexuales en clases de niños de parvularia. Hoy en dia y mas que nunca debemos exigirle a nuestro cerebro toda la CREATIVIDAD de la que podemos hacer gala. El tiempo que tanto nos hacian perder en la docencia presencial llenando planillas y procesos es un tiempo maravilloso que tenemos en nuestros hogares para poder ser creativos, transmisores de capacidades, inspiradores de cerebros. EMOCIONAR para ENSEÑAR nos va a convertir en los mejores docentes que podamos imaginar. REINVENTARNOS A NOSOTROS MISMOS nos asegurara no perder el trabajo y, por el contrario, que nos busquen y nos soliciten. Esa trillada frase de SER LUZ EN LA OBSCURIDAD. Enseñamos toda la vida para el lobulo frontal, para el razonador, para el que decide que guardar en la memoria y que no. Y tenemos el ejemplo "Youtuber" de aquel que no pretende mas que hacer pasar el tiempo, introduciendo (sin quererlo casi siempre) contenidos en la mente de nuestros alumnos. Es hora de que dejemos los contenidos en segundo plano, y comencemos de una buena vez a buscar estimular la busqueda, despertemos la curiosidad y formemos parte del proceso del aprendizaje, metiendonos literalmente en el cerebro de nuestros alumnos, conociendo como funciona y sobre todo, interpretando su emocionalidad en todo tiempo, y mas en tiempo COVID.
Es hora del gran salto educativo cerebral. No es cuestion ya de animarse. Debimos habernos animado hace tiempo. Es momento de hacerlo como cuestion de vida o muerte, porque esta en juego la salud cultural de una generacion completa. Es un hermoso circulo virtuoso del que tenemos que impregnarnos: nosotros debemos crear para enseñar y debemos enseñarle a que sean creativos. No te quedes fuera, docente, profesor, maestro. Subite al carro de la creatividad, rompe los paradigmas, sali de tu zona de confort no importa la edad que tengas ni el tiempo que lleves enseñando. Desaprende para aprender de nuevo. Tus alumnos mas que nunca te lo exigen. Y, como si fuera un juramento de cargo, si no lo cumplimos, Dios y la Patria nos lo demandaran. Feliz dia del Maestro. Hagamos honor a ese titulo que nos hizo elegir este apostolado que nos tiene DE LA CABEZA todo el tiempo. Nos leemos el sabado que viene.
jueves, 28 de mayo de 2020
COMUNICACION EN SALUD EN TIEMPOS PANDEMICOS
Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del diario LA NACION del sabado 18 de abril de 2020. Todos los derechos reservados.
Hoy no voy a escribirles estrictamente sobre el cerebro. Aunque pensandolo bien, si lo voy a hacer. Porque la comunicacion es la principal forma en la que el cerebro alimenta sus capacidades cognitivas, y el contenido de lo que el cerebro recibe, sumado a la elaboracion individual de cada persona dentro de su propio "universo personal" donde conviven experiencias previas, preconceptos, paradigmas, credos, convicciones, y sobre todo, muchisima emocionalidad, hacen que el resultado de la comunicacion no siempre sea el mas favorable a los fines (loables) que tienen los medios en su mayoria, y que tampoco sean saludables para la propia mente de la persona que se ve avasallada por una cantidad de informacion transmitida sin dosificacion, sin verificacion, y sobre todo, sin ningun tipo de miramientos por quienes entienden (mal) que compartir todo lo que les llega sin someterlos siquiera al analisis somero de la razon, hacen que sea verdad simplemente porque lo publico un cientifico del que no sabemos nada, un medio del que no tenemos certeza que lo haya hecho, o peor, se atribuya falsamente a personalidades que no han dicho lo que dicen que dijeron.
Para nosotros, los que comunicamos noticias medicas, estos tiempos son extremadamente dificiles, porque las "verdades" no lo son, porque lo que era absoluto hace un mes hoy no lo es, y como debemos desdecirnos constantemente siguiendo las directivas de los organismos que son los que transmiten la informacion veraz y certera (si, les cuento que la Medicina tambien es vertical y nada democratica, para eso existen los algorritmos de tratamiento que se respetan con rigor casi religioso) pero que en el contexto de lo que estamos viviendo, cambia minuto a minuto. Y como ejemplo les pongo dos casos en los que yo personalmente he "caido" en desdecir lo dicho.
El primero corresponde a lo que deciamos hasta el 10 de marzo de este año porque la OMS (Organizacion Mundial de la Salud), nuestro organismo rector a nivel mundial, nos lo transmitia asi. Hasta esa fecha, el COVID-19 era simplemente "la gripe de Wuhan", confinada a una zona lejana de nuestras antipodas, que se manejaba como un resfrio mas complejo, con poblacion blanco determinada por edad y comorbilidades, y que estimabamos llegaria a hacerse global en varios meses. Por ende, nos decian que podiamos viajar a todos lados con las medidas de higiene correspondientes. Pero he ahi que de la noche a la mañana se le dio el status de pandemia y ahi tuve que desdecirme porque la circunstancia asi lo ameritaba. Y lo hace.
El segundo tambien involucra a la OMS y hace al conocido "tapabocas" que prefiero llamar "mascarilla" porque no debe "tapar solo la boca". La OMS decia que no hacia falta, que solo los pacientes o quienes los cuidaban, el personal medico y los que podian toser y producir secreciones deberian usarlos. Eso cambio radicalmente hace unos dias y ahora si se recomienda las mascarillas para cuando el contacto social es inevitable sin las medidas de proteccion como en el supermercado. Y de vuelta a desdecirme y explicar lo del "uso racional" que bien definio el Ministro Mazzoleni: usarlo cuando el contacto social es imprescinidible y la distancia de seguridad no es la mejor. Y luego ya resulto obligatoria para aumentar la proteccion.
Esta historia del COVID-19 nos enseña muchas cosas, pero sobre todo a ser humildes en cuanto a conocimientos y acciones: todos estamos aprendiendo a lidiar con esto en el dia a dia. Desde el tratamiento mas complejo hasta la comunicacion de todo. Lo hacemos los medicos y lo hacen los profesionales de la comunicacion. Y la labor es titanica tambien cuando debemos comenzar a gastar energias en desmentir remedios magicos que pueden incluso matar mas que hacer bien. La pelea contra los "bulos" o "fakes" es titanica, y muchas veces es muy dura porque tienen mas prensa las curas milagrosas que las verdades duras como la que les digo ahora: hasta este momento no tenemos un tratamiento estandar para este mal. Eso vende menos y duele mas, no es lo que la gente quiere escuchar. Pero es la verdad.
Continuando con la comunicacion en salud en tiempos pandemicos, existen otras cuestiones que hacen a la emocionalidad de las masas en estos dificiles dias, donde el encierro y la falta de socializacion hacen que las emociones esten a flor de piel, y que los animos sean un reguero de polvora a punto de explotar. Es entonces donde, en lo personal, apelo a la racionalidad de la gente para que pueda elegir los medios de comunicacion de noticias que reunan ciertas condiciones de transmision de informacion. Obviamente, la veracidad de las fuentes y la certeza de los contenidos avalados por el departamento de prensa de esos medios es fundamental, pero hay algo que no siempre se tiene en cuenta, y es la forma y el tono de transmitir la nota.
Como es eso? Pongamos un ejemplo claro: esta el "estilo Cronica TV", conocido canal argentino que hizo toda una escuela con sus placas rojas con musica de fanfarria sesentosa estridente para comunicar desde atroces crimenes hasta noticias banales y poco serias. Ese tono, si bien concita la atencion y aparentemente "gusta" a la gente, en tiempos pandemicos es poco menos que criminal para la salud mental de la gente. De la pandemia podemos destacar cuanta gente fallecio, pero tambien cuanta esta llevandolo bien en sus casas, cuanta gente salio de alta y cuantos se han recuperado. Podemos retratar la falta de insumos o de alimentos en comunidades sin necesidad de estridencias ni magnificarlas mas que en su justa medida, compensando con la contraparte solidaria de quienes trabajan con sus propios insumos o colaboran en ollas populares con gran solidaridad. Es decir, las dos caras de una misma moneda. La cuestion no esta en dejar de informar (que es una manera de desinformar muy perversa, "desinformar por omision"), sino darle el tono que corresponde, como quien cuenta una historia y la muestra. Y no voy a ir lejos: como lo hacen mis queridos compañeros en Canal Gen y en la 970 AM de quien estoy muy orgulloso. El tono de informacion e incluso de docencia, no de "maestro ciruela" que lo sabe todo, sino del que aprende a la par que hace la nota junto con el televidente y el oyente, es la medida justa y agradable para informarse sin la estridencia innecesaria de quien hace una obra teatral donde el drama esta presente desde el principio al fin, sin hilo conductor mas que dar y dar golpes bajos al sentimiento del publico sin mediar en su estado de animo, en su propia mentalidad, y en su espiritu que ya se halla bastante alicaido por el dia a dia.
La cuestion no es relatar. No es magnificar. No es ser protagonista. Es simplemente contar lo que sucede, matizando la comunicacion con los tonos. Y aqui entra la voz. Como transmite mi querido Julio Gonzalez Cabello un partido de futbol? Dandole un tono constante y agudo a su relato para que el cerebro del que lo oye mantenga la tension todo el tiempo a la espera de un gol o del salvarse del contragolpe de su equipo rival, mientras se hace en la cabeza la idea de lo que pasa con el estres necesario (y tan agradable) de un partido de futbol. Una comunicacion en pandemia no es un partido de futbol. Por eso, Julito cuando hace "El reloj que no tuvo tiempo" cambia el tono de alerta por la jovialidad y el humor, y eso es muy valorado por la gente. La comunicacion en tono adecuado relaja, o al menos, no estresa. Y el mensaje llega mucho mas.
El desafio en la comunicacion en tiempos de crisis es demostrar que se esta a la altura de la propia crisis. Y eso se logra dando a cada cosa y tiempo su importancia. No propalando fakes, noticias pseudomedicas, no dando espacio a chapuceros ni a personas con sesgos religiosos, apocalipticos, moralistas (perdon si molesto con esto). Es transmitir solo las fuentes y para eso es conveniente hacerse asesorar por las personas que estan mas empapadas, o al menos, recurrir a las fuentes verificadas y responsables de emitir las directrices. Aunque estas cambien constantemente, es importante desdecirse las veces que sean necesarias para que el mensaje, que es lo importante, llegue. En el medio, las personas (sobre todo en redes sociales, la gran democratizadora de idiotas y genios por igual, perdon nuevamente), haran cosechar agravios incluso personales, insultos o desacreditaciones simplemente por el placer morboso de hacerlo para ganarse likes de aprobacion en tristes vidas que solo dependen de eso para poder respirar un mundo que es virtual, no existe. La comunicacion en tiempos de pandemia es comunicar realidades. Aunque sean duras.
Vayan las columnas de estas dos semanas en homenaje a mis compañeros de Gen, La Nacion, 970 AM, Hoy y de Unicanal en esta semana del periodista y del comunicador, donde les veo "romperse" dia a dia por comunicar en el tono cierto la verdad unica y teniendo como unico norte la informacion y la educacion en tiempos que realmente nos tienen a todos DE LA CABEZA. Gracias por dejarme aprender de ustedes dia a dia.
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