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jueves, 13 de octubre de 2022

EL CEREBRO JUVENIL Y LA INTOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

 

Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación del domingo 16 de octubre de 2022. Todos los derechos reservados.

Mi gran amigo Claudio, un prestigioso médico de Santa Cruz de la Sierra con quien comparto tertulias agradables vía Whatsapp y asiduo seguidor de esta columna, siempre tiene un tema interesante para sugerirme. Esta semana, hablando de nuestra común pasión de docentes, me lanzó la pregunta acerca de la frustración cada vez menor de los estudiantes hoy en día. Y, en homenaje a su solicitud, voy a desarrollar el tema,.

La frustración es un estado emocional que se desencadena ante acontecimientos que involucran la reducción o supresión inesperada de reforzadores primarios, como estímulos apetitivos y alimenticios, o secundarios como por ejemplo dinero, entretenimiento, estímulos sociales y lúdicos. El estado de frustración se puede generar por la omisión total de lo esperado, por la disminución de su calidad, la demora en su presentación, la interrupción en la frecuencia de aparición, así como también por la dificultad en la realización exitosa de pruebas con distintos grados de presión o exclusión social. Teóricamente, no reforzar aquello que se espera genera en el sujeto un estado interno aversivo denominado frustración primaria. Esta respuesta implica la primera reacción frente a la omisión de esa respuesta y puede vincularse con un proceso de estrés agudo. A su vez, los estímulos asociados con este estado adquieren la habilidad de provocar una expectativa condicionada de la frustración primaria denominada frustración secundaria. 

En relación a las emociones, permite pensar cómo el enfrentarse exitosamente a situaciones de pérdida o decepción tiene un rol adaptativo clave en la vida de todas las especies. Debido a que el ambiente es un elemento que se encuentra en un cambio constante, demanda al sujeto la necesidad de contar con mecanismos que le permitan buscar nuevos recursos y extinguir la respuesta hacia refuerzos de menor calidad. la conducta de frustración implica diversos procesos psicológicos, tales como aprendizaje, memoria, estilos de afrontamientos y personalidad, emociones, ansiedad y estrés. 

En relación al estrés, se sabe que en una fase de alarma o aguda, resulta ventajoso. Aparece cuando es visto como algo dañino, que puede generar una pérdida, como algo amenazante o desafiante. Así es que el valor que se le otorga a los hechos no es absoluto sino relativo, ya que los mismos son modulados por el aprendizaje previo y por nuestras bases genéticas y biológicas, al igual que ciertas patologías que influyen en la tolerancia y en la percepción de situaciones de decepciones. Es necesario entender que la conducta de frustración es un mecanismo complejo y que, por ejemplo, en los estudios con humanos se encuentran mediando otros factores como el lenguaje, la cultura, influencia de nuevas tecnologías y expresiones faciales que son propios de la especie. Evaluando de manera diferencial cada dimensión, encontró que la intolerancia emocional estaba significativamente relacionada con los problemas de procastinacion, lo que permite pensar que la decepción primaria es un factor principal que imposibilita que los sujetos desarrollen con éxito diversas tareas. 

Los adolescentes sienten frustración por muchas de las mismas razones que los adultos: presiones sociales, obligaciones, problemas de relación y confusión sobre el futuro. En los adolescentes, estos problemas a menudo se ven agravados por los cambios hormonales. Los adolescentes también pueden sentirse frustrados en su lucha por establecer una identidad y afirmar su independencia mientras siguen las reglas familiares y escolares. Además de estas fuentes comunes de frustración, como los adultos, los adolescentes pueden sentirse frustrados cuando están deprimidos, ansiosos o experimentan una discapacidad de aprendizaje, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. La frustración puede manifestarse de muchas maneras. Algunos adolescentes pueden volverse irritables y atacar a sus padres y maestros, mientras que otros se retirarán y realizarán esfuerzos mínimos para cumplir con sus obligaciones. Cuando son impulsados por el rechazo social o el fracaso, los adolescentes pueden cambiar sus hábitos de socialización o abandonar los deportes u otras actividades extracurriculares. Cuando la frustración causa un estrés intenso, los adolescentes pueden enfermarse con más frecuencia o informar dolores de estómago, dolores de cabeza u otras molestias físicas. 

Pero ¿qué hacemos en estos casos? Hablar con una adolescente sobre sus sentimientos puede ser un buen primer paso. Ayudarle a desarrollar un plan para administrar el tiempo puede ayudarle a reducir su frustración y ayudarle a encontrar el equilibrio entre las responsabilidades como la escuela, las actividades extracurriculares y las actividades sociales. Cuando el adolescente sufre una angustia extrema, como llorar con frecuencia, dormir en exceso o experimentar cambios en el apetito, sus sentimientos pueden estar más allá de los síntomas normales de estrés. En este caso podría tratarse de depresión u otros trastornos en las emociones o en la mente que debería tratarse con un profesional de la psicología o la psiquiatría lo antes posible. Además, si la frustración le impide desempeñarse en el estudio  o si pierde interés en actividades que antes le interesaban, considere hablar con su médico o un terapeuta profesional porque esos síntomas pueden indicar un problema emocional más grave que deberá ser abordado lo antes posible antes de que se agrave. La idea es no frustrarse, no quedar DE LA CABEZA y siempre pero siempre, acompañar. Nos leemos en una semana.

jueves, 20 de enero de 2022

ENVEJECIMIENTO CEREBRAL: ¿QUÉ HACEMOS?

 

Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nación del sábado 11 de diciembre de 2021. Todos los derechos reservados.

No es que nos sintamos con el síndrome de Peter Pan, ese adulto que quiere seguir siendo un niño eterno, pero si alguno de los lectores de esta columna me jura que no tiene dramas con envejecer, cuanto menos dudaría de ello. Y el cerebro es un órgano que, al igual que el resto de nuestro cuerpo, envejece con el paso de los años. Si todos deseamos mantenernos más jóvenes no es solo porque nos disgusten las arrugas, sino también para evitar las múltiples enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Pero, ¿existe una fuente de la juventud para nuestro cerebro? Aunque posiblemente nada nos haga retroceder en el tiempo, podemos intentar envejecer de manera saludable y reducir el efecto que tiene el paso de los años. 

¿Qué es el envejecimiento? El envejecimiento podría definirse como el conjunto de cambios que ocurren con la edad y provocan una disminución de nuestras capacidades fisiológicas, motoras y cognitivas. El primario es gradual e inevitable y se produce a lo largo de nuestra vida. El secundario o prematuro, viene desencadenado por el padecimiento de ciertas enfermedades o el abuso de sustancias, y se puede prevenir. La edad cronológica (la que figura en la cédula de identidad) indica el tiempo que ha transcurrido desde nuestro nacimiento. Sin embargo, existe también la edad fisiológica, que depende de la condición de nuestro organismo y puede ser menor a la cronológica (si nos cuidamos) o mayor (si tenemos malos hábitos). En ese contexto, debemos saber que con la edad, el tamaño del cerebro disminuye, perdemos neuronas y se altera la producción de hormonas y neurotransmisores. Sin embargo, el cambio más importante que se produce es la pérdida de muchas de las conexiones entre las neuronas, unas células de larga vida que no se dividen y, por lo tanto, difícilmente se regeneran. Otra consecuencia del envejecimiento cerebral es la acumulación de proteínas en forma de agregados que tienden a depositarse tanto dentro como fuera de las neuronas. Esto puede desencadenar el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad, como la enfermedad de Alzheimer o el Párkinson. Conviene aclarar que lo que comúnmente se denomina como demencia senil es un término obsoleto, ya no lo usamos más, incluso es hasta insultante, ya que el envejecimiento no implica necesariamente la aparición de una demencia o pérdida importante de memoria, y si existe una pérdida significativa de la capacidad de memoria y aprendizaje, estaría relacionada con una enfermedad específica y no con el envejecimiento normal del cerebro. 

El envejecimiento cerebral es inevitable, pero se puede retrasar. Estos son algunos consejos para retrasar el envejecimiento cerebral:

- La dieta es esencial para envejecer de forma saludable. La más recomendada es la mediterránea, que brevemente implica un bajo consumo de carnes y aves de corral, un consumo de bajo a moderado de lácteos, una cantidad moderada de alcohol (vino) y grasas (aceite de oliva), y una alta ingesta de verduras, legumbres, frutas, cereales y pescado. Se ha comprobado que la dieta mediterránea reduce el riesgo de padecer fallos cognitivos y enfermedades como el alzhéimer. Además, la restricción calórica o limitación de las calorías que ingerimos puede ayudar a retrasar el envejecimiento. 

-  Además de cuidar lo que comemos, es recomendable dormir ocho horas al día, ya que el mantenimiento de un buen ciclo vigilia-sueño es esencial para muchas funciones cerebrales, por ejemplo para la eliminación de las toxinas del cerebro que se han acumulado durante el día. Mientras dormimos, el espacio que existe entre las neuronas aumenta, facilitando su limpieza y buen funcionamiento. Por lo tanto, mantener un sueño reparador favorece un envejecimiento más saludable. 

- El ejercicio regular y la actividad física son clave para disminuir los efectos del envejecimiento. Estudios clínicos indican que el entrenamiento físico con intensidad moderada juega un papel neuroprotector, ralentizando la disminución del volumen del cerebro y mejorando su funcionamiento. Concretamente, el ejercicio aeróbico mejora la función cognitiva, no solo durante el envejecimiento sino también en personas que sufren enfermedades neurodegenerativas. 

-Se ha comprobado que aquellas personas que poseen un nivel educativo más alto o que mantienen una cierta actividad intelectual –leer, estudiar o adquirir nuevas habilidades– tienen una menor predisposición a desarrollar demencia. La base de esta neuroprotección está asociada a la formación de nuevas conexiones entre las neuronas. 

- Mientras que una ingesta abundante de alcohol corre el riesgo de inducir fallos cognitivos, otras bebidas alcohólicas pueden ser beneficiosas para mantener una buena salud mental. El vino, por ejemplo, tiene un alto contenido en polifenoles, que tienen acción antiinflamatoria y antioxidante. 

-  Definitivamente, el tabaco es un hábito que se debe evitar, ya que se ha relacionado con la aceleración del envejecimiento y la aparición de problemas cognitivos y demencia. 

- Tampoco hay que perder de vista los factores de riesgos relacionados con enfermedades crónicas altamente prevalentes en personas de avanzada edad. El mantenimiento de la actividad e integridad del cerebro dependen, en buena parte, de los vasos sanguíneos que mantienen una buena irrigación. La hipertensión, la aterosclerosis y los niveles elevados de colesterol incrementan las posibilidades de desarrollar fallos cognitivos, ictus y demencia. A esto se suma que la diabetes y la obesidad afectan al metabolismo de la glucosa y generan resistencia a la insulina. Ambas alteraciones podrían provocar daños crónicos a las neuronas y acelerar el envejecimiento cerebral. Los trastornos del estado de ánimo tampoco ayudan. 

- La depresión es un desorden emocional muy común en personas mayores y es producida por un desequilibrio en los neurotransmisores, que son las moléculas que usan las neuronas para comunicarse. Este desajuste podría traducirse en un mal funcionamiento del cerebro a largo plazo, lo que aceleraría el envejecimiento cerebral. 

En síntesis, la clave para mantener un cerebro sano y joven es la misma que para el resto del organismo. Es decir, hay que mantener una dieta sana, dormir las horas suficientes, evitar el consumo en exceso de alcohol, huir del tabaco y el estrés, realizar ejercicio moderado, y evitar el desarrollo de otras enfermedades o, al menos, mantenerlas bajo control. Visto todo lo anterior, hay que dejar de relacionar el envejecimiento exclusivamente con la enfermedad o la falta de productividad. Lo podemos ver desde una perspectiva más optimista y natural. Recordemos al gran Gabriel García Márquez cuando decía que “…uno envejece más rápido en los retratos que en la vida real”. Sigamos cuidando el envejecimiento DE LA CABEZA. Nos leemos el sábado que viene.


jueves, 8 de octubre de 2020

EL CEREBRO INTESTINAL



Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 22 de agosto de 2020. Todos los derechos reservados. 


Muchos habrán oído aquello de que en el abdomen se encuentra nuestro segundo cerebro. Algo de eso hay. De hecho, cientos de millones de neuronas forman el sistema nervioso intestinal conocido en la jerga neurocientífica como sistema nervioso entérico. Es la colección de neuronas más grande fuera del propio cerebro, superando incluso (aunque no lo crean) a la cantidad de neuronas existentes en la propia médula espinal. Siguen órdenes muy estrictas: efectuar los procesos que regulen la digestión, descansar en los periodos entre alimentos y, mientras dormimos, el ejecutar los movimientos que llevan los elementos digeridos hacia su zona de salida, lo que conocemos como peristaltismo. 

Si bien no están reguladas por la voluntad (ya que pertenecen al sistema nervioso autónomo, el que funciona sin necesidad de intervención consciente del cerebro), tienen mucha similitud en su funcionamiento al propio sistema nervioso central. Existen tres tipos diferentes de células nerviosas en el aparato digestivo: células sensitivas que registran los estímulos sensoriales que entran, las interneuronas que actúan como estaciones de relevo del estímulo, y las motoneuronas que son las células motoras que movilizan la musculatura visceral. De todas las fibras que conectan el cerebro con el aparato intestinal, un 90% aproximadamente son aferentes, es decir, llevan información hacia el cerebro. Si bien esta información es absolutamente subconsciente así como la actividad es automática e involuntaria, tanta información entrante al sistema nervioso central produce un cierto "ruido" de fondo emocional que se refleja en un estado de ánimo positivo o negativo, y es por eso que surgen las sensaciones viscerales que tan bien describimos en ciertas situaciones: el "cosquilleo en la panza" cuando nos enamoramos, la acidez estomacal cuando estamos nerviosos, las ganas de ir al baño cuando estamos en un momento clave de estrés, o el nudo en el estómago que se nos forma cuando nos ponemos nerviosos. Y si bien, aproximadamente solo un 10% de las fibras nerviosas son eferentes, es decir, llevan impulsos desde el cerebro hacia el sistema intestinal (el cual puede funcionar perfectamente sin estos estímulos), son suficientes para que los estados de ánimo influyan en la digestión, como sucede en los trastornos de estrés postraumático o emociones intensas que pueden por ello provocar náuseas, vómitos, diarrea y dolores o espasmos abdominales. 

Los trastornos de ansiedad y la depresión alteran de manera notable el ritmo de la digestión. Las personas con depresión tienden al estreñimiento y los que tienen angustia crónica a la diarrea. De hecho, las personas que comen con tensión distienden menos su estómago en comparación de las que comen relajadas, lo cual da a estas últimas una sensación de saciedad más temprana, y resultando que así comen menos. Este mecanismo de estrés durante la ingesta puede desarrollar en las personas una especie de "neurosis gástrica" en estas personas que se ponen nerviosas mientras comen, haciendo que el estómago se olvide de relajarse. 

Otros hallazgos además de la fluida comunicación entre cerebro e intestinos son los que hacen a la influencia que las bacterias que existen en el intestino hacen al estado general de las personas. Lo que conocemos como flora intestinal influye decididamente en el estado de ánimo, y esta flora es tan personal a cada individuo como puede serlo la huella digital. Se sabe que estas bacterias pueden potenciar la liberacion de PCR (proteína C reactiva) que actúan directamente sobre el neurotransmisor de la felicidad, la serotonina, disminuyendo sus niveles, lo cual explica el por qué los pacientes con enfermedades intestinales inflamatorias se hallan deprimidos durante estas fases. Es por eso que se preconiza el consumo de los llamados alimentos probióticos, es decir, los que favorecen la proliferación de la flora intestinal "buena", no parásita ni dañina. Los lactobacillus y las bifidobacterias promueven una buena función intestinal disminuyendo la inflamación y mejorando la respuesta general al estrés y al estado de ánimo del paciente.

Que loco, no? Que en el intestino también estemos DE LA CABEZA. Nos leemos el otro sábado...!!!



lunes, 19 de agosto de 2019

LA DEPRESION: QUE PASA EN EL CEREBRO?


Articulo de la columna semanal DE LA CABEZA del diario LA NACION correspondiente al sabado 17 de agosto de 2019. Todos los derechos reservados.

El gran mal de nuestro tiempo. No sin exagerar, alguna vez escuche que todos en esta vida agitada del siglo XXI hemos estado con alguna forma de depresion, y que la diferencia radical entre unos y otros es la capacidad de salirse de ese estado de negatividad mental, de poner en movimientos los mecanismos de superacion y de activar aquello tan machacado verbalmente pero tan poco practicado: la resiliencia, el arte de sobreponerse a lo adverso mediante la propia voluntad. La depresion se caracteriza principalmente por la alteracion del estado de animo como sintoma principal, apareciendo tristeza, humor depresivo y pesimista, apatia, falta de interes, anhedonia o falta de placer en cosas que antes si motivaban reacciones favorables como hobbies o aficiones. Aparece un retardo psicomotor importante con enlentecimiento fisico y aletargamiento mental, ansiedad e irritabilidad extremas, falta de concentracion, trastornos para dormir, dificultades relacionadas a las fallas en la memoria, disminucion del apetito e incluso deseos de muerte o relacionamiento verbal con ello.

Muchas veces en esta columna les conte que el cerebro es una gran farmacia que produce una buena cantidad de neurofarmacos, de sustancias que, en cantidades infimas en concentracion, pero suficientes en accion, producen todo lo que somos y sentimos, desde la conducta, la inteligencia, la memoria, las sensaciones, el amor, todo. Para hacerlo facil: en la depresion, muchos de estas sustancias estan bloqueadas o no se producen. Y eso es todo.

Pero el articulo de esta semana no termina aqui, seria muy simplista y facil. La cuestion va mucho mas profunda y hay que conocer eso. Y es preciso saber que el cerebro se modifica en la depresion, a tal punto que su propia anatomia se ve alterada. Se encontro que una zona llamada hipocampo (por su similitud con un caballito de mar) y que asienta en la zona temporal de la base del cerebro, se achica notoriamente en las personas depresivas cronicas. Esta zona es la responsable de la memoria y de las emociones basicas, y su disminucion de tamaño va de la mano con los trastornos en estas areas que sufren los pacientes depresivos.

Pero esta disminucion de tamaño tambien se ve en otras zonas cerebrales como lo son la amigdala cerebral y la corteza frontal. La primera es la responsable de la actitud de respuesta emocional a los estimulos, mientras que la segunda es la porcion cerebral encargada de controlar la voluntad y las funciones ejecutivas, las que consisten en ejecutar acciones concretas. El hecho de que la amigdala se "desenganche" del resto del sistema limbico hace que la respuesta emocional sea absolutamente nula o desfasada cuanto menos, motivando esa presencia de desanimo constante. Ademas, el hecho de que el hipocampo completo se muestre reducido de tamaño explica el por que de los trastornos de memoria del depresivo, asi como de la falta de pensamientos positivos y la presencia de pensamientos negativos de manera recurrente.

Por que pasa esto? Podria ser porque al estar sometido a un sufrimiento permanente y desgastante, el cerebro de las personas con depresion sufre tambien las altas concentraciones de una hormona producida por la glandula suprarrenal y que es la mediadora principal de las respuestas relacionadas al estres. El cortisol produce una inflamacion de muchas partes del cuerpo, a la que el cerebro no le es ajeno: el cerebro de las personas con depresion puede mostrar hasta un 30% mas de inflamacion que el cerebro de personas sanas. Esto provoca que sustancias mediadoras de esa inflamacion y que se conocen como citoquinas, puedan pasar la barrera hematoencefalica (barrera fisica que separa la circulacion sanguinea del sistema nervioso) y de esa manera producir un daño directo a las sinapsis que son las conexiones entre neuronas  impidiendo consecuentemente que los impulsos nerviosos puedan producirse, y reduciendo de esa manera la actividad cerebral en las zonas afectadas. Esto es, especificamente, el hipocampo. Esta es la base real de los daños causados en la depresion.

Sin embargo, no todo es negativo. Si bien la depresion puede tener consecuencias serias para el cerebro y su funcionamiento, los seres humanos tenemos a nuestro favor un gran aliado: la neurogenesis, es decir, el hecho de que en el cerebro se formen diariamente entre 700 y 1400 neuronas nuevas, y precisamente en el hipocampo. Esta cualidad, sumada a lo que conocemos como neuroplasticidad, o sea, la posibilidad de que esas neuronas formen nuevas conexiones constantemente, hacen que el cerebro que ha pasado por depresion pueda reconstruirse y remodelarse para poder salir adelante. Como se logra esto? Con medicacion, psicoterapia, ejercicio fisico, buen sueño. Los mejores aliados contra la depresion.

Ahora ya sabemos que la depresion es mas que un "se hace nomas" o "es nomas luego pesimista". Es una enfermedad que cambia el cerebro para mal y lo daña de manera importante, aunque claro, reversible. Eso si, en la medida que estemos suficientemente DE LA CABEZA para poder buscar ayuda, iniciar la terapia y disponernos a formar nuevas neuronas y conexiones. De eso se trata. de saber que existe y que tiene salida siempre.


sábado, 5 de enero de 2019

EL DEJA VU: UN ERROR EN LA MATRIX?


(articulo original publicado en mi columna semanal "De La Cabeza" del diario La Nacion el sabado 5 de enero de 2019) Articulo original

En la primera parte de la trilogia MATRIX (fabulosa pelicula de finales de los 90 y principios de los 2000 protagonizada por Keanu Reeves); el protagonista (Neo) en un momento dado ve un gato negro y despues de pestañear, vuelve a verlo realizando la misma accion. Esto es lo que llamamos "deja vu", cuya traduccion del frances es "ya visto", y es la extraña sensacion de que algo que estamos percibiendo ya ha sucedido, aunque estemos seguros de que no es posible. Es aquello que sentimos cuando ya nos parece que estuvimos en un lugar donde nunca antes estuvimos, y haciendo lo que estabamos haciendo en ese momento. Una sensacion rara.

El deja vu es un fenomeno aun no explicado del todo en las Neurociencias, pero si es claro que a todos nos sucede. Pasa mas a menudo en la juventud para ir declinando en su aparicion con el correr de los años. Tambien se relaciona su aparicion con el estres o el cansancio fisico. Hoy en dia sabemos que, si bien se puede dar en personas con un cerebro totalmente sano como episodios aislados, el deja vu puede aparecer en personas con epilepsia del lobulo temporal, conformando lo que conocemos como "aura", que es la sintomatologia previa a que se desencadene la crisis. Asi mismo, se puede ver en otras enfermedades como la depresion, la esquizofrenia, o en una rara enfermedad llamada Sindrome de Charles Bonnet, donde personas que nunca han visto por deficit severos en la vision de manera congenita, presenten complejas alucinaciones visuales (como "si vieran" pero sin hacerlo).

Distintos mecanismos han sido propuestos para explicar el deja vu en personas sanas. Uno de ellos relaciona al proceso de reconocimiento de la informacion experimentada previamente, como por ejemplo cuando vemos una persona caminando por la calle y nos parece ya haberla visto: el cerebro relaciona ese rostro con otros almacenados en la memoria, por lo que le resulta "familiar" y le parece haber experimentado ya esa sensacion.

Otra teoria explica que la informacion transmitida como señales sensitivas por varios caminos distintos dentro del cerebro, y estos no convergen exactamente en el mismo milisegundo en la zona del cerebro donde se almacenan. Es entonces cuando el cerebro interpreta la primera señal que llega como "almacenable" y alli mismo la siguiente señal que llega, es comparada con la recientemente almacenada, dandose ese patron de "familiaridad" o "repeticion" que caracteriza al deja vu, y que, segun esta teoria, no seria mas que la misma informacion llegando con un muy leve retrado de milisegundos a la zona de la memoria donde se almacena. Curioso, no?

Al respecto, es muy interesante el trabajo publicado en una revista denominada Cortex por un grupo investigador de Republica Checa, que describe que el deja vu tendria algunas relaciones con zonas anatomicas del cerebro, especificamente con una zona situada alrededor del hipocampo (zona cuya forma recuerda a la de un caballito de mar, de ahi su nombre, y que tiene que ver entre otras cosas con el aprendizaje y el recuerdo de la informacion aprendida) denominada por ello region parahipocampica. Especificamente, cuentan que personas que tienen deja vu de manera recurrente, poseen un tejido parahipocampico de menor tamaño que las personas que no lo sufren, lo cual vendria a demostrar por primera vez una relacion anatomica de este fenomeno que hoy nos relaciona.

En fin, hoy conocimos al deja vu. Uno de los fenomenos increibles de nuestro mas increible organo en el cuerpo. El cerebro, El que nos hace estar constantemente DE LA CABEZA...

LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...