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lunes, 7 de marzo de 2022

EL BESO Y EL CEREBRO

 

Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 12 de febrero de 2022. Todos los derechos reservados.



Se acerca San Valentín y el cerebro lo sabe. Fecha de demostraciones de amor y… de muchos besos. Pero en realidad ¿qué producen los besos sobre el cerebro? ¿por qué besamos? Si queremos saber lo que realmente es un beso, no tendremos que recurrir al diccionario de la Real Academia Española para saberlo, ya que al decirnos que es la “acción y el efecto de besar” comete una injusta omisión de los verdaderos mecanismos del ósculo, que como habrán adivinado, también son cerebrales. De hecho, el mecanismo del beso y su justificación biológica es mucho más profunda que una simple herramienta del deseo o una llave sobre la cual se abre una puerta a la relación sexual. El cerebro tiene neuronas que ya “de fábrica” saben cómo besar y cuando hacerlo. Al beso le dan más importancia las mujeres que los hombres, y ello se explica naturalmente porque el cerebro femenino se halla más capacitado para cuidar la prole, y por ende, son ellas las encargadas de vigilar la descendencia. Por eso, el cerebro de ellas es el más selectivo a la hora de elegir pareja. Y es por eso que en algunos casos se le da tanta importancia al beso en las fases de selección de una pareja: porque demuestran afecto y detrás de ello, protección. Además, las mujeres en etapa más fértil de su ciclo mensual, dan más importancia al beso, ya que es una puerta al inicio del acto sexual, y además les sirven para ir aumentando en la fase de conocimiento e intimidad que tiene toda pareja en su historia evolutiva como tal. 

Un beso, por más simple que parezca, deja huella en nuestra memoria creando nuevos circuitos neuronales. Es más, nuestro cerebro viene con un GPS localizador de besos de fábrica: científicos de la Universidad de Princeton (USA) describieron ya en 1997 que el cerebro humano posee neuronas capaces de detectar la posición de los labios de la persona amada aún con los ojos cerrados o con la luz apagada. Qué tal?. No es una mentira decir que los besos van directamente al cerebro. De hecho, el mero roce de los labios con el de otra persona activa automáticamente una zona situada en el centro del cerebro, nuestro conocido sistema límbico, el gran regulador emocional, desde donde parten estímulos a la corteza cerebral o al tronco cerebral que regula los mecanismos basales de la respiración, el ritmo del corazón, la tensión arterial, el tono muscular, la producción de saliva, e incluso la producción hormonal mediante el hipotálamo. De hecho, esa sensación de “mariposas en el estómago” que se produce cuando se besa a alguien está causada porque al llegar el impulso del beso en forma de señal nerviosa al tronco cerebral, este, que tiene fibras en todo el sistema simpático y parasimpático de las vísceras abdominales, envía un impulso que recorre todos esos órganos, y es por ello que se siente esa hermosa y rara sensación que se reproduce incluso cuando se ve a la persona amada, sin necesidad de tocarla, pero imaginando sus besos. Incluso, hay gente (mucha por cierto) que describe que siente escalofríos cuando besa, que hasta no puede controlar, lo cual se explica por el mismo mecanismo que describí para las “mariposas en el estómago”. 

El beso también libera una verdadera catarata hormonal. Un ejemplo son las endorfinas que son los análogos naturales de la morfina producidas por el cerebro, y que al liberarse generan una sensación de bienestar, e incluso calman intensamente el dolor físico. A estas endorfinas se une la oxitocina (la hormona cerebral del apego y el contacto interpersonal) y la testosterona (relacionada al deseo sexual). Después de estas, es cuestión de milisegundos para que comiencen a liberarse la adrenalina y la noradrenalina que aumentarán la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, preparando al cuerpo para “entrar en acción” (frase usada aquí en el más peyorativo de los sentidos). Y también se libera un neurotransmisor llamado acido gamma-amino-butírico (GABA) que regula las respuestas de tranquilidad o relajación. La liberación hormonal y de neurotransmisores en el cerebro al momento del beso es tan importante, que de hecho al observar una pareja besándose por ejemplo en el cine, el cerebro libera dopamina, que es el neurotransmisor del placer. 

Incluso, el hecho de cerrar los ojos al momento de besarnos tiene su explicación cerebral. Esto sucede no solo porque al permanecer con los ojos abiertos tendríamos mayor posibilidad de que otros impulsos sensoriales interfieran en nuestras sensaciones, sino porque también al momento del beso se libera una sustancia llamada feniletilamina que es la precursora del enamoramiento, pero que produce dilatación pupilar, cerrándose los parpados en respuesta refleja a esta dilatación. Conoceremos más de la feniletilamina en este capitulo del cerebro enamorado. Además, debo decir que un beso intenso (así como una relación sexual de “alto voltaje”) pueden causar una dificultad visual transitoria (visión borrosa) debido a la liberación de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) de manera brusca en el torrente sanguíneo. Incluso, el hecho de que giremos la cabeza en el momento del beso tiene que ver con nuestro desarrollo cerebral. El 65% de los humanos giramos (me incluyo) la cabeza a la derecha para besar, mientras que el 35% restante lo hace a la izquierda. Y esto tiene que ver con el desarrollo cerebral y lo que se conoce como lateralización cerebral en los primeros meses de vida. Ah, me olvidaba. Para que vean cuán importantes son los besos en el desarrollo humano, les cuento que los científicos de la Universidad de Pittsburg (EEUU) han descubierto que existe un gen llamado KISS-1 (o gen del beso) que, asociado a otro, inician los mecanismos que desencadenan la pubertad.


lunes, 22 de abril de 2019

TE AMO CON TODA LA FUERZA DE MI CEREBRO (Parte 2 y final)


(Columna semanal DE LA CABEZA publicada en el diario La Nacion correspondiente al sabado 13 de abril de 2019. Todos los derechos reservados).

El sabado pasado vimos que el amor es una droga y que, literalmente, puede enfermarnos... o al menos darnos sintomas de una enfermedad: fiebre, palpitaciones, hipertension arterial, acidez estomacal... pero esto es solo cuando comienza... que pasa con el amor despues de un tiempo... o el amor eterno... si es que existe? Existe? Lo sabremos ahora.

Cuando usamos la frase "hay quimica entre dos personas", nada mas cercano a la realidad. Para que se desencadene el "sublime sentimiento del amor" deben, literalmente, enamorarse quimicamente los dos cerebros. Y, obviamente, y como digo en mi libro CEREBRA LA SEXUALIDAD en mi primera maxima del amor cerebral, "para que haya fisica debe primero haber quimica". Y esto sucede asi: el amor en el cerebro (y en la pareja) tiene cuatro fases bien definidas en la quimica del sistema nervioso. Cada una con sus neurotransmisores y sus caracteristicas bien definidas. Conozcamoslas.

La fase del "flechazo" o enamoramiento: pasa cuando vemos a esa persona, sentimos esa sensacion de que el corazon no nos entra en el pecho, la boca se seca, los ojos se nos vuelven con corazones (o sea, las pupilas se dilatan) y estamos en una euforia permanente... todo sinonimo de estres, pero un estres muy dulce. Aqui actua la noradrenalina que nos propicia esa tension que sentimos cuando intercambiamos miradas o alguna conversacion. Aparte de esta sustancia, el cerebro tambien segrega la dopamina que es el neurotransmisor de la recompensa, el que se activa tambien con drogas o dulces, y que hace que busquemos permanentemente estar con la persona amada, convirtiendo esta fase en el amor "pegote", ese que hace que no nos despeguemos fisicamente o enviandole mensajes al Whatsapp constantemente (esto explica por que cuando no estamos con la persona amada, la buscamos con desesperacion). A la par, se segrega otra sustancia llamada oxitocina, que es la misma que se segrega en la madre que amamanta, y que en este caso fomenta el apego a la pareja, liberandose en mayor medida cuando hay contacto piel con piel (esto explica por que buscamos el contacto fisico, las caricias y los besos). Igualmente, se produce el neurotransmisor que es mi favorito en esta fase y que tiene un nombre un poco mas complejo: feniletilamina. Esta sustancia inhibe una porcion del lobulo frontal que es la encargada de formar los juicios de opinion sobre personas o situaciones, lo cual hace que la persona amada sea vista sin defectos, y que enfrentemos cualquier vicisitud con tal de gozar de su compañia (esto explica por que el amor es ciego... y pelotudo). Si sumamos a esto a las feromonas (sustancias que se liberan para producir la atraccion sexual) y la serotonina (neurotransmisor de la felicidad), el coctel del flechazo esta hecho. Esta fase dura unas semanas, hasta que se llega a la siguiente fase.

La fase de la confianza: es cuando dejamos de estresarnos por la persona amada, y buscamos afianzar la relacion con hechos mas concretos que solo encuentros o momentos breves compartidos. Aqui, las situaciones cotidianas son las que mas enriquecen a la relacion, por lo que el cerebro se halla mas atento a la experiencia. La oxitocina, la sustancia del apego, juega un rol preponderante en esta fase, donde buscamos la compañia y el bienestar de la persona amada. Como las preguntas surgen en esta fase, es comun la aparicion de crisis por dudas respecto a si uno ama y el otro no tanto, o si no existe confianza entre ambos. Y claro, desaparece la feniletilamina y eso hace que nuestra otrora "perfecta pareja", ahora tenga defectos "que antes no tenia" pero que en realidad el frontal cegado por la feniletilamina no nos dejaba ver. Esto sucede entre los seis meses y los 7 años en promedio, y si se produce el declive de los neurotransmisores descritos, aparecen las famosas crisis de la rutina y los distanciamientos que no llevan a la tercera fase.

La fase del amor eterno: es cuando la confianza ha ganado a la pareja, y ya no hay noradrenalina que estrese, sino oxitocina que une. Ademas, la dopamina que produce el estar con esa persona sigue fluyendo, y la serotonina liberada al sentirse amado es la que nos hace felices. Se superan los conflictos, se conceden los espacios, se dan los tiempos, y se elaboran proyectos en conjunto a largo plazo. El cerebro de ambos construye una relacion independiente pero conjunta, y se congratula por tener compañia constante. Es el amor para toda la vida.

La fase del desamor y el desencanto: no siempre se da, pero cuando el amor termina (o lo que es lo mismo, la neuroquimica se acaba), de golpe y porrazo el cerebro deja de recibir su torrente de oxitocina, serotonina y sobre todo... dopamina. Si, la misma sustancia que se libera en el consumo de drogas. Por eso es que se entra en una fase de abstinencia literalmente hablando, donde la persona sufre todos los sintomas de un sindrome de abstinencia, sin producir dopamina por no tener quien la estimule, y apareciendo los cuadros depresivos o de bajones animicos asociados a las rupturas. Eso hasta que termine la fase de "duelo amoroso" y el cerebro vuelva a segregar dopamina en respuesta a otros estimulos... o no lo haga y el desamor no se supere.

Esto es el amor. Mis disculpas si rompi el encanto platonico del concepto, pero la cosa funciona asi: el amor nos tiene absolutamente DE LA CABEZA, y es bueno saber que asi sucede para poder disfrutarlo a pleno.

LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...