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jueves, 18 de mayo de 2023

GRACIAS, ESTOY SATISFECHO

 

El cerebro tiene intrincados mecanismos que regulan con una gran dosis de complejidad, la ingesta de agua, sales, nutrientes y alimentos. De estas conductas, nacen los impulsos que conocemos como hambre y sed. Estos impulsos son mantenidos hasta que llega la saciedad, momento en el que se termina la ingesta. En el hambre y la sed intervienen mecanismos como el balance energético de los tejidos, señales mecánicas y bioquímicas del tracto gastrointestinal, sistemas de neurotransmisión en el tronco cerebral y diencéfalo, y sus vías nerviosas que lleven y traigan todos esos impulsos desde y hacia el sistema nervioso central. Numerosos compuestos químicos intervienen en esos mecanismos complejos. Nuestro organismo extrae la energía de los nutrientes, que se dividen en carbohidratos, lípidos y proteínas. El gasto de energía a su vez, se divide en metabolismo basal (que es el usado para las funciones básicas y estrictamente necesarias para vivir), termogénesis (el usado para generar calor corporal) y el gasto (que es lo que invertimos en nuestras actividades). Un individuo normal en estado sedentario tiene un gasto medio de 2.300 kilocalorías dividido en un 75% para el metabolismo basal, un 7% para la termogénesis y el resto para las actividades que causen gasto. 

La saciedad es un mecanismo del organismo destinado a restablecer el equilibrio una vez que se ha satisfecho la demanda de nutrientes. Es un proceso complejo con actividad neuronal importante que concluye con la inhibición de la conducta de la ingesta. A medida que el bolo alimenticio progresa por el tracto intestinal, va estimulando diferentes regiones con receptores nerviosos situados principalmente en el estómago y en la parte superior del intestino delgado, y que generan impulsos que se dirigen al cerebro por medio de uno de los llamados pares craneales (porque nacen uno a cada lado y emergen del sistema nervioso por el cráneo), específicamente el décimo par craneano, llamado nervio neumogástrico o simplemente nervio vago, que es el nervio craneano más largo y extenso, y que nace en el tronco cerebral en una región denominada área postrema y núcleo del tracto solitario . Este último detalle citado no es un exceso de erudición, sino que es muy importante de citar, ya que las neuronas del área postrema se hallan en contacto con otras regiones del cerebro que participan de la regulación de la conducta alimentaria, como el hipotálamo, que, como hemos visto, es una pequeña formación en la región basal del cerebro. 

La influencia del hipotálamo sobre la conducta alimentaria es muy importante. Se halla relacionado con información sensorial sumamente importante que llega a él desde el nervio vago. Por ejemplo, recibe información somatosensorial de la lengua y el rostro que es muy importante a la hora de discriminar entre las propiedades de los alimentos. También recibe información de estructuras relacionadas con el sistema límbico que es quien participa de los procesos motivacionales y de refuerzo de la conducta. El hipotálamo integra toda esa información, y la traduce en respuestas conductuales de hambre o saciedad. La información que llega al cerebro desde el tubo digestivo es muy variada y opera de diferentes formas. Intervienen neurotransmisores, péptidos (que son proteínas de cadena corta), lípidos y hormonas. Las señales se producen a partir de estímulos mecánicos (distensión del tubo digestivo), metabólicos (contenido graso de la dieta) o por acción de hormonas. Todo esto interviene en el proceso de hambre-saciedad que no solo interviene en la ingesta alimentaria, sino en el mantenimiento de las reservas energéticas del organismo. Los fallos en cualquier punto de este sistema causan pérdida de peso o inician la cadena de la obesidad. La comprensión profunda de estos mecanismos brinda la posibilidad de abordar los trastornos alimentarios en su totalidad. 

Numerosos mediadores químicos intervienen en el mecanismo de la saciedad y el hambre. La insulina es uno de ellos, y es producida por el páncreas, liberándose en respuesta a la ingesta alimentaria, más específicamente a la presencia de glucosa en sangre, fomentando su captación y utilización en los procesos energéticos del organismo. La leptina es segregada por el tejido adiposo y puede penetrar la barrera hematoencefálica llegando a los núcleos arcuato y paraventricular del hipotálamo, produciendo inhibición de la ingesta alimentaria mediante su intervención en el sistema de recompensa del cerebro, por lo que no solo es un regulador dela ingesta sino también de la motivación. La colecistoquinina es una hormona producida por las células del intestino delgado y liberada por la ingesta alimentaria, llega al sistema nervioso central y cumple una función neurotransmisora, inhibiendo la ingesta alimentaria. Otras sustancias incluyen a las melanocortinas, la hormona concentradora de melanina, el neuropéptido Y, el péptido YY, el factor liberador de corticotropina, la galanina y la neurotensina, entre otros. 

Como se ve, el mecanismo cerebral de la saciedad es algo que aún nos causa hambre de saber más y nos deja DE LA CABEZA. Nos leemos en una semana.

miércoles, 31 de julio de 2019

DORMIR.ENGORDA O ADELGAZA?


Columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nacion correspondiente al sabado 27 de julio de 2019. Todos los derechos reservados.

Los gorditos tienen fama de dormilones. Y eso es porque se relaciona a la obesidad con el sedentarismo (con justa razon) y con el buen sueño (con absolutamente injusta y falsa razon). Sin embargo, hoy en dia sabemos que la mayoria de la poblacion de los paises industrializados ha reducido en el ultimo medio siglo su promedio de sueño nocturno en, nada mas y nada menos, que 2 horas. Y esto coincide (y no casualmente) con la epidemia global de obesidad en estos mismos paises, hablandose incluso de una epidemia de adiposidad. Aproximadamente sesenta estudios han demostrado que existe una correlacion entre dormir poco (y mal) y la obesidad.

Pero... que sucede realmente?

Una de los hechos que mas llamo la atencion de los investigadores es el hecho de que en personas que duermen menos, existe un aumento de alrededor del 30% de una hormona llamada grelina que es sintetizada por las celulas del estomago, y es un poderoso desencadenante del apetito. Ergo: no dormir definitivamente da hambre. De hecho, personas que no duermen bien, consumen en promedio en su desayuno unas 300 kcal mas que las que han dormido, ademas de ingerir en promedio un 30% mas de grasas saturadas, es decir, las grasas "malas". Y eso porque en realidad tienen mas voracidad, mucha mayor hambre que las que han dormido bien.

Otro factor, no menos importante, es que se demostro que las personas que duermen mal a la noche tienen una notoria merma en las actividades fisicas del dia siguiente, disminuyendo la cantidad de movimientos y tornandose estos mas lentos y pesados. Es decir: dormir poco nos vuelve mas perezosos. Punto a favor de la obesidad. Pero eso no es todo. Un detalle no menor es que tambien se ha comprobado que las personas que permanecen en vela durante la noche, desprenden menos calor durante el dia, lo cual indica que su cuerpo no esta quemando la grasa corporal sino que la esta almacenando en tejido adiposo en el cuerpo. Y esto sucede porque al no dormir a la noche, el cuerpo consume mas energia pero durante el dia siguiente (que es donde realmente deberia quemarla con intensidad) la reserva para prever una situacion de estres y que es el no dormir a la noche siguiente. O dicho de otra forma: el cuerpo ahorra en el dia energia que cree que a la noche necesitara por el estres que le produce el no conciliar el sueño. Y esa es otra causa para que en el dia estemos mas perezosos.

Sumamos mas factores a los ya citados? Como si fuera poco, el no dormir de noche afecta los niveles de glucosa en sangre (glicemia) por la sencilla razon de que la insulina (la hormona pancreatica que hace que la glucosa consumida se almacene en el higado y se utilice en la generacion de energia) no solo se produjera en menor cantidad en los individuos que duermen menos, sino que las propias celulas del cuerpo desarrollen una resistencia a la misma, siendo esta resistencia la base de lo que en Medicina llamamos enfermedad metabolica: el cuerpo no usa la glucosa sino que la convierte en grasa depositandola en todos los lados menos saludables del cuerpo. El riesgo de diabetes aumenta en un drastico 50% en los pacientes que no duermen bien!!!

Cuando en el consultorio hablo de dormir bien no me refiero solo a la cantidad de sueño sino tambien a la calidad. Es muy importante que se produzca lo que conocemos como sueño reparador y que no es otra cosa que el ingreso en una fase del sueño donde el cerebro encuentra la actividad necesaria para repararse, consolidar la memoria y el aprendizaje, y otras funciones basicas de su funcionamiento y de las que he hablado en otras entregas de esta columna. Pero tambien en esta fase de sueño profundo que acontece generalmente en la primera mitad de la noche y donde se produce todo lo citado en el cerebro, tambien circulan por el organismo muchas hormonas que afectan al metabolismo de la glucosa. Y es que cuando descansamos, el cerebro se nutre exclusivamente de glucosa, por lo que se accionan los mecanismos para "darle de comer":aunque su demanda global de glucosa es menor en el sueño profundo que en la vigilia. Sin embargo, algunas areas "hierven" de actividad consumiendo muchisima glucosa en el sueño: en el lobulo frontal, el prosencefalo basal y el hipocampo: son las areas con las que "se sueña" y la ultima, la de la memoria, la que trae al escenario de los sueños (motivo de nuestra columna de la semana que viene) los contenidos de la memoria que vuelven a almacenarse en el mismo hipocampo reforzados por la actividad onirica (la del sueño). Veremos que lo estudiado se recuerda mas despues de dormir un momento y es porque el sueño consolida la memoria almacenando lo guardado en la efimera corteza en el almacen real que es el hipocampo. Pero eso solo lo hace si cuenta con la reserva energetica correspondiente: solo memorizamos con ayuda del sueño cuando nuestros niveles de glucosa son buenos.

Cuando dormimos mal desayunamos mas. Eso es porque, pese a estar desconectado el centro del hambre, el cerebro es sensible a los bajones de glucosa, y cuando no se duerme bien como vimos, el cerebro trabaja globalmente mas y consume las reservas. Entonces el desayuno es pantagruelico; muchos carbohudratos y grasas "malas". Todo esto por accion de unas hormonas producidas en una parte del sistema nervioso llamado hipotalamo y que se conocen como orexinas, las cuales son fundamentales para mantenernos despiertos durante el dia. Cuando esta parte del hipotalamo se daña y no se producen orexinas, la persona padece narcolepsia, es decir, se duerme en cualquier momento y lugar durante el dia. Entonces, si dormimos mal tenemos consumo de glucosa en exceso y definitivamente, lo compensamos comiendo en exceso durante el desayuno... y el resto del dia.

Esta comprobado entonces que dormir poco y mal engorda. Esto es de notar en la epidemia de obesidad en adolescentes prendidos al celular todas las noches, durmiendo poco y devorandoselo todo al dia siguiente. Corregir esto en ellos y en las personas que desean adelgazar pero no lo consiguen con facilidad seria un gran paso hacia la salud integral de todos. Porque el dormir poco no solo engorda y afecta nuestra salud, sino que definitivamente nos tiene DE LA CABEZA.

LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...