Mostrando entradas con la etiqueta Sueño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sueño. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de diciembre de 2023

LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

 

Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todos los derechos reservados.

Siempre me gusta comparar al inicio de un nuevo grupo de enseñanza con un bloque de piedra sin trabajar, del cual debo intentar sacar la mejor obra escultórica que pudiese, Dentro de ese bloque sin formas está escondida la imagen de un Moisés o un David, y depende de mí y nadie más el poder sacar de esa piedra la obra oculta con mucho trabajo y dedicación. Eso es, en síntesis poética, el enseñar a cualquier alumno en cualquier nivel de la docencia. Y para eso, es imperioso dar buenas clases, buenas sesiones de orientación, donde paso de ser transmisor de conocimientos a gestor de los mismos, determinando que es pertinente, correcto y necesario para que el alumno pueda desarrollar capacidades. Una verdadera reformulación de la labor del docente.

Cuando un estudiante recibe una buena clase y realmente aprende, ocurren diversos procesos en su cerebro que contribuyen a la percepción de estímulos, la incorporación de conocimientos a la memoria, la activación de la neuroplasticidad y la consolidación de lo aprendido durante el sueño. El cerebro del estudiante se encuentra constantemente procesando información de su entorno. Durante una clase, los estímulos sensoriales, como las palabras del profesor, las imágenes visuales o los sonidos, son procesados por diferentes regiones del cerebro. Las áreas sensoriales, como la corteza visual y auditiva, se activan para procesar esta información y enviarla a otras áreas involucradas en el aprendizaje y la memoria. Cuando el estudiante recibe información nueva, su cerebro trabaja para procesarla y almacenarla en la memoria a largo plazo. Las regiones clave en este proceso son el hipocampo y la corteza cerebral. El hipocampo ayuda a consolidar los recuerdos a corto plazo en memoria a largo plazo, mientras que la corteza cerebral almacena y organiza la información de manera más permanente. La atención y la concentración también juegan un papel importante en este proceso, ya que ayudan al estudiante a enfocarse en la información relevante y descartar distracciones. 

Es importante también hablar del verdadero cambio en el cerebro cuando se enseña: la neuroplasticidad, que se refiere a la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse a través de la formación y fortalecimiento de las conexiones neuronales. Durante una buena clase, el cerebro del estudiante se activa en diferentes áreas relacionadas con el aprendizaje, como la corteza prefrontal, el lóbulo parietal y el lóbulo temporal. Estas regiones trabajan en conjunto para procesar la información y fortalecer las conexiones neuronales relevantes. Cuanto más se practica y se repasa la información aprendida, más fuertes se vuelven estas conexiones, lo que facilita la retención a largo plazo del conocimiento adquirido. En ese tren de cosas, diversas regiones del cerebro se activan durante una clase donde se aprende de manera efectiva: la corteza prefrontal, involucrada en la planificación, el razonamiento y la toma de decisiones, se activa para procesar la información nueva y establecer conexiones con los conocimientos previos, el lóbulo parietal, encargado de la percepción espacial y la atención, está implicado en el procesamiento de información visual y auditiva durante la clase. Además, el lóbulo temporal, asociado con la memoria y el reconocimiento de patrones, ayuda a almacenar los conceptos aprendidos en la memoria a largo plazo. 

Pero el aprendizaje de una buena clase no termina aquí. Después de una buena clase, un buen sueño desempeña un papel importante en la consolidación de lo aprendido. Durante el sueño, el cerebro refuerza y organiza la información adquirida durante el día. Se han identificado patrones de actividad cerebral durante el sueño que están relacionados con la consolidación y el fortalecimiento de las conexiones neuronales importantes para el aprendizaje. Dormir lo suficiente y tener un sueño de calidad ayuda a potenciar la retención de lo aprendido y mejora el rendimiento académico. 

En resumen, cuando un estudiante recibe una buena clase y realmente aprende, su cerebro percibe los estímulos sensoriales, incorpora los conocimientos a la memoria a largo plazo, activa la neuroplasticidad en áreas cerebrales relacionadas con el aprendizaje, utiliza distintas zonas del cerebro para procesar la información y beneficia la consolidación del aprendizaje a través de un buen sueño. Estos procesos trabajan en conjunto para promover un aprendizaje efectivo y duradero. ¿Entienden por qué la docencia es algo DE LA CABEZA? Nos leemos en una semana...!!!

jueves, 18 de mayo de 2023

PARÁLISIS DEL SUEÑO: "TENGO MIEDO A DORMIR DE NOCHE..."

 

Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación del domingo 16 de marzo de 2023. Todos los derechos reservados.

Mucha gente tiene terror a dormir. Y no se relaciona con películas de horror ni con la visita de la suegra. Es la temida parálisis del sueño. Mucha gente la confunde con la apnea del sueño (o mal de Ondina, llamado así porque Ondina, una ninfa del agua, maldijo a su amante terrenal con morir si se olvidaba de respirar), pero esta es completamente diferente. Es un trastorno que se caracteriza por episodios donde la persona que lo sufre, despierta normalmente de forma brusca pero no puede moverse ni hablar. Este fenómeno ocurre durante la transición entre el estado de sueño y vigilia, es decir, en el preciso momento en que tendríamos que despertarnos normalmente. La parálisis del sueño puede estar acompañada de alucinaciones aterradoras. Se estima que el 50% de la población ha experimentado este trastorno en algún momento de su vida. 

Los síntomas de la parálisis del sueño incluyen una incapacidad temporal para moverse o hablar al despertar o cuando se está quedando dormido. Durante un episodio de parálisis del sueño, la persona está totalmente consciente y puede percibir lo que sucede a su alrededor. Los episodios pueden durar desde unos segundos hasta varios minutos. La persona afectada puede sentir una presión en el pecho, dificultad para respirar y experimentar alucinaciones visuales, auditivas o táctiles. La duración de un episodio de parálisis del sueño varía, pero generalmente dura desde unos pocos segundos hasta 1 o 2 minutos, aunque en raras ocasiones, la persona puede experimentar alucinaciones o sensaciones similares a los sueños que pueden causar temor. No obstante, algunos factores pueden influir en la duración y frecuencia de los episodios, como el estrés, la falta de sueño, cambios en el horario de sueño y ciertos medicamentos. Sí, la duración de la parálisis del sueño puede variar en diferentes personas. 

Durante la parálisis del sueño, el cerebro está despierto pero el cuerpo no puede moverse debido a que se encuentra en modo MOR o REM (movimiento rápido de los ojos o rapid eye movement por sus siglas en inglés) y aún no ha despertado completamente. La transición del cuerpo hacia o desde el sueño MOR/REM no está sincronizada con el cerebro. Esta parálisis muscular es un mecanismo preventivo para evitar que actuemos nuestros sueños y solo los imaginemos mentalmente, a diferencia del sonambulismo donde la persona se mueve y realiza acciones de manera automática sin estar despierta. La persona afectada por la parálisis del sueño experimenta una sensación de estar paralizada. Durante el sueño MOR/REM, una estructura a nivel del cerebro se encarga de paralizar los músculos voluntarios, mientras la actividad de la mente continúa, y esta se halla disociada en su funcionamiento en las personas que padecen la parálisis del sueño, causando una disociación entre los mecanismos que provocan la relajación muscular en el sueño MOR/REM y aquellos que permiten al cerebro despertar y estar consciente. 

Aunque por sí misma no es peligrosa, puede generar tensión o malestar en quien la padece si ocurre con mucha frecuencia. No obstante, no hay evidencia de que la parálisis del sueño afecte directamente al cerebro. No existe un tratamiento específico para la parálisis del sueño, pero hay algunas medidas que pueden ayudar a reducir la posibilidad de sufrirla. Estas incluyen controlar el estrés, mantener un horario regular para dormir y tener buenos hábitos de sueño. En personas con problemas de salud mental, como ansiedad, los medicamentos y la terapia conductual (psicoterapia) pueden ayudar a tratar el padecimiento de salud. Además, algunos abordajes como la meditación y atención plena pueden ser útiles. Antes de ayer conmemoramos el día mundial del sueño, y tenemos que tener consciencia que esto es algo DE LA CABEZA. Nos leemos en siete días, duerman lindo.

martes, 7 de febrero de 2023

LOS SECRETOS DEL BUEN SUEÑO

 

Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación de los domingos 11 y 18 de diciembre de 2022. Todos los derechos reservados.

"Dormir es distraerse del mundo" decía Borges. Y esa distracción es necesaria, vital, fundamental para que el cerebro funcione bien. No precisamente para que descanse, ya que paradójicamente trabaja más cuando dormimos, sino para cesar en los estímulos externos que dificultan que ese "trabajo" necesario del sueño se pueda llevar a cabo. El cerebro consolida memoria, se "limpia" de "suciedades", se nutre, se repara y se regenera en las horas de sueño, debemos saberlo. Es importante destacar que limpia, entre otras cosas, el beta-amiloide, el material de las placas seniles, una de las características distintivas de la enfermedad de Alzheimer. 

Un sueño reparador dura en torno a ocho horas y se divide en fase REM (rapid-eye movement, movimientos rápidos de los ojos), en la que el cerebro muestra tanta actividad como cuando su dueño está despierto, y sueño no-REM, un estado de sueño más profundo que predomina en la primera mitad de la noche. El sueño no-REM tiene una serie de fases y entre las funciones de este período está consolidar las memorias y adquirir y refinar nuestras habilidades motoras. El sueño REM interviene en nuestra capacidad para superar los sentimientos negativos, leer adecuadamente las emociones de otras personas y resolver problemas. Estos últimos tiempos, principalmente el pandémico y es posterior, han sido un desastre para nuestros patrones de sueño. Si nuestro sueño se interrumpe, no tenemos tiempo suficiente para realizar las actividades restauradoras de la noche y podemos sufrir alteraciones en nuestros procesos cognitivos y emocionales. Un sueño discontinuo rebaja sensiblemente nuestro estado de ánimo. 

Dormir es la medida más eficaz para resetear y renovar la salud de nuestro cerebro y el resto de nuestro cuerpo cada día. Entre las cosas que la ciencia ha descubierto está que el efecto de la falta de sueño es inmediato. Un estudio en el que participó un grupo de jóvenes a los que solo se les permitía dormir cuatro horas mostró efectos medibles en su sistema inmunitario al día siguiente. Concretamente, los participantes sometidos a privación de sueño presentaban una caída de un 70% en una población clave de células anticancerígenas, las NK o «natural killers». Además, los problemas de sueño contribuyen a la obesidad, la diabetes, el cáncer e incluso generan muertes prematuras. Las personas que tienen 45 años o más y que duermen menos de seis horas por noche tienen un porcentaje triple de sufrir un infarto o un ictus que aquellos que duermen lo suficiente. 

Llegados a este punto tengo que repetir una vez más que  el sueño con sedantes no es la solución, sus efectos son similares a dormir mal, pero pueden tranquilizar a la persona afectada y ser el camino hacia una recuperación. Pero el riesgo es alto: afectan la memoria inmediata y la memoria a largo plazo y pueden generar dependencia y adicción. Conseguir dormir un número de horas suficiente debe ser una prioridad. La respuesta puede estar en nuestros horarios, nuestra habitación, nuestra agenda diaria o mil problemas más. Algunas veces hace falta un tratamiento médico, un ejemplo es tratar la apnea del sueño, un trastorno en el que las personas afectadas muestran interrupciones breves de la respiración mientras duermen, incluso varios cientos en la misma noche. Tratar los problemas del sueño, como la apnea, en personas de edad avanzada mejora de una forma significativa la función cognitiva en los pacientes de alzhéimer y retrasa el inicio de esta enfermedad en los que no la sufren en unos diez años. Por tanto parece interesante, en particular para los que dormimos poco, priorizar el sueño y apostar por una vida más larga y saludable.

Hay que saber que la cantidad de horas de sueño que necesitamos varía con la edad. Parece que los adolescentes a los que los docentes les damos clase necesitan más horas y es raro que las duerman. Puede que parte de su malhumor, la dificultad para concentrarse, esa sensación de no aguantarse ni a sí mismos venga de una falta de sueño. Pero a veces también somos los profesores los que no dormimos lo suficiente, pues aunque los de fuera raramente lo ven, raro es el día en que la jornada termina sin llevarnos trabajo a casa. Diversos grupos de investigación están estudiando cómo ayudarnos a dormir más y mejor. David Rose y su grupo del Media Lab del MIT están investigando hamacas, aromas como la lavanda, mantas con pesos para inducir la sensación de estar envuelto y cuentos de hadas islandeses. Todo ello para intentar encontrar el ambiente nocturno perfecto. Hugo Mercier, un ingeniero informático de París, ha recaudado diez millones de dólares para estudiar una banda para la cabeza que induce el sueño. Otro aparato, diseñado por el australiano Ben Olsen, emite un sonido para mantenerte despierto la hora previa a irte a la cama. Parece que las interrupciones del sueño antes de dormir evitan la alteración del sueño cuando sí que toca. No es su primer invento, este emprendedor ha diseñado un par de lentes con luces incorporadas que están diseñadas para cambiar nuestro ritmo circadiano y solucionar problemas como el jet-lag. Aparentemente ha vendido 30.000 pares desde que las puso a la venta en 2012. 

El tema del sueño es altamente abarcante a todos los niveles. Incluso, algunas empresas como Nike y la misma Google han prestado atención a los patrones de sueño de su plantilla. Han flexibilizado los horarios atendiendo a que hay gente madrugadora y trasnochadora (alondras y búhos los llaman en inglés) y han acondicionado zonas y mobiliario en las oficinas para poder dar una cabezada si hace falta. Algunas sugerencias prácticas: ¿Usas despertador? No deberías necesitarlo. Si es así lo más probable es que no estés durmiendo lo suficiente. Además, el tiempo en la cama no es lo mismo que el tiempo durmiendo. Ahí entran en vigor las medidas inherentes a la llamada "higiene del sueño" que tanto remarco entre mis pacientes: 

- Intenta asegurarte de que dispones de ocho horas de tranquilidad en la cama para tener un sueño reparador suficiente. 

- Sé regular. Vete a la cama y levántate siempre a la misma hora, pase lo que pase. No cambies si has tenido una mala noche ni si es fin de semana. La hora de salir de la cama es la más importante porque es la que va a marcar tu ritmo circadiano durante el día y va a determinar cuándo sientes que es hora de dormir. 

- Baja la temperatura, ya que tu cuerpo necesita reducir su temperatura en aproximadamente 1,2 grados para iniciar el sueño. Esa es la razón por la que nos resulta más fácil caer roques en una habitación donde hace frío que en una donde hace demasiado calor. Una temperatura de 18,5 º se considera óptima para el dormitorio; es decir, más frío de lo que pensaríamos normalmente. Si tus pies se quedan helados puedes dejarte los calcetines pero ¡no los pongas encima de tu pareja! (es lo menos sensual del mundo!!!) 

- Reduce la luz. Disminuye la iluminación antes de irte a dormir. Apaga tantas luces como puedas de manera que no interfieran en la producción natural de la melatonina, la hormona del sueño, que se empieza a sintetizar al ir atardeciendo y disminuyendo la luz solar. Unas buenas persianas o unas cortinas tupidas también pueden ayudar a que la luz no te desvele. 

- Apaga las pantallas. Las pantallas de tabletas y teléfonos móviles generan luz azulada de corta longitud de onda, que reduce la producción de melatonina. Por tanto, nada de artilugios electrónicos en la hora previa a ir a la cama. Es otro motivo para preferir un libro en papel a un lector electrónico. Un iPad reduce la producción de melatonina en más de un 50% ¡y encima no tiene ese maravilloso aroma a libro nuevo! 

- Levántate. Si no consigues dormir, no te quedes dando vueltas en la cama un tiempo prolongado (más de veinte minutos). Mejor levántate y haz algo tranquilo y relajante hasta que vuelvas a tener ganas de dormir. 

- Evita la cafeína después de comer y el alcohol desde la tarde. El alcohol es una sustancia depresora y estar sedado no es dormir. El alcohol también bloquea el sueño REM y hace que abras el ojo varias veces a lo largo de la noche. Además, el alcohol hará que despiertes con sensación de malestar, de no haber descansado lo suficiente durante la noche. Además, por si fueran pocos todos los motivos que tenemos para no beber durante el embarazo, el sueño añade uno más: una copa de vino inhibe temporalmente el sueño REM del feto. ¡Déjale dormir o se vengará cuando nazca! 

Cervantes, ese soldado que tan bien nos conocía, decía que «el sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos». El sueño es el momento de cerrar cerebralmente el pasado, bien DE LA CABEZA, y empezar con fuerzas renovadas y las neuronas limpias, el nuevo día. ¡Buenas noches y dulces sueños!

VIAJAR EN AUTO DA SUEÑO ¿POR QUÉ?

 

Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación del domingo 15 de enero del 2023. Todos los derechos reservados,

En estas épocas donde quien puede toma su automovil y emprende ruta con destino al descanso, es importante que te cuente por qué cuando vamos en coche nos "agarra sueño", sobre todo si sos de los que maneja como chofer o como acompañante. El cerebro, haciéndola corta, sabe que estas en un auto y... da sueño. ¿Tiene alguna explicación? 

Si te cuento que tiene nombre y todo...!!! Se llama "Hipnosis de la carretera" según los expertos. En realidad, es un término utilizado para referirse tanto a los conductores como a los pasajeros que ven reducida su necesidad de prestar atención cuando están en una ruta predecible y monótona, como una laaaarga recta. Algunas investigaciones apuntan que el origen de este asunto se encuentra en la mecánica misma del automóvil. Señalan que sería el propio vehículo el que afecta el nivel de alerta en que se encuentra una persona: las vibraciones que se producen cuando aquel está en movimiento pueden relajar el cerebro y el cuerpo. Como una mecedora. Sucede que las vibraciones estables a bajas frecuencias que se producen mientras conducimos un vehículo reducen la capacidad del cerebro de mantenerse alerta, induciendo un estado similar a la somnolencia incluso entre personas que han descansado correctamente. Esto, incluso, se objetivó en diversos estudios, entre ellos el llevado a cabo por Daniel LK Yamins y James J DiCarlo en 2016 con voluntarios sanos utilizando un simulador virtual que reproducía la experiencia de conducir en una autopista. De esta forma encontraron que añadiendo poco a poco una vibración de baja frecuencia (4-7 Hz), a los voluntarios les sobrevenía una sensación de somnolencia transcurridos solo 15 minutos del comienzo de la conducción simulada. De hecho, nada quedaba ahí: no tardaron en percatarse de que esta aumentaba paulatinamente. Esto hace del coche una auténtica mecedora. 

Sin embargo, hay muchas más variables. Por ejemplo, el momento en el que viajamos en auto. Los viajes por ruta a veces pueden coincidir en los ritmos circadianos naturales de una persona, lo que hace aumentar esa somnolencia. Así, solemos hacerlo en las primeras horas de la mañana y a media tarde, justo cuando el cuerpo más nos pide dormir. Las horas más peligrosas para conducir son entre las 3 y las 5 de la mañana y entre las 2 y las 4 de la tarde, ya que la somnolencia interviene, directa o indirectamente, en entre el 15 y el 30% de los accidentes de tráfico. Sus efectos no solo se manifiestan por la noche, sino que también son muy numerosos los accidentes diurnos en los que la somnolencia es un factor implicado. Por ello, tanto quien conduce como quien viaja en el asiento del copiloto deben estar lo suficientemente descansados como para que la monotonía de las líneas de la carretera no se vuelvan en su contra. 

Es importante en este caso seguir los consejos del organismo, así como acudir a un profesional ante alguna alteración de tu organismo que refuerce esa posible somnolencia. Cuanto más largo sea el viaje y más monótono (sin desvíos, cambios, etc.), más dormidos pueden volverse conductores y pasajeros Al final, la previsibilidad promueve el sopor, a veces ni siquiera de la forma más reconocible, sino como un estado de trance. Esto quiere decir que cuanto más largo sea el viaje y más monótono (sin desvíos, cambios, etc), más dormidos o más desenfocados pueden volverse los conductores y el resto de pasajeros. Un privilegio para los más pequeños. Claro que con la edad, los efectos de la somnolencia se vuelven más intensos. Por eso, si ya no eres niño, debes interrumpir la conducción cada 2 horas o cada 200 km durante una media hora para no quedarte dormido. Evitar adoptar una postura excesivamente relajada y mucho menos poner música relajante son otras dos claves básicas. Asimismo, es necesario ventilar con frecuencia, puesto que también el humo acumulado de tabaco y un ambiente cargado tienen a aumentar la sensación de cansancio. Por supuesto, nada de alcohol ni comidas pesadas antes de ponerse en marcha. Todo esto hace que también manejar sea una cuestión DE LA CABEZA. Así que ya saben: mucho cuidado al manejar, a no dormirse. Nos leemos en una semana.

jueves, 20 de enero de 2022

ENVEJECIMIENTO CEREBRAL: ¿QUÉ HACEMOS?

 

Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nación del sábado 11 de diciembre de 2021. Todos los derechos reservados.

No es que nos sintamos con el síndrome de Peter Pan, ese adulto que quiere seguir siendo un niño eterno, pero si alguno de los lectores de esta columna me jura que no tiene dramas con envejecer, cuanto menos dudaría de ello. Y el cerebro es un órgano que, al igual que el resto de nuestro cuerpo, envejece con el paso de los años. Si todos deseamos mantenernos más jóvenes no es solo porque nos disgusten las arrugas, sino también para evitar las múltiples enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Pero, ¿existe una fuente de la juventud para nuestro cerebro? Aunque posiblemente nada nos haga retroceder en el tiempo, podemos intentar envejecer de manera saludable y reducir el efecto que tiene el paso de los años. 

¿Qué es el envejecimiento? El envejecimiento podría definirse como el conjunto de cambios que ocurren con la edad y provocan una disminución de nuestras capacidades fisiológicas, motoras y cognitivas. El primario es gradual e inevitable y se produce a lo largo de nuestra vida. El secundario o prematuro, viene desencadenado por el padecimiento de ciertas enfermedades o el abuso de sustancias, y se puede prevenir. La edad cronológica (la que figura en la cédula de identidad) indica el tiempo que ha transcurrido desde nuestro nacimiento. Sin embargo, existe también la edad fisiológica, que depende de la condición de nuestro organismo y puede ser menor a la cronológica (si nos cuidamos) o mayor (si tenemos malos hábitos). En ese contexto, debemos saber que con la edad, el tamaño del cerebro disminuye, perdemos neuronas y se altera la producción de hormonas y neurotransmisores. Sin embargo, el cambio más importante que se produce es la pérdida de muchas de las conexiones entre las neuronas, unas células de larga vida que no se dividen y, por lo tanto, difícilmente se regeneran. Otra consecuencia del envejecimiento cerebral es la acumulación de proteínas en forma de agregados que tienden a depositarse tanto dentro como fuera de las neuronas. Esto puede desencadenar el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas relacionadas con la edad, como la enfermedad de Alzheimer o el Párkinson. Conviene aclarar que lo que comúnmente se denomina como demencia senil es un término obsoleto, ya no lo usamos más, incluso es hasta insultante, ya que el envejecimiento no implica necesariamente la aparición de una demencia o pérdida importante de memoria, y si existe una pérdida significativa de la capacidad de memoria y aprendizaje, estaría relacionada con una enfermedad específica y no con el envejecimiento normal del cerebro. 

El envejecimiento cerebral es inevitable, pero se puede retrasar. Estos son algunos consejos para retrasar el envejecimiento cerebral:

- La dieta es esencial para envejecer de forma saludable. La más recomendada es la mediterránea, que brevemente implica un bajo consumo de carnes y aves de corral, un consumo de bajo a moderado de lácteos, una cantidad moderada de alcohol (vino) y grasas (aceite de oliva), y una alta ingesta de verduras, legumbres, frutas, cereales y pescado. Se ha comprobado que la dieta mediterránea reduce el riesgo de padecer fallos cognitivos y enfermedades como el alzhéimer. Además, la restricción calórica o limitación de las calorías que ingerimos puede ayudar a retrasar el envejecimiento. 

-  Además de cuidar lo que comemos, es recomendable dormir ocho horas al día, ya que el mantenimiento de un buen ciclo vigilia-sueño es esencial para muchas funciones cerebrales, por ejemplo para la eliminación de las toxinas del cerebro que se han acumulado durante el día. Mientras dormimos, el espacio que existe entre las neuronas aumenta, facilitando su limpieza y buen funcionamiento. Por lo tanto, mantener un sueño reparador favorece un envejecimiento más saludable. 

- El ejercicio regular y la actividad física son clave para disminuir los efectos del envejecimiento. Estudios clínicos indican que el entrenamiento físico con intensidad moderada juega un papel neuroprotector, ralentizando la disminución del volumen del cerebro y mejorando su funcionamiento. Concretamente, el ejercicio aeróbico mejora la función cognitiva, no solo durante el envejecimiento sino también en personas que sufren enfermedades neurodegenerativas. 

-Se ha comprobado que aquellas personas que poseen un nivel educativo más alto o que mantienen una cierta actividad intelectual –leer, estudiar o adquirir nuevas habilidades– tienen una menor predisposición a desarrollar demencia. La base de esta neuroprotección está asociada a la formación de nuevas conexiones entre las neuronas. 

- Mientras que una ingesta abundante de alcohol corre el riesgo de inducir fallos cognitivos, otras bebidas alcohólicas pueden ser beneficiosas para mantener una buena salud mental. El vino, por ejemplo, tiene un alto contenido en polifenoles, que tienen acción antiinflamatoria y antioxidante. 

-  Definitivamente, el tabaco es un hábito que se debe evitar, ya que se ha relacionado con la aceleración del envejecimiento y la aparición de problemas cognitivos y demencia. 

- Tampoco hay que perder de vista los factores de riesgos relacionados con enfermedades crónicas altamente prevalentes en personas de avanzada edad. El mantenimiento de la actividad e integridad del cerebro dependen, en buena parte, de los vasos sanguíneos que mantienen una buena irrigación. La hipertensión, la aterosclerosis y los niveles elevados de colesterol incrementan las posibilidades de desarrollar fallos cognitivos, ictus y demencia. A esto se suma que la diabetes y la obesidad afectan al metabolismo de la glucosa y generan resistencia a la insulina. Ambas alteraciones podrían provocar daños crónicos a las neuronas y acelerar el envejecimiento cerebral. Los trastornos del estado de ánimo tampoco ayudan. 

- La depresión es un desorden emocional muy común en personas mayores y es producida por un desequilibrio en los neurotransmisores, que son las moléculas que usan las neuronas para comunicarse. Este desajuste podría traducirse en un mal funcionamiento del cerebro a largo plazo, lo que aceleraría el envejecimiento cerebral. 

En síntesis, la clave para mantener un cerebro sano y joven es la misma que para el resto del organismo. Es decir, hay que mantener una dieta sana, dormir las horas suficientes, evitar el consumo en exceso de alcohol, huir del tabaco y el estrés, realizar ejercicio moderado, y evitar el desarrollo de otras enfermedades o, al menos, mantenerlas bajo control. Visto todo lo anterior, hay que dejar de relacionar el envejecimiento exclusivamente con la enfermedad o la falta de productividad. Lo podemos ver desde una perspectiva más optimista y natural. Recordemos al gran Gabriel García Márquez cuando decía que “…uno envejece más rápido en los retratos que en la vida real”. Sigamos cuidando el envejecimiento DE LA CABEZA. Nos leemos el sábado que viene.


sábado, 12 de junio de 2021

EL CEREBRO INFANTIL EN PANDEMIA

 


Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 5 de junio de 2021. Todos los derechos reservados.

Y un día, todo cambió. Nos tuvimos que encerrar, reaprender hábitos de higiene, a cubrirnos las sonrisas y a decir adioses muy prematuros. Lo hemos sufrido y lo seguimos padeciendo. Si a nosotros nos fue difícil... ¿Cómo les habrá sido a los niños?

No hay mucho secreto. Los más grandes sufrimientos los padecieron a los extremos de la vida: los ancianos y los niños. Y aunque para los abuelitos ya se habilitaron las vacunas (que no se aplicaron a todos vaya uno a saber por qué mecanismos cerebrales que ni me animo a escrutar), en los niños el apego es la única vacuna que como adultos tenemos para brindarles para prevenir enfermedades físicas y mentales. Y es que nosotros conspiramos contra ellos, porque toda  la información que nosotros procesamos, aunque creamos que no la ven o escuchan siempre lo hacen y no la procesan como nosotros (si a nosotros nos cuesta horrores, qué será a ellos?. Todos estos datos, aunque parezca que no le están poniendo atención, activa zonas del cerebro relacionadas con el estar alerta y les genera estrés. Este fue nuestro primer error.

En pandemia, nuestro segundo error fue olvidarnos del juego. Hoy en día, nuestra sociedad tiene infravalorado el juego y resulta que la ciencia ha revelado que es una necesidad biológica de los niños, es un impulso vital y primario que los empuja a explorar el mundo, conocerlo y dominarlo. El juego se presenta también como alternativa para comprender la realidad, aprenden todo, desde conocimientos básicos como colores, números, días de la semana hasta las habilidades más complejas como la empatía y la compasión. Es el traductor a través del cual interpretan el mundo. Cuando los niños juegan no solo aprenden sino que además es un proceso terapéutico, porque jugar es un canalizador de emociones. Mientras se juega se producen una serie de hormonas y neurotransmisores que les hace sentir bien, felices, en calma y satisfacción, sentimientos necesarios en esta situación que estamos viviendo. No olvidemos que si queremos niños sanos, elos deben jugar. 

El tercer error que hemos cometido es relegar al cerebro a un último lugar en tiempos de pandemia y aislamiento. El cerebro es el órgano más importante de nuestro cuerpo. Olvidamos de cómo cuidarnos y de implementar en casa hábitos saludables para que en esta difícil tormenta que vamos navegando, para de esta manera, al menos asegurarnos de que vamos en un barco seguro. El hecho de relajarnos con los horarios del sueño, con los alimentos que se compran y consumen en casa, el buscar excusas para no hacer actividad física porque las salidas son complejas o porque se nos ha quedado el hábito de salir poco de los momentos más estrictos, y el elegir evitar los conflictos y confrontaciones en casa y remplazarlo con las pantallas, hace que nos hayamos relajado enormemente ante lo que deberíamos haber priorizado. 

Es importante que exista una completa sincronía familiar, cardíaca, biológica y cerebral, pregonar hábitos apropiados para cuidar la salud mental; buen sueño, más de calidad que de cantidad, con una correcta higiene del sueño, priorizar el consumo de alimentos que nos hagan bien como los llamados neuroalimentos que tienen nutrientes de buena calidad, que nos permitan mantenernos con energía, que protejan nuestro cerebro de las enfermedades mentales, que nos ayuden a aprender con agilidad y a sentirnos felices (de eso hablaremos en otro sábado). No olvidemos que la próxima gran pandemia que esta ya entre nosotros es la de la salud mental y es algo que debe desde ya tenernos DE LA CABEZA, sobre todo para proteger a nuestros niños, de los más vulnerables mentalmente hablando. Nos leemos el siguiente sábado.

jueves, 28 de enero de 2021

LAS COSAS QUE DEBEMOS SABER ACERCA DEL SUEÑO

 


Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 16 de enero de 2021. Todos los derechos reservados.


Esta semana en mis redes sociales lancé algunos tips acerca del buen sueño, su importancia y las formas que debemos encarar dichos problemas. Y la avalancha de preguntas no se hizo esperar, denotando que el trastorno del sueño es algo que es muy común en muchísima gente. Es por ello, y aunque haya escrito ya en esta columna acerca de la importancia del sueño, que me atrevo a compartir las preguntas más frecuentemente hechas por quienes compartieron la información. Espero les sirva. Aquí van:

¿Por qué duermo mal y entrecortado?

Porque probablemente falta higiene del sueño, mal ambiente, exceso de estrés, factores alimentarios, sedentarismo, etc. Estos son factores a corregir para poder tener buena calidad de sueño.

Duermo pocas horas, ¿está mal eso?

En el sueño no importa la cantidad sino la calidad. Si dormís 10 horas al día pero el despertar es cansino, agotado, "como si te hubiera pasado un camión por encima", el problema no está en la cantidad de horas sino en la calidad de sueño. Los tratamientos siempre deben ir destinados a mejorar la calidad y no cantidad de sueño.


¿Conciliar el sueño con fármacos tiene el mismo efecto que hacerlo sin ellos?

Absolutamente no. Con los fármacos hipnóticos, por ejemplo, corremos el riesgo de "saltarnos" fases del sueño que justamente son las "reparadoras". Siempre es mejor buscar otras opciones y, como último recurso, acudir a los fármacos para dormir. Igualmente, dejan "sueño residual", es decir, la persona queda "embotada" al día siguiente. La indicación de inductores al sueño o de hipnóticos debe hacerla un profesional médico, no se debe tomar por "indicación de la vecina o el farmacéutico".

¿Se pueden tomar benzodiacepinas como alprazolam, clonazepam, bromazepam o diazepam para dormir?

La respuesta es no. Estos fármacos solo son coadyuvantes como ansiolíticos, es decir, contra la ansiedad, siendo la somnolencia uno de sus efectos secundarios y la relajación física uno de los primarios. Realmente, el consumo crónico de cualquier benzodiacepina disminuye de manera importante la capacidad de formación de memoria a largo plazo, por lo que su consumo en el tiempo definitivamente va a trastornar la memoria de quienes lo consumen. Después de un mes de consumo, aumentan la fase de "sueño superficial" provocando que la persona se despierte constantemente y no pueda profundizar en las otras fases del sueño, siendo un sueño "incidentado" y nada reparador.

¿Por qué me cuesta concentrarme si duermo mal?

Sencillo: porque en el sueño se construye la memoria y el aprendizaje. En el sueño, el hipocampo, ese caballito de mar que tenemos en la región temporal profunda del cerebro, actúa como un "croupier" que reparte las cartas del conocimiento por toda la corteza cerebral. Es decir, el conocimiento se almacena y se consolida en el sueño profundo y reparador, y los sueños, esas experiencias que todos tenemos a miles cada noche y de las cuales (como también vimos en esta columna alguna vez), son la forma en la que "grabamos" lo que aprendimos en los circuitos neurales. En resumen: a buen sueño, buen aprendizaje. Sépanlo señores padres de alumnos chateadores hasta el amanecer.

¿Qué es la higiene del sueño?

Son los hábitos que debemos cultivar para tener un sueño de mejor calidad: acostarnos (y levantarnos) cada día a la misma hora, apagar las luces, evitar artefactos que produzcan luminiscencia como televisores y celulares, evitar la música estridente y si es posible cualquier fuente de sonido, no consumir cafeína, glucosa ni ningún estimulante después de las 18 hs, tener una buena rutina de ejercicios físicos diariamente, no abusar de la siesta, no consumir alcohol a la noche. Pero principalmente, despejar la mente de preocupaciones que no vas a resolver a la hora de dormir.



¿Qué fármacos puedo consumir para dormir?

Existen fármacos que pueden consumirse de manera relativamente inocua en sus efectos secundarios. Entre los de libre venta, la valeriana y la pasiflora (en tés o pastillas) son excelentes opciones. La melatonina, el neurotransmisor del sueño, puede consumirse e inmediatamente apagar la luz porque solo funciona como "gatillador" del sueño con la luz apagada. Entre los controlados, el cannabidiol (cannabinoide aislado del Cannabis sativa) demostró gran eficiencia a la hora de relajar el cuerpo y desconectar la mente sin efectos residuales ni secundarios. 

Con estas preguntas, espero haber ayudado a no quitarles el sueño dejandolos DE LA CABEZA. Nos leemos el otro sábado.


martes, 22 de diciembre de 2020

INTENSA-MENTE: EL REGALO DE PIXAR A LA DIVULGACION NEUROCIENTIFICA

 

Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nación de los sábados 21 y 28 de noviembre y 5 de diciembre de 2020. Todos los derechos reservados.

Lo más probable es que ya la hayan visto en compañía de sus hijos o... solos. Y es que, como tantas obras de Pixar, esta animación dirigida a niños tiene grandes (enormes) guiños a la cultura pop de todos los mayores. Pero en el caso de Intensa-mente, el gran protagonista es el cerebro humano. Sin ánimos de spoilear (pero con aviso previo de que así tendré que hacerlo), voy a referirme hoy y en los sábados siguientes a la película dirigida magistralmente por Pete Docter basada en lo que experimentó personalmente viendo a su hija crecer, y que trata sobre lo que sucede en el cerebro de Riley, una preadolescente de 11 años, convirtiéndose en un magistral y sumamente didáctico paseo de 94 minutos por la mente, su construcción y su mantenimiento a cargo de las protagonistas reales de la película: las emociones. 

Riley, con sus 11 años, tiene un cerebro con muchos conflictos emocionales propios de la edad, que se ven magistralmente reflejados en la película. Sabemos que las emociones básicas son realmente más, pero aquí se toman cinco para desarrollar la trama, centrándose en las dos principales: Alegría y Tristeza. Y si bien la película no representa lo que neurobiológicamente ocurre de manera exacta en el cerebro, sin embargo es una excelente aproximación a las Neurociencias y al maravilloso mundo del funcionamiento cerebral. El mérito neurocientífico de la película radica en darle la importancia real a las emociones como motor de todo, desde almacenar un recuerdo hasta generar una conducta, influenciándolo todo, incluso la producción de sueños al dormir. 

El quinteto emocional (Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Desagrado) ocupan un "centro de comando" cerebral que en la realidad no existe como tal, pero que si tuviéramos que elegirlo estaría sin dudarlo en el córtex prefrontal, esa parte más externa del cerebro situada por encima y detrás de los ojos, y su relacion con los núcleos de la amígdala, dos pequeñas estructuras del tamaño de una almendra localizadas una a la derecha y otra a la izquierda en la profundidad del cerebro. Mientras que la amígdala modula nuestra conducta y la formación de la memoria emocional, no es la única fuerza motriz de nuestras acciones. La corteza prefrontal cumple una función muy importante en la regulación de las emociones, en la toma de decisiones, en la planificación y en el pensamiento abstracto. Este, entonces, vemos que es nuestro real centro de control y es también una de las últimas regiones de nuestro cerebro en madurar totalmente, es por eso que llamamos "adolescentes" a los que no lo han madurado aún, porque "adolescen" de maduración cerebral allí. De hecho, para los niños las emociones pueden tener una influencia especialmente fuerte justamente debido a esa falta de desarrollo que hace que tengan menos control del impulso. 

Un interesante tip neurocientífico de la película es que mientras las emociones no se hallen en control de las acciones, el cerebro no tomará las decisiones correctas porque se verá afectada la forma en que se percibe una situación y, sobre todo, la manera en que la vamos a recordar. Y esos recuerdos que en la cinta se simbolizan por una especie de bolas de bowling que se colorean según la emoción que posibilitó su almacenamiento, un guiño a las formas en las que se almacena la memoria en forma de circuitos conectados para cada experiencia vivida. Estos recuerdos circulan por una canaleta por todo el cerebro, mientras que los cambios neuroplásticos que suceden constantemente en toda la vida para almacenar información se asemejan a un árbol con gran cantidad de ramas unidas entre sí por las sinapsis que son los puntos de unión de las más de 86 mil millones de neuronas que poseemos. La neurociencia nos ha mostrado que cuanto más se comunican un par de neuronas, más se fortalecen las conexiones y las espinas se agrandan y se vuelven más estables. En este cambio o plasticidad sináptica, como es el término científico, se basa lo que hoy conocemos sobre cómo se guardan las memorias. 

Y es que existen cosas más de interesantes en la película: lo más resaltante es que aun en las memorias a largo plazo, nuestros cerebros permanecen maleables. Nuestras memorias a largo plazo no son bolas duras que se pueden reproducir como un DVD una y otra vez y otra vez sin cambios. Cada vez que recordamos una memoria la cambiamos en un proceso que se denomina reconsolidación. Así que en lugar de encapsular cada nueva experiencia en una bola de bowling sólida que se guarda como tal hasta que queramos o necesitemos recordar, nuestro cerebro siempre está cambiando a nivel celular, en el momento en que se forma la memoria e incluso cuando recordamos. En cierto modo, esto se muestra en la película, cuando la tierna figura azul que caracteriza a Tristeza toca la brillante bola para tornarla azulada ante la sorpresa de Alegría que trata de que permanezcan tal como fueron creadas. Luego muchas de estas bolas viajan a lo largo de tubos para su almacenamiento a largo plazo en un laberinto de estantes altísimos que mirados desde arriba se asemejan a los pliegues de la corteza. Es un retrato convincente del procesamiento de la memoria: los neurocientíficos conocen que las memorias pasan un corto tiempo en una estructura cerebral llamada hipocampo donde se forman para luego ser transportados a la corteza para su depósito a largo plazo. 

Pero así como hay memoria tambíén hay olvido. Una de las partes más llamativas es cuando dos operarios (muy simpaticos) se encargan de aspirar los recuerdos que no son significativos o que están duplicados. De hecho, siempre en mis conferencias de Neuroeducación suelo recalcar que el saber sí ocupa lugar, y que para aprender primero hay que desaprender. Es decir, debemos borrar memoria inútil para dejar lugar a lo que es nuevo, lo que se aprende y cambia lo aprendido. Y cuando esto sucede, los recuerdos que no enciendan algún aspecto de la personalidad del individuo (como sucede con Riley y sus "islas" de la familia, del juego o del hockey), son desechados y enviados a un abismo oscuro donde se vuelven literalmente polvo en la película. Esto sucede en la vida constantemente para los recuerdos irrelevantes... o acaso ustedes recuerdan que almorzaron el 23 de agosto de este año? A menos que haya sido el cumpleaños, es decir, una fecha emocionalmente significativa, y que al tener esa "etiqueta" emocional pudo almacenarse como un recuerdo básico en una de las "islas" de nuestra mente que confirman la personalidad, Pero el olvido no siempre es pasivo, ya que recordar hechos que compiten puede causar que otra información relacionada sea olvidada. El olvido también puede ser beneficioso, liberando el poder de procesamiento de nuevos recuerdos. 

Otro hermoso tip neurocientífico de la película es el que se produce durante el sueño de Riley. Más que nunca nos muestra Intensamente que durante el sueño de la niña es cuando estas memorias de corto plazo son enviadas al laberinto de las memorias a largo plazo y cuando la fábrica de sueños se pone a trabajar reproduciendo todos los eventos del día. En efecto, los científicos que estudian estos procesos están encontrando evidencias que estos dos procesos están íntimamente relacionados. Tal como se retrata en la película, el sueño es el período en el que las memorias de los eventos diarios se envían para ser depositadas – lo que llamamos consolidación de la memoria. Este proceso es crítico para el aprendizaje. Necesitamos dormir para aprender y recordar, exactamente como lo hace la niña de la película. 

Sin lugar a dudas, y visto desde el conocimiento de las Neurociencias, el momento en el que la película es más exacta es en su representación de los recuerdos hablando de la memoria a largo plazo. En Intensa-Mente, los recuerdos de Riley son pequeñas esferas coloreadas según el tipo de emoción. Emergen constantemente a lo largo del día, pero por la noche cuando Riley se duerme, las disparan por un conducto y las envían a la Oficina Central y a la “Memoria a Largo Plazo”. Aunque en realidad nuestros recuerdos son cambios en la comunicación entre nuestras neuronas como hemos visto, y que ocurren en forma de circuitos neuronales y sinapsis en lugar de pequeñas bolas brillantes, los principios generales de la memoria representados en la película son notablemente precisos. En primer lugar, hay que destacar que los recuerdos de Riley son enviados a la Memoria a Largo Plazo específicamente cuando está durmiendo, ya que se sabe que el sueño como también dijimos, promueve la consolidación de la memoria, la cuál es el almacén de nuestros recuerdos a largo plazo en el cortex (superficie) del cerebro. 

El papel de las emociones a la hora de ayudar a Riley a crear recuerdos también tiene base neurocientífica. La amígdala (importante en todas las emociones, no sólo en miedo) se comunica extensivamente con el hipocampo, la región del cerebro clave en la formación de nuevos recuerdos y consolidación de la memoria a largo plazo. Por tanto, la amígdala es importante específicamente para la codificación de la memoria (creando recuerdos en primer lugar) y en recuperación (recordar más tarde). El retrato de cómo Riley recuerda las cosas de su infancia es particularmente intrigante. La visión moderna de la memoria a largo plazo es que el hipocampo coordina diferentes regiones del cortex cerebral para “almacenar” los recuerdos. Cuando recordamos algo, el hipocampo reactiva esas regiones corticales, igual que cuando las esferas de memoria de Riley son devueltas a través del conducto desde la Memoria a Largo Plazo hasta la Oficina Central siempre que recuerda algo. Sin embargo, según pasa el tiempo, los recuerdos se vuelven menos dependientes del hipocampo para ser recordados. En lugar de ello, el cortex prefrontal adopta un papel más activo y coordina la actividad de las partes del cortex donde reside la memoria sin ayuda del hipocampo. 

 Claramente, existen muchos ejemplos de cómo la película captura maravillosamente muchos de los importantes y sofisticados aspectos de la memoria. Mientras que el hipocampo es importante en la reactivación de areas del cortex al recordar algo, a lo largo del tiempo, el cortex prefrontal es el que directamente reactiva esas areas del cortex sin el hipocampo. El tipo de memoria que se muestra en la película se llama memoria episódica y está asociada con el lóbulo temporal, siendo el tipo de memoria que almacena los recuerdos vinculados a acontecimientos que han sucedido en nuestras vidas, en un lugar y momento específico. Por otro lado, existe también otro tipo de memoria que no está representados en la película: la memoria semántica, que corresponde a nuestro conocimiento general sobre el mundo, como saber quien es el Presidente del Paraguay ahora, y la memoria de procedimiento, lo que nos permite desarrollar las habilidades motoras, cognitivas y verbales necesarias para realizar una acción como el hecho de tomar los cubiertos para comer. 

En la película, la intensidad del color de los recuerdos, modificado mientras la personalidad de Riley evoluciona, ilustra la construcción de la identidad de una manera muy poética y nos recuerda el importantísimo rol que juegan las emociones en la formación de recuerdos. Cuando Riley está durmiendo, vemos su cerebro completamente inactivo, salvo por una criatura que está de guardia, supervisando la generación de los sueños, en una pantalla. En realidad, nuestro cerebro está lejos de apagarse mientras dormimos, y el sueño juega un papel importantísimo en la solidificación de la memoria. Ya que no podemos recordar todo, el cerebro selecciona la información de acuerdo a nuestras necesidades y mientras dormimos, refuerza o debilita las conexiones cerebrales. El sueño es fundamental para la consolidación del aprendizaje al volver a experimentar, en cierta medida, lo que hemos hecho cuando estábamos despiertos. Por tanto, el tren de pensamientos debería funcionar las 24 horas del día (¡a pesar de que los empleados se quejen!) 

Si algo hay que discutirle a la película es el uso de la metáfora de que hay una criatura humanoide manejándolo todo por medio de botones en una consola. Si esto fuera así... quién controla a esa criatura?  Este problema ha sido discutido a profundidad en las ciencias cognitivas, y es conocido como el problema clásico del homúnculo, un hombrecito que gobierna el funcionamiento del cerebro, pero cuyo propio funcionamiento queda sin explicarse. 

La película es altamente recomendada si no la vieron, algo poco probable, o de volver a verla si leyeron este escrito. No hay ni una neurona a la vista, pero aún así, como Pixar suele hacer, hay infinitos detalles que demuestran que los productores hicieron sus deberes. El retrato de la interacción entre las emociones, de la consolidación de la memoria, y de los cambios que sufre el cerebro de los niños durante la adolescencia está hecho no sólo de forma perfecta e increíblemente emotiva, sino que también refleja fielmente el actual conocimiento sobre las emociones en el cerebro. Una de las cosas más impactantes de la película es el par de heroínas tan inesperado que forman Alegría y Tristeza. Pero también hay inexactitudes neurocientíficas: por ejemplo, los aspectos principales de nuestra personalidad no se encuentran en “islas” específicas en nuestra mente; no todas las emociones se controlan necesariamente desde una única “oficina central” y nuestro subconsciente no es un enorme agujero situado físicamente bajo nuestra conciencia. Con todo eso, Intensa-mente es un hermoso regalo de Pixar a las Neurociencias para seguir teniendonos DE LA CABEZA. Nos leemos el otro sábado.




jueves, 7 de noviembre de 2019

DORMIR MEJOR PARA APRENDER MAS


Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA publicada en el DIARIO LA NACION del sabado 26 de octubre de 2019. Todos los derechos reservados.

Pocas veces en el titulo resumo el contenido de mi columna, pero hoy es mas que necesario que sepan de que viene este sabado mi escrito: de la importancia del sueño, de la cual hablamos varias veces en este espacio semanal, aunque hoy lo enfoco desde el punto de vista del aprendizaje. Hoy les cuento por que debemos dormir para aprender.

Todos hemos pasado la noche antes del examen en vela esperando introducir en nuestro cerebro el contenido que no aprendimos durante el año. Lo hemos hecho en el colegio y mucho mas aun en la universidad pensando en ese viejo adagio de que "la noche antes voy a reventar y me voy asi mismo a rendir fresco en conocimientos el examen". Si conocieramos como trabaja el cerebro nos dariamos cuenta que este proceso es absolutamente nulo, y ademas, contraproducente. Hoy en dia sabemos que un buen sueño es fundamental no solo para un buen rendimiento, sino para un buen aprendizaje, ya sea de habilidades cognitivas o incluso motoras como la practica de un deporte.

Definitivamente sabemos que los procesos de sueño y aprendizaje estan absolutamente relacionados aunque son procesos independientes y muy complejos. Fases del sueño afectan definitivamente a la memoria en algunos tipos y en su consolidacion. Un cerebro durmiendo difiere en su actividad electrica de un cerebro despierto, aunque en fases como la fase REM (de movimientos oculares rapidos, que ya vimos hace unas semanas en esta columna) produce los sueños mas vividos y las actividades mas parecidas a un cerebro despierto. Y hoy en dia es mas que evidente que el sueño es un proceso critico para las funciones relacionadas al conocimiento y al aprendizaje, ya que estas funciones involucran cambios estructurales a los circuitos cerebrales, y muchos de esos cambios se producen en fases especificas del sueño.

No voy a adentrarme en este sabado en los diferentes tipos de memoria (si, no tenemos una sino varias memorias que actuan diferentes y con estructuras tambien distintas). Solo  y a los fines de nuestro tema de hoy, les puedo contar que existen dos grandes tipos de memoria: la memoria declarativa y la no declarativa. La memoria declarativa es accesible desde el nivel consciente, es decir, a voluntad, se basa en los hechos (o sea, saber "que") e incluye los conocimientos generales y la memoria episodica (la memoria semantica y la autobiografica respectivamente), teniendo como base anatomica las zonas cerebrales del diencefalo (nucleos profundos de la base del cerebro) y de la cara interior del lobulo temporal donde asienta el hipocampo, esa estructura similar a un caballito de mar y que es tan importante para la memoria y el aprendizaje. La memoria no declarativa, por su parte, no es accesible para nuestra mente consciente, abarcando la memoria de los procedimientos (saber "como") y las formas diversas del aprendizaje, englobando diferentes zonas del cerebro dependiendo si lo que se aprendera tendra un componente meramente cognitivo, emocional, fisico, etc.

Independientemente del tipo, toda memoria atraviesa fases similares desde el momento en que impacta al cerebro hasta el instante en que se consolida el aprendizaje para no olvidarlo mas. Todo estimulo del conocimiento ingresa por los sentidos al cerebro, debiendo ser codificado para poder ser transmitido por las neuronas. Por ejemplo, una imagen debe ser captada por la retina donde degrada pugmentos retinianos que estimulan terminaciones nerviosas que desencadenan impulsos electricos que recorren la via visual hasta la corteza occipital donde son identificados al compararse con el contenido de la memoria visual, y luego almacenados como parte de esa memoria. Es en ese momento donde lo aprendido pasa por una fase de estabilizacion y potenciacion que forman parte de lo que conocemos como consolidacion de la memoria. El primer almacenamiento se realiza en el hipocampo pasando a formar parte de la memoria declarativa, pero a medida que se va consolidando el conocimiento, este pasa a integrar los circuitos de la memoria no declarativa, es decir, ya no es necesaria su evocacion consciente y voluntaria constantemente,sino que el conocimiento "acude magicamente" a nuestro requerimiento inconsciente, pasando a ser algo que, simplemente, "ya sabemos". Y sabemos hoy en dia que para que ese conocimiento "salte" del hipocampo a zonas donde se consolidara como un aprendizaje, se requiere definitivamente del mecanismo del sueño. Digamos que el sueño es como el croupier de un juego de naipes que reparte las cartas de manera programada durante el sueño, por lo que el trafico electrico del cerebro en el sueño es fabuloso, intenso.

Pero esto no pasa en todas las fases del sueño, sino solamente en algunas, por lo que sueños malos en calidad haran que esas fases no se produzcan o lo hagan por muy cortos e insuficientes periodos de tiempo. Es por ello que en mis consultas tanto insisto en los pacientes acerca de la calidad por sobre la cantidad de sueño: prefiero que duermas 5 horas bien antes que 10 horas mal. Y es por eso que cuando dormimos mal, el cerebro simplemente no aprende, tenemos problemas de memoria y de retencion del conocimiento, nada se nos queda pegado y nos cuesta una enormidad aprender. Pero ojo, no solo dormir de noche. tambien sabemos que dormir pequeños lapsos durante el dia (lo que conocemos como "siesta") son fundamentales para aprender y consolidar el conocimiento igualmente que una noche de sueño reparador, siendo mas notoria la mejoria a nivel de la percepcion visual: dicho de otra manera, veremos mejor y sabremos mejor lo que vemos si dormirmos siesta... importante para los que tienen a la vista como aliado en su trabajo (como nosotros los cirujanos).

Pero aun hay mas. En el sueño tambien la memoria se reorganiza. En un proceso que llamamos translocacion, recuerdos almacenados en estructuras neuroanatomicas pueden moverse a otras regiones durante el sueño, dejando de ser de manejo exclusivo del hipocampo para distribuirse a otras regiones. Por eso cuando dormimos mal no recordamos cosas y tenemos lagunas mentales mas comunmente. Tranquilos, no es "Alzheimer", es mal sueño. Ya se ha demostrado que las tareas motoras mejoran muchisimo con un buen sueño, por lo que es tan importante para pilotos de aviones, choferes o incluso futbolistas, dormir bien: al dia siguiente rendiran porcentualmente muchisimo mas que los que han dormido mal. Ademas, se encontro que los patrones de actividad cerebral que acompañan al aprendizaje aparecen igualmente en la fase REM del sueño que es donde realmente "soñamos", es decir, cuando soñamos es en realidad que estamos aprendiendo. Asi que lamento romperles el romanticismo o el esoterismo de los sueños: son formas que el cerebro tiene de consolidar la memoria.

Que concluimos este sabado? Que si no dormimos bien dentro de las 24 horas despues de haber aprendido algo, ese algo se habra perdido definitivamente y no consolidara en conocimiento al integrarse a la memoria. Que el dormir produce cambios "plasticos" en el cerebro, es decir, cambia la anatomia, ya que al aprender literalmente "moldeamos" el cerebro por la propiedad llamada neuroplasticidad, ya que se forman nuevas conexiones para almacenar lo aprendido. Que en la ultima fase del sueño de una noche (el sueño REM) se aprenden los contenidos emocionales del conocimiento mas que con el paso del tiempo o la experiencia. Y, por ultimo, decirles a los amantes del cafe (como yo) que un estimulo cafeinico para no dormir buscando aprender mas, lo unico que lograra es que lo que ingresa por los sentidos no consolide y no se aprenda, no se recuerde siquiera una semana despues, ademas de someter al cerebro a un desgaste y un estres absolutamente innecesarios. Y tambien a los amantes de los sedantes para dormir: al "dormir" con ayuda de quimicos, nos saltamos fases del sueño necesarias para el verdadero "sueño reparador", ese donde, casualmente, tambien aprendemos. Por eso, los sedantes e hipnoticos para poder "dormir mejor" tambien nos afectan la memoria y el aprendizaje.

Dormir mejor y no mas. Esa es la premisa que nos puede tener DE LA CABEZA siempre. Despues de leer este articulo... nos dormimos una siesta para que lo que leimos aqui consolide en nuestro conocimiento?

jueves, 19 de septiembre de 2019

"...QUE TODA LA VIDA ES SUEÑO, Y LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON..."


Articulo de la columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nacion correspondiente al sabado 14 de setiembre de 2019. Todos los derechos reservados.

"Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son” decia la inmortal obra de Calderon de la Barca. Soñar, cualidad de todo ser humano. No hay quien no sueña porque no hay quien no duerma, y el que duerme, sueña... aunque crea que no lo hace. Y el que aun asi, cree que descansa mientras duerme, no sabe cuanto labora su cerebro mientras sueña. Quieren saber que pasa en el cerebro mientras lo hacemos? Vamos ahi.

Es bueno saber que todas las actividades de todo ser vivo evolucionado (el ser humano corresponderia a esta clasificacion aunque con lo que vemos dia a dia podemos dudar de ello, aunque eso es motivo de otro analisis) alterna su ciclo vital entre tres ritmos de actividad de la conciencia: vigilia, sueño lento y sueño paradojico. Este ciclo se relaciona con lo que conocemos como ritmo circadiano o del dia y la noche, y esta regulado por hechos sociologicos, culturales, laborales, etc. que son condicionantes de cada ciclo en particular. Cada ciclo depende de estructuras nerviosas y mecanismos bioquimicos diferentes que tratare de explicar en terminos claros y sencillos en el caso de los dos tipos de sueño (lento y paradojico), obviando el ciclo de vigilia porque no es el motivo de esta columna hoy.

En primer lugar hablemos del ciclo de sueño lento. Es caracteristico de cada especie y se acompaña de posturas tipicas en cada especie: quietud fisica con hipotonia muscular (musculos relajados y flojos), cierre de parpados, poco o ningun movimiento ocular, y pupila pequeña o miotica. Anatomicamente, este sueño se regula desde una porcion del encefalo llamada union pontobulbar a nivel del tronco cerebral, situado detras del cerebro, en la region baja del occipital. Esta zona se conecta con la medula espinal por abajo y con la region limbica por arriba, que es la zona situada en la base del cerebro responsable de la memoria, las emociones y los recuerdos, entre otras cosas. Esta ultima conexion hace que se desactive todo el sistema de alerta emocional, y por ende, los pensamientos queden "vacios" cayendo asi en una relajacion mental con disminucion de los niveles de alerta. Esto explicaria por que las personas muy nerviosas o con estres, y que tienen permanentemente excitado el sistema emocional del cerebro (el limbico), sufran de insomnio: no pueden dormir porque piensan en lo que les angustia, las sensaciones de alerta y alarma son constantes, y no se produce la desconexion del circuito que requiere la aparicion del sueño lento. Por su parte, al estar conectados hacia bajo con la medula, estos nucleos pueden desconectar las sensaciones que ascienden desde el resto del cuerpo, aislando a las areas superiores del cerebro de los estimulos que llegan, facilitando el cese de procesamiento de informacion que es necesario para comenzar a dormir. En estos nucleos del sueño lento, la serotonina es el neurotransmisor que desencadena la posibilidad de iniciarlo, asi como otras sustancias conocidas como factores hipnogenos que se producen para causarnos un buen sueño. El dormir lento es muy importante porque durante el, se producen fenomenos de recuperacion y sintesis en las neuronas que estuvieron activas durante la vigilia. Ademas, se producen y liberan hormonas en la fase profunda del sueño lento, que luego se usaran en la vigilia: se liberan mas hormonas anabolicas y se inhiben las catabolicas. Traducido al lenguaje entendible, las abuelas tenian razon: cuando dormimos, crecemos. O al menos, los que ya crecimos bastante hace rato, nos reparamos.

El sueño paradojico comprende el sueño desorganizado que presenta movimientos oculares rapidos, conocido por ello como sueño en fase REM (o Rapid Eye Movement = Movimientos Oculares Rapidos). Aparece en el curso del sueño lento, y depende de este para poder producirse, por lo que si tenemos una fase irregular de sueño lento, no alcanzaremos al sueño paradojico. Aparece en fases de 15 minutos cada 90 minutos de sueño lento, por lo que podemos tener varios ciclos de sueño lento y paradojico en una misma noche. Se acompaña de una postura usualmente lateral, acostada, con parpados cerrados, hipotonia (relajacion) muscular, pupilas pequeñas o mioticas, y movimientos oculares rapidos verticales u horizontales, asi como sacudidas de la cabeza o de las extremidades en sus zonas distales. Se constatan arritmias cardiorrespiratorias, aumento de la temperatura cerebral y de la irrigacion del cerebro, y disminucion de la presion arterial. Hay aumento de la secrecion acida del estomago y de los jugos digestivos, y se produce la ereccion del pene y del clitoris. La desaparicion del tono muscular depende de una desconexion a nivel de la medula espinal, por lo que las personas con parasomnias (trastornos del sueño como la paralisis del sueño) despiertan de manera incompleta del sueño paradojico, careciendo de la posibilidad de moverse por completo, y estando dormidos cerebralmente hablando aunque puedan abrir los ojos, lo cual explica no solo la impotencia de moverse, sino las alucinaciones que acompañan a la desagradable experiencia, donde los sueños se hacen vividos porque se mezclan con la actividad visual que ingresa por los ojos abiertos. El neurotransmisor de estos nucleos del asta conectados al tronco es la acetilcolina. El centro a nivel del tronco es la llamada sustancia reticular (porque sus fibras se entrecruzan como red) y se conecta con zonas del talamo y la corteza cerebral, haciendo que este mecanismo del sueño sea mas complejo de lo que creemos. En esa zona existe un nucleo llamado ceruleo  por su color cenizo, que es el que impide la aparicion del sueño paradojico en la vigilia y en el sueño lento, y es el que suele afectarse en el sonambulismo o en las parasomnias donde el individuo tiene sueños lucidos, donde se mueve e interactua pero en realidad duerme. Para que aparezca el sueño paradojico, deben producirse la inactivacion de los nucleos que permiten la vigilia, y de factores hipnogenos producidos a nivel del hipotalamo, pequeña glandula situada en la base del cerebro que regula el ciclo del sueño y la temperatura corporal, mas que importante en el ciclo sueño/vigilia.

Durante el sueño paradojico se produce la actividad onirica, es decir, los sueños. Si bien tambien se sueña en la fase de sueño lento, los sueños de la fase paradojica son mucho mas ricos en detalles principalmente visuales con un alto numero de escenas que se suceden y de personajes que interactuan. En fases previas al nacimiento y despues de el, la actividad onirica es un poderoso reorganizador de circuitos neurales en el cerebro del bebe que luego fundamentaran la conducta instintiva. Es por eso que cuanto mas prematuro sea el cerebro al nacimiento, mayor es la actividad de sueño paradojico, a fin de una reorganizacion mayor. En los adultos, por su parte, el dormir paradojico juega un papel importante en la retencion del marco espacial donde se produjeron los acontecimientos vividos que luego retornan a la conciencia durante el sueño. Ademas, se sabe que se sueña con un hemisferio o con otro, y no con los dos al mismo tiempo. El estudio del sueño aun es un campo muy virgen por explorar, pero es indispensable como sedimento de lo aprendido: se sueña lo que se debe aprender y retener.

Conociendo el sueño en sus fases y los sueños en su mecanismo, podemos aprender a cuidar mas esta parte tan importante de nuestra salud mental, tan venida a menos como lo demuestran las asiduas visitas al medico por insomnio o trastornos en el descanso. Eso si, JAMAS se tratan con ansioliticos. Pero eso es tema para tenernos DE LA CABEZA en otra columna sabatina. Nos leemos la semana que viene.


miércoles, 31 de julio de 2019

DORMIR.ENGORDA O ADELGAZA?


Columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nacion correspondiente al sabado 27 de julio de 2019. Todos los derechos reservados.

Los gorditos tienen fama de dormilones. Y eso es porque se relaciona a la obesidad con el sedentarismo (con justa razon) y con el buen sueño (con absolutamente injusta y falsa razon). Sin embargo, hoy en dia sabemos que la mayoria de la poblacion de los paises industrializados ha reducido en el ultimo medio siglo su promedio de sueño nocturno en, nada mas y nada menos, que 2 horas. Y esto coincide (y no casualmente) con la epidemia global de obesidad en estos mismos paises, hablandose incluso de una epidemia de adiposidad. Aproximadamente sesenta estudios han demostrado que existe una correlacion entre dormir poco (y mal) y la obesidad.

Pero... que sucede realmente?

Una de los hechos que mas llamo la atencion de los investigadores es el hecho de que en personas que duermen menos, existe un aumento de alrededor del 30% de una hormona llamada grelina que es sintetizada por las celulas del estomago, y es un poderoso desencadenante del apetito. Ergo: no dormir definitivamente da hambre. De hecho, personas que no duermen bien, consumen en promedio en su desayuno unas 300 kcal mas que las que han dormido, ademas de ingerir en promedio un 30% mas de grasas saturadas, es decir, las grasas "malas". Y eso porque en realidad tienen mas voracidad, mucha mayor hambre que las que han dormido bien.

Otro factor, no menos importante, es que se demostro que las personas que duermen mal a la noche tienen una notoria merma en las actividades fisicas del dia siguiente, disminuyendo la cantidad de movimientos y tornandose estos mas lentos y pesados. Es decir: dormir poco nos vuelve mas perezosos. Punto a favor de la obesidad. Pero eso no es todo. Un detalle no menor es que tambien se ha comprobado que las personas que permanecen en vela durante la noche, desprenden menos calor durante el dia, lo cual indica que su cuerpo no esta quemando la grasa corporal sino que la esta almacenando en tejido adiposo en el cuerpo. Y esto sucede porque al no dormir a la noche, el cuerpo consume mas energia pero durante el dia siguiente (que es donde realmente deberia quemarla con intensidad) la reserva para prever una situacion de estres y que es el no dormir a la noche siguiente. O dicho de otra forma: el cuerpo ahorra en el dia energia que cree que a la noche necesitara por el estres que le produce el no conciliar el sueño. Y esa es otra causa para que en el dia estemos mas perezosos.

Sumamos mas factores a los ya citados? Como si fuera poco, el no dormir de noche afecta los niveles de glucosa en sangre (glicemia) por la sencilla razon de que la insulina (la hormona pancreatica que hace que la glucosa consumida se almacene en el higado y se utilice en la generacion de energia) no solo se produjera en menor cantidad en los individuos que duermen menos, sino que las propias celulas del cuerpo desarrollen una resistencia a la misma, siendo esta resistencia la base de lo que en Medicina llamamos enfermedad metabolica: el cuerpo no usa la glucosa sino que la convierte en grasa depositandola en todos los lados menos saludables del cuerpo. El riesgo de diabetes aumenta en un drastico 50% en los pacientes que no duermen bien!!!

Cuando en el consultorio hablo de dormir bien no me refiero solo a la cantidad de sueño sino tambien a la calidad. Es muy importante que se produzca lo que conocemos como sueño reparador y que no es otra cosa que el ingreso en una fase del sueño donde el cerebro encuentra la actividad necesaria para repararse, consolidar la memoria y el aprendizaje, y otras funciones basicas de su funcionamiento y de las que he hablado en otras entregas de esta columna. Pero tambien en esta fase de sueño profundo que acontece generalmente en la primera mitad de la noche y donde se produce todo lo citado en el cerebro, tambien circulan por el organismo muchas hormonas que afectan al metabolismo de la glucosa. Y es que cuando descansamos, el cerebro se nutre exclusivamente de glucosa, por lo que se accionan los mecanismos para "darle de comer":aunque su demanda global de glucosa es menor en el sueño profundo que en la vigilia. Sin embargo, algunas areas "hierven" de actividad consumiendo muchisima glucosa en el sueño: en el lobulo frontal, el prosencefalo basal y el hipocampo: son las areas con las que "se sueña" y la ultima, la de la memoria, la que trae al escenario de los sueños (motivo de nuestra columna de la semana que viene) los contenidos de la memoria que vuelven a almacenarse en el mismo hipocampo reforzados por la actividad onirica (la del sueño). Veremos que lo estudiado se recuerda mas despues de dormir un momento y es porque el sueño consolida la memoria almacenando lo guardado en la efimera corteza en el almacen real que es el hipocampo. Pero eso solo lo hace si cuenta con la reserva energetica correspondiente: solo memorizamos con ayuda del sueño cuando nuestros niveles de glucosa son buenos.

Cuando dormimos mal desayunamos mas. Eso es porque, pese a estar desconectado el centro del hambre, el cerebro es sensible a los bajones de glucosa, y cuando no se duerme bien como vimos, el cerebro trabaja globalmente mas y consume las reservas. Entonces el desayuno es pantagruelico; muchos carbohudratos y grasas "malas". Todo esto por accion de unas hormonas producidas en una parte del sistema nervioso llamado hipotalamo y que se conocen como orexinas, las cuales son fundamentales para mantenernos despiertos durante el dia. Cuando esta parte del hipotalamo se daña y no se producen orexinas, la persona padece narcolepsia, es decir, se duerme en cualquier momento y lugar durante el dia. Entonces, si dormimos mal tenemos consumo de glucosa en exceso y definitivamente, lo compensamos comiendo en exceso durante el desayuno... y el resto del dia.

Esta comprobado entonces que dormir poco y mal engorda. Esto es de notar en la epidemia de obesidad en adolescentes prendidos al celular todas las noches, durmiendo poco y devorandoselo todo al dia siguiente. Corregir esto en ellos y en las personas que desean adelgazar pero no lo consiguen con facilidad seria un gran paso hacia la salud integral de todos. Porque el dormir poco no solo engorda y afecta nuestra salud, sino que definitivamente nos tiene DE LA CABEZA.

martes, 7 de mayo de 2019

CUANDO NUESTROS HIJOS NO DUERMEN


(Columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nacion correspondiente al sabado 4 de mayo de 2019. Todos los derechos reservados.)

El siguiente articulo esta extraido de mi proximo libro CEREBRA LA EDUCACION que vera la luz en algunas semanas mas. Espero que les sirva, sobre todo a padres, docentes, y a todos los que tenemos pequeños insomnes en nuestras vidas.

"Dormir es morir un poco" decia mi mama Maribel que me dejo hace poco mas de dos años. Ella, devota del trabajo como nos inculcara a sus hijos, decia esto para que durmieramos poco y rindiesemos mas. Y creo que lo logro. Sin embargo, en este apartado pienso contarles lo contrario: lo mal que puede hacer en los estudiantes la falta adecuada de sueño. Y eso se percibe no solamente en el rendimiento intelectual, sino también en la conducta emocional de los individuos. Y, lo que, es más, en aspectos que en apariencia nada tendrían que ver con un descanso inapropiado, como el aumento de la obesidad o el pico de incidencia de trastornos de déficit de atención e hiperactividad cada vez más frecuentes. Aunque parezca difícil de creer.

Los problemas de sueño pueden causar cambios permanentes en la estructura cerebral del niño y que pueden ser irreparables. La mayoría de los padres cree que sus hijos duermen lo suficiente. Pero en realidad, la gran mayoría de ellos no duermen las 8 horas recomendadas por la salud para su beneficio. Y eso está demostrado con la práctica: si bien nosotros éramos lo bastante remolones para ir a la escuela en tiempos pasados, solo basta mirar a nuestros alumnos (los que somos docentes a cualquier nivel) para encontrar que hoy en día “se duermen” con muchísima más facilidad que antes. Las causas de la pérdida del sueño son muchísimo más variadas y complejas que la televisión o el WhatsApp o el YouTube en los teléfonos de niños y adolescentes. El exceso de actividades a los que sometemos a nuestros niños hoy en día, la cantidad de tarea que se trae para la casa de la escuela, la falta de horarios estrictos para dormir, los distractores presentes en las habitaciones, son toda una suma de importantes causales que contribuyen a que, hoy en día, y según estudios realizados, nuestros niños y jóvenes duerman en promedio sesenta minutos menos que hace treinta años. O sea, que nosotros mismos.

Un factor a no desdeñar y que pasamos por alto es la culpa: como los padres de hoy nos sumimos en el trabajo intenso que nos hace volver a casa a un horario mucho más extendido que antes, queremos compensar el tiempo diario que no estamos con nuestros hijos, alargando innecesariamente su jornada para mitigar nuestro sentimiento de culpa por no “verlos crecer” ni compartir sus actividades durante el día. Es por eso que no nos ponemos firmes a la hora de enviarlos a dormir, y el “solo por hoy” o “mañana ya crecerán y abandonarán el nido” son excusas que nos sirven para restarle horas al sueño que, lamentablemente, después les pasarán factura. El tiempo de sueño perdido en los niños tiene un efecto muchísimo más dañino que el que tiene en los adultos, donde una “resaca” no afecta en lo más mínimo. En los niños esto no es así.

Mucha de la problemática de los adolescentes puede atribuirse igualmente a la falta de sueño. Los cambios en el estado de ánimo, la depresión, o los atracones alimentarios, son síntomas que acompañan a la falta de sueño. Estudios sobre el sueño en la población escolar y secundaria se han hecho en muchísimos países a cargo de prestigiosas universidades. Estos estudios han encontrado que la perdida de sueño puede tener consecuencias madurativas cerebrales realmente terribles. Una pérdida de una hora de sueño equivale a la pérdida de dos años de maduración y desarrollo cognitivo. En mi casa, mis mellizos Nano y Joaco de cuatro años ya están escolarizados y hacen el nivel preescolar correspondiente a su edad. Todos los días, pase lo que pase, se acuestan invariablemente a las nueve y media de la noche, aun cuando tenian escolaridad por las tardes.

Bueno… no todos los días, porque… qué padre no deja que sus hijos queden despiertos hasta más tarde los viernes y los sábados, porque al día siguiente no tienen actividad escolar? Sorry, lamento comunicarles que estoy equivocado, como probablemente lo estén también ustedes: este simple cambio en la hora de ir a dormir los fines de semana tiene incluso un resultado negativo sobre los test de inteligencia de nuestros hijos. La ley del acostarse temprano no conoce de fines de semana. Los efectos de la deprivación de sueño sobre el rendimiento intelectual empeoran aún más en la etapa secundaria, donde la reducción del sueño en el adolescente es aún mayor por los múltiples distractores que se poseen. Los adolescentes que dormían menos, tenían rendimientos directamente proporcionales a sus horas de sueño: a menos horas de sueño, menor rendimiento objetivado en test de rendimiento intelectual.

Una pregunta que siempre emerge en estos casos es: es beneficioso que les diga que no es bueno, pero hay investigaciones que demostraron que dormirse con música podría aumentar la capacidad de memoria y facilitar el sueño. Eso sí, no dormirse con “Hells bells” de AC/DC o “Welcome to the jungle” de los Guns, sino hacerlo con sonidos a bajas intensidades, sincronizados con las oscilaciones de los ritmos de sueño medidas por un electroencefalógrafo. Un poco complejo para hacerlo en la casa, pero bueno, dormir con un poco de Mozart, Beethoven, Kítaro o Enya, estaría más que indicado.

Pero que pasa cuando no duermen bien por las noches? Diversos estudios nos han demostrado que los niños cansados no pueden recordar lo que aprendieron en el momento, ya que la capacidad de formar conexiones entre neuronas (conocía como plasticidad neuronal y de la cual también hablamos muchísimo en CEREBRA LA VIDA y en esta columna semanas atras) se encuentra absolutamente disminuida, por lo cual la posibilidad de formar sinapsis entre las neuronas (la base del conocimiento y la razón estructural de la memoria y el conocimiento), es absolutamente nula. La falta de sueño afecta la neuroplasticidad: a menos sueño, menos formación de sinapsis entre neuronas.

Sin embargo, no solo la capacidad de almacenamiento se ve afectada con la falta de sueño. Otro componente importante en el aprendizaje ve minada sus posibilidades de un normal funcionamiento y es la capacidad de atención. Cuando el alumno no duerme, la capacidad de los mecanismos corporales de extracción de glucosa de los alimentos, combustible exclusivo a su vez de las neuronas, se ve drásticamente disminuida, y con ello, el funcionamiento de las mismas. La parte del cerebro que más sufre la falta de glucosa en sangre es la corteza prefrontal. Cuando falta glucosa, las funciones de la corteza prefrontal se ven drásticamente afectadas. Estas funciones son las encargadas de ejecutar las acciones del individuo mediadas por la voluntad, por ello son conocidas como funciones ejecutivas . Estas funciones son las que atañen al funcionamiento cerebral relacionado a la obtención de resultados basados en cálculos o estrategias, la concatenación de pensamientos en pos de la consecución de objetivos, y la predicción de resultados basados en procedimientos operativos. O sea, lo que se dice: el cerebro queda disminuido en su posibilidad de planificar, pensar y medir la consecuencia de sus actos: queda inválido funcionalmente. Por eso, las personas que están cansadas tienen reflejos lentos, se hallan irritables porque “todo les sale mal”, les cuesta mucho más controlar sus impulsos, y están absolutamente desganadas para estudiar porque ello requiere consumir energía que no tiene el cerebro porque no procesa la suficiente glucosa para ello. Y como el cerebro es un gran ahorrador de energía, va a buscar algo más entretenido y de menor consumo energético para hacer que estudiar: jugar algún juego, ver televisión, acostarse a escuchar música, o, simplemente no hacer nada. Un cerebro cansado repite el mismo camino para obtener un resultado que ya se demostró errado porque “no le da el cuero” para desarrollar una solución creativa.

Dormir poco deja a nuestros niños DE LA CABEZA...


LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...