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jueves, 8 de octubre de 2020

DENTRO LA MENTE DEL PEDÓFILO




Publicacion correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion de los sabados 25 de julio y 1 de agosto de 2020. Todos los derechos reservados.

Conmocionados no se si es el adjetivo que nos aplica a los paraguayos que venimos siguiendo preocupados y azorados el caso de la bella y tierna Yuyu, la niña inocente a quien conocimos por fotos mientras jugaba con sus ovejas y que desapareció como por arte de magia de la noche a la mañana hace ya unos meses. Hasta que la revelación de hace dos días respecto a lo hallado en el celular de su padrastro nos dejó conmocionados, asustados, asombrados y hasta asqueados por lo encontrado allí. Confieso que inicialmente, mi columna semanal iba a hablar de otros temas en el cerebro, pero dada la pregunta de uno de mis contactos en Twitter respecto a este tema, me vi en la urgente obligación de reescribirla para así poder intentar desentrañar junto a ustedes qué en realidad es lo que sucede en la mente de personas así. Y también aclarando que de ninguna manera pretendo hacer un juicio sobre la inocencia o culpabilidad del padrastro o madre en este caso. Simplemente, tomo la situación de cosas al día de hoy como hilo conductor para intentar desentrañar este cáncer de nuestra sociedad: la pederastia, la pedofilia y la pornografía infantil.

Lamento inicialmente comentarles que, según los estudios revisados, uno de cada 20 hombres tiene alguna fantasía sexual con niños o niñas, cifra que parece espeluznante pero es real. Igualmente .si hablamos estrictamente de pedofilia, a la cual definiremos como la preferencia sexual por niños o niñas, la cifra aún llega como mínimo a un preocupante del 1%, según la misma revisión hecha en la literatura médica disponible. Casos como el que nos ocupa, elevan a los titulares la lacra de los abusos sexuales a menores, del tráfico de sus imágenes y de otras posibilidades que, de solo imaginárnoslas, se nos eriza la piel. Pero según los expertos, lo realmente preocupante es que la mayoría de los casos nunca salen a la luz. Y es que, si escalamos ese 1% a la población general, a las dimensiones de cualquier shopping en tiempos no pandémicos un sábado, o al volumen de público que llena un estadio de fútbol un domingo cualquiera, nos topamos con la alarmante realidad de que la pedofilia está mucho más presente a nuestro alrededor de lo que tal vez sospecharíamos.


Pero los expertos advierten algo bien claramente: ni todos los pedófilos abusan de menores, ni todos los que abusan de menores son pedófilos. Lo segundo parece tener una explicación sencilla: se calcula que una de cada dos agresiones sexuales a niños o niñas se produce por parte de personas con otras alteraciones mentales o con rasgos de conducta antisocial o abusiva. En cuanto a lo primero, y según la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (conocido por todos los que hacemos salud y neurociencias como DSM-5), existe el llamado desorden pedófilo cuando la persona siente un interés sexual por niños o niñas que le provoca malestar o dificultades de relación con el resto del entorno, o que le lleva a cometer agresiones o a consumir pornografía infantil. Si la persona es capaz de controlar su impulso y se limita a fantasear, se habla de preferencia sexual pedófila. La distinción es importante, porque si bien el pedófilo no elige serlo ni tiene culpa de ello, esto no le exime de la responsabilidad legal de sus actos. El DSM-5 ha sacado de la lista de trastornos las parafilias como el fetichismo o el sadomasoquismo cuando no ocasionan desazón ni daño y se practican con mutuo consentimiento (y sobre los cuales prometo hablarles en otro sábado). Pero en el caso de la pedofilia, no hay consentimiento posible. No existe el delito sobre el pensamiento, y con ese pensamiento vemos que a la persona con preferencia sexual pedófila no le queda otra opción que limitarse a su propia fantasía.

Pero ¿realmente no eligen serlo? Existe la idea popular de que el pedófilo, normalmente un hombre, desarrolla esta inclinación como consecuencia de un trauma debido a los abusos sexuales sufridos por él mismo en su infancia. Y aunque éste pueda ser un factor en ciertos casos, su lógica se cae con un sencillo razonamiento: la mayoría de las víctimas son niñas, mientras que la mayoría de los abusadores son hombres, y si el condicionamiento fuera la única teoría lógica para explicar la causa de la pedofilia, lo razonable sería que hubiera más mujeres pedófilas de las que clínicamente se observan. Y aunque una media del 15% de los abusos son perpetrados por mujeres, algunos estudios apuntan que en estos casos suele haber otras circunstancias, como un desorden mental adicional o la intervención de un cómplice masculino. Entonces, sigue quedando la duda sobre si la pedofilia, como actualmente se define, realmente existe en mujeres. Y también saber qué son? Se hallan padeciendo algún trauma? Han elegido serlo o vinieron determinados "de fábrica" con una "falla" en su evolución mental?

Frente a la hipótesis del trauma, muchos expertos hoy se decantan por la idea de que el pedófilo viene al mundo casi programado para serlo. Hay como una predisposición a ella, es algo con lo que la gente nace pero esto no implica que la pedofilia se herede de padres a hijos. Hay indicios de factores prenatales que podrían consistir en influencias hormonales durante el desarrollo uterino que tal vez provoquen cambios epigenéticos, que son modificaciones químicas del ADN que no alteran el código genético y que pueden deberse al ambient. Se han descubierto correlaciones con otros rasgos como la zurdera (de la cual hablábamos hace unas semanas), la estatura corta y el bajo nivel intelectual dentro de los cambios relacionados a la pedofilia, pero lo que parece claro es que aparece con la pubertad, en la misma época en que aparece la atracción por el sexo opuesto o por el propio.

La existencia de factores biológicos sugiere que tal vez la pedofilia pueda observarse en el cerebro, y los investigadores trabajan para encontrar estas posibles firmas cerebrales del trastorno. Actualmente se contemplan tres hipótesis sobre la sede cerebral de la pedofilia: solamente el lóbulo frontal, responsable de tirar de las riendas de los impulsos sexuales; solamente el lóbulo temporal, que podría dirigir la atracción por los niños y el desarrollo de una hipersexualidad; o ambos al mismo tiempo. Una región del lóbulo temporal, la amígdala derecha, parece mostrar un tamaño reducido en comparación con los controles en varios estudios. Sin embargo, los estudios de neuroimágenes sobre la pedofilia aún están en fases iniciales y son muy poco concluyentes aún.. De hecho, es de destacar que tradicionalmente la ciencia ha relegado la atracción sexual por niños y niñas a un segundo plano; ni siquiera se definió formalmente como trastorno hasta finales del siglo XIX, ya que a menudo se considera una cuestión colateral, y la investigación de su naturaleza está retrasada en comparación con la investigación de otros desórdenes psiquiátricos.

Hoy la investigación de la pedofilia está en plena ebullición, pero la revisión señala la dificultad de disponer de otros perfiles de pacientes que no sean pederastas condenados y encarcelados; por ejemplo, pedófilos que se abstengan de abusar de menores y que no consuman pornografía infantil. Naturalmente, el objetivo último es evitar el terrible daño que conllevan las agresiones sexuales a niños y niñas, pero este no parece un logro fácilmente asequible. La pedofilia no es curable en el sentido de que pueda cambiarse, aunque hay un debate abierto sobre ello en los círculos científicos, aunque lo justo sería decir que el consenso clínico y científico apunta a la posibilidad de ayudar a las personas con pedofilia a controlar mejor su deseo sexual hacia los menores. Las terapias cognitivo-conductuales buscan elevar el autocontrol y modificar la actitud de los pedófilos hacia los niños y niñas, pero sus resultados son cuestionables. Por otra parte, los tratamientos farmacológicos reducen la libido de los agresores, pero no alteran sus preferencias sexuales. O sea, la castración química tampoco funciona aquí.

El debate está abierto y yo intenté en estas dos semanas dejarles material para el debate. Mientras, mi deseo personal de que no existan mas Yuyús que nos hagan recordar dolorosamente cuan pendiente está la salud mental en una sociedad como la nuestra. Nos vemos la semana que viene para seguir estando DE LA CABEZA.













miércoles, 10 de julio de 2019

DIOS EN EL CEREBRO


(Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nacion correspondiente al sabado 18 de mayo de 2019)

Antes de empezar y recibir condenas e improperios de todo tipo de los radicales que siempre existen, va la aclaracion: en esta columna no se cuestiona la existencia o no de Dios, ni se busca atacar o defender algun dogma. Sin embargo, es necesario saber (para creyentes y agnosticos por igual) que pasa en el cerebro de las personas creyentes? Como reacciona el cerebro a la posibilidad de una divinidad, al contacto profundo con lo que se da en llamar fe? Como se dan las experiencias misticas profundas y que existen en cualquier credo desde tiempos inmemoriales? Vamos a aventurarnos brevemente en el apasionante mundo del cerebro humano... y sus creencias.

Es innegable que la religion forma parte de la historia de la evolucion humana desde siempre, y su influencia es decisiva en la conducta humana. "Dios, cuantos crimenes se han cometido en tu nombre" podria ser un titulo desafiante pero incorrecto, porque finalmente la discusion del libre albedrio humano esta mas alla de la propia concepcion de la religion: el hombre es malo no por naturaleza como decia Maquiavelo, sino lo es porque simplemente le dieron la libertad de hacerlo. Y esa libertad pudo haber venido de un dios, o de la propia evolucion/involucion (segun el punto de vista de quien lo mire) del propio ser humano. Y la libertad es algo que reside en el cerebro, mas precisamente en el lobulo frontal, el que regula nuestra conducta.

Hace muy poco tiempo se encontro que la experiencia religiosa y el concepto de dios y todo lo que implique contacto con la divinidad (oracion, plegaria, meditacion) no tiene un sitio especifico en el cerebro, sino que en este acto tan cotidiano como complejo, intervienen muchos circuitos neuronales dispersos por todo el organo. Este conocimiento se debe al estudio que se hizo en quince monjas carmelitas que viven en clausura y permanente oracion, y a quienes se pudo estudiar mediante electrodos en sus cueros cabelludos que permitieron conocer en profundidad topicos tan interesantes como lo que sucede cuando oramos, o lo que pasa cuando simplemente tenemos fe. No obstante, el principal inconveniente lo tuvieron porque esta "union mistica" (como se llama en teologia) se da pocas veces en la vida. Sin embargo, en experimentos paralelos con actores, se encontro que revivir recuerdos emocionalmente fuertes activa redes neuronales similares a los vividos en encuentros misticos, por lo que se les pidio a las religiosas que reviviesen con la mayor cantidad posible de detalles su contacto con la divinidad en la oracion intensa mientras registraban su funcion cerebral con equipos de resonancia magnetica nuclear funcional (un aparato que permite "ver" al cerebro y sus partes en funcionamiento). El resultado no pudo ser mas sorprendente: la simple evocacion del momento profundo de misticismo de las religiosas en su contacto profundo con la oracion activo mas de una docena de sitios diferentes en el cerebro de las carmelitas...!!!

Pero lo que sorprendio en realidad fueron las zonas activadas. Por ejemplo, una zona denominada nucleo caudado que se relaciona con el amor romantico, el amor maternal y la felicidad, lo cual explica la intensa sensacion que pueden sentir en el momento del extasis, y que provoco que la misma Santa Teresa de Avila experimentase orgasmos. Y lo decimos sin miedo a la apostasia: la felicidad del contacto con  Dios fue tan grande en la santa que le provoco una sensacion de explosion sexual, esto dicho desde el mas profundo respeto: imaginense que el momento de mayor liberacion de sustancias de gozo es el orgasmo, la santa lo tenia al rezar. Su fe no tenia limites. Lamentablemente, para las epocas oscuras que vivia la pobre Teresa era pecaminoso, y los obtusos mentales que regian la iglesia en aquellos tiempos podian condenarla a la hoguera, ya que sentir placer simplemente era "cosa del demonio".

Otra zona activada en la oracion profunda eran zonas que tambien se activan con olores deliciosos, sabores y aromas apetitosos, y con musicas que realmente gustan (no en balde muchos dicen que quien canta, ora dos veces). Pero lo realmente sorprendente (si algo de lo que les conte hasta ahora no les sorprendio aun), es que tambien se activa en la oracion profunda una zona del lobulo parietal que genera cambios en la manera que se experimenta el cuerpo, causando una impresion de que hay una "fuerza superior" toma el control del propio cuerpo... de ahi muchas de las experiencias de despersonalizacion y de "flotar fuera del cuerpo" que se tiene cuando se medita profundamente o se ora con intensidad. En monjes budistas que experiementan profundas experiencias de relajacion, el lobulo parietal altera su funcionamiento electrico, y dado que este es muy importante para la orientacion en el espacio porque permite proyectar un sistema de coordenadas tridimensionales mental, la persona puede sentir esa sensacion de "flotar" fuera del cuerpo. Hablando facil: el lobulo parietal indica donde "comienza y termina" el propio cuerpo, y al alterar su funcionamiento, los limites del propio cuerpo se diluyen.

Llama la atencion que personas con epilepsia del lobulo temporal (afectacion que esta originada por anomalias en la corteza cerebral de esa region) experimentan sensaciones religiosas muy fuertes, y a menudo, experiencias misticas increibles. No es en balde que particularmente a mi me gusta llamar a los lobulos temporales "los lobulos de Dios": es aqui donde reside la mayoria de las respuestas que tienen que ver con las experiencias misticas. Cuando se estimula esta zona con campos magneticos, la persona siente una "presencia" que lo "acompaña" y que cada sujeto lo relaciona con lo que le han enseñado: Dios, Ala, Buda, Jehova, y esto se produce por los cambios electroquimicos en las neuronas de dicha zona.

Ahora a la pregunta controversial y a la que lamentablemente no puedo dar respuesta: Dios existe? El cerebro puede decirte que no, ya que la concepcion divina es producto de una serie de fenomenos electroquimicos en el encefalo. Pero tambien el cerebro puede decirte que si existe, y es porque el hecho de que los seres humanos puedan ser capaces de realizar estas configuraciones y operaciones mentales es la mejor prueba de que Dios intervino en esto, dejando el cerebro humano como una especie de receptor de su presencia y de ser un intercomunicador con la divinidad mediante su uso para la oracion. No voy a responder esa pregunta porque pueden ofenderse (seguro lo haran) religiosos y ateos, pero solo aportar algunos datos: un neurocientifico ateo (Richard Dawkins) propuso que las personas religiosas viven mas y mejor porque tienen vidas mas largas y saludables, ya que sus cerebros activan zonas afectivas y emocionales concretas, produciendo sensacion de felicidad y bienestar al creer en "algo mas".

Y no les digo mas, con disculpas si alguien se sintio herido. No respondo ni pretendo hablar sobre la existencia de un dios. Simplemente les digo que la experiencia religiosa existe en el cerebro y que es saludable. Existe desde que el hombre es hombre, es igual de potente en todos aunque no se desarrolle en todos por igual, y lo unico que varia con el correr de los tiempos es el nombre que le demos a nuestra divinidad. Y eso, como tantas y muchisimas cosas, nos tiene DE LA CABEZA...

jueves, 6 de julio de 2017

EL DIRECTOR DE ORQUESTA


Cuando hablamos de una orquesta podemos ver e imaginarnos todos los instrumentos tocando una misma obra: cuerdas, vientos, percusiones...

Todos se juntan para seguir una misma partitura y llegar a la ejecucion magistral de una obra que de convertirse en papel con garabatos pasa a ser la mas sublime de las obras para el espiritu.

Pero eso no seria posible sin el principal responsable de que todos los instrumentos suenen en perfecta armonia y que se decodifique de la forma mas cercana a la perfeccion los codigos impresos en el papel para transformarlos en musica. Estoy hablando del director de la orquesta.

En el cerebro, la cosa funciona de igual manera. Para que todos los componentes del cerebro trabajen en perfecta coordinacion, uno de ellos debe ser el que coordine y dirija a cada porcion en sus funciones en pos de un todo. En el cerebro, la funcion de director de orquesta la toma el lobulo frontal.

El lóbulo frontal es una de las partes del cerebro más estudiadas y más interesantes desde el punto de vista de la psicología, la neuropsicología y las neurociencias en general. No sólo es conocido por el hecho de ser el lóbulo más grande en el encéfalo humano, sino también por las importantísimas funciones y capacidades cuya existencia debemos a esta estructura. Básicamente las funciones del lóbulo frontal son todas aquellas que atribuimos exclusivamente a los seres racionales, con criterio propio, con la posibilidad de actuar según estrategias complejas y bien preparados para vivir en sociedades muy grandes. La memoria de trabajo, el lenguaje, el movimiento o la autoconciencia dependen del lóbulo frontal, así como la originalidad y la creatividad (para innovar hace falta conocer, lo que indica la importancia de la memoria de trabajo).

La diferencia entre tener un lóbulo frontal como el de los seres humanos adultos y sanos y no tenerlos es la diferencia que hay entre ser un organismo guiado básicamente por los impulsos y las emociones u otro que, a pesar de estar motivado fundamentalmente por estados emocionales generados por el sistema límbico, es capaz de posponer estos impulsos para seguir planes elaborados y optar a conseguir objetivos abstractos o situado en un punto muy lejano en el tiempo. Sin embargo, el papel del lóbulo frontal va más allá de ser un conjunto de neuronas y glía que permite pensar a largo plazo.

La parte anterior de la corteza frontal, la corteza prefrontal desempeña el papel decisivo en las funciones ejecutivas a través de la integración de la información, permitiendo la elección de objetivos y la organización de los planes de acción para realizarlos. Constituye una región cerebral que nos hace humanos y únicos porque es de las más recientes filogenéticamente y la última en madurar en la ontogénesis. Se ha demostrado que existe una relación entre el desarrollo de las funciones ejecutivas y el proceso de maduración de la corteza prefrontal. Algunos estudios demuestran que en niños de 5 años ya se han desarrollado, parcialmente, la memoria de trabajo, la inhibición y la flexibilidad cognitiva que son componentes claves de las funciones ejecutivas.

La corteza orbitofrontal, que forma parte de la corteza prefrontal, está implicada en el procesamiento y control socioemocional, en el trabajo cooperativo y su responsabilidad en las funciones frontales se debe a sus conexiones con la amígdala y el sistema de motivación y gratificación de la dopamina, mas conocido por nosotros en mi libro CEREBRA LA VIDA como sistema de recompensa cerebral.

Los lóbulos frontales del cerebro destacan especialmente por el hecho de estar muy involucrados en las llamadas funciones ejecutivas. Estas funciones son las que asociamos a la cognición y la toma de decisiones: el uso de la memoria, la planificación, la selección de objetivos, y la resolución de problemas específicos que tienen que ser abordados focalizando la atención en aspectos concretos.

En líneas generales, puede decirse que el lóbulo frontal de cada hemisferio sirve para convertir la información sobre el entorno en materia a partir de la cual decidir lo que se hace y diseñar un plan de acción para intervenir sobre lo que nos rodea. De algún modo, es la parte del cerebro gracias a la cual dejamos de convertirnos en sujetos pasivos para pasar a ser agentes activos, con capacidad para cambiar cosas respondiendo a unos objetivos concretos elegidos por nosotros a partir de lo que hemos ido aprendiendo.

Por supuesto, todo esto no lo hace solo. Es imposible entender cómo funciona el lóbulo frontal sin saber también cómo funcionan otras estructuras del cerebro, de las que no sólo recibe información sino que además funcionan coordinándose con este en tiempo real y a una velocidad vertiginosa. Así, por ejemplo, para iniciar una secuencia de movimientos voluntarios, el lóbulo frontal necesita que estén activados los ganglios basales, relacionados con la ejecución de movimientos automatizados fruto de las experiencias pasadas y la continua repetición.

Entre las funciones y procesos ejecutivos que asociamos al lóbulo frontal podemos encontrar los siguientes:

- META-PENSAMIENTO

Es decir, la capacidad para pensar en abstracto sobre cosas que sólo están presentes en nuestra imaginación, ya que no evocamos por el hecho de estar siendo registradas por nuestros sentidos en ese momento determinado. También es importante hacer notar que este tipo de pensamiento puede tener varios grados de abstracción, lo cual incluye la posibilidad de pensar en cómo pensamos. Es en este tipo de procesos en el que intervienen las Terapias Cognitivo-Conductuales.

- GESTION DE LA MEMORIA DE TRABAJO

Lesiones en ciertas partes del lóbulo frontal hacen que la memoria de trabajo se vea afectada. Esto significa que el lóbulo frontal tiene un papel a la hora de mantener en un tipo de memoria "transitoria" información relativa a un problema que debe ser resuelto en tiempo real, y que una vez solucionado este perderán su valor.

- IDEACION A LARGO PLAZO

Actualmente se cree que el lóbulo frontal permite proyectar experiencias pasadas en situaciones futuras, todo ello a partir de las normas y dinámicas que se han ido aprendiendo por el camino. A su vez, esto permite situar objetivos, metas e incluso necesidades en un punto muy alejado del presente, a meses o años vista.

- PLANIFICACION

Pensar en el futuro permite imaginar planes y estrategias, además de sus posibles resultados y consecuencias. El lóbulo prefrontal no sólo "crea" posibles escenas futuras en nuestra mente, sino que también nos ayuda a navegar por ellas buscando nuestros propios objetivos.

- CONTROL DE LA PROPIA CONDUCTA

La zona orbital del lóbulo frontal (es decir, la zona inferior de este, que queda cerca de las órbitas de los ojos) está en constante relación con los impulsos que vienen de la zona del sistema límbico, la estructura en la que se originan las emociones. Es por eso que una de sus funciones es amortiguar los efectos de estas señales, para evitar que ciertos arrebatos emocionales e impulsos que requieren ser satisfechos cuanto antes entorpezcan los planes cuya meta está situada a largo plazo. En definitiva, todo esto facilita el autocontrol.

- COGNICION SOCIAL

Los lóbulos frontales nos permiten atribuir estados mentales y emocionales a los demás, y que esto influya en nuestra conducta. De este modo, interiorizamos posibles estados mentales de la gente que nos rodea.

Podríamos pasarnos días, semanas e incluso meses recapitulando todas las sub-estructuras que pueden encontrarse en un lóbulo frontal común y corriente, ya que siempre es posible ir desgranando hasta el infinito una parte en otras más pequeñas. Sin embargo, puede decirse que las principales áreas del lóbulo frontal son las siguientes:

1. CORTEZA MOTORA

La corteza motora es la parte del lóbulo frontal involucrada en los procesos de planificación, ejecución y control de los movimientos voluntarios. Puede entenderse que es en esta parte del cerebro donde la información sobre el entorno y sobre la propia información que se procesa en el cerebro se convierte en acción, es decir, en señales eléctricas destinadas a activar músculos del cuerpo.

La corteza motora está situada justo al lado de la cisura de Rolando, y por lo tanto recibe muchas información proveniente del área somatosensorial que se encuentra justo al otro lado de esta "frontera", en el lóbulo parietal. 

La corteza motora se divide en corteza motora primaria, corteza pre-motora y área motora suplementaria.

Corteza motora primaria (M1): Es en esta zona donde se originan gran parte de los impulsos nerviosos que bajarán por la espina dorsal para activar músculos concretos.

Corteza pre-motora (APM): La corteza pre-motora es la parte del lóbulo frontal encargada de hacer que el aprendizaje de experiencias pasadas influya sobre la técnica de movimiento. Por eso, tiene un papel muy importante en los movimientos que realizamos constantemente y de los cuales somos "expertos", como los que están asociados con el control postural y los movimientos proximales (es decir, los que se realizan con partes del tronco o zonas muy cercanas a él). Trabaja recibiendo información de los ganglios basales y el tálamo, especialmente.

Área motora suplementaria (AMS): Está involucrada en la realización de movimientos muy precisos, como los que requieren de la utilización de los dedos de las manos de forma coordinada.

2. CORTEZA PREFRONTAL 

Como ya vimos mas arriba, muchas de las características y rasgos que atribuimos en exclusiva a nuestra especie tienen su base neural en esta región del lóbulo frontal: la capacidad para reprimir impulsos y para pensar en ideas abstractas, la imaginación de las posibles situaciones futuras a partir de lo que hemos visto en el pasado y la interiorización de las normas sociales. En realidad, algunas facultades y funciones cognitivas que normalmente se atribuyen a los lóbulos frontales en general, existen, concretamente, gracias a la corteza prefrontal, que es la región de la corteza que ha evolucionado más recientemente. 

3. AREA DE BROCA

Esta zona está involucrada en la realización de movimientos concretos para articular el habla. Por lo tanto, desde aquí se emiten señales que irán a parar a la lengua, la laringe y la boca.

miércoles, 24 de mayo de 2017

COMO SE COMPORTA EL CEREBRO DEL MENTIROSO?


Engañar, falsificar o en este caso estafar, es un comportamiento complejo, no existe un centro de la mentira sino múltiples áreas cerebrales que interactúan. Cada tipo de mentira requiere su propio conjunto de procesos neuronales.

Tanto Giorgio Ganis y Stephen Kosslyn de la Universidad de Harvard, como el prestigioso investigador Vrij, han constatado que las mentiras requieren de la activación de distintas partes del cerebro y altas dosis de concentración. Mentir y estafar, de hecho, es un proceso muy complicado: la persona tiene que maquinarla, recordar los detalles de la mentira, saber quién está estafando, cómo lo esta estafando, recordar cómo era el engaño, buscarse una nueva identidad y ocultar la suya, no incurrir en errores, estar preparado por si su víctima no muerde el anzuelo etc. Por este motivo se activan el lóbulo frontal, el lóbulo temporal y el sistema límbico y lo hacen en mayor medida que cuando decimos la verdad. Es fácilmente entendible ya que el lóbulo frontal es el responsable de procesos cognitivos complejos que llamamos funciones ejecutivas (elegir, tomar decisiones voluntarias y conscientes, buscar una meta, tener motivación, buscar solución si la meta no se consigue etc). Las principales funciones que residen en el lóbulo temporal tienen que ver con la memoria y el lenguaje. Finalmente el sistema límbico es el centro de los instintos y de las pulsiones: memoria involuntaria, el hambre, la atención, los instintos sexuales, las emociones (por ejemplo placer, miedo, agresividad), la personalidad y la conducta.

Muchos científicos han demostrado el papel esencial que juega una parte del cerebro a la hora de seleccionar lo que esta bien y lo que esta mal. En estudios con mentirosos patológicos, mediante el procedimiento de la resonancia magnética, se ha comprobado que éstos tienen en el lóbulo frontal una reducción de su sustancia gris y un aumento de la sustancia blanca en comparación a los controles normales. La sustancia blanca está compuesta por fibras, serían ‘los cables de la computadora’. La sustancia gris seria como ‘el disco duro’; los mentirosos patológicos estudiados resultaron tener un 22% más de materia blanca. Mas sustancia blanca permite a los mentirosos dominar con maestría el engaño. El hecho de tener mas materia blanca proporcionaria a los mentirosos las herramientas necesarias para dominar el complejo arte del estafa y la mentira.

Justo por lo que estábamos comentando antes, estafar requiere esfuerzo. La toma de decisiones morales se lleva a cabo en la sustancia gris del lóbulo prefrontal. Los mentirosos compulsivos tienen un 14% menos de materia gris, que ayuda a mantener el impulso de estar bajo control, lo que significa que se preocupan menos por los aspectos morales, son menos capaces de procesar este tipo de pensamientos. También hay estudios interesantes que subrayan el papel fundamental de la corteza prefrontal ventromedial y dorsolateral a la hora de hacer juicios morales. Cuando se realiza un juicio que implica un conflicto se activan ambas zonas. En este caso: emgaño y estafo a una persona y le hago daño, pero me llevo dinero. La persona con lesiones en estas zonas manifiestan juicios morales de tipo utilitario y no son capaces de generar una respuesta emocional normal ante un agravio, sino que se fijan solo en el resultado de éste. Conocemos el hecho de que esta región es importante para los juicios morales porque se han analizado pacientes con estas lesiones y experimentan menos emociones sociales, como la compasión, la vergüenza y la culpa, en cambio conservan intacta la inteligencia, el razonamiento lógico y el conocimiento de las normas sociales. Esta falta de empatía lleva a elegir caminos no del todo morales.

En otras entregas les cuento mas acerca del cerebro de los mentirosos... interesante verdad?

LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...