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martes, 29 de agosto de 2023

FOBIAS

 

Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del domingo 28 de mayo de 2023. Todos los derechos reservados.

Hay miedos y miedos, causas y causas, algunas hasta llamativas. Pero cuando se salen de control hablamos de las fobias. Son trastornos de ansiedad caracterizados por un miedo intenso, irracional y persistente hacia un objeto, situación o actividad específica. Algunas de las fobias más comunes incluyen a la acrofobia (miedo a las alturas), la claustrofobia (miedo a los espacios cerrados), la aracnofobia (miedo a las arañas), la agorafobia (miedo a los espacios abiertos o situaciones difíciles de escapar), la hematofobia (miedo a la sangre o a las heridas) la aerofobia o aviofobia (miedo a volar en avión), la increiblemente diseminada coulrofobia (miedo a los payasos) y la cinofobia (miedo a los perros). 

Cuando una fobia se activa, se desencadenan respuestas físicas y emocionales en el cerebro y el cuerpo. El sistema límbico, que incluye la amígdala, juega un papel fundamental en el procesamiento del miedo y la ansiedad. La amígdala, una estructura en forma de almendra ubicada en el cerebro de la que tantas veces habláramos como interviniente en las emociones, es responsable de la respuesta de "lucha o huida" y puede activarse de forma excesiva en las fobias. Además de la amígdala, otras áreas cerebrales también están involucradas en las fobias, tal es el caso del córtex prefrontal, encargado del razonamiento y la toma de decisiones que puede influir en cómo se interpretan y se manejan los miedos. También se ha encontrado que el hipocampo, relacionado con la memoria y el aprendizaje, desempeña un papel en la adquisición y el mantenimiento de las fobias. 

Aparte de las fobias comunes ya descritas, también existen algunas fobias raras que pueden resultar sorprendentes. Estas incluyen la hexakosioihexekontahexafobia (si, asi de dificil, es el increible miedo al número 666), la pogonofobia (miedo a las barbas), la ablutofobia (miedo a lavarse o bañarse), la nomofobia (miedo a estar sin un teléfono móvil), la increible coulrofobia inversa (si, es cierto, es el miedo a las personas que no usan maquillaje de payaso), la linonofobia (miedo a las cuerdas). la eufobia (miedo a dar respuestas a preguntas) y la quilofobia (miedo a los labios). 

El tratamiento de las fobias generalmente se realiza a través de enfoques terapéuticos efectivos. Algunos de los tratamientos más comunes incluyen: 

- Terapia de exposición: Es una forma de terapia cognitivo-conductual (TCC) en la que gradualmente se expone a la persona a la fuente de su miedo o fobia. 

- Terapia cognitiva: Se centra en identificar y cambiar los pensamientos negativos o distorsionados relacionados con la fobia. 

- Técnicas de relajación y manejo del estrés: El aprendizaje de técnicas de relajación, como la respiración profunda, la relajación muscular progresiva o la meditación, puede ayudar a reducir los niveles generales de ansiedad y el malestar asociado a la fobia. 

- Terapia de desensibilización: Similar a la terapia de exposición, la terapia de desensibilización implica exponer gradualmente a la persona a la fuente del miedo mientras se le proporcionan técnicas de relajación para reducir la ansiedad. 

- Medicación: En algunos casos, se pueden prescribir medicamentos para ayudar a controlar los síntomas de ansiedad asociados con las fobias. Los medicamentos pueden incluir antidepresivos, ansiolíticos o betabloqueantes. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los medicamentos no curan la fobia, sino que pueden aliviar los síntomas mientras se realiza la terapia. 

Es recomendable buscar la ayuda de un profesional de la salud mental, como un psicólogo o psiquiatra, para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento individualizado- Las fobias son, sin lugar a dudas, unas de las afecciones DE LA CABEZA más comunes. Nos leemos en una semana. 

jueves, 17 de noviembre de 2022

EL CEREBRO Y LA ANSIEDAD

 

Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación del domingo 20 de noviembre de 2022. Todos los derechos reservados.

Desde el vamos tengo que aclararles que no estamos hablando de la misma cosa cuando decimos ansiedad y cuando nos referimos al miedo. Este último es una reacción a peligros externos, es la respuesta a un fenómeno real que desencadena una cascada de síntomas fisiológicos como podrían ser la taquicardia, el temblor o la sensación de ahogo. A diferencia del miedo, la ansiedad es una respuesta compleja que necesita la participación de los lóbulos frontales, que son órganos ejecutivos que procesan la información a un nivel superior. Todo lo sucedido durante, por ejemplo, un evento traumático, se ha grabado detalladamente en nuestra memoria (hipocampo). El cerebro empieza a escanear nuestro entorno de manera constante (vigilancia). Si vemos algo que nos recuerda a lo que nos amenazara y que está "grabado a fuego" en nuestra memoria, este estimulo es clasificado como “peligroso” y el cerebro paraliza otras actividades y se concentrará en este estimulo, dicendo: “ALTO. Todo lo demás puede esperar, nuestra seguridad está en peligro, vamos a analizar esto con detalle.” Adicionalmente, los lóbulos, frontales con su capacidad de hacer proyecciones de futuro, de originar pensamiento abstracto y de hacer generalizaciones, puede empezar a hacerse preguntas en proyección de futuro, con proyección a otras personas (como nuestros afectos), a referencias geográficas o de lugares: los lóbulos frontales, entonces, están presentando hipótesis. Estas no están basadas en la realidad, son proyecciones de futuro o generalizaciones. No son peligros reales, son posibilidades abstractas que el cerebro evolucionado nos ofrece para poder defendernos. 

Este fenómeno es el que definimos como ansiedad. La preocupación no es real, ni es externa, si no una creación de nuestro propio cerebro. Y esta ansiedad no siempre es mala. La evolución ha puesto esta capacidad a nuestro servicio para que podamos defendernos mejor de los peligros externos. El problema es que, cuando nuestras redes cerebrales no están bien reguladas, este mecanismo de defensa de nuestro cuerpo puede convertirse en una patología. ¿Qué ocurre cuando estas áreas no están bien reguladas? Ante hechos que causen impresión, por ejemplo, se pueden estimular los lóbulos frontales de modo exagerado (hipersensibilización) y de manera permanente, a fin que el escaneo del entorno, la búsqueda de peligros, las generalizaciones se hacen constantes. El circuito esta tan activado que no puede parar. En este caso, la ansiedad, la preocupación y la tensión nos llevan a un estado patológico. Este circuito, trabajando a una velocidad y frecuencia tan elevadas, puede llevarnos a hacer generalizaciones y racionalizaciones de nuestro entorno que están totalmente distorsionadas de tal manera que vivir en la sociedad puede ser interpretado como estar permanentemente viviendo en la jungla. En este estado, no podemos relajarnos, nos costará dormir y nos despertaremos frecuentemente. Todo ello es señal de la hiperactivación y desregulación de estas redes neuronales. 

¿Cuáles son las áreas cerebrales que se activan con la ansiedad y el miedo? El cerebro tiene la capacidad de poner en marcha hasta un total de 21 áreas cerebrales distintas y todas ellas trabajando en redes. En primer lugar está la Amígdala que es el órgano ejecutivo de la ansiedad y el miedo, es muy rápida y automática,  analiza todos los estímulos que podrían ser causa de peligro y envía la señal de alarma inicial y su conexión con la Sustancia Gris PeriAcueductal (SGPA) provoca una sensación de miedo intensa, alerta, huida y paralización. Por su parte, el sistema Noradrenérgico Ascendente inicia la vigilancia constante y la atención selectiva al peligro. En este circuito se encuentran núcleos como el Sistema de Activación Reticular (SAR) que forma parte de nuestro sistema de activación, excitación y vigilia, nos mantiene atentos, concentrados y focalizados. y el Locus coeruleus, que es el principal núcleo productor de noradrenalina, el neurotransmisor que utiliza el Sistema Nervioso Simpático y que forma parte de las reacciones de pánico y estrés. Paralelamente la amígdala envía señales al hipotálamo que regulan las emociones y el miedo y aumentan el ritmo cardiaco, la respiración, tensión muscular, necesarios por si tenemos que huir o luchar, poniendo en marcha el eje hipotálamo-Hipófisis-Adrenal y dando como resultados la producción y secreción de cortisol, la hormona del estrés. 

Por su parte, los lóbulos frontales son los órganos ejecutivos del cerebro, procesan la información a un nivel superior. Dan órdenes de cómo se debe organizar y ejecutar una acción. Un rol importante es el de análisis de estímulos y situaciones complejas. Tiene diferentes roles en el control de las emociones y los estados de ánimo El córtex prefrontal tiene comunicación directa con la amígdala y a través de esta interacción, la potencia o la inhibe. Esto hace que, por ejemplo, no nos asustemos y salgamos corriendo del cine o del sofá de nuestras casas cuando vemos una pelicula de terror porque el frontal "sabe" que es una fantasía recreada, mientras que si estamos en una calle oscura y oímos el sonido de una motocicleta, el frontal preparará todo para una huida ante el riesgo de "motochorros", es decir, peligro real. Finalmente me toca hablar del hipocampo, un núcleo esencial para la formación y consolidación de la memoria y es necesario para la activación de alarma. Cuando nuestros sentidos detectan señales que pueden significar peligro, el hipocampo hace un repaso de los archivos de memoria, si el resultado es positivo, pone en marcha los mecanismos de alerta.

Entonces: ¿qué es la ansiedad? Es simplemente la hiperactivación permanente y sin descanso de los circuitos de alerta del cerebro, que pueden o no tener motivo. La regulación de estos mecanismos (por medios farmacológicos, psicoterápicos, etc.) es un arte que manejan quienes conocen en profundidad el funcionamiento de estos centros. No solo se trata de dar un sedante, un hipnótico o una benzodiacepina: el paciente es más que una pastilla: es realmente solucionarle el problema que puede ser multifactorial. Es lo que nos tiene DE LA CABEZA lo que termina por controlarnos, siendo que en realidad debemos controlarlo nosotros. Así que, si te sirvió, se agradece tu comentario y tu sugerencia para temas a tratar en esta columna. Nos leemos en una semana. 

jueves, 20 de enero de 2022

¿QUE ES LA CORONAFOBIA?


Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 22 de enero de 2022. Todos los derechos reservados. 

Hoy sabemos que el miedo es un factor que ha colaborado en la evolución de la humanidad, ya que es un mecanismo cerebral que involucra porciones cerebrales como la amígdala, la corteza prefrontal y el hipocampo para inducirnos esa sensación que nos aleja de lo que puede ser potencialmente peligroso. Esto, entonces, nos protegió durante la historia de factores que podían habernos dañado. Entonces, podemos decir que el miedo como tal es una conducta adaptativa. Sin embargo, existen en Neurociencias aquellas conductas que conocemos como "miedo desadaptativo", es decir, el miedo que no conduce a ninguna conducta de proteccion o útil para la supervivencia. 

Dentro de esos miedos desadaptativos se anota ahora la llamada "Coronafobia" que se define por la OMS como el miedo irracional a padecer Covid o su síntomas. Este nuevo padecimiento se califica en el Manual de Enfermedades Mentales encuadrado dentro de lo que se conoce como fobia: el miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. Y esta es precisamente la característica fundamental que convierte a la fobia en un problema de salud mental. La pandemia de covid-19 ha erosionado la salud mental de una gran parte de la sociedad. Del mismo modo, en personas vulnerables o con predisposición ha supuesto un aumento alarmante de los trastornos mentales. Los más prevalentes son la depresión y la ansiedad. De forma más concreta, cualquier situación alarmante o catastrófica (como una pandemia) supone el caldo de cultivo perfecto para la aparición de trastornos relacionados con el miedo excesivo. niños en la escuela. Son destacables aspectos como el riesgo de infección a través del contacto físico o los espacios cerrados, la muerte o infección de seres queridos, las medidas de contención, el aislamiento social y la soledad, la pérdida masiva de empleo o la inestabilidad financiera, entre otros. En este contexto, sabemos que no todo el mundo tiene la misma posibilidad de desarrollar una fobia ante un determinado evento desencadenante. Dependerá de la presencia de factores genéticos y ambientales, además de otros factores específicos de cada tipo de fobia. Por ejemplo, en el caso de las fobias asociadas a las pandemias (como la de covid-19), se ha visto que las variables de diferencia individual como la falta de tolerancia a la incertidumbre, la vulnerabilidad percibida a la enfermedad o la propensión a la ansiedad parecen desempeñar un papel fundamental. Los individuos con este miedo extremo tienden a experimentar un conjunto de síntomas fisiológicos desagradables desencadenados por pensamientos o información relacionada con esta enfermedad. Es realmente incapacitante en la medida en que está fuertemente relacionada con el deterioro funcional y la angustia psicológica y, por tanto, tiene importantes implicaciones para el bienestar mental. Se la relaciona con trastorno obsesivo compulsivo (TOC), otra alteración relacionada con la ansiedad cuyos síntomas pueden verse exacerbados en el contexto del covid-19: las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes no deseadas (la idea de contagiarse o de contagiar a los seres queridos) y las compulsiones que aparecen para hacer frente al malestar generado por las obsesiones en forma de comportamientos repetitivos que la persona aplica de manera rígida (lavarse las manos con frecuencia excesiva). 

Es sumamente importante desarrollar mecanismos diagnósticos (test psicométricos, evaluaciones psicológicas) y el abordaje inicial no medicamentoso y medicamentoso si fuese necesario. Recordemos que según la OMS, en el año 2030 la salud mental será la principal causa de discapacidad en el mundo. Y contra eso debemos combatir para evitar estar DE LA CABEZA. Nos vemos en diete días.

domingo, 6 de junio de 2021

LA NEUROARQUITECTURA

 

Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 18 de febrero de 2021. Todos los derechos reservados. 

Que las Neurociencias se han introducido en cuanta disciplina exista no es ya secreto. Desde esta misma columna hablamos de su incidencia en disciplinas tan obvias como la educación o el marketing pero también en áreas tan impensadas como el Derecho o la Política. Por eso, no creo que les sorprenda cuando les digo que tambien la Arquitectura recibe sus beneficios del estudio de las Neurociencias. Es la rama de estas que se dio en llamar Neuroarquitectura, y cuya función es el entender, a través de la neurociencia, cómo el espacio afecta a la mente. Disfrazada de nombres varios (como el conocido "Feng Shui), hoy en día se pueden adecuar el interior de edificios y estancias para potenciar más y mejor la expresión de los códigos con los que se aprende y memoriza, así como ayudar a mantener el cerebro joven y probablemente el estado de ánimo sereno y relajado. Y como siempre digo, esto debería formar parte de las adecuaciones curriculares de las materias de la profesión de manera concurrente para formar profesionales con más armas para desarrollar mejor su labor.


La Neuroarquitectura enseña, con sencillos trucos aptos para todas las casas, como mejorar (aunque no se pueda creer) el ambiente de vida o trabajo, a fin de conseguir una mayor concentración, serenidad, creatividad, bienestar emocional e incluso mantener más activo el cerebro. De hecho, sabemos que un ambiente natural rebaja los niveles de estrés, por lo que, y avalado por numeroso estudios, la presencia de elementos naturales, como plantas o flores, en el interior de las casas disminuyen el estrés y favorecen la concentración, la productividad y el aprendizaje. Igualmente, la presencia de luz natural provoca reacciones químicas en el cerebro que favorecen todos estos procesos. Desde una simple ventana estratégicamente ubicada puede servir de “escape psicológico” permitiendo que, al visualizar cielo o naturaleza por ejemplo, se sienta confort, sobre todo si a través de ella se ve un paisaje natural... aunque los cuadros o posters que los recrean producen un efecto similar. ¿A quién no le gusta un gran cuadro de una playa o unas montañas en un ambiente cerrado en lugar de una pared triste y monótona?  

Pero hay más. La altura del techo condiciona al cerebro para su labor, ya que un techo alto aporta siempre sensación de amplitud y, como consecuencia, favorece la creatividad, mientras que un techo bajo da sensación de recogimiento y evoca cierta protección, por lo que favorece los trabajos de interiorización y ofrece paz. Por eso, se recomienda que en la zona de techos más alta de la casa, por ejemplo, conviene instalar ahí la zona de lectura o estudio para aprovechar la ventaja que esto le otorga al cerebro. Igualmente, las formas orgánicas tranquilizan, ya que nuestro cerebro percibe los ángulos agudos (aristas en muebles o paredes) como elementos con cierto carácter agresivo, y hoy sabemos por imágenes esonancia magnética funcional, que cuando el cerebro se encuentra frente a cantos agudos o puntiagudos se activa el área de la amígdala, nuestro centro cerebral del alerta y miedo, mientras que las formas redondeadas proporcionan paz y serenidad (por eso se sugiere elegir muebles de terminaciones redondeadas o suavizar las puntiagudas con objetos circulares u ovalados para suavizar las formas).   


El cerebro es un reflejo de lo que ocurre en el hogar: cuando reina el desorden, se crean obstáculos mentales, por lo que podemos sentirnos agobiados y confusos. Mantener el espacio ordenado y limpio contribuye a poner orden en el cerebro, ya que un entorno agradable y armonioso comporta la secreción de hormonas relajantes como la serotonina o la oxitocina. Además, no olvidemos que la atención está conectada con la capacidad de fijar recuerdos, por lo que las cosas se pierden cuando las dejas en un lado sencillamente porque estás pensando en otras cosas... ¿cómo lo solucionamos? Sencillo: con orden. . Por eso no encuentras las llaves cuando, al dejarlas en algún sitio, estabas pensando en otras cosas. La solución a ello es, de nuevo, el orden. Entonces, le daremos la razón a la gurú del orden que es estrella de Netflix, Marie Kondo. 

No nos quedamos atras con el ambiente, ya que un ambiente lleno de estímulos visuales favorece la generación de nuevas conexiones neuronales. Decorar la casa con cuadros, fotos o frases por las paredes es una elección que mantiene ágil y joven el cerebro. Los colores cálidos (amarillos, naranjas y rojos) fomentan la creatividad; en cambio, los tonos fríos como el azul o el violeta, ayudan a mejorar la concentración. Además, si nos rodearnos de objetos e imágenes que tienen un significado emocional (porque nos recuerdan buenos momentos o nos inspiran), aumenta la sensación de bienestar porque el entorno influye sobre el tipo de pensamientos y sobre la producción de hormonas y neurotransmisores en el cerebro.

¿No les parece, entonces, que la Neurociencia está en todos lados? Definitivamente, cada sábado vamos viendo que estamos DE LA CABEZA con estos temas. Nos leemos en siete días.


jueves, 14 de enero de 2021

EL CEREBRO Y EL LUTO

 

Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 19 de diciembre de 2020. Todos los derechos reservados.


Vivimos un año de despedidas. Algunos despedimos muchos afectos, cercanos o no, pero que por la contingencia mundial que vivimos hace que nuestros adioses sean mayores que nuestros holas. Pero ¿Cómo responde el cerebro ante el dolor de la pérdida física de un afecto? ¿Cómo reacciona ante el rompimiento del vínculo que nos une, material o emocionalmente, a otra persona?

El duelo se define como todo periodo necesario para dejar de tener aquello que se tiene. Nuestro corazón no es el órgano que sufre, ya que esa es una construcción romántica pero absolutamente desacertada, ya quien sufre es el cerebro, y lo hace mediante nuestra manera de procesar toda la información de la novedad. El sufrimiento abarca todo el proceso de recuperación de todo nuestro aprendizaje previo respecto a la persona que nos falta, todo ello almacenado en áreas de hipocampo, conectadas con la amígdala, bajo el control del poderoso córtex prefrontal, porque todo recuerdo está asociada a una emoción pero bajo la orden consciente o inconsciente de un complejo circuito de áreas interconectadas entre sí. 


Podríamos suponer que el cerebro, ese órgano del cuerpo, único y personal, sobrevive a episodios de alto riesgo mortal, pero sale adelante, se reorganiza, recupera e incluso progresa a un cerebro en versión mejorada, más rápido, más eficaz, selecciona la información relevante, dejando de atender a la no importante, la que no se necesita para vivir, la que permite adaptarse al medio. Un cerebro capaz de hacer esto, permite sobrellevar pérdidas, pérdida de la salud, de un ser que amamos, de una ocupación, de una vida, de un hábito…y en todo proceso de duelo, entra en juego de alguna manera esta forma de “reorganización neuronal”. El dolor también tiene su localización en áreas de una porción cerebral conocida como corteza cingular, situada en la profundidad del órgano, y que es parte fundamental del sistema límbico donde se procesan la mayor parte de las emociones, sentimientos y experiencias, las cuales nos hacen reaccionar y actuar, a través de las funciones ejecutivas. En todo suceso traumático, es el hipocampo capaz de bloquear acontecimientos de este tipo que garanticen la supervivencia. 

El ser humano tiene la necesidad de dar nombre a cada acontecimiento que sucede, busca explicaciones y es capaz incluso de construir teorías falsas, como buen cerebro creativo que poseemos. Por eso es tan dificil superar el duelo de algo que ha permanecido tanto tiempo en nuestros recuerdos, sin estar preparados. Aunque la realidad es que no nos educan ni nos entrenan para afrontar estas situaciones, tan difíciles de gestionar emocionalmente. Focalizar, seleccionar, mantener e incluso dividir nuestra capacidad de atención es una de las capacidades cognitivas que nos hacen más o menos felices. Sólo las mentes capaces de tener más flexibilidad cognitiva sobrevive a contratiempos, daños cerebrales, y deterioro cognitivo. La mente humana, buscador de soluciones, el autocontrol de conductas y pensamientos que nos permiten adaptarnos al medio y sobrevivir, y esto es nada más y nada menos que selección natural pura y dura, desde un punto de vista cognitivo. Como dice mi amigo Pablo Herken, "duele decirlo pero hay que decirlo".


El duelo es pues todo proceso necesario que nos obliga a dirigir nuestro foco de atención, hacia los estímulos “distractores”, a la vez que se mantienen los hábitos que permiten avanzar y vivir, “aparentemente” mientras se supera el maravilloso arte de transformar la ausencia que duele en nostalgia. Y es que, aunque parezca un contrasentido, la tristeza en estos casos puede ser beneficiosa, porque es una reacción que está programada en el cerebro y en realidad puede ser muy útil. Cuando perdemos algo, cuando una relación termina o cuando no alcanzamos una meta, el organismo responde con la tristeza: una indicación de que debemos renunciar a una meta que podría carecer de sentido. La depresión que sobreviene, entonces, es un programa orgánico para ahorrar energía. Cuando nos sentimos sin energía, nos detenemos y reflexionamos, y al final a menudo encontramos nuevas fuerzas y claridad. Esto funciona así, por ende el "duelo" debe "doler", de ahí su nombre. La mente humana es capaz de olvidar las emociones negativas asociadas a un evento traumático. Y únicamente, en esa nueva necesidad de avanzar, se suman personas, nuevos hábitos, nueva información, nuevas conductas, que hacen que se vaya construyendo toda esa trayectoria de vida, desde el principio hasta el final, absolutamente de nuevo, con la ausencia como protagonista. 

Para procesar el duelo no hay metas a largo plazo, el día a día es la parte fundamental para dirigir a la persona cuyo vacío existencial debe cubrir con paciencia y con el apoyo de los que le rodean. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo debe seguir un tiempo de recuperación, hasta un año, para acomodar al paciente a la nueva situación. “DARSE TIEMPO, DARSE PERMISO”. Y seguir adelante. A fin y al cabo, todo es una cuestión DE LA CABEZA. Nos leemos el siguiente sábado.


jueves, 8 de octubre de 2020

LA PRIMAVERA LA SANGRE ALTERA

 


Artículo correspondiente a la columna DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 3 de octubre de 2020. Todos los derechos reservados. 


Cuando llega la primavera las "hormonas" entran en ebullición. Se dejan las ropas invernales y el calor artificial de las pieles se remplaza por la estival costumbre de mostrar piel y cuanto más mejor. Si a este condimento le sumamos el pandémico hecho de que se pasó mucho tiempo en casa, y de que las costumbres de relacionamiento se hicieron de maneras diferentes, podemos encontrar que el cerebro, solo o acompañado, busca el contacto físico, la proximidad sexual que otorga el hecho de que la especie humana es una de las pocas que practica el sexo de manera recreativa. Y como siempre digo, lo hace como un premio evolutivo a los deseos de reproducción: la sexualidad coronada por el placer, esa cascada neuroquímica que se da en el cerebro y repercute hasta la última célula del cuerpo. He aquí algunas neurocuriosidades del sexo... en el cerebro.

Aunque es mejor vivirlo de forma espontánea, un estudio del Instituto de Neurociencia Circadiana de la Universidad de Oxford (Reino Unido) afirma que cada edad tiene un momento óptimo para el sexo regido por los ritmos circadianos, es decir, los ritmos que tenemos todos los seres humanos en relación a la luz solar y los ciclos del día y la noche. A los 20 años el pico de energía es mayor a las 15.00 horas. Entre los 30 y los 40, la hora dorada son las 8.00 horas, ya que la luz de la mañana aumenta la testosterona de ambos sexos. De los 40 a los 50, el gran momento es a las 22.30 horas, que es cuando se libera más oxitocina, la hormona del amor y el apego. Entre los 50 y los 60 años la hora ideal es justo antes de irse a dormir, para favorecer así el descanso. Y a partir de los 60 años, las 20.00 horas es el momento propicio para el sexo de los más maduros. 

Otra curiosidad del cerebro se encuentra en cuanto a las películas eróticas. Muchos de nosotros no alcanzan un nivel de excitación sexual al ver escenas eróticas al saberlas actuadas, pero en una gran parte de las personas, diversos estudios coinciden en que este tipo de material audiovisual puede estimular y favorecer la relación de pareja cuando ambos miembros están de acuerdo en disfrutarlo. Y es que cada vez existen más películas eróticas de calidad, en las que no se degrada a la mujer y sí se apuesta por convertirla en un estímulo sexual que favorezca las relaciones íntimas. Además, no olvidemos que la sexualidad que se ve en el porno, que siempre hay que desmitificar, dista mucho de ser algo real. Si lo consumimos, ni los cuerpos, ni las prácticas, ni los tamaños nos tienen que servir como referente, sino como un simple impulsor erótico que potencie nuestro deseo sexual. Un buen plan en pareja es reservar un momento para compartir y dedicar un rato a una sesión de cine erótico: los resultados podrían sorprendernos. 

El sexo es algo que tiene mucha importancia en la vida de muchas personas. Muchos están convencidos de que su práctica es saludable. Aunque es una opción personal, no mantener relaciones sexuales puede perjudicar a nuestra salud. Y estas son algunas de sus consecuencias: mayor estrés y depresión debido a que el sexo libera oxitocina y endorfina, hormonas que reducen los niveles de estrés y generan una sensación de bienestar. Igualmente, disminución de las defensas inmunes, ya que según la Universidad de Pennsylvania, practicar sexo una o dos veces por semana incrementa en un 30% los niveles de inmunoglobulina A, un anticuerpo que impide el desarrollo de virus. Igualmente, los hombres célibes son más propensos a sufrir dificultades en la erección y cáncer de próstata, según el American Journal of Medicine, mientras que en las mujeres, a partir de la menopausia, reducir las relaciones sexuales aumenta la sequedad y puede causar atrofia vaginal. 

Pero muchos alegan que no desean tener sexo porque se sienten muy mal al terminar el acto, lo que se conoce como depresión poscoital.  Según las estadísticas, el 10% de las personas lo sufren, especialmente las mujeres, y puede resultar preocupante cuando ocurre de forma frecuente y no desaparece. ¿Por qué sucede? A nivel biológico, se relaciona con la reactivación de la amígdala (vinculada a la ansiedad y el miedo), que disminuye su actividad durante el coito. Nunca hay que culparse. Esta súbita tristeza no suele tener nada que ver con falta de deseo ni con la insatisfacción, por lo que debe hablarse entre la pareja y, en caso de que se mantenga, acudir a un especialista. 

La primavera la sangre altera. Y el sexo y la sexualidad no son temas de los genitales... son temas absolutamente DE LA CABEZA. Nos leemos el sábado que viene. 

DENTRO LA MENTE DEL PEDÓFILO




Publicacion correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion de los sabados 25 de julio y 1 de agosto de 2020. Todos los derechos reservados.

Conmocionados no se si es el adjetivo que nos aplica a los paraguayos que venimos siguiendo preocupados y azorados el caso de la bella y tierna Yuyu, la niña inocente a quien conocimos por fotos mientras jugaba con sus ovejas y que desapareció como por arte de magia de la noche a la mañana hace ya unos meses. Hasta que la revelación de hace dos días respecto a lo hallado en el celular de su padrastro nos dejó conmocionados, asustados, asombrados y hasta asqueados por lo encontrado allí. Confieso que inicialmente, mi columna semanal iba a hablar de otros temas en el cerebro, pero dada la pregunta de uno de mis contactos en Twitter respecto a este tema, me vi en la urgente obligación de reescribirla para así poder intentar desentrañar junto a ustedes qué en realidad es lo que sucede en la mente de personas así. Y también aclarando que de ninguna manera pretendo hacer un juicio sobre la inocencia o culpabilidad del padrastro o madre en este caso. Simplemente, tomo la situación de cosas al día de hoy como hilo conductor para intentar desentrañar este cáncer de nuestra sociedad: la pederastia, la pedofilia y la pornografía infantil.

Lamento inicialmente comentarles que, según los estudios revisados, uno de cada 20 hombres tiene alguna fantasía sexual con niños o niñas, cifra que parece espeluznante pero es real. Igualmente .si hablamos estrictamente de pedofilia, a la cual definiremos como la preferencia sexual por niños o niñas, la cifra aún llega como mínimo a un preocupante del 1%, según la misma revisión hecha en la literatura médica disponible. Casos como el que nos ocupa, elevan a los titulares la lacra de los abusos sexuales a menores, del tráfico de sus imágenes y de otras posibilidades que, de solo imaginárnoslas, se nos eriza la piel. Pero según los expertos, lo realmente preocupante es que la mayoría de los casos nunca salen a la luz. Y es que, si escalamos ese 1% a la población general, a las dimensiones de cualquier shopping en tiempos no pandémicos un sábado, o al volumen de público que llena un estadio de fútbol un domingo cualquiera, nos topamos con la alarmante realidad de que la pedofilia está mucho más presente a nuestro alrededor de lo que tal vez sospecharíamos.


Pero los expertos advierten algo bien claramente: ni todos los pedófilos abusan de menores, ni todos los que abusan de menores son pedófilos. Lo segundo parece tener una explicación sencilla: se calcula que una de cada dos agresiones sexuales a niños o niñas se produce por parte de personas con otras alteraciones mentales o con rasgos de conducta antisocial o abusiva. En cuanto a lo primero, y según la última edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (conocido por todos los que hacemos salud y neurociencias como DSM-5), existe el llamado desorden pedófilo cuando la persona siente un interés sexual por niños o niñas que le provoca malestar o dificultades de relación con el resto del entorno, o que le lleva a cometer agresiones o a consumir pornografía infantil. Si la persona es capaz de controlar su impulso y se limita a fantasear, se habla de preferencia sexual pedófila. La distinción es importante, porque si bien el pedófilo no elige serlo ni tiene culpa de ello, esto no le exime de la responsabilidad legal de sus actos. El DSM-5 ha sacado de la lista de trastornos las parafilias como el fetichismo o el sadomasoquismo cuando no ocasionan desazón ni daño y se practican con mutuo consentimiento (y sobre los cuales prometo hablarles en otro sábado). Pero en el caso de la pedofilia, no hay consentimiento posible. No existe el delito sobre el pensamiento, y con ese pensamiento vemos que a la persona con preferencia sexual pedófila no le queda otra opción que limitarse a su propia fantasía.

Pero ¿realmente no eligen serlo? Existe la idea popular de que el pedófilo, normalmente un hombre, desarrolla esta inclinación como consecuencia de un trauma debido a los abusos sexuales sufridos por él mismo en su infancia. Y aunque éste pueda ser un factor en ciertos casos, su lógica se cae con un sencillo razonamiento: la mayoría de las víctimas son niñas, mientras que la mayoría de los abusadores son hombres, y si el condicionamiento fuera la única teoría lógica para explicar la causa de la pedofilia, lo razonable sería que hubiera más mujeres pedófilas de las que clínicamente se observan. Y aunque una media del 15% de los abusos son perpetrados por mujeres, algunos estudios apuntan que en estos casos suele haber otras circunstancias, como un desorden mental adicional o la intervención de un cómplice masculino. Entonces, sigue quedando la duda sobre si la pedofilia, como actualmente se define, realmente existe en mujeres. Y también saber qué son? Se hallan padeciendo algún trauma? Han elegido serlo o vinieron determinados "de fábrica" con una "falla" en su evolución mental?

Frente a la hipótesis del trauma, muchos expertos hoy se decantan por la idea de que el pedófilo viene al mundo casi programado para serlo. Hay como una predisposición a ella, es algo con lo que la gente nace pero esto no implica que la pedofilia se herede de padres a hijos. Hay indicios de factores prenatales que podrían consistir en influencias hormonales durante el desarrollo uterino que tal vez provoquen cambios epigenéticos, que son modificaciones químicas del ADN que no alteran el código genético y que pueden deberse al ambient. Se han descubierto correlaciones con otros rasgos como la zurdera (de la cual hablábamos hace unas semanas), la estatura corta y el bajo nivel intelectual dentro de los cambios relacionados a la pedofilia, pero lo que parece claro es que aparece con la pubertad, en la misma época en que aparece la atracción por el sexo opuesto o por el propio.

La existencia de factores biológicos sugiere que tal vez la pedofilia pueda observarse en el cerebro, y los investigadores trabajan para encontrar estas posibles firmas cerebrales del trastorno. Actualmente se contemplan tres hipótesis sobre la sede cerebral de la pedofilia: solamente el lóbulo frontal, responsable de tirar de las riendas de los impulsos sexuales; solamente el lóbulo temporal, que podría dirigir la atracción por los niños y el desarrollo de una hipersexualidad; o ambos al mismo tiempo. Una región del lóbulo temporal, la amígdala derecha, parece mostrar un tamaño reducido en comparación con los controles en varios estudios. Sin embargo, los estudios de neuroimágenes sobre la pedofilia aún están en fases iniciales y son muy poco concluyentes aún.. De hecho, es de destacar que tradicionalmente la ciencia ha relegado la atracción sexual por niños y niñas a un segundo plano; ni siquiera se definió formalmente como trastorno hasta finales del siglo XIX, ya que a menudo se considera una cuestión colateral, y la investigación de su naturaleza está retrasada en comparación con la investigación de otros desórdenes psiquiátricos.

Hoy la investigación de la pedofilia está en plena ebullición, pero la revisión señala la dificultad de disponer de otros perfiles de pacientes que no sean pederastas condenados y encarcelados; por ejemplo, pedófilos que se abstengan de abusar de menores y que no consuman pornografía infantil. Naturalmente, el objetivo último es evitar el terrible daño que conllevan las agresiones sexuales a niños y niñas, pero este no parece un logro fácilmente asequible. La pedofilia no es curable en el sentido de que pueda cambiarse, aunque hay un debate abierto sobre ello en los círculos científicos, aunque lo justo sería decir que el consenso clínico y científico apunta a la posibilidad de ayudar a las personas con pedofilia a controlar mejor su deseo sexual hacia los menores. Las terapias cognitivo-conductuales buscan elevar el autocontrol y modificar la actitud de los pedófilos hacia los niños y niñas, pero sus resultados son cuestionables. Por otra parte, los tratamientos farmacológicos reducen la libido de los agresores, pero no alteran sus preferencias sexuales. O sea, la castración química tampoco funciona aquí.

El debate está abierto y yo intenté en estas dos semanas dejarles material para el debate. Mientras, mi deseo personal de que no existan mas Yuyús que nos hagan recordar dolorosamente cuan pendiente está la salud mental en una sociedad como la nuestra. Nos vemos la semana que viene para seguir estando DE LA CABEZA.













viernes, 10 de abril de 2020

ESTAS ENGORDANDO EN LA CUARENTENA? CULPALE AL CEREBRO...!!!


Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion del sabado 4 de abril de 2020. Todos los derechos reservados.

En estos tiempos de COVID-19 y grupos toxicos de Whatsapp, un mensaje parece ser la constante en la mayoria y no tiene que ver directamente con el virus,el contagio o los malditos remedios caseros: "que mucho estoy comiendo en esta cuarentena". La queja universal. La preocupacion global. Mucho gira en torno a como se va a terminar este episodio de nuestras vidas: rodando o a los tumbos rebotando con la panza.

No. No mires con enojo a tu pobre barriguita. El problema esta mas arriba. Bien arriba. En el cerebro, que recibe constantemente mensajes de alerta, de peligro, de que todo se termina y se vienen tiempos de hambre y desolacion (?). Por eso reacciona de manera instintiva, con esa porcion reptiliana de encefalo que te explique varias veces en esta columna semanal y en mi libro CEREBRA LA VIDA, que hace que luches por la subsistencia, por la comida, sin pensar como. Y disparas al super a comprar... papel higienico.

Te parecio absurdo eso? Pues bien, el cerebro actua igual con la comida, en lo que yo di en llamar (como otros autores) el "comer emocional", el "atracon compensador" que hace que el cerebro haga al cuerpo acopiar lo mas posible porque el estres le nubla la razon con un caudal inmenso de neurotransmisores y hormonas (donde la adrenalina y el cortisol son los reyes), y hace que coma todo lo que puede, como en esa musica renacentista que la cantaba muy bien el cuarteto Zupay alla por los 80 ("...hoy comamos y bebamos y cantemos y holguemos que mañana ayunaremos..."). El cerebro interpreta el estres como un aviso de que habra carencia, entonces comienza el desenfreno por comer y sobre todo, comer calorias para convertirlas en grasa...!!! Por eso tenemos antojos dulces, porque el cerebro nos dicta inconscientemente que debemos ahorrar energia porque mañana puede faltar... y como ahorra el cuerpo de la mejor manera? Con grasa...!!!

Esta es la razon porque comemos cuando nos estresamos. El cerebro (mas especificamente la amigdala cerebral, el timbre de alerta de nuestro sistema limbico) no distingue el por que hay tanta adrenalina y cortisol tocandole a la puerta, entonces desencadena el mecanismo de la angusita para protegernos y uno de los mecanismos es el acopio. Se anula completamente la razon, predomina la emocion, y comenzamos a descontrolarnos en todos los aspectos de la vida. Pasa igual con el frio: cuando hace frio nos estiran los dulces que forman mas rapidamente grasa de reserva sobre todo en el abdomen y alrededor de los organos viscerales, para que pueda quemarse en una temporada de frio que el cerebro interpreta cercana. Y sabemos bien que en nuestro pais esto no es asi.

Gente querida: HAY VIDA DESPUES DEL COVID-19. No la vamos a pasar bien en las proximas semanas, PERO de nosotros depende salir de la mejor manera de esto. Aprendiendo mucho sobre todo. Y una de las cosas que hay que aprender es a no dejarnos llevar por el limbico, por la emocionalidad, sino que nos llamemos a la razon, permitamos al lobulo frontal tomar las riendas de todo y demostrarnos que a este virus se lo vence con inteligencia y con voluntad, y no a lo loco y con estres. Porque el estres mata... o por lo menos engorda. Nos vemos el sabado que viene para seguir estando DE LA CABEZA.

EL CUIDADO DEL CEREBRO EN TIEMPOS DEL COVID-19


Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion del sabado 21 de marzo de 2020. Todos los derechos reservados.

En estos tiempos de coronavirus y bombardeos estresantes de noticias durante el dia y la noche, cuando en la otrora paz del hogar convertido en trinchera forzada contra la expansion del virus nos intranquilizamos por el ocio improductivo que nos hace refugiarnos en las comunicaciones de medios, redes y rumores, conocer como el cerebro actua en momentos de crisis puede ser un arma fundamental para preservar algo que es tan importante como la salud pulmonar de la afeccion del virus: la salud mental en tiempos de crisis. Leemos miles de tips dia a dia sobre como manejar crisis, que hacer con el tiempo muerto, se dan videotutoriales o se envian libros digitales para eso. Pero el conocer el funcionamiento nos da la clave para la gestion de las emociones, ese motor que definitivamente guia nuestra vida, y nos puede hacer salir airosos de la peor de las pruebas o estrellarnos de la peor manera en el mas profundo pozo de nuestra propia desesperacion.

El cerebro en situaciones críticas posee una manera de responder diferente a la que utilizamos día a día, activa un sistema neuronal de respuesta ultra rápida que pone en marcha una serie de respuestas comportamentales y hormonales que tienen como objetivo sobrevivir. Este modo de funcionar nos viene dado, es innato y es diferente del que utilizamos día a día de manera consciente. En muchas circunstancias, nuestro cerebro funciona de manera consciente y procedimental (poniendo en marcha funciones ya aprendidas, como andar y hablar). Sin embargo, ese modo de funcionar no es el único disponible en el cerebro. En situaciones críticas, donde detecta un riesgo o amenaza para la vida, el cerebro funciona con otras redes neuronales encargadas de poner en marcha el sistema de supervivencia. Nuestro cerebro está preparado para tomar decisiones de forma inmediata en el caso de identificar un peligro inminente. En este sentido, tenemos un sistema de redes neuronales diseñadas para funcionar como sistema de alarma y es este sistema el encargado de tomar decisiones en situaciones críticas. Este sistema de alarma no es perfecto y en ocasiones puede empujarnos a tomar decisiones equivocadas o poco ajustadas. Por eso se pide siempre calma para poder tomar las decisiones mas acertadas.

El cerebro humano posee un sistema neuronal encargado del procesamiento emocional y de las respuestas relacionadas con el miedo y la ansiedad; hablamos del sistema límbico, ubicado en el lóbulo temporal. En el sistema límbico, poseemos una estructura dedicada específicamente a la detección y procesamiento del peligro: la amígdala cerebral. La amígdala está conectada con diferentes áreas cerebrales y tiene capacidad de poner en marcha comportamientos rápidos e intensos. Prácticamente todas las especies de mamíferos poseen una reacción innata de huida-lucha-parálisis frente a estímulos peligrosos y esta reacción es desencadenada por la amígdala. La reacción de alarma puede ser «encendida» de manera consciente al darse cuenta de que existe un peligro grave, o bien, de manera inconsciente mediante un «atajo» cerebral. Dicho de otro modo, existe la posibilidad de que antes de que nos demos cuenta ya se haya encendido el sistema de supervivencia y que la amígdala ponga en marcha diferentes respuestas.

En primer lugar, el cerebro en situaciones críticas puede dar la orden de huir, y esta orden no será meditada. Es decir, nuestro cerebro no preguntará si creemos que es adecuado huir o permanecer en la situación. Por ello, la respuesta en momentos de peligro puede empeorar la situación, porque tomamos decisiones a modo de reflejo sin medir las posibles consecuencias. La función de la huida es simplemente alejarnos del peligro para buscar refugio y ayuda, y en una situación crítica puede llevarnos a escapar de un sitio sin detectar los peligros a los que nos enfrentamos al elegir esa opción, como cruzar una calle sin mirar el tráfico o saltar por un balcón. Otra respuesta posible es la lucha o pelea (en inglés fight) y es la respuesta mediante la cual el individuo lo da todo por su vida o por eliminar el estímulo peligroso. Cuando sistema simpático se activa esta respuesta de lucha se elevan notablemente los niveles de adrenalina en sangre y se genera una respuesta de estrés aguda que hace que los músculos sean más resistentes, la piel menos sensible y que los pulmones tengan mayor capacidad. Todo ello se traduce en una mayor resistencia y fuerza. En tercer lugar, otra de las respuestas puede ser la parálisis o perplejidad, es decir perder la capacidad de reacción, esconderse y no poder hacer nada. La parálisis -como respuesta- busca que la amenaza pase sin reparar en nuestra presencia. Así mismo, es muy importante tener presente que si se desata esta respuesta, la persona no tiene capacidad de activar su sistema locomotor (del movimiento muscular) y, por ello, se queda inmóvil.

De este modo, el cerebro en situaciones críticas posee un sistema de supervivencia que es activado de manera ultra rápida e inconsciente, en milisegundos, y puede llevarnos a dar una respuesta poco acertada en dicha situación. De hecho, muchas veces la respuesta de alarma aumenta el peligro y es por ello que existe todo un grupo de profesiones encargadas de entrenar a las personas para que sepan actuar en una emergencia. Situaciones como la que vivimos en estos dias hace que el cerebro tome decisiones paralizantes, de fuga o de lucha, pero... podemos vencer ese miedo si luchamos contra el? No seria mejor tomar otras acciones? La consecuencia segura e inmediata de pasar por una situación crítica, una vez finalizada la misma, es el agotamiento físico y emocional. Este cansancio extremo es resultado del desgaste que provoca pasar por una situación de peligro o extrema delicadeza y puede durar más de un día, e incluso puede mantenerse a pesar de dormir y descansar. Esto ocurre porque todos los recursos neuronales y físicos se destinaron a sobrevivir y a superar la situación y lo último que tiene lugar es la recuperación de la energía perdida.

Otra posible consecuencia, además del agotamiento, es la huella que deja la situación crítica en nuestra memoria. Esto ocurre porque la amígdala y el hipocampo (estructura encargada de fijar los nuevos aprendizajes y crear recuerdos) trabajan juntos. Así, la amígdala activa al hipocampo de manera tan intensa que hace que el recuerdo quede fijado con mucha fuerza. Por este motivo, las situaciones críticas tienden a recordarse durante toda la vida y con una buena cantidad de detalles. Así mismo, otra de las posibles consecuencias de la activación del cerebro en situaciones críticas puede ser el Trastorno de Estrés Post Traumático (TEPT). Esta condición se desarrolla cuando el nivel de activación física es extremadamente alto y la emoción principal es el miedo intenso, aunque no siempre que se pasa por una situación crítica se desarrolla TEPT. Por otro lado, este síndrome requiere de terapia psicológica especializada ya que se caracteriza por flashbacks de lo ocurrido, momentos de mucha tristeza y la percepción de una amenaza constante en el entorno más cercano. Por último, es importante recordar que el cerebro puede aprender a responder de manera más adaptativa a situaciones críticas o de peligro. El entrenamiento, los protocolos de actuación en emergencias y las estrategias de defensa personal son elementos claves que pueden ayudarnos a mejorar nuestra respuesta de supervivencia.

La mejor solucion en estos tiempos de crisis es la de descontextualizar la accion emocional del cerebro y llevarla al campo de la razon, es decir, sacarla de la zona limbica y llevarla a la zona frontal. Porque alli podriamos ver que el preocuparnos por la situacion que no podemos cambiar con la elevacion excesiva de nuestros niveles de estres solo contribuye a debilitarnos no solo fisica sino tambien inmunologicamente. Y eso porque el cerebro trabaja en conjunto con las glandulas del cuerpo y su sistema de defensa (en una especialidad que hoy en dia se conoce como psiconeuroinmunoendocrinologia), por lo que hoy ya sabemos que el estres excesivo desgasta nuestras defensas y nos propende a contraer enfermedades con mayor facilidad. Y el Covid-19 no sera la excepcion, no olvidemos que ataca a los inmunodeprimidos por eleccion.

Que puedo decirte en estos tiempos de incertidumbre? Que al Coronavirus no se lo gana emocionalmente, sino con inteligencia. En resumen, estando DE LA CABEZA. Nos leemos el proximo sabado.

lunes, 19 de agosto de 2019

LA DEPRESION: QUE PASA EN EL CEREBRO?


Articulo de la columna semanal DE LA CABEZA del diario LA NACION correspondiente al sabado 17 de agosto de 2019. Todos los derechos reservados.

El gran mal de nuestro tiempo. No sin exagerar, alguna vez escuche que todos en esta vida agitada del siglo XXI hemos estado con alguna forma de depresion, y que la diferencia radical entre unos y otros es la capacidad de salirse de ese estado de negatividad mental, de poner en movimientos los mecanismos de superacion y de activar aquello tan machacado verbalmente pero tan poco practicado: la resiliencia, el arte de sobreponerse a lo adverso mediante la propia voluntad. La depresion se caracteriza principalmente por la alteracion del estado de animo como sintoma principal, apareciendo tristeza, humor depresivo y pesimista, apatia, falta de interes, anhedonia o falta de placer en cosas que antes si motivaban reacciones favorables como hobbies o aficiones. Aparece un retardo psicomotor importante con enlentecimiento fisico y aletargamiento mental, ansiedad e irritabilidad extremas, falta de concentracion, trastornos para dormir, dificultades relacionadas a las fallas en la memoria, disminucion del apetito e incluso deseos de muerte o relacionamiento verbal con ello.

Muchas veces en esta columna les conte que el cerebro es una gran farmacia que produce una buena cantidad de neurofarmacos, de sustancias que, en cantidades infimas en concentracion, pero suficientes en accion, producen todo lo que somos y sentimos, desde la conducta, la inteligencia, la memoria, las sensaciones, el amor, todo. Para hacerlo facil: en la depresion, muchos de estas sustancias estan bloqueadas o no se producen. Y eso es todo.

Pero el articulo de esta semana no termina aqui, seria muy simplista y facil. La cuestion va mucho mas profunda y hay que conocer eso. Y es preciso saber que el cerebro se modifica en la depresion, a tal punto que su propia anatomia se ve alterada. Se encontro que una zona llamada hipocampo (por su similitud con un caballito de mar) y que asienta en la zona temporal de la base del cerebro, se achica notoriamente en las personas depresivas cronicas. Esta zona es la responsable de la memoria y de las emociones basicas, y su disminucion de tamaño va de la mano con los trastornos en estas areas que sufren los pacientes depresivos.

Pero esta disminucion de tamaño tambien se ve en otras zonas cerebrales como lo son la amigdala cerebral y la corteza frontal. La primera es la responsable de la actitud de respuesta emocional a los estimulos, mientras que la segunda es la porcion cerebral encargada de controlar la voluntad y las funciones ejecutivas, las que consisten en ejecutar acciones concretas. El hecho de que la amigdala se "desenganche" del resto del sistema limbico hace que la respuesta emocional sea absolutamente nula o desfasada cuanto menos, motivando esa presencia de desanimo constante. Ademas, el hecho de que el hipocampo completo se muestre reducido de tamaño explica el por que de los trastornos de memoria del depresivo, asi como de la falta de pensamientos positivos y la presencia de pensamientos negativos de manera recurrente.

Por que pasa esto? Podria ser porque al estar sometido a un sufrimiento permanente y desgastante, el cerebro de las personas con depresion sufre tambien las altas concentraciones de una hormona producida por la glandula suprarrenal y que es la mediadora principal de las respuestas relacionadas al estres. El cortisol produce una inflamacion de muchas partes del cuerpo, a la que el cerebro no le es ajeno: el cerebro de las personas con depresion puede mostrar hasta un 30% mas de inflamacion que el cerebro de personas sanas. Esto provoca que sustancias mediadoras de esa inflamacion y que se conocen como citoquinas, puedan pasar la barrera hematoencefalica (barrera fisica que separa la circulacion sanguinea del sistema nervioso) y de esa manera producir un daño directo a las sinapsis que son las conexiones entre neuronas  impidiendo consecuentemente que los impulsos nerviosos puedan producirse, y reduciendo de esa manera la actividad cerebral en las zonas afectadas. Esto es, especificamente, el hipocampo. Esta es la base real de los daños causados en la depresion.

Sin embargo, no todo es negativo. Si bien la depresion puede tener consecuencias serias para el cerebro y su funcionamiento, los seres humanos tenemos a nuestro favor un gran aliado: la neurogenesis, es decir, el hecho de que en el cerebro se formen diariamente entre 700 y 1400 neuronas nuevas, y precisamente en el hipocampo. Esta cualidad, sumada a lo que conocemos como neuroplasticidad, o sea, la posibilidad de que esas neuronas formen nuevas conexiones constantemente, hacen que el cerebro que ha pasado por depresion pueda reconstruirse y remodelarse para poder salir adelante. Como se logra esto? Con medicacion, psicoterapia, ejercicio fisico, buen sueño. Los mejores aliados contra la depresion.

Ahora ya sabemos que la depresion es mas que un "se hace nomas" o "es nomas luego pesimista". Es una enfermedad que cambia el cerebro para mal y lo daña de manera importante, aunque claro, reversible. Eso si, en la medida que estemos suficientemente DE LA CABEZA para poder buscar ayuda, iniciar la terapia y disponernos a formar nuevas neuronas y conexiones. De eso se trata. de saber que existe y que tiene salida siempre.


martes, 14 de mayo de 2019

TENER UN BEBE CAMBIA TODO... HASTA EL CEREBRO...!!!


(Articulo correspondiente a la columna DE LA CABEZA del Diario La Nacion publicado el sabado 11 de mayo de 2019. Todos los derechos reservados.)

Cuantas veces hemos oido la frase de que un hijo te cambia la vida... y esto es patente en ambos progenitores, pero en el caso de la madre, ello conlleva un significado absolutamente unico y que hasta hace unos años era totalmente impensado: el cerebro de una madre nunca sera igual despues de haber sido tal. Y eso no tiene nada que ver con la genetica, desde ya se los anticipo, porque se ve igualmente en las madres que adoptan... un bebe cambia la conformacion del cerebro materno...!!!

Puede parecer falso, pero estudios recientes asi lo demuestran, y si bien tambien cambia el de los padres, lo hace en menor medida. Por eso decimos que, si obviamente los padres influencian decididamente en el desarrollo del cerebro del bebe, este pequeño futuro bipedo de la vida produce cambios estructurales y funcionales en todo el entramado neuronal parental. Que pasa para que esto suceda? No demos mas vueltas, la respuesta es sencilla: el cerebro de la madre se adapta funcionalmente a la carga y la responsabilidad que conlleva la crianza, por ende reformula su funcionamiento para "programarse" en funcion a ser madre.

Pero estos cambios no son solo teoricos. Que pasa en el cerebro de una mujer embarazada? A las nauseas, el malestar, la pesadez, la dificultad para el sueño y el reposo nocturno por la "enorme panza" de la "bendicion por venir", se suman los cambios cerebrales que, como veremos, no son pocos. El cerebro de la madre embarazada disminuye de tamaño...!!! Pero que no les confunda esto: si bien las madres se quejan de un "enlentecimiento" en las funciones cognitivas (debido muchas veces a la falta de sueño, o a la disminucion de la calidad del mismo), el cerebro materno dispara una serie de procesos que son en realidad una marcada evolucion en su desarrollo: la maternidad aumenta determinadas formas de procesar algunos conocimientos, torna superlativa la respuesta al estres volviendola poco menos que optima, y sobre todo, vuelve sumamente agudos algunos procesos relacionados con la memoria. Asi, el cerebro vanidoso de una mujer soltera, se despreocupa de las formas y el que diran, y se vuelve una verdadera "maquina de criar", llevandose consigo las formas femeninas esbeltas sin importarle mucho ante la promesa del vientre que recuerda constantemente ese milagro que es la gestacion. De esto resulta un cerebro diferente, probablemente bastante mejor adaptado para pelear por la supervivencia de la prole, y todo eso mediante a la reingenieria microanatomica de su corteza por accion de hormonas y neurotransmisores que inundan constantemente el cerebro materno.

Cuando nace, el bebe es una maquina de generar impulsos que atraen la atencion de la madre sobre el, y es una de las causas de que el cerebro materno sufra cambios para adaptarse a la proteccion del nuevo ser. De hecho, la agudizacion de todos los sentidos es fundamental en el cambio que sufre la madre, pero uno de ellos se lleva las de ganar: el sentido del olfato. Ese mismo que le ayudase a elegir pareja (ya que como describo en mi libro CEREBRA LA SEXUALIDAD, la mujer se vale de su olfato para elegir a su compañero), es el que incluso marca el destete del bebe. Los estimulos olfatorios llegan a una zona denominada amigdala media donde se procesa el contenido emocional de la informacion olfativa. Si, ese mismo significado emocional por el que relacionamos olores con recuerdos, como el aroma a la torta que preparaba la abuela o al cafe de la Avenida de Mayo en Buenos Aires: los aromas nos transportan a epocas y lugares diferentes, y en este caso, ayudan a dar contenido emocional al estimulo percibido por la madre desde el bebe. Este sentido se vuelve muy importante, ya que ayuda a aumentar los lazos emocionales entre madre e hijo cuando la mama comienza a apreciar los "olores" del bebe.

Otra cualidad que la maternidad regala a la madre es la de ser "multitasking" o multitarea, y es que si solo se dedicase a atender a su bebe sin fijarse en el entorno, ambos moririan porque no tendrian forma de conseguir los recursos para vivir. Y en su encefalo, una zona denominada sustancia gris periacueductal, situada en el mesenefalo, es la que determina la decision de salir a buscar comida y sustento, y a quedarse a cuidar de la prole sin hacer otra cosa. Ademas de eso, como aventurarse a enfrentar al mundo con su bebe "pone en peligro" al mismo, desarrolla un cambio en la arquitectura de las neuronas de una zona de su sistema limbico, ese gran regulador emocional que tiene el cerebro, mas especificamente en el nucleo medio de la amigdala que normalmente es el encargado de controlar conductas de evitacion de las situaciones de riesgo y de desarrollar actitudes de defensa, lo cual hace no solo que este mas alerta ante situaciones de potencial peligro, sino que tambien pueda desarrollar una audacia y un arrojo que antes no tenia, para realizar acciones de defensa de su prole que en otros casos no hubiese hecho.

En laboratorio, se ha experimentado con diversos animales cuyo entramado neuronal se asemeja mucho al del ser humano, y se han hallado resultados sorprendentes en, por ejemplo, roedores embarazados. Estos demostraron una superlativa capacidad de atencion comparativa con otros no gestantes, lo cual puede traspolarse al cerebro humano en epoca de gestacion y posterior a ella: la madre esta mucho mas atenta a lo que sucede alrededor, y eso deviene en seguridad para su pequeño. Otros estudios, ya en seres humanos mediante modernas tecnicas de imagen, encontraron que el cerebro de las embarazadas, mas especificamente la sustancia gris, esa que tiene a los cuerpos de las neuronas y que se ubica en la parte mas externa del cerebro, la corteza, experimenta un aumento considerable en su espesor, notandose mas esto en zonas como el mesencefalo, los lobulos parietales y la corteza prefrontal, zonas que, no por coincidencia sino por justa razon, se hallan involucradas en el cuidado del bebe.

A medida que se acerca el parto, el cerebro materno pone en marcha hormonas muchisimo mas potentes. A las conocidas oxitocina y prolactina, necesarias para contraer el musculo uterino en el parto y para la produccion de leche respectivamente, se suman otras que literalmente "moldean" anatomicamente al cerebro, induciendo los cambios en su estructura. Una zona del hipotalamo, una pequeña zona que es la encargada de comunicar el sistema nervioso con el glandular y que esta en la base del cerebro, aumentan su poblacion, y son las que determinan las conductas maternales, proporcionando de hecho el placer maternal al contemplar a su bebe. Incluso, hay en esta zona un descenso de los receptores opiaceos, por lo que las mujeres se vuelven mas resistentes al dolor, y si los embarazos son repetidos, esta sensibilidad es cada vez menor: la mujer se prepara para no sufrir dolor en el parto. Las hormonas son fabulosas para el cerebro de la mujer embarazada: le forman un escudo que vuelven al cerebro mucho mas resistente a las agresiones para que no se comprometa su capacidad de cuidar al bebe. Ademas, las hormonas producen un aumento en la produccion de pequeñas protuberancias en cada una de las dendritas, las "ramitas" de las neuronas por las que se comunican. Estas protuberancias, llamadas espinas dendriticas, son las que llevan en efecto la capacidad de comunicarse y formar las sinapsis con otras neuronas. Dicho de manera mas sencilla: el embarazo mejora enormemente la conectividad neuronal al formar mas espinas dendriticas. Es por eso que muchas personas se quejan del llamado "cerebro del embarazo" mientras sucede: razonamiento enlentecido, pensamiento "pesado" y resentimiento en las tareas no relacionadas con el cuidado del bebe. Pero en realidad, el cerebro se volvio una "maquina de cuidar bebes" perfecta y entrenada.

Y en los hombres que vamos a ser padres, que nos pasa? Tambien nos toca lo nuestro: generamos nuevas neuronas en el sistema olfatorio para responder a los nuevos estimulos olfativos generados por el bebe, y tenemos mas neuronas nuevas en el hipocampo para poder responder emocionalmente al hecho de ser padres.

Definitivamente, tener un bebe nos cambia la vida y el cerebro... nos tiene DE LA CABEZA...



viernes, 12 de abril de 2019

TE AMO CON TODA LA FUERZA DE MI CEREBRO. Parte 1.


(Articulo publicado en la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nacion correspondiente al sabado 6 de abril de 2019. Todos los derechos reservados.)

Cuando llegan los 14 de febreros, pululan por todas partes los corazones de flores, con chocolates, dibujos, y toda la simbologia del amor para celebrar su dia. Sin embargo, el error de concepto es total, ya que, al terminar de leer este articulo, sabras que el organo del amor no es el corazon sino el cerebro... aunque no parezca nada romantico recibir un cerebro de chocolate en San Valentin. Pero esta es la "verdad verdadera", aunque mate la esencia.

El cerebro (ya lo vimos) es el centro de todo lo que somos y sentimos. Por eso, no es de extrañarse que los procesos relacionados al amor se generen en ese gran teatro de entramados neuronales. Pero... que realmente sucede cuando nos enamoramos? Desde que lance el año pasado mi segundo libro titulado CEREBRA LA SEXUALIDAD, mucha gente me dijo que no sabia que estar enamorado era lo mas parecido a estar enfermo que uno podia sentir. Y eso es sencillo: el amor estresa. Y el estres reproduce condiciones de exigencia al cuerpo. El amor tambien envicia, como si de una droga se tratase, por eso cuesta tanto que nos abandonen o nos dejen de amar, y entramos en una fase muy parecida al sindrome de abstinencia de drogas. Esto va muy en serio.

Pero que pasa cuando nos enamoramos, cuando llega a nuestras vidas esa persona que "nos mueve la estanteria" y nos deja sin palabras?. El cerebro se inunda de quimicos en un baño placentero de sustancias que lo hacen "sentir absolutamente bien". Inicialmente, ciertas sustancias que se liberan en nuestro torrente sanguineo hacen que tengamos palpitaciones, enrojecimiento de la cara cuando esa persona se acerca, perdamos el apetito y el sueño, y por momento disminuya la irrigacion a lugares como los intestinos para centrarse en otros sitios como el cerebro... por eso aquello de "mariposas en el estomago"... No es casualidad que estas sustancias, liberadas en lo que conocemos como "flechazo" del amor, sean las mismas exactamente que las que median el estres en el cuerpo. De hecho, una de las formas de saber si esta enamorado es literalmente "si esta caliente" pero en el buen sentido de la palabra: cuando vemos, pensamos o estamos con la persona amada, la temperatura corporal puede subir de 1 a 2 grados... tenemos fiebre...!!!

Mientras tanto, el cerebro activa el llamado "centro de recompensa cerebral" aumentando constantemente su irrigacion, por ende, su metabolismo, lo cual funciona exactamente como cuando una persona busca una droga o un dulce. Al mismo tiempo, una sustancia denominada serotonina, responsable de lo que llamamos felicidad, disminuye su concentracion, generandose solo en respuesta al contacto o la busqueda de la persona amada, explicando sobradamente aquello de que "solo tenemos ojos para esa persona" al generar serotonina solo con ella. Este mismo centro se activa tambien ante desafios o placeres nuevos, como un viaje, por lo que cuando se recomienda a parejas en crisis reencontrarse con alguna nueva aventura juntos, esta solucion es mas neurocientifica que romantica. Y su ausencia explica por que nos "obsesionamos" con esa persona: queremos conseguir serotonina a cualquier precio.

Probablemente les haya chocado que les contara que cuando nos enamoramos es como si estuviesemos drogados, pero en realidad es asi. Hagan la siguiente prueba: lean la frase siguiente:

"El centro de recompensa es el que trabaja. El adicto presenta un ansia exagerada e irreprimible por conseguir su droga, se mueve largas distancias o realiza grandes pruebas para conseguirla, y cuando consigue tener su droga, la antepone a cualquier actividad social, recreativa o laboral. Su persistencia es tal que cualquier recordatorio a su droga como lugares o situaciones comunes pueden provocar una recaida aun años despues de haber dejado esa droga"

Listo. Ahora remplacen donde dice droga por la palabra AMOR o el nombre de su "peor es nada"... y voila...!!! Asi funciona el amor: es tambien una conducta adictiva.

Por que nos enamoramos de una persona y no de otra? No todo es quimico como pudimos haber pensado por lo anteriormente escrito. Muchos dicen que buscamos rostros con patrones comunes a nuestra experiencia, incluso a nuestro propio aspecto, y ello viene determinado por lo que aprendimos e internalizamos. Y por que hay personas que forman relaciones estables y duraderas? Porque reproducen patrones aprendidos en la infancia, donde el apego seguro y el relacionamiento estable estuvieron fuertemente enraizados en su propia crianza. Y aqui tambien juega un papel importante la inteligencia emocional residente en nuestro lobulo frontal: elegimos el amor de nuestras vidas conforme patrones internalizados como prejuicios, normas y valores.

En fin: lo que provoca el amor, aunque suene a cero romanticismo, es la perfecta sincronizacion de la activacion de conexiones neuronales de la corteza cerebral con el area de recompensa cerebral y las zonas que motivan el contacto sexual, con la simultanea desactivacion de zonas relacionadas al juicio, la emocion negativa y la amigdala cerebral derecha que es la que nos da el alerta ante situaciones amenazantes: el amor nos hace vulnerables.

La semana que viene les cuento las fases del enamoramiento y las sustancias involucradas en ellas. Porque el amor, como las Neurociencias, nos tienen DE LA CABEZA...

viernes, 8 de marzo de 2019

ATENCION: CONTENIDO NEUROEROTICAMENTE SENSIBLE...


(Columna semanal De La Cabeza del diario La Nacion publicada el sabado 2 de marzo de 2019. Todos los derechos reservados.)

Antes de comenzar, permitame avisarle amiga-amigo-amigue lectora-lector-lectore (???) que el articulo de hoy no es apto para mentes sensibles, pacatas, ni obtusas. Asi que si espera que le hable del camino neurocientifico de la felicidad como el sabado pasado, siga al otro articulo que esta por demas interesante. O si espera que le hable del camino neurocientifico de la felicidad siga leyendo. Porque, sin lugar a dudas, lo que le voy a hablar hoy forma parte de una porcion muy importante de la felicidad en el cerebro. Hoy hablamos de neurosexualidad... por primera (y no por ultima) vez en esta columna.

Antes que nada... por que hablar de neurosexualidad? Sencillo: como lo digo en mi libro CEREBRA LA SEXUALIDAD, el mejor organo sexual de la especie humana dista bastante (en proximidad y en concepto) del area genital... porque el mejor organo sexual es el cerebro. O sino... como explica usted que podamos alcanzar un bienestar sexual sin contacto fisico, solamente con la imaginacion? Ademas, toda la catarata de sensaciones relacionadas al disfrute del placer sexual se centra y se produce en el gran teatro de la mente. Entonces... por que no habriamos de hablar de neurosexualidad?

Y dentro del goce sexual, el momento de la explosion suprema, de la culminacion de todo un proceso complejo donde, si bien participan numerosos sistemas del cuerpo y absolutamente todos los sentidos, pero donde el cerebro sigue siendo el rey (bah... como siempre...), es lo que conocemos como orgasmo. Y, oh sorpresa, no es un fenomeno genital, sino... cerebral. Esto lo sabemos hoy, cuando vamos desentrañando los misteriosos recovecos del funcionamiento cerebral que, por ejemplo, nos intenta explicar por que una persona que tiene paralizado el cuerpo desde el cuello para abajo, sin embargo, tiene orgasmos absolutamente normales, aunque no tenga sensibilidad alguna.Es mas, para muchos investigadores, el orgasmo es un reflejo como lo serian la tos, la miccion o las nauseas: no se puede dejar de experimentar... salvo anormalidades. Desde el punto de vista de la evolucion, el orgasmo es un premio que nos dio la naturaleza para fomentar la produccion de nuestro acto sexual para, de esa manera, perpetuar la especie.

Pero... quienes regulan los orgasmos?

La respuesta parece estar en los nervios craneales mas largos del cuerpo, un nervio que, al contrario de su nombre, tiene muchisimas funciones: el nervio vago. Este nervio "vaga" por gran parte del cuerpo, naciendo en el interior del encefalo, descienden por el cuello hasta inervar todos los organos importantes, inclusive segun se corroboro en animales de experimentacion, incluso hasta el utero. Esto explica el por que, aun con medulas dañadas, se pueda sentir excitacion sexual: porque se tranmite por este nervio que nada tiene que ver con la medula espinal.

En el orgasmo se activan en el cerebro numerosos centros que reciben los estimulos del nervio vago y de la zona genital, activando fuertemente nuestro ya conocido sistema de recompensa cerebral, esa via que es manejada por la dopamina y que se encarga de hacernos "sentir bien" cuando hacemos algo que nos gusta. Y el sexo... vaya que nos gusta! El orgasmo puede durar en el hombre hasta 10 segundos mientras que en la mujer el doble o mas, y se acompaña de toda una serie de fenomenos en la zona genital. De hecho, solo en el pequeño clitoris femenino hay mas de 8.000 terminaciones nerviosas muy sensibles.Y ese cumulo de sensaciones, se activan varias zonas del cerebro que son comunes a mujeres y a hombres: la amigdala cerebral (regulacion de emociones), nucleo accumbens (liberacion de dopamina) y el hipotalamo y la glandula pituitaria (liberacion de endorfinas y oxitocina). Ademas, se inhibe la corteza orbitofrontal lateral (regulacion del control y de la razon), y en la mujer se apagan tambien otras zonas (que en el hombre permanecen activas), lo cual explicaria por que en la mujer los orgasmos son mas duraderos. Otra zona que se estimula es el cortex sensitivo, lo cual explica la intima relacion del dolor... y el placer. Pero la zona "reina" del orgasmo se llama tegmento pontino dorsolateral y se ubica fuera del cerebro, en el tronco cerebral: este se ocupa exclusivamente de la catarata de placer que se siente en ambos sexos.

El orgasmo es tan curioso que se lo ha llamado en frances "le petit morte" o "la pequeña muerte" debido al gran esfuerzo fisico que implica llegar a el, el cuerpo entra en un estado de "mente en blanco", e incluso, de perdida momentanea de la conciencia debido al estado de hiperventilacion al que es sometido el cerebro por las respiraciones intensas que acompañan al acto, produciendose una breve y pequeña isquemia cerebral brusca (falta de oxigeno) al llegar al orgasmo, lo que hace que la persona sufra la pequeña muerte: se desmaye, o al menos, pierda la conciencia por unos pocos instantes.

Esto es el orgasmo: un mecanismo cerebral de placer. Que hace mas que nada que los seres humanos estemos DE LA CABEZA...


miércoles, 27 de enero de 2016

LA ADICCION AL CELULAR Y A LA COCAINA: SON IGUALES?



La respuesta contundente es SI.

No te asustes. No por esto te vas a inhalar tu iPhone o tu Samsung, pero tenes que saber que los mecanismos cerebrales usados por los dos son mucho mas que similares: son los mismos.

Cada cuanto miras tu celular que reposa en la mesa o al lado de tu cama? Minutos? Segundos incluso? Soportas la tentacion de mirar la pantalla ante un bip de tu mensajero o un silbido de tu Whatsapp? O peor: te olvidaste del celular en casa... te sentis desamparado, desnudo? Aparecen sudoración, palpitaciones, agitación?. Y ojo: no hablo del hecho que tu pareja pueda descubrir los mensajes de tus amigos o amigas, o fotos de chicas o fisicoculturistas con pocas ropas, sino de un verdadero síndrome de abstinencia.

Y es que se ha descubierto mediante estudios de Resonancia Magnética Nuclear Funcional (RMNf) que la necesidad de tener el celular y revisarlo transita por el llamado Circuito de la Recompensa Cerebral. Esta vía nerviosa es la encargada de hacernos sentir bien despues de realizar determinada actividad, o de modificar comportamientos mediante un refuerzo positivo.

Este Mecanismo de Recompensa Cerebral se activa mediante estímulos externos que posibilitan la liberación de los neurotransmisores dopamina y la oxitocina que son los responsables de las sensaciones de placer. Este placer es la recompensa que sentimos cuando satisfacemos una necesidad básica y es un mecanismo evolutivo que adquirió el cerebro para asegurar la subsistencia y la reproducción, ya que se dispara cuando se come o se tiene sexo, liberándose en esos actos grandes torrentes de estos neurotransmisores del placer. Cuando este mecanismo se altera, como en el caso de la depresión o la anhedonia, la liberación de los neurotransmisores está alterada, y no se siente placer al realizar actos que normalmente nos lo brindarían.

Este circuito está formado por cinco áreas:

- Amígdala: regula las emociones
- Núcleo accumbens: controla la liberación de dopamina
- Área tegmental ventral: libera la dopamina
- Cerebelo: controla la función motriz
- Glándula pituitaria o hipófisis: libera beta endorfinas y oxitocina responsables del alivio del dolor, del amor, del apego y los lazos positivos.

Lamentablemente, este sistema también es capaz de liberar neurotransmisores del placer ante situaciones que no nos son favorables, como actitudes riesgosas, situaciones dolorosas o incluso, consumo de sustancias como la cocaína o la marihuana. Y claro, el uso del celular. El Sistema de Recompensa repite el mecanismo ante un mismo estimulo, asociandolo a la sensacion agradable.

LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...