Te apasionan las Neurociencias? A mi me vuelven loco. Tanto que ya lance tres libros: CEREBRA LA VIDA, CEREBRA LA SEXUALIDAD y CEREBRA LA EDUCACION. Te interesa sondear en los misterios del cerebro? Adelante. Acertaste el lugar.
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miércoles, 20 de noviembre de 2019
NEURODOPAJE
Articulo de la columna semanal DE LA CABEZA del diario LA NACION correspondiente al sabado 16 de noviembre de 2019. Todos los derechos reservados.
Cada tanto, el mundo del deporte profesional se ve sacudido por numerosos escandalos donde se ven involucrados deportistas de alta performance que buscan permanecer en la elite de sus disciplinas apelando a la ayuda de los quimicos para que su cuerpo pueda rendir mas alla de sus propios limites fisicos. Son los famosos casos de dopaje que le cuestan las carreras tanto a los deportistas como a sus preparadores fisicos, entrenadores, medicos y responsables debido a que, si bien es claro que la ventaja en la que incurren es absolutamente anti natural, sin embargo la razon principal deberia ser el riesgo al que exponen sus vidas por "inflar" sus capacidades mas alla de los avisos del propio cuerpo de que su resistencia ha sido rebasada sobradamente, y que muchas veces culmina con muertes misteriosas y sorpresivas de estrellas con una gran vida deportiva y personal por delante.
Sin embargo, nadie conoce la realidad en la que los más grandes cerebros de la actualidad también recurren a la farmacología para aumentar sus potencialidades y mejorar su rendimiento intelectual. Es lo que se conoce actualmente como neurodopping o neurodopaje. Existe y es una realidad, y no solo en las elites intelectuales, sino en la propia universidad y hasta en los colegios. Y es que estudios recientes han demostrado que entre el 5 y el 15% de los estudiantes norteamericanos reconoció haber recurrido a estimulantes farmacológicos para poder aumentar su desempeño. Y no estamos hablando de la inocente cuan inofensiva “aspirina con coca cola” que era nuestro "estimulante" en la decada de los ochenta (cuan inocentes eramos!), sino de verdaderos cócteles sintéticos que harían morir de envidia al mismisimo Walter Withe, protagonista de la serie Breaking bad. Pero eso no es todo. Un 34% de los directores de orquesta sinfónicos (si, musicos!) confesaron haber recurrido a alcohol o betabloqueantes antes de entrar a escena para combatir el excesivo temblor que les provocaba el pánico escénico. Y la mayor polémica la causó un corredor de bolsa de Wall Street llamado Andrew Tong quien declaró haber sido dopado por su jefe para aumentar su rendimiento.
La respuesta al enigma del neurodopaje la encontramos en los savants, esas personas del espectro autista que demuestra cualidades de super sabios, como el caso de Kim Peek, a quien ya me referi en esta columna en otras ocasiones, y en cuya vida se baso el filme de los 80 "Rain man" protagonizado por Dustin Hoffmann como Ray y Tom Cruise como su hermano (se los recomiendo, esta en Netflix). En los savant, grandes cantidades de información son almacenadas en el cerebro, y por ende, presentan enorme facilidad para realizar principalmente los cálculos matemáticos, asi como tambien almacenar fechas, citas, paginas enteras, por ejemplo hasta una guia telefonica o la Biblia por completo de solo una leida. Sin embargo, su retraso psicomotriz (contrario a su desempeño en cuanto a memoria) es tal, que incluso no pueden vestirse por si solos o realizar tareas simples como atarse los cordones o abotonarse la camisa. Pero su memoria e inteligencia matemática es prodigiosa, y esto lo hacen simplemente porque la injerencia de las emociones por sobre el conocimiento que adquieren es absolutamente nula.
Y es que nosotros aprendemos los conocimientos basados en las emociones, por lo que la información que ingresa por los sentidos llega a saturar el sistema emocional, el cual se niega a almacenar más información una vez "lleno". Pero por su parte, los “científicos locos” que tanta admiración nos causan al memorizar todo lo que ven, no circunscriben la adquisición de conocimientos al significado emocional que ello pueda tener sobre sus cerebros (es decir, no existe el “me gusta” o “no me gusta”), sino que almacenan toda la información sin discriminar en el significado emocional de su contenido.
No obstante, esta tremenda capacidad de almacenamiento va casi siempre acompañada de trastornos de la personalidad. En efecto, estos genios no reciben en vano sus motes de “científicos locos”, sino que presentan episodios de bipolaridad extrema. Es así que en la fase maniática de su afección, son verdaderas máquinas de trabajar y de producir, prescindiendo hasta de dormir y de alimentarse en pos del frenético trabajo al que se ven consagrados, no fijándose en condicionamientos sociales e incluso morales, los que los hacen incluso trascender las fronteras permitidas a la expresión de la sexualidad, convirtiéndose en verdaderos transgresores en todo el amplio sentido de la palabra. Y es digno de observar que en su fase depresiva, estos “genios locos” declinan su cognición de manera tal que hasta parecen haber perdido la razón, no pudiendo ejecutar operaciones mentales simples ni almacenar nuevas informaciones, desarrollando un pensamiento lento y torpe, volviéndose apáticos y huraños con respecto al entorno, apagando su fogosidad sexual característica de la fase maniática, y aislándose e incluso tornándose violentos en algunos casos.
Estas conductas de los savant en sus episodios caracteristicos del espectro autista, o la bipolaridad marcada de los “genios locos” nos muestran que el cerebro humano puede ampliar sus capacidades neurocognitivas y sociales por los propios procesos neurobiológicos de manera absolutamente extrema, pero también nos muestran que pueden disminuirlos.
Cómo lo logra el cerebro? Interviniendo directamente en los procesos en cuestión. La intervención cerebral se da de la manera menos pensada hasta hace muy pocos años: con la creación de nuevas células neuronales. Un paradigma del siglo XX en Neurociencias fue el hecho de que las neuronas del cerebro no se podían regenerar in vivo, pero hoy sabemos que en determinados lugares del mismo, células madre regeneran y producen nuevas neuronas, las cuales se integrarán al tejido nervioso existente formando nuevas uniones para, de esa manera, adaptar nuevos contenidos y almacenarlos, siendo esta la base de la llamada neuroplasticidad o plasticidad cerebral. Y es aquí donde los científicos han desarrollado neurofármacos que afectan selectivamente a las membranas neuronales de las células involucradas en el aprendizaje, afectando selectivamente sus canales de calcio, y haciendo que de esta manera, cambien su polaridad de manera dirigida para aumentar la capacidad de acción de dichas células.
Una de esas sustancias se denomina Rolipram. Actúa impidiendo que se descomponga una proteína llamada CREB, cuya función es estabilizar las sinapsis recién formadas. Esto hace que lo que se aprendió construyendo una serie de sinapsis en las redes neuronales para almacenarlo como conocimiento, permanezca de manera permanente sin necesidad de esfuerzo extra. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos ha aprovechado esta propiedad del Rolipram, y ha suministrado la droga a sus pilotos, alcanzando estos una mayor capacidad de concentración y reacción ante situaciones de estrés, así como una respuesta mucho más rápida en estas circunstancias provocadas en los simuladores de vuelo. Otra sustancia que ya se conocía desde hace mucho tiempo es la D-cicloserina, utilizado como un antiguo medicamento contra la tuberculosis. Esta droga, en el cerebro, se une a los receptores de uno de los principales neurotransmisores relacionados con la memoria y el aprendizaje, el glutamato, favoreciendo la creación de nuevas redes sinápticas. Misma función por idéntico mecanismo de acción lo realiza el Donepezilo, medicamento usado hasta ahora en la enfermedad de Parkinson.
Pero toda buena noticia siempre tiene su lado negativo. Y en el caso de los neuroestimulantes es que estos potencian el almacenamiento de los recuerdos, sin discriminar en su contenido emocional. Vale decir, favorecen el almacenamiento tanto de las vivencias positivas como las negativas. Y como nadie desea preservar en su memoria recuerdos que evoquen malas experiencias o eventos desagradables, la lucha de los científicos ahora está centrada en medicamentos que puedan permitir el almacenamiento selectivo de los contenidos, basándose en su significado emocional, pero sin interferir en la cantidad ni en la capacidad de almacenamiento cerebral. Además, se suman otros factores negativos, que pueden incluso tener consecuencias fatales. En el año 2002, dos pilotos norteamericanos bajo los efectos de una droga de tipo anfetamínico llamada Dexedrina, y sumidos en un estado confusional por la falta de sueño, mataron por error a cuatro soldados canadienses en unas maniobras conjuntas. Y es que las anfetaminas mantienen al cerebro alerta por medio de la liberación aumentada del neurotransmisor dopamina en el cerebro, causando taquicardia, estado de nerviosismo y sensación de euforia como efectos indeseables, lo cual lleva al sistema nervioso a un estado de descontrol. Actualmente, y entre los estudiantes de Medicina de los Estados Unidos, se halla de moda nuevamente la Ritalina (nombre comercial más conocido de la droga Metilfenidato) que es una medicación indicada en los casos de déficit de atención con hiperactividad. Sin embargo, se ha demostrado que no tiene una acción realmente eficaz en el aumento del aprendizaje por parte de personas que no padezcan esa patología, llegando incluso a resultar contraproducente para la adquisición de nuevos conocimientos entre los que la consumen.
Podemos estimular la adquisición de conocimientos con todo el arsenal neurofarmacológico del que dispongamos, pero eso no garantiza en absoluto la posibilidad de aprender lo que se adquiera, ya que para que se dé el aprendizaje, los conocimientos deben, necesariamente, ir ligados al componente emocional. Y ello, con estas drogas, es absolutamente imposible. Tendriamos que estar completamente DE LA CABEZA para intentar hacer eso...!!!
miércoles, 14 de junio de 2017
DOPAJE CEREBRAL EN ESTUDIANTES DE MEDICINA: EL MODAFINIL
Ya en mi libro CEREBRA LA VIDA le dedique un pequeño apartado a lo que denomine DOPPING CEREBRAL al referirme a las drogas que aumentan el rendimiento del cerebro ante exigencias como la de los pilotos de aviones de combate. Hable en ese apartado de lo que se uso, como se las investigo, y de los efectos que tuvieron en sus usuarios.
Hoy en dia, y merced al acceso a la informacion (o pseudoinformacion) por parte de todos los niveles de la educacion medica, los estudiantes de Medicina, muchas drogas que aumentan el rendimiento cerebral son vendidas como tales, usando tres denominaciones no del todo ciertas: "potenciador cognitivo", "droga inteligente" y "libre de colateralismos".
La cosa no es tan asi.
Este farmaco es usado en Neurologia para combatir a la narcolepsia, una enfermedad que cursa con irrefrenables deseos de dormir por parte de los pacientes que la padecen. Tambien se la usa para tratar los trastornos del sueño asociados a turnos del trabajo. Tambien se usa para prevenir la somnolencia asociada a la apnea del sueño en pacientes utilizando concomitantemente dispositivos de asistencia respiratoria.
El modafinilo actua modificando la concentracion de ciertas sustancias naturales en diferentes lugares del cerebro relacionadas al control de sueño y la vigilia.
Aproximadamente veinte estudios (entre los que destacan los de las prestigiosas Universidades de Oxford y Harvard) califican a esta droga como "de bajo riesgo".
Según este informe, queda certificado que el consumo de modafinilo incrementa la atención y potencia la inteligencia fluida, es decir, la velocidad de procesamiento y la capacidad de adaptación a situaciones nuevas. De ahí que tanto estudiantes como ejecutivos hayan decidido dar una oportunidad a un principio que promete, en condiciones normales y sujetos sin contraindicaciones, ayudar en la decisión y resolución de eventualidades con rapidez.
El Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología valora que nos encontramos ante "el primer ejemplo real de una droga inteligente, lo que genera un debate ético real que hay que enfrentar", poniendo el foco en el nuevo escenario que se estaba abriendo tras su consumo masivo: "Con cualquier método utilizado para mejorar la cognición, las consideraciones morales siempre deben ser tomadas en cuenta".
Más recientemente la Universidad de Oxford en Reino Unido quiso analizar las consecuencias de su consumo a través de un estudio cognitivo del que formarían parte distintos estudiantes de este centro. La atención visual, la memoria espacial, las funciones ejecutivas y la memoria episódica antes y después del consumo de modafinilo se compararon.
Algunos voluntarios, confirmaban tras la primera dosis que se sintieron "más despiertos y menos cansados" de lo habitual y también "menos dispuestos a la frustración". Sin embargo, tras una segunda dosis percibieron una "mayor distracción" prestando una desmesurada "atención a cosas equivocadas" que les distraían de su estudio. La cosa fue a más ylos voluntarios alegaron haber sentido dolor de cabeza, falta de apetito o vigilia. Tras la tercera y última dosis se repitieron estos pasajes tras un día en el que, como parte positiva, aseguraron, no dejaron de trabajar sin sentir cansancio. El médico que les atendió descubrió que sus hígados habían reaccionado intentando eliminar el modafinilo de sus cuerpos provocándoles las reacciones físicas que indicaron en sus informes. Cada cuerpo, concluían los médicos, reacciona de una manera distinta a un mismo impacto.
Las experiencias de otros estudiantes han sido bien distintas. Una vez que saben cómo deben administrar el uso de esta droga, de repente, todos los efectos secundarios desaparecieron.
En contraposición a los primeros estudios citados en este artículo, el Journal of Clinical Psychopharmacology publicó que los beneficios del modafinilo no son demasiado consistentes como para poder catalogarlo oficialmente como un potenciador mental. A lo que también se sumó la Universidad Católica de Chile donde argumentaron la "insuficiente evidencia de su eficacia". Por último, mucho más agorera se ha mostrado la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) elaborando un listado de posibles efectos secundarios entre los que se encuentran problemas a la hora de respirar; inflamación en cara, boca y garganta; erupciones; fiebre; mareo; dolor de cabeza; problemas estomacales y pérdida de apetito. Además, puede acabar derivando en otros problemas de índole psicológico como los cambios de humor, la sensación de desasosiego, la agresividad, la confusión e, incluso, el desarrollo de ideas suicidas.
El contrapunto a estas dos versiones respecto a la eficacia del modafinilo lo pone John Harris, director del Instituto para la Ciencia, la Innovación y la Ética de la Universidad de Manchester quien, sin negar su capacidad como potenciador cognitivo, no ve en esta sustancia nada que no lo pueda llegar a proporcionar el café o el ejercicio físico: "Si no eras un genio antes, no lo vas a ser después de tomar una píldora. La droga no es capaz de convertir a nadie en Einstein de la noche a la mañana".
Las precauciones son diversas. El modafinilo debe ser tomado con precaucion en pacientes que consumen las siguientes drogas: anticoagulantes ('diluyentes de la sangre') como warfarina (Coumadin); ciertos antidepresivos como amitriptilina, amoxapina, clomipramina (Anafranil), desipramina (Norpramin), doxepina (Sinequan), imipramina (Tofranil), nortriptilina (Aventyl, Pamelor), protriptilina (Vivactil) y trimipramina (Surmontil); ciertos antimicóticos como itraconazol (Sporanox) y ketoconazol (Nizoral); ciclosporina (Neoral, Sandimmune); diazepam (Valium); ciertos medicamentos anticonvulsivos como carbamazepina (Tegretol), fenobarbital y fenitoína (Dilantin); inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO), incluyendo isocarboxazida (Marplan), fenelzina (Nardil), selegilina (Eldepryl, Emsam, Zelapar) y tranilcipromina (Parnate); propranolol (Inderal); inhibidores selectivos de la reabsorción de la serotonina (SSRI) como citalopram (Celexa), escitalopram (Lexapro), fluoxetina (Prozac, Sarafem), fluvoxamina (Luvox), paroxetina (Paxil) y sertralina (Zoloft); rifampina (Rifadin, Rimactane); y triazolam (Halcion).
Son efectos secundarios leves del modafinilo: dolor de cabeza mareo dificultad para dormir o permanecer dormido somnolencia náusea diarrea estreñimiento flatulencia acidez estomacal pérdida del apetito cambios en el sentido del gusto boca seca sed excesiva sangrado nasal bochornos sudoración rigidez muscular o dificultad para moverse dolor de espalda confusión temblor incontrolable de alguna parte del cuerpo ardor, hormigueo o entumecimiento de la piel dificultad para ver o dolor de ojos
Hoy en dia, y merced al acceso a la informacion (o pseudoinformacion) por parte de todos los niveles de la educacion medica, los estudiantes de Medicina, muchas drogas que aumentan el rendimiento cerebral son vendidas como tales, usando tres denominaciones no del todo ciertas: "potenciador cognitivo", "droga inteligente" y "libre de colateralismos".
La cosa no es tan asi.
Este farmaco es usado en Neurologia para combatir a la narcolepsia, una enfermedad que cursa con irrefrenables deseos de dormir por parte de los pacientes que la padecen. Tambien se la usa para tratar los trastornos del sueño asociados a turnos del trabajo. Tambien se usa para prevenir la somnolencia asociada a la apnea del sueño en pacientes utilizando concomitantemente dispositivos de asistencia respiratoria.
El modafinilo actua modificando la concentracion de ciertas sustancias naturales en diferentes lugares del cerebro relacionadas al control de sueño y la vigilia.
Aproximadamente veinte estudios (entre los que destacan los de las prestigiosas Universidades de Oxford y Harvard) califican a esta droga como "de bajo riesgo".
Según este informe, queda certificado que el consumo de modafinilo incrementa la atención y potencia la inteligencia fluida, es decir, la velocidad de procesamiento y la capacidad de adaptación a situaciones nuevas. De ahí que tanto estudiantes como ejecutivos hayan decidido dar una oportunidad a un principio que promete, en condiciones normales y sujetos sin contraindicaciones, ayudar en la decisión y resolución de eventualidades con rapidez.
El Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología valora que nos encontramos ante "el primer ejemplo real de una droga inteligente, lo que genera un debate ético real que hay que enfrentar", poniendo el foco en el nuevo escenario que se estaba abriendo tras su consumo masivo: "Con cualquier método utilizado para mejorar la cognición, las consideraciones morales siempre deben ser tomadas en cuenta".
Más recientemente la Universidad de Oxford en Reino Unido quiso analizar las consecuencias de su consumo a través de un estudio cognitivo del que formarían parte distintos estudiantes de este centro. La atención visual, la memoria espacial, las funciones ejecutivas y la memoria episódica antes y después del consumo de modafinilo se compararon.
Algunos voluntarios, confirmaban tras la primera dosis que se sintieron "más despiertos y menos cansados" de lo habitual y también "menos dispuestos a la frustración". Sin embargo, tras una segunda dosis percibieron una "mayor distracción" prestando una desmesurada "atención a cosas equivocadas" que les distraían de su estudio. La cosa fue a más ylos voluntarios alegaron haber sentido dolor de cabeza, falta de apetito o vigilia. Tras la tercera y última dosis se repitieron estos pasajes tras un día en el que, como parte positiva, aseguraron, no dejaron de trabajar sin sentir cansancio. El médico que les atendió descubrió que sus hígados habían reaccionado intentando eliminar el modafinilo de sus cuerpos provocándoles las reacciones físicas que indicaron en sus informes. Cada cuerpo, concluían los médicos, reacciona de una manera distinta a un mismo impacto.
Las experiencias de otros estudiantes han sido bien distintas. Una vez que saben cómo deben administrar el uso de esta droga, de repente, todos los efectos secundarios desaparecieron.
En contraposición a los primeros estudios citados en este artículo, el Journal of Clinical Psychopharmacology publicó que los beneficios del modafinilo no son demasiado consistentes como para poder catalogarlo oficialmente como un potenciador mental. A lo que también se sumó la Universidad Católica de Chile donde argumentaron la "insuficiente evidencia de su eficacia". Por último, mucho más agorera se ha mostrado la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) elaborando un listado de posibles efectos secundarios entre los que se encuentran problemas a la hora de respirar; inflamación en cara, boca y garganta; erupciones; fiebre; mareo; dolor de cabeza; problemas estomacales y pérdida de apetito. Además, puede acabar derivando en otros problemas de índole psicológico como los cambios de humor, la sensación de desasosiego, la agresividad, la confusión e, incluso, el desarrollo de ideas suicidas.
El contrapunto a estas dos versiones respecto a la eficacia del modafinilo lo pone John Harris, director del Instituto para la Ciencia, la Innovación y la Ética de la Universidad de Manchester quien, sin negar su capacidad como potenciador cognitivo, no ve en esta sustancia nada que no lo pueda llegar a proporcionar el café o el ejercicio físico: "Si no eras un genio antes, no lo vas a ser después de tomar una píldora. La droga no es capaz de convertir a nadie en Einstein de la noche a la mañana".
Las precauciones son diversas. El modafinilo debe ser tomado con precaucion en pacientes que consumen las siguientes drogas: anticoagulantes ('diluyentes de la sangre') como warfarina (Coumadin); ciertos antidepresivos como amitriptilina, amoxapina, clomipramina (Anafranil), desipramina (Norpramin), doxepina (Sinequan), imipramina (Tofranil), nortriptilina (Aventyl, Pamelor), protriptilina (Vivactil) y trimipramina (Surmontil); ciertos antimicóticos como itraconazol (Sporanox) y ketoconazol (Nizoral); ciclosporina (Neoral, Sandimmune); diazepam (Valium); ciertos medicamentos anticonvulsivos como carbamazepina (Tegretol), fenobarbital y fenitoína (Dilantin); inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO), incluyendo isocarboxazida (Marplan), fenelzina (Nardil), selegilina (Eldepryl, Emsam, Zelapar) y tranilcipromina (Parnate); propranolol (Inderal); inhibidores selectivos de la reabsorción de la serotonina (SSRI) como citalopram (Celexa), escitalopram (Lexapro), fluoxetina (Prozac, Sarafem), fluvoxamina (Luvox), paroxetina (Paxil) y sertralina (Zoloft); rifampina (Rifadin, Rimactane); y triazolam (Halcion).
Son efectos secundarios leves del modafinilo: dolor de cabeza mareo dificultad para dormir o permanecer dormido somnolencia náusea diarrea estreñimiento flatulencia acidez estomacal pérdida del apetito cambios en el sentido del gusto boca seca sed excesiva sangrado nasal bochornos sudoración rigidez muscular o dificultad para moverse dolor de espalda confusión temblor incontrolable de alguna parte del cuerpo ardor, hormigueo o entumecimiento de la piel dificultad para ver o dolor de ojos
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