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miércoles, 1 de junio de 2022

LAS COMPRAS EMOCIONALES

 

Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al sábado 12 de marzo de 2022. Todos los derechos reservados.

Lo veo. Me seduce desde la foto en la pantalla o desde la imagen en la television. Los colores, las formas, el entorno, me hacen construir mentalmente la idea de que lo tengo en mis manos. Pienso en como me verían los demás cuando lo tengo y deseo alcanzarlo lo más rápido posible. Me fijo en el costo y ostenta un seductor aviso de "Oferta" con un numero no redondo sino terminado en 9 y casi siempre en cuotas "livianas" aunque largas. No importa. Lo deseo desde que lo ví. Y lo compro.

Notarán que no me referí a ningún objeto o artículo en particular. Puede ser un consumible, una bebida, un electrodoméstico, algún artilugio informático o electrónico, lo que sea: el comun denominador es que, indefectiblemente, activa en nosotros el deseo irreprimible de adquirirlo, de tenerlo, sin importar el precio y lo que venga despues, el como pagarlo. Esas son las COMPRAS EMOCIONALES, las que hacemos motivados solo por el simple deseo de tener algo mediante un sutil engaño de nuestro sistema cerebral que es el que nos ha mantenido vivos hasta ahora pero que, si no dominamos, tambien nos puede llevar a la perdicion. Este sistema, conocido como sistema de recompensa cerebral o vía dopaminérgica (llamado así por el neurotransmisor que utiliza, la dopamina) en realidad es más de búsqueda que de recompensa, ya que nos mueve en un frenesí descontrolado de consecución de un fin o un objeto (conocido en Neurociencias como "fase apetitiva") hasta que lo conseguimos ("fase consecutiva"), momento en el cual, como por arte de magia, deja de funcionar: la dopamina cae en su produccion y en su accion voraz. 

El sistema dopaminérgico nos mantuvo vivos. Es el que nos impulsaba a buscar comida, a crear, a innovar para progresar. Es el que nos mueve un lunes de mañana pensando en el fin de semana. Es el que nos mantiene trabajando cuando pensamos en la remuneración justa para nuestra supervivencia. Pero también, lamentablemente, es el mismo que se activa cuando se consumen drogas, se juega a la ruleta, se consume alcohol o tabaco, se busca desesperadamente "likes" en las publicaciones de redes o incluso, en la comida o en los videojuegos de los niños y adolescentes. Siempre igual: dopamina para buscar, caída al encontrarlo y sensacion de insuficiencia. Por eso siempre digo que el cerebro es absolutamente inconformista: nunca está satisfecho (gracias evolucion por esto!) y aunque esto es beneficioso para la especie, puede ser nocivo para la salud.

¿Cómo controlar estas compras emocionales, mi sistema dopaminérgico, mi deseo de más? Sencillo: usando la razón aunque parezca dificil. Puedo emocionarme observando lo que me seduce desde el (neuro)marketing pero respondiendo a las preguntas primero: ¿me es realmente necesario? ¿lo podré pagar? ¿puedo vivir sin él o con otro elemento similar pero de diferente precio? Suena dificil pero no lo es si ponemos en practica estrategias simples como este simple consejo: para no caer en las garras del consumismo, por ejemplo, cuando vas al supermercado, nunca vayas con hambre sino recién comido (por eso siempre digo que la mejor hora para ir al supermercado de compras es despues del almuerzo o de un buen desayuno): así no comprarás con hambre ni con necesidad.

El ejemplo vale para todo en la vida: no comprar "con hambre emocional", desde lo que me falta (o creo que me falta) sino desde lo realmente útil. No comprar sin pensar, pensar antes de desembolsar es la mejor estrategia para saber comprar, sin caer en las necesidades emocionales que casi nunca se llenan con compras materiales. Nos leemos la semana que viene para seguir DE LA CABEZA.

martes, 22 de diciembre de 2020

LA MÚSICA ME AYUDA

 


Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 5 de noviembre de 2020. Todos los derechos reservados.

"... las palabras nacen solas y la música me ayuda para que hoy esté cantando, para que estemos cantando y se escuche para siempre nuestra voz..." decía el genio de Juan Carlos Baglietto allá por los ochenta en su tema que se llama igual al título de mi columna de esta semana. Y es que, sin lugar a dudas, todos los que lean esta semana la columna, habrán experimentado, aunque sea una vez en la vida, sensaciones únicas al escuchar su canción preferida. esa que "te mueve la estantería". Y es que la música presenta la capacidad de activar el circuito neuronal de recompensa del cerebro humano del cual hablamos aquí más de una vez, y que consigue alcanzar en la persona un estado de bienestar y felicidad que, en su manifestación más intensa, puede incluso provocar manifestaciones físicas. Si, la música me ayuda... a tener escalofríos... "me da piri"...

Hoy en día, con nuevos estudios publicados, sabemos que dichos escalofríos están relacionados con regiones cerebrales concretas. De hecho, cuando la música "toca las fibras más íntimas" por su carga emotiva o de recuerdos, en el cerebro se disparan las llamadas ondas Theta en la corteza orbitofrontal, el área motora suplementaria y el lóbulo temporal derecho. Estas regiones cerebrales, involucradas en el procesamiento de las emociones, el movimiento y los estímulos auditivos, activan, de forma conjunta, el centro de recompensa cerebral, así como la liberación de nuestro conocido "neurotransmisor del placer", la dopamina, en respuesta a la música. 

Es más que interesante saber cómo la música, que en principio parece no aportar ningún beneficio biológico al ser humano, produce una respuesta fisiológica en el organismo. Por eso se cree que la implicación de la dopamina, cuyas funciones van desde la motivación y el aprendizaje, hasta el comportamiento y la actividad motora, sugiere un papel ancestral y esencial de la música, que requerirá de futuras investigaciones, pero que hoy nos tiende a demostrar el por qué la música siempre está presente en todas las culturas, ya sea para ir a trabajar con fuerza y vigor, a pelear con valentía y coraje, o para amar con ternura y pasión. 

Porque, al fin y al cabo, "... vivo por ella que me da noches de amor y libertad, si hubiese otra vida la vivo por ella tambien... ella se llama musica, yo vivo por ella también..." como canta Andrea Bocelli. Vivo DE LA CABEZA por la música. Nos leemos el otro sábado.



viernes, 15 de febrero de 2019

CANTA CEREBRO, CANTA: LA MUSICA Y LAS NEUROCIENCIAS (Primera parte)


(Articulo original de la columna semanal DE LA CABEZA publicado en el Diario La Nacion del sabado 9 de febrero de 2019. Todos los derechos reservados.)

La musica es una de las expresiones de la especie humana desde sus origenes como tal. Acompaña todos los momentos, ya sean tristes o alegres. Hay gentes como el que escribe estas lineas, que escucha musica desde que amanece hasta que anochece, y que no hace absolutamente nada sin oirla. La musica es un poderoso vehiculo de recuerdos, de emociones, de expresion de sentimientos. Mueve masas para oir a un cantante de moda, y moviliza trillones de dolares en su comercio. Pero realmente sabemos que es lo que produce la musica en nuestro cerebro para hacer eso? Hoy les cuento muy rapida y sencillamente algo de lo que produce la musica en nuestro cerebro para hacernos sentir asi.

El mecanismo de accion cerebral de la musica es sumamente complejo, incluso lleva desarrollandose hace mas tiempo que el propio lenguaje verbal y esto se ve reflejado en la misma evolucion del cerebro, ya que las zonas que tienen que ver con la musica son las mismas que controlan y ejecutan el movimiento del cuerpo, lo cual abona la hipotesis de que la musica no es mas que un mecanismo evolutivo que nos ayudo a movernos todos juntos, y cuando la gente lo hace, el fin siempre es altruista y cooperativo. Quizas eso explique el por que siempre hay musica en cualquier evento social. Sin embargo, otros neurocientificos opinan que la musica nacio de manera "accidental" por una especie de "secuestro" de otros sistemas que el cerebro desarrollo para otros fines (como el lenguaje, la emocion y el movimiento) y que terminaron integrando el circuito de la musicalidad.

La musica esta presente incluso desde el vientre materno, al desarrollarse el tacto que siente el ritmo del latido cardiaco materno, y las celulas auditivas que pueden sentir rudimentariamente los sonidos que vienen desde el exterior de la panza de la madre. Los bebes recien nacidos reaccionan a la musica antes que a los estimulos verbales, y son capaces de relajarse al oir sonidos placenteros. Y los prematuros tienen excelente respuesta en su neurodesarrollo a la musica.

Oir musica es uno de los placeres de la vida y eso es porque cuando oimos un tema que nos gusta, nuestro cerebro libera sustancias similares a las que libera al ser estimulado por drogas como el opio o la marihuana, especificamente el neurotransmisor de la recompensa, la dopamina, tal cual lo hace con las drogas, una buena comida o una relacion sexual satisfactoria, estimulando la llamada via dopaminergica de la recompensa principalmente en dos nucleos de nuestro cerebro: el caudado y el accumbens, de los cuales les hablare bastante en otras entregas.

La musica ingresa al cerebro por el oido, y desde alli pasa por las vias auditivas al tronco cerebral, desde donde se transmite a la corteza auditiva, esa porcion del cerebro que se encarga de compararla con los sonidos almacenados previamente en la gran "base de datos" cerebral, y en consecuencia, responder estimulando o no el sistema de recompensa cerebral. Por ejemplo, cuando escucho "Africa" del grupo Toto (una musica ochentosa que es hermosa) al llegar a la corteza auditiva los primeros compases de la bateria caracteristica de la musica, son comparados con el recuerdo almacenado de la musica identificado por el cerebro como placentero (ya sea porque se asocia a un recuerdo o porque "me gusto" y lo codifique como tal), y automaticamente se dispara la secrecion de dopamina que me hace "sentir bien".

La musica se procesa en ambos hemisferios cerebrales, a diferencia del lenguaje que lo hace predominantemente en uno. Es por ello que "si lo decimos con musica" generalmente tiene mejor efecto. Por ello, muchos niños con problemas de comprension del lenguaje comprenden mejor las consignas cantadas. Ademas, al integrar en si varios sistemas cerebrales al mismo tiempo, la musica puede comunicar con mas emocionalidad que el lenguaje verbal, y es por ello que la musica puede modular no solo los estados de animo, sino la misma fisiologia humana en diferentes aspectos, siendo un vehiculo mas eficaz al integrar emocionalidad al mensaje. Y como siempre digo, sin emocion no hay aprendizaje. La musicoterapia es una forma muy eficiente de estimular al cerebro dañado o no desarrollado totalmente al buscar activar procesos fisiologicos y emocionales que estimulen funciones disminuidas o deterioradas.

El proximo sabado les voy a contar como ciertas musicas trabajan el cerebro y en el cerebro, y por que y sobre todo, cuales musicas nos tiran "para arriba" y hacen que estemos DE LA CABEZA,,,

miércoles, 27 de enero de 2016

LA ADICCION AL CELULAR Y A LA COCAINA: SON IGUALES?



La respuesta contundente es SI.

No te asustes. No por esto te vas a inhalar tu iPhone o tu Samsung, pero tenes que saber que los mecanismos cerebrales usados por los dos son mucho mas que similares: son los mismos.

Cada cuanto miras tu celular que reposa en la mesa o al lado de tu cama? Minutos? Segundos incluso? Soportas la tentacion de mirar la pantalla ante un bip de tu mensajero o un silbido de tu Whatsapp? O peor: te olvidaste del celular en casa... te sentis desamparado, desnudo? Aparecen sudoración, palpitaciones, agitación?. Y ojo: no hablo del hecho que tu pareja pueda descubrir los mensajes de tus amigos o amigas, o fotos de chicas o fisicoculturistas con pocas ropas, sino de un verdadero síndrome de abstinencia.

Y es que se ha descubierto mediante estudios de Resonancia Magnética Nuclear Funcional (RMNf) que la necesidad de tener el celular y revisarlo transita por el llamado Circuito de la Recompensa Cerebral. Esta vía nerviosa es la encargada de hacernos sentir bien despues de realizar determinada actividad, o de modificar comportamientos mediante un refuerzo positivo.

Este Mecanismo de Recompensa Cerebral se activa mediante estímulos externos que posibilitan la liberación de los neurotransmisores dopamina y la oxitocina que son los responsables de las sensaciones de placer. Este placer es la recompensa que sentimos cuando satisfacemos una necesidad básica y es un mecanismo evolutivo que adquirió el cerebro para asegurar la subsistencia y la reproducción, ya que se dispara cuando se come o se tiene sexo, liberándose en esos actos grandes torrentes de estos neurotransmisores del placer. Cuando este mecanismo se altera, como en el caso de la depresión o la anhedonia, la liberación de los neurotransmisores está alterada, y no se siente placer al realizar actos que normalmente nos lo brindarían.

Este circuito está formado por cinco áreas:

- Amígdala: regula las emociones
- Núcleo accumbens: controla la liberación de dopamina
- Área tegmental ventral: libera la dopamina
- Cerebelo: controla la función motriz
- Glándula pituitaria o hipófisis: libera beta endorfinas y oxitocina responsables del alivio del dolor, del amor, del apego y los lazos positivos.

Lamentablemente, este sistema también es capaz de liberar neurotransmisores del placer ante situaciones que no nos son favorables, como actitudes riesgosas, situaciones dolorosas o incluso, consumo de sustancias como la cocaína o la marihuana. Y claro, el uso del celular. El Sistema de Recompensa repite el mecanismo ante un mismo estimulo, asociandolo a la sensacion agradable.

LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...