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viernes, 16 de septiembre de 2022

LA NEUROCIENCIA MEJORANDO TU HOGAR

 

Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación del domingo 18 de setiembre de 2022. Todos los derechos reservados.

Ya lo digo cada semana: neurociencias existen a cada paso de la vida diaria, en cada acción, cada rincón, cada situación. Incluso en nuestros propios hogares, en lo que se conoce como Neuroarquitectura y de la cual ya habláramos hace algún tiempo en esta columna. Pero hay acciones que se pueden hacer en la cotidianeidad de las casas, desde su construcción, en sus arreglos, en el día a día, para que el cerebro se encuentre "en armonía", aumentando productividad, incrementando efectividad y maximizando el relax y el descanso. No olvidemos que el 90% del tiempo de nuestras vidas los pasamos entre cuatro paredes y que el ser humano ha evolucionado durante toda su historia en entornos abiertos, entonces, es justo y necesario que hagamos que esta sea un microambiente neuroagradable ¿Quieren saber qué cosas podemos hacer para que esto suceda? Pues aquí vamos con estos consejos para que las neurociencias "copen" tu casa.

En primer lugar, tendemos que tener en cuenta la geometría del lugar, ya que el cerebro percibe las formas orgánicas como amables y cercanas. Esto no tiene que ver con que las curvas nos relajen, sino con que las figuras aristadas ponen en alerta el sistema nervioso y son percibidas como potencialmente peligrosas. De la mano de esto, vienen los factores que alertan al subconsciente como la decoración que puede trabajar en dicho plano, donde se procesa el 95% de la información que nos llega del entorno inmediato y que incide sobre el sistema nervioso autónomo, modificando la respiración, el ritmo cardíaco o la temperatura corporal. Amén de esto, es necesario desnaturalizar ciertas condiciones ambientales para nada saludables a nivel biológico y neurológico como, por ejemplo, el aire demasiado viciado, la iluminación insuficiente o la contaminación electromagnética, que puede derivar en severos problemas de alteración del sueño. El contacto con los seres vivos, ya sean plantas o animales, es tan importante como la socialización con otras personas. 

Como les contaba hace un tiempo, toda una disciplina emergente en la Arquitectura moderna es la llamada Neuroarquitectura, la que sumada al interiorismo, pueden trabajar los espacios de manera que incidan directamente sobre el comportamiento de las personas, como una habitación que favorezca al descanso, un living que induzca a la comunicación o un estudio que favorezca la concentración y la creatividad. Dentro de ese conocimiento adquirido, sobre todo en la pandemia, donde la normalización del teletrabajo bajo el mismo techo en el que se vive y la evitación de salir al exterior para respirar aire libre, aunque sea unos minutos, es indispensable el contacto con los seres vivos, ya sean plantas o animales, siendo ello tan importante como la socialización con otras personas. Esto forma parte de un todo que es, finalmente, la reducción del estrés mediante esas acciones, así como también el contacto con la naturaleza, utilizar estímulos sensoriales no rítmicos o emplear materiales naturales poco industrializados, reducen el estrés, la presión sanguínea y la tensión arterial, entre otros indicadores, lo cual, sumado al llamado confort acústico interior que se consigue a través de una buena absorción de los materiales, contribuyen de enorme forma a la edificación de un entorno neuroamigable. 

Favorecer la percepción de ligeras variaciones térmicas y de corrientes de aire o introducir la presencia de agua en los espacios habitados, tienen un significativo impacto positivo sobre la concentración y restauración de la memoria. Acciones como la conexión con la naturaleza u otras que introducen estímulos frente a la rutina, despiertan estados de mayor felicidad, e incluso aceleran la recuperación de enfermedades. Por su parte, el color es una de las herramientas más versátiles que existen en el campo de la neurociencia aplicada, no tanto por el hecho de si un determinado tono gusta más o menos, sino porque un conjunto de tonalidades puede llegar a cambiar el estado emocional, en algo que en neurociencias llamamos psicología del color. Y dentro de la ayuda a esos colores en sus matices, va de la mano la gran importancia de la luz natural que permita percibir desde el interior la mayoría de matices que la luz exterior ofrece a lo largo de un día, la temperatura de color y la intensidad. Esto estimulará los sensores biológicos y desencadenará los procesos internos que se suceden en el organismo a lo largo del día. 

Como últimos detalles, introducir agua en movimiento en los espacios interiores tiene un impacto positivo en los niveles de reducción de estrés y relajación. El cuidado del sonido también es fundamental, ya que el sonido es energía que viaja por ondas de aire y ejerce presión sobre nuestro organismo, por lo que debemos conseguir el llamado confort acústico interior a través de una buena absorción de los materiales, lo cual se logra mediante la colocación de alfombras, cortinas, almohadones e, incluso, empapelados de cierta rugosidad. Por último, y no menos importante la disposición del mobiliario es mucho más importante de lo que se cree, ya que puede fomentar una elevada relación social o todo lo contrario. Como dato adicional, el orden y la limpieza de la casa también ayudan a mantenernos más calmados y relajados, porque afecta a la calidad del aire. 

Hacer de nuestra casa un ambiente neuroamigable es una cuestión DE LA CABEZA. Hoy te di los tips indispensables. ¿Comenzamos a hacerlo? Me lo contás en siete días. Nos leemos.

domingo, 6 de junio de 2021

LA NEUROARQUITECTURA

 

Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 18 de febrero de 2021. Todos los derechos reservados. 

Que las Neurociencias se han introducido en cuanta disciplina exista no es ya secreto. Desde esta misma columna hablamos de su incidencia en disciplinas tan obvias como la educación o el marketing pero también en áreas tan impensadas como el Derecho o la Política. Por eso, no creo que les sorprenda cuando les digo que tambien la Arquitectura recibe sus beneficios del estudio de las Neurociencias. Es la rama de estas que se dio en llamar Neuroarquitectura, y cuya función es el entender, a través de la neurociencia, cómo el espacio afecta a la mente. Disfrazada de nombres varios (como el conocido "Feng Shui), hoy en día se pueden adecuar el interior de edificios y estancias para potenciar más y mejor la expresión de los códigos con los que se aprende y memoriza, así como ayudar a mantener el cerebro joven y probablemente el estado de ánimo sereno y relajado. Y como siempre digo, esto debería formar parte de las adecuaciones curriculares de las materias de la profesión de manera concurrente para formar profesionales con más armas para desarrollar mejor su labor.


La Neuroarquitectura enseña, con sencillos trucos aptos para todas las casas, como mejorar (aunque no se pueda creer) el ambiente de vida o trabajo, a fin de conseguir una mayor concentración, serenidad, creatividad, bienestar emocional e incluso mantener más activo el cerebro. De hecho, sabemos que un ambiente natural rebaja los niveles de estrés, por lo que, y avalado por numeroso estudios, la presencia de elementos naturales, como plantas o flores, en el interior de las casas disminuyen el estrés y favorecen la concentración, la productividad y el aprendizaje. Igualmente, la presencia de luz natural provoca reacciones químicas en el cerebro que favorecen todos estos procesos. Desde una simple ventana estratégicamente ubicada puede servir de “escape psicológico” permitiendo que, al visualizar cielo o naturaleza por ejemplo, se sienta confort, sobre todo si a través de ella se ve un paisaje natural... aunque los cuadros o posters que los recrean producen un efecto similar. ¿A quién no le gusta un gran cuadro de una playa o unas montañas en un ambiente cerrado en lugar de una pared triste y monótona?  

Pero hay más. La altura del techo condiciona al cerebro para su labor, ya que un techo alto aporta siempre sensación de amplitud y, como consecuencia, favorece la creatividad, mientras que un techo bajo da sensación de recogimiento y evoca cierta protección, por lo que favorece los trabajos de interiorización y ofrece paz. Por eso, se recomienda que en la zona de techos más alta de la casa, por ejemplo, conviene instalar ahí la zona de lectura o estudio para aprovechar la ventaja que esto le otorga al cerebro. Igualmente, las formas orgánicas tranquilizan, ya que nuestro cerebro percibe los ángulos agudos (aristas en muebles o paredes) como elementos con cierto carácter agresivo, y hoy sabemos por imágenes esonancia magnética funcional, que cuando el cerebro se encuentra frente a cantos agudos o puntiagudos se activa el área de la amígdala, nuestro centro cerebral del alerta y miedo, mientras que las formas redondeadas proporcionan paz y serenidad (por eso se sugiere elegir muebles de terminaciones redondeadas o suavizar las puntiagudas con objetos circulares u ovalados para suavizar las formas).   


El cerebro es un reflejo de lo que ocurre en el hogar: cuando reina el desorden, se crean obstáculos mentales, por lo que podemos sentirnos agobiados y confusos. Mantener el espacio ordenado y limpio contribuye a poner orden en el cerebro, ya que un entorno agradable y armonioso comporta la secreción de hormonas relajantes como la serotonina o la oxitocina. Además, no olvidemos que la atención está conectada con la capacidad de fijar recuerdos, por lo que las cosas se pierden cuando las dejas en un lado sencillamente porque estás pensando en otras cosas... ¿cómo lo solucionamos? Sencillo: con orden. . Por eso no encuentras las llaves cuando, al dejarlas en algún sitio, estabas pensando en otras cosas. La solución a ello es, de nuevo, el orden. Entonces, le daremos la razón a la gurú del orden que es estrella de Netflix, Marie Kondo. 

No nos quedamos atras con el ambiente, ya que un ambiente lleno de estímulos visuales favorece la generación de nuevas conexiones neuronales. Decorar la casa con cuadros, fotos o frases por las paredes es una elección que mantiene ágil y joven el cerebro. Los colores cálidos (amarillos, naranjas y rojos) fomentan la creatividad; en cambio, los tonos fríos como el azul o el violeta, ayudan a mejorar la concentración. Además, si nos rodearnos de objetos e imágenes que tienen un significado emocional (porque nos recuerdan buenos momentos o nos inspiran), aumenta la sensación de bienestar porque el entorno influye sobre el tipo de pensamientos y sobre la producción de hormonas y neurotransmisores en el cerebro.

¿No les parece, entonces, que la Neurociencia está en todos lados? Definitivamente, cada sábado vamos viendo que estamos DE LA CABEZA con estos temas. Nos leemos en siete días.


LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...