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jueves, 13 de octubre de 2022

EL CEREBRO JUVENIL Y LA INTOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

 

Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación del domingo 16 de octubre de 2022. Todos los derechos reservados.

Mi gran amigo Claudio, un prestigioso médico de Santa Cruz de la Sierra con quien comparto tertulias agradables vía Whatsapp y asiduo seguidor de esta columna, siempre tiene un tema interesante para sugerirme. Esta semana, hablando de nuestra común pasión de docentes, me lanzó la pregunta acerca de la frustración cada vez menor de los estudiantes hoy en día. Y, en homenaje a su solicitud, voy a desarrollar el tema,.

La frustración es un estado emocional que se desencadena ante acontecimientos que involucran la reducción o supresión inesperada de reforzadores primarios, como estímulos apetitivos y alimenticios, o secundarios como por ejemplo dinero, entretenimiento, estímulos sociales y lúdicos. El estado de frustración se puede generar por la omisión total de lo esperado, por la disminución de su calidad, la demora en su presentación, la interrupción en la frecuencia de aparición, así como también por la dificultad en la realización exitosa de pruebas con distintos grados de presión o exclusión social. Teóricamente, no reforzar aquello que se espera genera en el sujeto un estado interno aversivo denominado frustración primaria. Esta respuesta implica la primera reacción frente a la omisión de esa respuesta y puede vincularse con un proceso de estrés agudo. A su vez, los estímulos asociados con este estado adquieren la habilidad de provocar una expectativa condicionada de la frustración primaria denominada frustración secundaria. 

En relación a las emociones, permite pensar cómo el enfrentarse exitosamente a situaciones de pérdida o decepción tiene un rol adaptativo clave en la vida de todas las especies. Debido a que el ambiente es un elemento que se encuentra en un cambio constante, demanda al sujeto la necesidad de contar con mecanismos que le permitan buscar nuevos recursos y extinguir la respuesta hacia refuerzos de menor calidad. la conducta de frustración implica diversos procesos psicológicos, tales como aprendizaje, memoria, estilos de afrontamientos y personalidad, emociones, ansiedad y estrés. 

En relación al estrés, se sabe que en una fase de alarma o aguda, resulta ventajoso. Aparece cuando es visto como algo dañino, que puede generar una pérdida, como algo amenazante o desafiante. Así es que el valor que se le otorga a los hechos no es absoluto sino relativo, ya que los mismos son modulados por el aprendizaje previo y por nuestras bases genéticas y biológicas, al igual que ciertas patologías que influyen en la tolerancia y en la percepción de situaciones de decepciones. Es necesario entender que la conducta de frustración es un mecanismo complejo y que, por ejemplo, en los estudios con humanos se encuentran mediando otros factores como el lenguaje, la cultura, influencia de nuevas tecnologías y expresiones faciales que son propios de la especie. Evaluando de manera diferencial cada dimensión, encontró que la intolerancia emocional estaba significativamente relacionada con los problemas de procastinacion, lo que permite pensar que la decepción primaria es un factor principal que imposibilita que los sujetos desarrollen con éxito diversas tareas. 

Los adolescentes sienten frustración por muchas de las mismas razones que los adultos: presiones sociales, obligaciones, problemas de relación y confusión sobre el futuro. En los adolescentes, estos problemas a menudo se ven agravados por los cambios hormonales. Los adolescentes también pueden sentirse frustrados en su lucha por establecer una identidad y afirmar su independencia mientras siguen las reglas familiares y escolares. Además de estas fuentes comunes de frustración, como los adultos, los adolescentes pueden sentirse frustrados cuando están deprimidos, ansiosos o experimentan una discapacidad de aprendizaje, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. La frustración puede manifestarse de muchas maneras. Algunos adolescentes pueden volverse irritables y atacar a sus padres y maestros, mientras que otros se retirarán y realizarán esfuerzos mínimos para cumplir con sus obligaciones. Cuando son impulsados por el rechazo social o el fracaso, los adolescentes pueden cambiar sus hábitos de socialización o abandonar los deportes u otras actividades extracurriculares. Cuando la frustración causa un estrés intenso, los adolescentes pueden enfermarse con más frecuencia o informar dolores de estómago, dolores de cabeza u otras molestias físicas. 

Pero ¿qué hacemos en estos casos? Hablar con una adolescente sobre sus sentimientos puede ser un buen primer paso. Ayudarle a desarrollar un plan para administrar el tiempo puede ayudarle a reducir su frustración y ayudarle a encontrar el equilibrio entre las responsabilidades como la escuela, las actividades extracurriculares y las actividades sociales. Cuando el adolescente sufre una angustia extrema, como llorar con frecuencia, dormir en exceso o experimentar cambios en el apetito, sus sentimientos pueden estar más allá de los síntomas normales de estrés. En este caso podría tratarse de depresión u otros trastornos en las emociones o en la mente que debería tratarse con un profesional de la psicología o la psiquiatría lo antes posible. Además, si la frustración le impide desempeñarse en el estudio  o si pierde interés en actividades que antes le interesaban, considere hablar con su médico o un terapeuta profesional porque esos síntomas pueden indicar un problema emocional más grave que deberá ser abordado lo antes posible antes de que se agrave. La idea es no frustrarse, no quedar DE LA CABEZA y siempre pero siempre, acompañar. Nos leemos en una semana.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

EL CEREBRO FANÁTICO

 


Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 19 de junio de 2021. Todos los derechos reservados.

El dedo en la llaga. Es lo que hizo esta semana mi amigo Mike Silvero desde su programa (SILVERO todos los dias por GEN) al hablar de un grupo de Kpop o pop venido de Corea del Sur. Y se encendió la llama que trajo consigo literales hordas de adolescentes que, exigiéndole disculpas públicas por referirse a su grupo favorito de manera que ellos (erróneamente) entendieron ofensiva, cargaron virtualmente contra sus cuentas y las del canal. Algo parecido pero de muchos menos decibeles hicieron cuando hice un chiste más médico con las siglas del grupo en Twitter, insultándome con creativos adjetivos que no pensé leer en adolescentes y púberes cuyas fotos eran todas de alguno de sus ídolos. Pero a lo que voy: ¿por qué el cerebro (de cualquier edad) reacciona de esta manera movido por el fanatismo? ¿Qué pasa por esas mentes en esos momentos?

La Neurociencia lo explica mediante la adhesión incondicional a una causa, sin límites ni matices, hasta el extremo de realizar cualquier tipo de acción en su favor, incluso agredir por ella, lo que realmente llamamos fanatismo. Algunas investigaciones señalan que un neurotransmisor químico llamado dopamina (conocido para los que frecuentan esta columna semanalmente) podría jugar un importante papel en los procesos cerebrales que conducen comportamientos fanáticos, independientemente de la forma en que se expresen. Y es que las neuronas que manejan la dopamina están muy relacionadas con las emociones que experimentamos y se activan cuando el organismo obtiene placer con alguna acción. Los aficionados a un cantante obtienen placer al escuchar sus canciones, pero esta sensación se multiplica si ven al artista en vivo sobre un escenario. En esos momentos se libera mucha más dopamina y se experimenta una felicidad considerablemente más intensa. Por otro lado, el constante fanatismo a uno o más artistas se explica porque el cerebro se acostumbra a estas "neuro-recompensas". La repetición de las recompensas acaba por crear una señal permanente en los circuitos cerebrales, que invita a los individuos que viven tales satisfacciones a buscarlas nuevamente, y que no es otra cosa que el principio de las adicciones, funcionando igual que con las drogas, la comida o incluso el enamoramiento. Pero en los adolescentes ocurre algo que aumenta esta respuesta, y es que, al tener cerebro inmaduro (que no ha llegado aún a la plenitud de su neurodesarrollo que se alcanza a los 18/19 años) tiene más receptores dopaminérgicos, lo que hace que sean vulnerables a caer en conductas de riesgo que involucran el placer, emociones fuertes estimulantes y drogas como dijimos, el cual es el mismo circuito de placer recompensa y adicción: lo que gusta produce dopamina y la dopamina se acaba, tendiendo a buscar más y más dopamina: ese es el fundamento de nuestro conocido circuito de recompensa cerebral que también ya fue protagonista de varias columnas sabatinas. 

Las neuronas que manejan la dopamina se activan en mucha mayor medida cuanto más inesperada sea dicha recompensa. En esos momentos excepcionales se libera mucha más dopamina y se experimenta una felicidad considerablemente más intensa. Pero quizá lo más importante de todo sea que el cerebro se acostumbra enseguida a esperar estas neuro-recompensas. Una de las zonas del sistema nervioso en las que más dopamina se produce es la llamada sustancia negra, que está situada en el cerebro medio y tiene como una de sus principales funciones el aprendizaje. La repetición de las recompensas acaba por crear una señal permanente en los circuitos cerebrales, que invita a los individuos que viven tales satisfacciones a buscarlas de nuevo. Serían, por tanto, el propio cerebro el que les dicta, desde las profundidades de las neuronas, la necesidad de volver a alcanzar estos impredecibles momentos de éxtasis a los cuales la música resulta más propenso que otras actividades. Pero aunque quizá en las sociedades occidentales hoy se asocie a los fans con el deporte o la música, es evidente que otras actividades importantes para el ser humano como la religión y la política son una cantera para el fanatismo. Mientras las personas no fanáticas tienen ideas, los fanáticos tienen creencias, que son funciones adaptativas para lograr certidumbre y seguridad. Esta configuración del pensamiento fanático suele mostrar unas peculiaridades conocidas como distorsiones cognitivas que son errores en el procesamiento de la información como, por ejemplo, pensar dicotómicamente, en términos de blanco o negro, dividiendo el mundo entre nosotros y ellos. acabando por desarrollar lo que se conoce como rigidez cognitiva conjuntamente con una sobrevaloración afectiva de sus creencias que las hace vivirlas con una intensidad muy alta (por eso se enojan si les contradecimos e incluso pueden llevar a actitudes violentas como las que vimos en redes sociales) haciéndoles ver a los discrepantes como enemigos. Esta "costrucción del enemigo" implica rebajarlo a la condición de cosa –cosificarlo–, y eso significa verlos como algo subhumano (gay, mogolico y otras linduras que me dijeron en Twitter por mi chiste). La consecuencia principal de esta cosificación del "enemigo" es cubrir con prejuicios y estereotipos sus reacciones naturales de compasión hacia las víctimas, aprendiendo a despersonalizarlo y, de esa manera, neutralizar sus reacciones ante lo que hacen. 

Finalmente, debo señalar que estas manifestaciones muchas veces pueden ser de riesgo, no por sus extremos, sino porque, según la Psicología, quienes luchan con tenacidad para defender los estandartes del grupo, en última instancia están defendiendo su propia autoestima, a la que sienten peligrar. Las investigaciones en psicología postulan una ecuación simple: cuanto más pobre es la autoestima, mayor es la necesidad de identificación con una comunidad poderosa que les ayude a repararla o al menos sostenerla. Cuanto más inseguros se sienten y dudan de lo que valen, más fuerte es el impulso de poner a salvo el orgullo personal asociándolo a un grupo sólido de pertenencia. Por supuesto, esta ecuación no es matemática; es decir, no aplica al 100 % de las personas. Pero sí aplica a muchas de ellas. Por eso, el fanatismo es algo absolutamente DE LA CABEZA, y que hay que saber manejar para mantener una adecuada salud mental, que, como siempre digo, es nuestra próxima gran pandemia que ya ha comenzado. Nos leemos el sábado que viene.

jueves, 10 de octubre de 2019

DESNUDANDO AL CEREBRO ADOLESCENTE


Articulo publicado en la columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nacion correspondiente al sabado 21 de setiembre de 2019. Todos los derechos reservados.

Muchos temas sacudieron mi Instagram esta semana cuando les pedi a mis lectores que escribiesen conmigo el tema de la columna de hoy. Y pudiendo elegir algo mas simple como el desentrañar el entramado neural completo del sistema nervioso humano, o pretender analizar el cerebro (si existiese) de nuestros gobernantes como temas muchisimo mas sencillos que el que finalmente elegi, decidi internarme en este desafio bastante exigente: tratar de conocer el cerebro adolescente.

Todos tenemos, tuvimos o tendremos alguien en la "edad del pavo" en nuestras casas. Esa edad donde todo parece estar mal, donde la socializacion con la familia no es la constante, y donde el mundo se alza detras de muros aparentemente inexpugnables sostenidos por rebeldias y rabietas contra todos y contra el mundo. Pero: estos es la causa de un cerebro inmaduro? O por el contrario, son estas las crisis necesarias para que el cerebro madure? A que nunca pensaron esto ultimo... Les voy a contar hoy que el cerebro adolescente no esta en crisis porque es inmaduro como todos podemos pensar. Y esto viene de la gran mentira que se arrastra desde hace mas de 100 años, especificamente 1904, donde un señor llamado Stanley Hall pregonaba que el cerebro adolescente era un cerebro inutil e irresponsable que remedaba a la fase evolutiva de la especie humana donde su inteligencia era "pigmeoide y salvaje". Las estadisticas de una sociedad primermundista como la norteamericana que muestran que el suicidio adolescente, asi como la caida en adiccion a drogas y los crimenes que terminan en prision son altos en esta faja etaria, parecen reforzar la teoria de Hall. Pero, oh sorpresa, esto no sucede en todas las culturas. De hecho, hay paises no desarrollados donde los adolescentes ni siquiera demuestran una inclinacion hacia estas conductas, lo cual echa por tierra el pensar que el cerebro adolescente es el responsable de estas conductas psicopatologicas. Incluso, estudios demostraron que en estas culturas los problemas en la adolescencia comenzaban a aparecer justo despues de que las influencias de sociedades "mas desarrolladas culturalmente" como la americana, mostraran su estilo de vida mediante influencias masivas comuncacionales como el cine o la , television. Dicho de otra manera: los vicios eran "copiados" por los adolescentes. Y asi, aparecian los problemas. De hecho, historicamente la revision conductual nos muestra que en la mayor parte de la historia de la humanidad, los años adolescentes eran un tiempo altamente pacifico y sin sobresaltos, donde la convivencia con los adultos era absolutamente normal. Entonces, el "problema adolescente" no tiene mas de un siglo de presencia: no es un problema de "inmadurez cerebral".

Lo que sucederia con las sociedades "mas avanzadas" hoy en dia es que la adolescencia vendria a ser conflictiva debido a una prolongacion artificial de la infancia posterior a la pubertad. En los ultimos cien años hemos infantilizado tanto a nuestros jovenes a medida que crecian mientras que los distanciabamos de los adultos con quienes en otros tiempos convivian armonicamente. Incluso, hemos creado leyes que restringieron su comportamiento, a tal punto que estudios encontraron que los adolescentes norteamericanos se hallan sometidos a normas diez veces mas estrictas que los adultos. Todo nos lleva a demostrar que la llamada crisis de la adolescencia no es mas que una creacion de la modernidad, ya que el cerebro adolescente no es conflictivo, sino el entorno social es el que lo torna de esa manera.

Esto no significa para nada que el cerebro adolescente sea un cerebro similar al de un adulto ni mucho menos. Ojo con esto. Estudios de neuroimagenes nos muestran que los adolescentes usan las areas corticales prefrontales de manera diferente a los adultos, y para ciertas actividades relacionadas a la memoria, los adolescentes activan zonas mas reducidas del cortex que los adultos. Estudios electroencefalograficos de las actividades electricas cerebrales en el sueño demostraron que la actividad de las onda delta del sueño desciende durante los inicios de la adolescencia, lo cual tiene que ver con lo que conocemos en Neurociencias como periodo de poda sinaptica, es decir, ese proceso geneticamente regulado en todos los seres humanos donde ciertas zonas del cerebro son destruidas en un proceso programado por medio del cual se recortan conexiones entre las neuronas. Estudiados estos cambios, sin embargo, seria aun un disparate pensar que alguna alteracion estructural del cerebro adolescente es la responsable de las crisis de esta edad. Es decir, no encontraremos en el cerebro de los adolescentes causa organica alguna que justifique que los berrinches o las rebeldias "propias de la edad" presentan una alteracion en el entramado neuronal, una hiperdescarga en los circuitos neuronales de algunas zonas, o al menos, un cambio que pueda demostrar alguna patologia de base. De hecho, muchas empresas farmaceuticas nos pueden intentar convencer de que el cerebro "perezoso" de los adolescentes en realidad es producto de una anormalidad funcional, y que ellos tienen sus "pildoras magicas" para encontrar la solucion. Y la cosa, queridos amigos mios, no necesariamente va por alli. Cuidado con esto, cuidado con las soluciones farmacologicas a los problemas no existentes.

Cual entonces es la verdad neurocientifica sobre el cerebro adolescente? Que son cerebros altamente competentes aun cuando no expresen esa competencia en condiciones normales, siendolo incluso en una ampla gama de habilidades adultas. Incluso, estudios sobre inteligencia, percepcion y funcion de la memoria nos muestran que son muchisimo mas capaces que los propios adultos. Su agudeza visual es mucho mayor que la adulta, y la memoria incidental (la que surge sin ningun tipo de apoyo mnemico o esfuerzo) tiene su pico de accion a los 12 años en promedio, mientras que alrededor de los 60 años recordamos muy pocas cosas "por casualidad". Las puntuaciones netas de inteligencia alcanzan su pico a los 15 años en promedio para ir decreciendo luego a medida que pasa el tiempo. Si bien el tamaño del cerebro no es un indicador de funcionalidad real, los adolescentes tienen mayor capacidad obviamente de aprender cosas nuevas que los adultos (o sino, que lo digan los que desean aprender un idioma despues de los 40!!!), y el cerebro de una persona de 70 años tiene el tamaño en masa que el de un niño de 3 años. Asi que...

Los adolescentes de hoy estan atrapados en un mundo alejados de los ejemplos de los mayores de los cuales se embebian antes. Hoy aprenden por conductas imitativas de sus pares, y no siempre lo que aprenden es constructivo. Aislado de los adultos y tratados erroneamente como niños, muchos adolescentes se comportan de un modo imprudente o irresponsable segun los estandares adultos justamente para intentar convertirse en eso. Sin embargo, sabemos hoy en dia que cuando los adolescentes son tratados como adultos, aceptan el reto, recogen el guante, y pueden llegar a ser sostenes de hogar, padres de familia, o personas responsables y comprometidas socialmente a un punto que nos podria llegar a sorprender gratamente. Solo tenemos que someterlos al desafio, darles la confianza, y dejar de estar DE LA CABEZA creyendo que su cerebro es inmaduro, cuando de ninguna manera lo es.


LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...