jueves, 9 de abril de 2020

EL CUENTO DEL CEREBRO QUE NO PODIA SER EMPATICO


Articulo correspondiente a la columna DE LA CABEZA del Diario La Nacion del sabado 29 de febrero de 2020. Todos los derechos reservados,

Habia una vez un cerebro que no podia ser empatico. No podia colocarse en el lugar del otro para poder entender lo que pasaba, algo determinante para la realizacion y el desarrollo de las relaciones interpersonales. Por mucho tiempo, muchos cientificos atribuyeron esa discapacidad empatica de ese cerebro a un trastorno meramente afectivo, pensando que era consecuencia de ese deficit de afecto mas que realmente causante del mismo. Sin embargo, el desarrollo de las tecnicas de Neuroimagenes, asi como los avances en Genetica han demostrado que ese cerebro que no podia ser empatico tenia una causa neurobiologica mas que emocional en su carencia. Ese deficit se relacionaba con alteraciones cerebrales durante la vida intrauterina y con trastornos relacionados con la herencia. Y sobre todo, que habia mas "cerebros que cerebras", es decir, habia seis cerebros masculinos por cada cerebro femenino que no podian ser empaticos, lo cual indicaba que algo anormal podria haber en el cromosoma Y que es el que determina el sexo masculino.

El cerebro que no podia ser empatico era examinado constantemente desde la perspectiva biologica (con las tecnicas de Neuroimagen y las pruebas geneticas), el aspecto cognitivo (los test neuropsicologicos sobre las funciones comprometidas) y el enfoque clasico comportamental (la interaccion del cerebro con su entorno, los familiares y la sociedad). De estas tres formas de examen, el cerebro que no podia empatizar era trabajado en los tres ambientes, pero encontraba los mayores progresos en el enfoque cognitivo, donde se obtenian los mejores logros para que mejore esa carencia. Muchos de esos cerebros, con inteligencia prodigiosa, encontraban severos problemas de relacionamiento, los cuales solucionaban aplicando reglas estrictas a la convivencia, reglamentando las conductas, lo cual hacia que estos cerebros tengan conductas rigidas respecto al entorno, no procesando actitudes aparentemente simples como las bromas o la ironia. Otros cerebros simplemente tenian serios problemas de comunicacion, de lenguaje, de comprension, y su capacidad de empatia quedaba sepultada por la dificultad enorme de procesar las emociones como una fuente de informacion de lo que les rodeaba, no comprendiendo el por que de las cosas, mas que mecanicamente.

El cerebro que no podia ser empatico tenia dificultad no solo para saber lo que sentian los demas, sino tambien lo que sentia el mismo. Decia que parecia sentir algo pero no podia explicarlo ni describirlo, lo que en Psiquiatria se llama "alexitimia" (no poder explicar con palabras las emociones). Incluso se llego a pensar que este cerebro no sentia nada. Pero estudios de Neuroimagenes demostraron que las zonas relacionadas con las emociones se activaban normalmente con los estimulos, pero no habia respuesta en la zona de la insula anterior, que es donde se reconocen los propios sentimientos. Es decir, el cerebro se emocionaba... pero no sabia que lo hacia. Ni lo podia entender. Igualmente, el cerebro que no podia ser empatico se comparo con otros cerebros que no tenian problema alguno con esto, y se encontro que en ambos se activaban las mismas zonas de la corteza en el momento de la mentalizacion de acciones, es decir, de la toma de conciencia: la corteza prefrontal medial, la parte posterior del surco temporal superior, del precuneo, de la amigdala y de la corteza temporoparietal, zonas que suenan muy complejas, pero que regulan en realidad las emociones. Y al activarse en todos los cerebros las mismas zonas, demostraron que el cerebro que no podia ser empatico tenia problemas en conocer que estas zonas se activaban, en saber que se emocionaba, en "sentir que sentia".

Habia una vez uno y cientos de miles de cerebros que no podian ser empaticos. Y las Neurociencias les han puesto un nombre y un diagnostico a algo que no es una enfermedad sino una condicion. Son los maravillosos cerebros de las personas que se encuentran dentro del espectro autista. Personas adorables y un mundo por conocer. Yo soy padre de uno de ellos y me tiene DE LA CABEZA de amor. Conocerlos es entenderlos. Empatizar con ellos es lo mejor que podemos hacer, aunque ellos, en apariencia, no puedan hacer lo mismo con nosotros o con otros. Nos leemos el sabado que viene.

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