jueves, 11 de febrero de 2021

¿POR QUÉ HAY MÚSICAS QUE NOS ALEGRAN LA VIDA?

 


Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 6 de febrero de 2021. Todos los derechos reservados.


Si bien la música en general es un enorme catalizador de emociones en el cerebro (positivas y negativas hay que decirlo), existen algunas que "nos mueven la estantería". De hecho, la música está considerada entre los elementos que causan más placer en la vida, ya que libera dopamina en el cerebro como también lo hacen la comida, el sexo y las drogas. Todos ellos son estímulos que dependen de un circuito cerebral subcortical en el sistema límbico, es decir, aquel sistema formado por estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales; particularmente, el núcleo caudado y el núcleo accumbens y sus conexiones con el área pre-frontal, lo que dimos en llamar repetidamente en esta columna semanal como sistema de recompensa cerebral. Los estudios que muestran activación ante los estímulos mencionados revelan un importante solapamiento entre las áreas, lo que sugiere que todos activan un sistema en común. 

Escuchar música no solo es el hecho de activar las zonas donde esta se capta, sino que, en realidad, se trata de una experiencia sensorial unificada. Las personas aprenden y conocen por distintas vías. Por ejemplo, si conoces a una persona en un momento en que no tienes, hambre, no tienes frío y estás escuchando una música que te agrada, esa personas te parecerá más agradable. Lo mismo, si una persona debe estudiar: si lo hace con música que le agrada, el momento será más placentero. Algo similar ocurre con los recuerdos. A veces, una persona adulta escucha una canción que cantaba y bailaba cuando era joven, esa canción le evocará recuerdos de entonces, los amigos de esos años, las actividades que realizaba y hasta situaciones que creía olvidadas (por eso la terapia con música es tan útil en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, pero eso es tema de otro día). En nuestro cerebro no existe una sola estructura que decodifique este estímulo, sino que son muchas las partes del cerebro que se activan cuando oímos música, por lo tanto, hacerlo genera una activación de diferentes lugares. Por eso, la música retro es tan "pegadora" en todo sentido: todos nos quedamos "duros" cuando tocan esa música que bailábamos apretados en los 80 o sobre los parlantes en los 90... o después. 

Pero ¿Qué sucede cuando la música "es escuchada"? Una vez que los sonidos impactan en el oído, se transmiten al tronco cerebral y de ahí a la corteza auditiva primaria; estos impulsos viajan a redes distribuidas del cerebro importantes para la percepción musical, pero también para el almacenamiento de la música ya escuchada; la respuesta cerebral a los sonidos está condicionada por lo que se ha escuchado anteriormente, dado que el cerebro tiene una base de datos almacenada y proporcionada por todas las melodías conocidas. Y allí se produce la magia, la relación con los recuerdos (buenos y no tanto), y "nos gusta" o "nos mueve" esa música que estamos oyendo. Esa "magia" podría deberse tanto a una razón biológica para que unos acordes nos agraden más que otros, como también a una cuestión cultural. Esta última parece ser la razón más poderosa: probablemente nuestras preferencias acústicas dependen más de la exposición a un determinado estilo musical que de un rasgo inherente al sistema auditivo. Dicho de otra manera, es posible que las clases de sonidos para las que podemos adquirir de forma sencilla respuestas estéticas están restringidas por lo que es fácilmente discriminable, y eso está determinado hasta cierto punto por la biología, ya que, en apariencia, la respuesta estética que se asocia con una clase de sonidos se adquiere mediante la exposición a una cultura. En resumen: lo que estamos acostumbrados a escuchar es lo que nos hará preferir y gustar de ciertas músicas.

Ahora a disfrutar del sábado, poner la música que más nos gusta, y dejarnos estar DE LA CABEZA por esa canción que nos alegra el cerebro... y el alma.

¿MAS FELIZ? MENOS ENFERMEDADES!!!



Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 30 de enero de 2021. Todos los derechos reservados.

El axioma antiguo de que la risa es el remedio infalible tiene sustento neurocientífico. Estar de buen humor fortalece el sistema inmunológico, puesto que la risa ahuyenta las enfermedades y prolonga la vida mientras que la tristeza y la depresión atraen los virus, creando enfermedades. Esto no es una prédica de un texto de autoayuda, sino que tiene sus fundamentos y hoy se los cuento. 

Al estar de buen humor el cuerpo segrega endorfinas, que son sustancias similares a los fármacos derivados del opio como por ejemplo lo es la morfina. Esto hace que, cuando nuestro organismo está lleno de ellas, se de el fenómeno de placidez total y no hay sensación de dolor. Esto ya lo dije en otros sábados de esta misma columna, pero lo que nunca se los conté aquí (si lo hice en mi libro CEREBRA LA VIDA) es que la risa contribuye a la creación de linfocitos naturales, como el caso de los llamados NK (por sus siglas en inglés "Natural Killer" o "asesinos naturales"), que son células cuya misión es la de terminar con células virales o cancerígenas. La ventaja que tenemos en nuestra especie respecto a este beneficio es simple: el ser humano es la única criatura en el mundo capaz de reírse, hacer reír y hacer el ridículo. Cuando ríe no está triste y olvida sus amarguras. Es por eso que, hoy en día, el humor en general y la risa en particular son herramientas terapéuticas para el tratamiento de enfermedades, ya que el reír de buena gana influye positivamente a los sistemas cardiovascular, inmunológico, muscular, nervioso central y endocrino, entre otros. No en balde, un gran número de ataques cardíacos ocurren en momentos de rabia. El humor puede actuar como defensa frente a la frustración, el miedo y la rabia, de ahí que se puedan prevenir estos episodios. 


Lamentablemente, a pesar de que los beneficios de estas terapias están comprobados, la medicina tradicional es reacia a abrirse a nuevos campos, que a primera vista, no tienen que ver con el rigor científico. Y además de ello, los médicos, sumidos de por sí en un desgaste emocional muy intenso, no tienen tiempo ni fuerzas para dedicar tiempo a hacer reír a sus pacientes. Al menos, no siempre. Sumado a eso, las profesiones sanitarias tienden a considerarse a sí mismos con excesiva seriedad. 

La risa es un síntoma de bienestar, pero a su vez puede ser un buen “fármaco” para nuestra salud. Reír también reduce la ansiedad (por estudios sabemos que los adultos suelen reír entre 15 y 100 veces al día, una incidencia "muy baja" si se compara con los niños, que ríen una media de 300 veces diarias).  La risa disminuye la hipertensión al aumentar el riego sanguíneo, cuenta con capacidad para aliviar el estreñimiento por la contracción de los músculos abdominales, e incrementa la concentración de colágeno, una proteína contenida en la piel que se deteriora con el paso de la edad al perder elasticidad, tersura y firmeza, y además retarda el envejecimiento en el rostro preponderantemente. La risa también permite liberar lipoproteínas (moléculas hechas de proteínas y grasa) en la sangre, lo que favorece la reducción del nivel de colesterol, un problema generado por un estilo de vida malsano como el sedentarismo o el sobrepeso. Estos beneficios son indiferentes a que la risa sea natural o ensayada, ya que ambas tienen casi los mismos beneficios. En ambos casos ayuda a relajar los músculos tensos y a quemar calorías, ya que al reír se movilizan unos 400 músculos del cuerpo. Por todo ello, la risa es un elemento esencial para acelerar la recuperación de los pacientes, aminorar el dolor generado por los diferentes procesos internos que enfrentan ante ciertos padecimientos y, lo más importante, nos tiene siempre DE LA CABEZA. Seamos más felices aún en los tiempos que corren y nos leemos el otro sábado.

 

jueves, 28 de enero de 2021

HABLEMOS DE NEURODERECHOS



Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 10 de octubre de 2020. Todos los derechos reservados.

Conforme avanzan la Ciencia en general y las Neurociencias en particular, las fronteras se van expandiendo, y el anticiparnos al alcance del conocimiento no es limitarlo sino ponerle reglas al uso que el conocimiento pueda tener. La humanidad ya tiene ejemplos bastos de mal uso del fruto del cerebro humano, o sino, hubiera sido un genial ejercicio el poder preguntarle hoy a Einstein si imaginó que sus descubrimientos podrían llevar a cruzar la frontera de la ciencia para crear armas de destrucción y dominación masiva que tienen al mundo en un jaque de que algún demente pueda apretar mal (o muy bien) un botón.

En ese campo de cosas, nos encontramos con que el Parlamento chileno, motivado por neurocientíficos, la academia y el sector privado igualmente, comenzó a estudiar un Proyecto de Ley que modifica la Constitución de aquel país para garantizar la protección de los llamados Neuroderechos de las personas. Qué es esto y qué implicancias tiene? Muy por el contrario a lo que pueda sonar, como un limitador del pensamiento o un intento de ejercer un control sobre lo que se piensa o deja de pensar, es todo lo contrario: es la suma de nuevos derechos que deben ser precautelados para tener garantizada la libertad más individual de una persona: la de sus pensamientos. Y es que en los últimos años las neurotecnologías han avanzado vertiginosamente y la medicina ha entregado una mejor calidad de vida a miles de pacientes alrededor del mundo. Sin embargo, diferentes investigadores advierten del poder de este nuevo tipo de avances de controlar y monitorear nuestros aspectos más privados: pensamientos y comportamientos que podrían ser alterados o espiados. Es por eso que, para poder protegernos de estas posibles consecuencias necesariamente surgen los llamados “neuroderechos”, los cuales velarán por nuestra intimidad y libertad frente al constante avance de las compañías tecnológicas. 



Con gran alegría de mi parte, leí esta semana que Chile se transformará en el primer país en presentar una iniciativa de este tipo, que busca reformar su constitución, proponiendo que la integridad física y psíquica que permite a las personas gozar plenamente de su identidad individual, y de su libertad no sea socavada por ninguna autoridad o individuo por medio de cualquier mecanismo tecnológico que aumente, disminuya o perturbe dicha integridad individual sin el debido consentimiento, estableciendo que sólo la ley podrá establecer los requisitos para limitar este derecho, y los requisitos que debe cumplir el consentimiento en estos casos. Igualmente, y sumado a la reforma constitucional chilena, se suma también el ingreso de un proyecto de ley que establece la neuroprotección y que busca resguardar la integridad física y psíquica de las personas, a través de la protección de la privacidad, de los datos neuronales, del derecho a la autonomía o libertad de decisión individual, y del acceso sin discriminaciones arbitrarias a aquellas neurotecnologías que conlleven aumento de la capacidades psíquicas. En otras palabras, no detener la neuroinvestigación, pero establecer los límites éticos de estos descubrimientos. Los neuroderechos nos protegerían de dispositivos invasivos que pueden afectar nuestro cerebro, manteniendo el imprescindible derecho a la protección de nuestra privacidad mental

Hoy en día sabemos que el mundo digital se está rigiendo por una batalla para ganar el control del humano, caso contrario vean el documental de Netflix sobre las redes sociales, o sigan las noticias sobre influencias en campañas políticas para ganar votos mediante estrategias de neurocontrol inconsciente como sucedio en el Brexit de Inglaterra o en las elecciones en Estados Unido. O, incluso, para hacernos comprar cosas que no necesitamos, manipulando nuestra libertad de pensamiento de manera para nada ética. Es el momento en que nos sumemos como país a esta iniciativa chilena, y demos un paso adelante del resto de manera al menos a legislar para que las neurotecnologías hagan a las personas felices. No en balde, 25 de los más prestigiosos neurocientíficos del mundo se suman a esta iniciativa que, a mí personalmente, me dejó DE LA CABEZA. Dejo abierto el debate y nos leemos el próximo sábado.      




EL CEREBRO NAVIDEÑO

 


Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 26 de diciembre de 2020. Todos los derechos reservados.

Es Navidad de un año atípico, pero Navidad al fin. Y todos nos sentimos "especiales" en estas fechas: evaluaciones, nostalgias, necesidad de reencontrarnos (más que nunca este año), compartir, incluso permitirnos excesos alimentarios y de erogaciones en gastos para "regalarnos" en estos días. Y, como todo en la vida, es nada mas y nada menos que una construcción cerebral, no del corazón como siempre aclaro, aunque, claro, se diga que es así. 

Poseer o no espíritu navideño tiene su explicación científica. Estudios realizados por la Universidad de Copenhague en Dinamarca, y que involucraron el escaneado cerebral por medio de resonancia magnética funcional y PET-Scan, en el que se midieron los cambios producidos en la oxigenación y el flujo de la sangre en el cerebro en respuesta a la actividad de las neuronas, fijaron qué partes del cerebro estaban involucradas en lo que conocemos como espíritu de la Navidad. Así, los mapas resultantes revelaron que cinco áreas del cerebro eran las protagonistas de este sentimiento: la corteza motora primaria y la corteza premotora, el lóbulo parietal superior, el lóbulo parietal inferior y la corteza somatosensorial primaria, todas ellas localizaciones cerebrales relacionadas con los sentidos somáticos y la espiritualidad. Este hallazgo, más que anecdótico, puede contribuir a comprender la función del cerebro en las tradiciones y festividades culturales. Aunque en realidad algo tan mágico y complejo como el espíritu navideño no puede ser completamente explicado por la actividad cerebral detectada por si sola probablemente. 

Estas activaciones tienen su explicación. En estudios pasados, la activación de los lóbulos parietales se había vinculado con la autotrascendencia, que es una cualidad compleja que hace que nos sintamos parte de algo más grande y está relacionada con la espiritualidad. Sin embargo, por más avances que tengamos en las neuroimágenes, las emociones complejas todavía no son comprendidas del todo”

Aún es muy difícil determinar si esta red neuronal navideña es exclusiva de la Navidad o si es indicativa de las emociones que también experimentan las personas que celebran otras festividades, como Janucá, la Pascua o el Diwali. Sin embargo, aunque el estudio de Copenhague tuvo una muestra pequeña de participantes, es uno de los primeros que deliberadamente buscan una "impronta" navideña en el cerebro. Todavía falta mucha investigación para saber qué ocurre en muestras mentes durante las tradiciones navideñas, pero por ahora podemos saber que una amalgama de emociones, expectativas y áreas cerebrales están trabajando juntas para que la Navidad sea la época que más nos pone DE LA CABEZA y una de las más placenteras del año. Nos leemos el siguiente sábado. Feliz Navidad.


LA MAGIA CEREBRAL DE LOS REYES MAGOS

 

Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 2 de enero de 2021. Todos los derechos reservados.

Mis mejores recuerdos infantiles están ligados a la mágica cartita que escribía con afán a Melchor, Gaspar y Baltazar pidiéndole el mejor de los juguetes y la cantidad inconmensurable de cosas que quería, mientras sin que me diese cuenta, mi mamá me dirigía imperceptiblemente hacia un destino fijado de antemano en mi juguetera y mi papá asentía apoyando la orientación, elogiando las cualidades del juguete que mágicamente aparecía junto a los zapatos en la mañana del 6 de enero, y que muchas veces no era el que yo quería, era el que amaba más que a nada por la magia y porque en casa nunca falto el 6 de enero por más difíciles que estuvieran los tiempos. 

Los niños viven la magia desde sus cerebros en constante evolución. Desde que empieza a adquirir el habla, hasta que llega a la edad del «uso de la razón», el niño vive una etapa del neurodesarrollo en la que sus procesos mentales están dominados por lo que los adultos fríamente llamamos fantasía (y que muchas veces nos emperramos en destruir porque la consideramos perjudicial). Es la etapa del pensamiento mágico que, aunque muy variable para cada niño, sucede entre los 2 y los 7 años de edad, y donde progresivamente se va dominando. el lenguaje, lo cual le permite nombrar las cosas para ir descubriendo y conociendo el mundo. Así, aunque el niño ya comprendía su entorno, se lo representaba en su mente únicamente a través de sus sensaciones que ahora ya tienen nombre propio, incorporando conceptos no tangibles que enriquecen y hacen más compleja su imagen mental del mundo. Es el lenguaje la herramienta que posibilita la memoria y la imaginación –recordar el pasado y anticipar el futuro–, ordenar las ideas para transmitirlas y dejar que las ideas de los demás maticen las nuestras. Con el lenguaje el niño puede empezar a intercambiar sus ideas con las de otros, empieza la socialización y con ella la adquisición de la cultura. En esta edad «mágica» irá adquiriendo las habilidades necesarias para conseguirlo, pero aún le queda mucho para pensar como un adulto. 

Sin embargo, aunque comience a darle identificación verbal a las cosas, todo sigue guiándose por lo que percibe a través de los sentidos. De hecho, su cerebro está acostumbrado a pensar en concreto y aún no sabe –ni puede– pensar en abstracto, lo cual gestiona y dirige sus procesos mentales. Por ejemplo, es egocéntrico, todo lo que piensa, hace y dice está impregnado de subjetividad, es por ello que el mundo es lo que el niño idea en su cabeza y no concibe el punto de vista de los otros, se desconecta de la conversación, monologa más que dialoga, parece más espontáneo, habla de sí mismo y de sus ocupaciones» mentales, solo de cosas de su interés, acompañando sus palabras de gestos y acción, y es por ello que en esta situación de palabras y acción cree que las palabras pueden transformar su entorno mediante magia, ya que piensa que la simple expresión de sus deseos hará que se cumplan. En definitiva, en esta etapa el niño usa el lenguaje sobre todo para integrarse en su entorno, todavía no tiene conciencia de que también sirve para recibir y transmitir información. Poco a poco su lenguaje irá adquiriendo un rol más social, comprenderá que el otro tiene otros puntos de vista que pueden modificarse e influenciarse con la conversación. 


Animismo, para él los objetos tienen capacidad y motivos para actuar como si se tratara de una animación de Disney. Como consecuencia de ese proceso mental subjetivo, el niño cree que las cosas, los juguetes, los seres inanimados tienen las mismas motivaciones que él, por eso los hace hablar y asumir roles. Igualmente, el niño remplaza la causalidad por la casualidad ya que la percepción sigue dominando su proceso mental, y es que el momento madurativo de su cerebro y las capacidades adquiridas hasta ahora son aún insuficientes para desarrollar un pensamiento lógico y abstracto, por lo que siguen dominados por lo concreto. Los sentidos los engañan y las cantidades son concretas, por lo que elegirán tener más juguetes repetidos que uno nuevo en la serie de colecciones, simplemente "por tener más". También para ellos el tamaño importa y elegirán para tomarse el jugo los vasos más altos aunque tengan menor capacidad que otro mas bajo pero de mayor volumen. Aunque le hagamos ver que la lógica no es esa, su cerebro aún no ha madurado lo suficiente para comprenderlo y en futuras ocasiones cometerá siempre el mismo error. 

Es fácil, entonces, comprender que los Reyes Magos funcionan porque tienen todos los ingredientes para encajar en estos mecanismos del pensamiento mágico: satisfacen los deseos expresados en una carta, en una noche pueden recorrer el mundo, el valor de los regalos es el que tienen sus deseos… La ilusión, la inocencia, los recuerdos y el futuro… y eso es muy positivo, hace a su desarrollo cerebral y no debemos coartarle esa inocencia, mientras al menos el entorno (los amiguitos o compañeritos) no lo hagan. Al fin y al cabo... ¿Quién no quisiera volver a ser niño y estar DE LA CABEZA cada 6 de enero?. Les dejo, me voy a poner los zapatitos y el pastito para los camellos. Nos leemos el sábado que viene. 



EL CEREBRO MALO

 


Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 9 de enero de 2021. Todos los derechos reservados.

Cuando estaba pensando en que escribir esta semana, una querida amiga me pregunta si el mal tiene una raíz cerebral... y surgió este tema cerebral sabatino. 

Pensadores y filósofos contemporáneos manifiestan que lo preocupante de la existencia del mal es que cualquier ser humano, en determinadas circunstancias, puede realizar actos tremendamente malvados e inhumanos. La Neurociencia explica esto de una manera práctica, aunque como la maldad es un acto complejo desde el punto de vista cerebral, no es una respuesta absoluta... como todo en Neurociencias. El IMT de Massachusetts en Estados Unidos analizó la actividad neuronal de un conjunto de individuos llegando a la conclusión de que, cuando las personas están en grupo, son más propensas a realizar acciones que individualmente les parecerían mal, e incluso a hacer daño a otras personas, como expliqué en uno de los apartados de mi libro CEREBRA LA VIDA. Las causas de la pérdida de moral cuando estamos en grupo pueden ser varias. Por ejemplo, podría deberse a que dentro de un grupo, la gente se siente más en el anonimato, más arropada por la masa que le hace creer que es más difícil de ser atrapada, a la par que siente una disminución del sentido de responsabilidad personal por las acciones colectivas, culpándole a la masa por esa simple cuan primitiva (y errada) ecuación tan humana de que "si todos hacen por qué yo no". Por otra parte, los individuos agrupados "pierden el contacto" con sus propias costumbres y creencias y, por tanto, se pueden volver más propensos a hacer cosas que normalmente considerarían como “malas”. O dicho de otra manera: en la "manada" nos olvidamos de nuestra propia moral y de nuestra propia formación personal humana, y adoptamos la costumbre del grupo, por más extraordinariamente contraria sea  a la que nosotros creamos. 

 Los científicos del IMT midieron en concreto la actividad neuronal en una parte del cerebro involucrada en la reflexión sobre uno mismo: la corteza prefrontal medial, mediante imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), una técnica que permite mostrar en imágenes las regiones cerebrales que ejecutan una tarea determinada, encontrando que, en algunos de estos voluntarios, dicha actividad se redujo cuando participaron en un juego como parte de un grupo, en comparación con cuando compitieron como individuos, presentando además más probabilidades de dañar a sus competidores que las que no presentaban esa disminución de la actividad cerebral (siempre en el contexto del juego). Pero no todo fue malo en estos individuos: en algunos de ellos la reducción de la actividad neuronal en la corteza prefrontal medial no se produjo, a pesar del grupo. Según los científicos, eso supone que las normas morales personales pueden mantenerse, e incluso ayudar a atenuar la influencia de la mentalidad de manada. El objetivo ahora es terminar de comprender por qué hay personas que “se pierden” más a sí mismas dentro de un grupo que otras. 


En 2011, neurólogos de la Duke University y de la Princeton University, de Estados Unidos, encontraron que la clave de la crueldad humana podía hallarse en el fallo de una red neuronal implicada en la interacción social y en el reconocimiento de otras personas como “humanos”, la cual puede desconectarse ante los individuos que causan disgusto o rechazo. Como consecuencia, la gente deshumaniza a otros individuos y olvida que éstos tienen pensamientos y sentimientos. De ahí a dañarlos sin prejuicios hay solo un paso. Es más, en una situación extrema, esta desconexión cerebral podría explicar cómo la propaganda contra los judíos en la Alemania nazi contribuyó a la tortura y el genocidio de millones de personas, o como el enardecer a las masas de un club de futbol haga que los fanáticos puedan incluso matar a otros simplemente por tener la casaca del "tradicional adversario". 

Si vamos a los casos puntuales de personas "malas" (que todos conocemos en nuestras vidas), en ellos quizá se combinan la desconexión con uno mismo (por presión del grupo, la “obligación” de ser malos, antecedentes personales o de personalidad, etc.) y la desconexión con los otros que los hace insensibles al sufrimiento ajeno, probablemente sin posibilidad de activar la empatía en sus zonas cerebrales correspondientes. Incluso, en casos emblemáticos como la de los nazis genocidas de judíos o de los exterminios de Saddam Hussein o de los grandes dictadores africanos tal vez ni la neurociencia ni la filosofía logren explicar lo que hicieron nunca. De cualquier modo, los científicos de la Duke University y de la Princeton University aseguran que al menos la “desconexión de otros” puede evitarse "pensando en la experiencia de otras personas”. Así se eludirían “una disfuncionalidad neuronal” y una “percepción deshumanizada”, en ocasiones de nefastas consecuencias. Y nos evitarían estar DE LA CABEZA con la maldad, una (dis)función del cerebro humano. Nos leemos la semana que viene.



LAS COSAS QUE DEBEMOS SABER ACERCA DEL SUEÑO

 


Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 16 de enero de 2021. Todos los derechos reservados.


Esta semana en mis redes sociales lancé algunos tips acerca del buen sueño, su importancia y las formas que debemos encarar dichos problemas. Y la avalancha de preguntas no se hizo esperar, denotando que el trastorno del sueño es algo que es muy común en muchísima gente. Es por ello, y aunque haya escrito ya en esta columna acerca de la importancia del sueño, que me atrevo a compartir las preguntas más frecuentemente hechas por quienes compartieron la información. Espero les sirva. Aquí van:

¿Por qué duermo mal y entrecortado?

Porque probablemente falta higiene del sueño, mal ambiente, exceso de estrés, factores alimentarios, sedentarismo, etc. Estos son factores a corregir para poder tener buena calidad de sueño.

Duermo pocas horas, ¿está mal eso?

En el sueño no importa la cantidad sino la calidad. Si dormís 10 horas al día pero el despertar es cansino, agotado, "como si te hubiera pasado un camión por encima", el problema no está en la cantidad de horas sino en la calidad de sueño. Los tratamientos siempre deben ir destinados a mejorar la calidad y no cantidad de sueño.


¿Conciliar el sueño con fármacos tiene el mismo efecto que hacerlo sin ellos?

Absolutamente no. Con los fármacos hipnóticos, por ejemplo, corremos el riesgo de "saltarnos" fases del sueño que justamente son las "reparadoras". Siempre es mejor buscar otras opciones y, como último recurso, acudir a los fármacos para dormir. Igualmente, dejan "sueño residual", es decir, la persona queda "embotada" al día siguiente. La indicación de inductores al sueño o de hipnóticos debe hacerla un profesional médico, no se debe tomar por "indicación de la vecina o el farmacéutico".

¿Se pueden tomar benzodiacepinas como alprazolam, clonazepam, bromazepam o diazepam para dormir?

La respuesta es no. Estos fármacos solo son coadyuvantes como ansiolíticos, es decir, contra la ansiedad, siendo la somnolencia uno de sus efectos secundarios y la relajación física uno de los primarios. Realmente, el consumo crónico de cualquier benzodiacepina disminuye de manera importante la capacidad de formación de memoria a largo plazo, por lo que su consumo en el tiempo definitivamente va a trastornar la memoria de quienes lo consumen. Después de un mes de consumo, aumentan la fase de "sueño superficial" provocando que la persona se despierte constantemente y no pueda profundizar en las otras fases del sueño, siendo un sueño "incidentado" y nada reparador.

¿Por qué me cuesta concentrarme si duermo mal?

Sencillo: porque en el sueño se construye la memoria y el aprendizaje. En el sueño, el hipocampo, ese caballito de mar que tenemos en la región temporal profunda del cerebro, actúa como un "croupier" que reparte las cartas del conocimiento por toda la corteza cerebral. Es decir, el conocimiento se almacena y se consolida en el sueño profundo y reparador, y los sueños, esas experiencias que todos tenemos a miles cada noche y de las cuales (como también vimos en esta columna alguna vez), son la forma en la que "grabamos" lo que aprendimos en los circuitos neurales. En resumen: a buen sueño, buen aprendizaje. Sépanlo señores padres de alumnos chateadores hasta el amanecer.

¿Qué es la higiene del sueño?

Son los hábitos que debemos cultivar para tener un sueño de mejor calidad: acostarnos (y levantarnos) cada día a la misma hora, apagar las luces, evitar artefactos que produzcan luminiscencia como televisores y celulares, evitar la música estridente y si es posible cualquier fuente de sonido, no consumir cafeína, glucosa ni ningún estimulante después de las 18 hs, tener una buena rutina de ejercicios físicos diariamente, no abusar de la siesta, no consumir alcohol a la noche. Pero principalmente, despejar la mente de preocupaciones que no vas a resolver a la hora de dormir.



¿Qué fármacos puedo consumir para dormir?

Existen fármacos que pueden consumirse de manera relativamente inocua en sus efectos secundarios. Entre los de libre venta, la valeriana y la pasiflora (en tés o pastillas) son excelentes opciones. La melatonina, el neurotransmisor del sueño, puede consumirse e inmediatamente apagar la luz porque solo funciona como "gatillador" del sueño con la luz apagada. Entre los controlados, el cannabidiol (cannabinoide aislado del Cannabis sativa) demostró gran eficiencia a la hora de relajar el cuerpo y desconectar la mente sin efectos residuales ni secundarios. 

Con estas preguntas, espero haber ayudado a no quitarles el sueño dejandolos DE LA CABEZA. Nos leemos el otro sábado.


LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...