jueves, 5 de noviembre de 2020

BOSTEZAMOS... POR QUÉ LO HACEMOS?


 Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al sábado 31 de octubre de 2020. Todos los derechos reservados.


La columna de la semana pasada donde les contaba por qué suspiramos causó gran atracción entre los lectores, sugiriéndome algunos temas para tocar en cada sábado. Y este es uno de ellos, del cual ya hablé hace algún tiempo, pero el cual, así como los suspiros, es algo que hacemos cotidianamente pero no sabemos por qué... hasta ahora. Y es que pensamos que bostezar es un gesto de mala educación, sea en medio de una conversación, una clase o en cualquier momento. Y, por el contrario de lo que se pueda pensar, bostezar no significa aburrimiento para nada, tiene varias causas pero ninguna es el hartazgo... sorpresa, verdad?

Ya los griegos pensaban que el alma quería abandonar el cuerpo mientras se bostezaba, hasta que llegó Hipócrates para afirmar que la cuestión era más médica que mística, y que era un sistema "para expulsar el mal aire de los pulmones o para regar el cerebro". Hoy hemos avanzado bastante desde esas creencias (aunque fueran de Hipócrates, padre de la Medicina). Ya sabemos que los bostezos no comienzan tras el nacimiento, sino que ya lo hacemos a partir de los últimos cinco meses de la concepción. Y lo vemos muchas veces en las ecografías prenatales...!!! Aunque no sabemos por qué se bosteza en esa etapa tan temprana de la vida, podría relacionarse con la salud fetal y su presencia da una idea del desarrollo del bebé en la panza de la madre, ya que expulsaría el líquido amniótico de sus pulmones. Y bostezar en los adultos sería, ni más ni menos, el recuerdo de nuestra vida intrauterina.

Los estudios no han concluido nada sobre la real razón y causas del bostezo, pero se habla de varias posibilidades. La primera es por ansiedad, ya que se ha visto en lémures que estos bostezan cuando precisan elevar sus niveles de cortisol (la hormona del estrés) cuando requieren estar alerta y prestos para la huida... todo lo contrario a lo que creemos. Igualmente, podría servir como un mecanismo de "refrigeración cerebral" como si se tratara de un cooler o ventilador de nuestra computadora, ya que como el cerebro tiene un alto metabolismo, libera una gran cantidad de calor (el cerebro casi siempre tiene una temperatura mayor en un grado o más que el resto del cuerpo), debiendo refrescarlo constantemente para mantenerlo en buen funcionamiento... ven que no es aburrimiento el bostezar sino todo lo contrario?. Dentro de esa teoría, también se dice que el bostezo aumenta la oxigenación cerebral, ya que lo hacemos cuando no hay buenos parámetros de oxígeno en la sangre. 

Pero, y perdón por la sorpresa, el bostezo también tendría razones sexuales... si, así como lo leen, el bostezo tiene mucho que ver con el sexo. Se encontró que en los macacos, el macho bosteza antes y después de aparearse condicionado por los niveles de testosterona, la hormona sexual masculina. Y esto porque parece que el cerebro libera las mismas sustancias en el bostezo que en una erección, ya que el bostezo es signo de cambio de estado (como cuando nos despertamos recién y bostezamos): en este caso,  bostezamos cuando pasamos de no tener ganas a estar excitados sexualmente. Algunos disparateros hablan de la posibilidad de saber cuánto sexo practica una persona en función de lo que bosteza, pero si por eso fuera, muchos amigos míos serian "sex machines",,, y no lo son. 

El bostezo también reforzaría la empatía, ya que el "contagio" del bostezo es mayor entre familiares, luego entre amigos, y en último lugar con conocidos y desconocidos, debido esto a que el bostezo es considerado un signo de solidaridad donde intervienen las "neuronas en espejo" a las que me refería alguna vez en esta misma columna. Y para terminar con este rosario de teorías, debo decirles que algunos investigadores también hablan que bostezar es signo de... inteligencia: dicen que cuantos más segundos dure el bostezo, mayor número de neuronas y complejidad cerebral tendrá una persona. 

El bostezo es algo que definitivamente nos tiene DE LA CABEZA. Y ahora termino esta columna antes de que sigan bostezando.

SUSPIRAMOS... POR QUE LO HACEMOS?


Artículo correspondiente a la columna DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 22 de octubre de 2020. Todos los derechos reservados. 

Por amor. Por aburrimiento. Al escuchar "Y sin embargo" de Sabina. O lo hacemos de manera automática. Por resignación. Por miles de motivos quizás, pero todos los seres humanos que vivimos sobre la faz de la tierra, los que lo han hecho, y los que lo harán, suspiramos alguna vez. También lo utilizamos en la comunicación con otras personas. Un suspiro sirve para expresar que no sabes que pasará o, incluso, para indicar que lo te dicen te produce hartazgo o aburrimiento. Sin embargo, a pesar de la gran versatilidad de los suspiros en la comunicación y de que la ciencia ha demostrado que, en la mayoría de las ocasiones, los suspiros se asocian con situaciones emocionales, también tienen una importante función puramente fisiológica. 

El suspiro sirve principalmente para inflar los alvéolos pulmonares, que son unos pequeños saquitos que están en los pulmones y que se encargan de introducir oxígeno en nuestra sangre y expulsar el dióxido de carbono. Aunque la respiración se ejecuta, principalmente, de manera involuntaria, su ritmo habitual es insuficiente para mantener al cuerpo con vida y por ello, de vez en cuando, hay que realizar una respiración profunda. El suspiro. Así que, inicialmente, podemos decir que el suspiro puede tener cierto grado de vital importancia, al menos, en lo que la oxigenación del cuerpo se refiere. Es más, como no se conocía la importancia del suspiro hasta hace pocos años, las primeras máquinas de respiración artificial no lo imitaban. Por esta razón, algunos pacientes que fueron tratados con ellas llegaron a morir sin expulsar un último suspiro. Afortunadamente, hoy en día estas máquinas ya cuentan con la función de proporcionar, de vez en cuando, una respiración profunda a imitación de la orden que da... nuestro cerebro. 

Si...!!! El suspiro se produce por una orden cerebral...!!!  Y de esto se encargan dos grupos de neuronas que se encuentran en el tronco del encéfalo (la zona que une el resto del cerebro con la médula espinal). Cuando los científicos descubrieron estos grupos se sorprendieron de que eran grupos de poquísimas neuronas. la escasa cantidad de neuronas que los formaban. Y como vimos que la función de los suspiros es fisiológica,  están programados por nuestro sistema nervioso para aparecer y salvarnos la vida... aproximadamente una vez cada cinco minutos en promedio. 


El descubrimiento de la "zona de los suspiros" en el tronco cerebral, y sobre todo, su razón de ser, fue un gran paso de la ciencia y, sobre todo, para aquellos pacientes que no pueden realizar por ellos mismos una respiración correcta. Con la tecnología correcta, los científicos podrían estimular los suspiros de un paciente que tenga insuficiencias respiratorias o detenerlos si fuesen consecuencia de un trastorno de la ansiedad. Sin embargo, lo que todavía no es claro es qué tiene que ver el aumento de los suspiros con las emociones, ya que, en situaciones de estrés, los suspiros se disparan en comparación con los momentos de relax. Sin embargo, lo que todavía ha quedado por establecer es la relación entre el plano emocional y el aumento de los suspiros. Los científicos afirman que en situaciones de estrés los suspiros se disparan en comparación a los periodos de relajación. 

Si bien, algunas personas consideran que el acto de suspirar es de mala educación, después de leer la columna de esta semana les podés decir desde que estas DE LA CABEZA, y que solo te preocupás de la salud de tus alvéolos pulmonares, mientras suspirás de aburrimiento por su reclamo. Nos leemos la semana que viene.



DONDE METÍ LAS LLAVES?

 


Artículo correspondiente a la columna DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 17 de octubre de 2020. Todos los derechos reservados.


Apreciada lectora: si usted desea enloquecer a su marido, conyuge, compañero o novio, solo debe hacer lo siguiente: colóquele la mayonesa en la puerta de la heladera y pídasela a la hora de la cena: solo tiene que sentarse a disfrutar sádicamente del espectáculo del pobre hombre buscando como loco en toda la heladera frente suyo... menos en la puerta. Igual pasa con las llaves, me pasa todo el tiempo: nunca encuentro las llaves que las tengo enfrente si las tocaron del lugar donde las tengo siempre.

Esto, según un artículo que se ha publicado recientemente en « Nature», puede tener su orígen en las llamadas  en este artículo "ondas cerebrales viajeras". Tal como han concluido investigadores del Instituto Salk, en La Jolla, Estados Unidos, estas señales nerviosas forman parte del sistema visual y están organizadas para permitirle al cerebro percibir, o no percibir, objetos difíciles de ver. 

Estas ondas facilitan la sensibilidad de la percepción, de forma que hay momentos en que puedes ver lo que de otra forma no se vería. Sin embargo, también ocurre al revés. Hasta ahora, se habían estudiado estas ondas durante la anestesia, pero se había concluido que quizás eran un artefacto de las mediciones, es decir, causado por los propios efectos de la medicación o de los elementos de monitoreo del paciente. Sin embargo, se investigó si estas ondas se producían también durante la vigilia, para lo cual  se desarrollaron varias técnicas computacionales para monitorizar la actividad de las neuronas en la corteza visual en tiempo real. De esta forma, pudieron seguir la actividad de unas neuronas que forman parte de una zona cerebral en la que se forma un mapa completo del mundo visual. Lo hicieron en busca de las ondas cerebrales viajeras que tienen lugar durante actividades visuales. Esta tarea visual consistió en ver una imagen tenue proyectada en una pantalla que las personas solo pudieran detectar el 50% del tiempo, y en registrar la actividad neuronal en el momento en que se detectaba. De esta forma, observaron que dicha imagen se detectaba, o no, a causa de la actividad cerebral relacionada con estas ondas viajeras: si estaban alineadas con el estímulo, el observador podía detectar el objeto más fácilmente. 

Esto demostró que hay un nivel espontáneo de actividad en el cerebro que parece estar regulado por estas "ondas viajeras", Los investigadores estiman que estas ondas son producto de la actividad que se propaga por el cerebro, y que está dirigida por la activación de neuronas locales. Lo que sigue es determinar si estas ondas están coordinadas en distintas zonas cerebrales implicadas en la visión. Creen que esto podría explicar la relación entre el procesamiento sensorial (ver las llaves) y la percepción consciente (percibir las llaves) que emerge del cerebro en su conjunto. 

Y finalmente, por qué comencé el artículo de hoy exhortando a la maldad de las mujeres contra nosotros? Porque los hombres tenemos menos visión periférica que las mujeres por una cuestión evolutiva: cuando íbamos a cazar en la época de las cavernas, nuestra vista debía estar siempre al frente buscando a la presa, desarrollando así el área cortical primaria de la visión. Mientras tanto, la mujer debía desarrollar una visión amplia y periférica, no solo ubicada en la porción central de la retina, sino también dispersa en las otras zonas corticales visuales, ya que debía controlar todo a su alrededor, principalmente a los hijos, manteniéndolos a salvo de las probables amenazas del entorno.

Ahora les dejo. Estoy DE LA CABEZA porque tengo que salir de casa y no encuentro las llaves... nos leemos el próximo sábado...!!!


jueves, 8 de octubre de 2020

LA PRIMAVERA LA SANGRE ALTERA

 


Artículo correspondiente a la columna DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 3 de octubre de 2020. Todos los derechos reservados. 


Cuando llega la primavera las "hormonas" entran en ebullición. Se dejan las ropas invernales y el calor artificial de las pieles se remplaza por la estival costumbre de mostrar piel y cuanto más mejor. Si a este condimento le sumamos el pandémico hecho de que se pasó mucho tiempo en casa, y de que las costumbres de relacionamiento se hicieron de maneras diferentes, podemos encontrar que el cerebro, solo o acompañado, busca el contacto físico, la proximidad sexual que otorga el hecho de que la especie humana es una de las pocas que practica el sexo de manera recreativa. Y como siempre digo, lo hace como un premio evolutivo a los deseos de reproducción: la sexualidad coronada por el placer, esa cascada neuroquímica que se da en el cerebro y repercute hasta la última célula del cuerpo. He aquí algunas neurocuriosidades del sexo... en el cerebro.

Aunque es mejor vivirlo de forma espontánea, un estudio del Instituto de Neurociencia Circadiana de la Universidad de Oxford (Reino Unido) afirma que cada edad tiene un momento óptimo para el sexo regido por los ritmos circadianos, es decir, los ritmos que tenemos todos los seres humanos en relación a la luz solar y los ciclos del día y la noche. A los 20 años el pico de energía es mayor a las 15.00 horas. Entre los 30 y los 40, la hora dorada son las 8.00 horas, ya que la luz de la mañana aumenta la testosterona de ambos sexos. De los 40 a los 50, el gran momento es a las 22.30 horas, que es cuando se libera más oxitocina, la hormona del amor y el apego. Entre los 50 y los 60 años la hora ideal es justo antes de irse a dormir, para favorecer así el descanso. Y a partir de los 60 años, las 20.00 horas es el momento propicio para el sexo de los más maduros. 

Otra curiosidad del cerebro se encuentra en cuanto a las películas eróticas. Muchos de nosotros no alcanzan un nivel de excitación sexual al ver escenas eróticas al saberlas actuadas, pero en una gran parte de las personas, diversos estudios coinciden en que este tipo de material audiovisual puede estimular y favorecer la relación de pareja cuando ambos miembros están de acuerdo en disfrutarlo. Y es que cada vez existen más películas eróticas de calidad, en las que no se degrada a la mujer y sí se apuesta por convertirla en un estímulo sexual que favorezca las relaciones íntimas. Además, no olvidemos que la sexualidad que se ve en el porno, que siempre hay que desmitificar, dista mucho de ser algo real. Si lo consumimos, ni los cuerpos, ni las prácticas, ni los tamaños nos tienen que servir como referente, sino como un simple impulsor erótico que potencie nuestro deseo sexual. Un buen plan en pareja es reservar un momento para compartir y dedicar un rato a una sesión de cine erótico: los resultados podrían sorprendernos. 

El sexo es algo que tiene mucha importancia en la vida de muchas personas. Muchos están convencidos de que su práctica es saludable. Aunque es una opción personal, no mantener relaciones sexuales puede perjudicar a nuestra salud. Y estas son algunas de sus consecuencias: mayor estrés y depresión debido a que el sexo libera oxitocina y endorfina, hormonas que reducen los niveles de estrés y generan una sensación de bienestar. Igualmente, disminución de las defensas inmunes, ya que según la Universidad de Pennsylvania, practicar sexo una o dos veces por semana incrementa en un 30% los niveles de inmunoglobulina A, un anticuerpo que impide el desarrollo de virus. Igualmente, los hombres célibes son más propensos a sufrir dificultades en la erección y cáncer de próstata, según el American Journal of Medicine, mientras que en las mujeres, a partir de la menopausia, reducir las relaciones sexuales aumenta la sequedad y puede causar atrofia vaginal. 

Pero muchos alegan que no desean tener sexo porque se sienten muy mal al terminar el acto, lo que se conoce como depresión poscoital.  Según las estadísticas, el 10% de las personas lo sufren, especialmente las mujeres, y puede resultar preocupante cuando ocurre de forma frecuente y no desaparece. ¿Por qué sucede? A nivel biológico, se relaciona con la reactivación de la amígdala (vinculada a la ansiedad y el miedo), que disminuye su actividad durante el coito. Nunca hay que culparse. Esta súbita tristeza no suele tener nada que ver con falta de deseo ni con la insatisfacción, por lo que debe hablarse entre la pareja y, en caso de que se mantenga, acudir a un especialista. 

La primavera la sangre altera. Y el sexo y la sexualidad no son temas de los genitales... son temas absolutamente DE LA CABEZA. Nos leemos el sábado que viene. 

LA RESILIENCIA: LA SALVACION DE LA SALUD MENTAL COVID Y POST COVID

 


Artículo correspondiente a la columna DE LA CABEZA del Diario La Nación de los sábados 12, 19 y 26 de setiembre de 2020. Todos los derechos reservados.

Las crisis sanitarias del coronavirus y la medida de confinamiento en casa son una amenaza para la vida física, pero también lo son para nuestra estabilidad psicológica, social, política y económica. Toda amenaza apela a nuestra capacidad para resolverla, y esto llama directamente al concepto de resiliencia para afrontar al Covid-19. La palabra resiliencia, etimológicamente, viene del latín "resilio" que significa “volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar”. Más que claro, implica volver mentalmente todo lo posible a la sensación previa al causante del desequilibrio emocional, a la aparición del COVID en nuestro caso, no a volver a vivir como antes descuidando las medidas sanitarias ni mucho menos, sino en volver a revivir la sensación que teníamos dentro de la "antigua normalidad", racionalizando el hecho de que esto es lo que nos toca vivir, y que se puede resistir con cambios que, si bien nos sacan de nuestra zona de confort, nos permiten desarrollar mentalmente el microclima para que "nos sintamos bien". Esto transforma la amenaza que sentimos en el cuerpo en un impulso para dar un salto y volver a colocarnos en posición mental y física de "dar batalla". Pero sin ese sentimiento de amenaza no saltaríamos con tanta fuerza, es decir, la resiliencia emerge sólo en condiciones de contacto con el dolor. 

La resiliencia es, entonces, una habilidad a desarrollarse para continuar con una baja susceptibilidad a futuros estresores. ¿Qué hace a nivel cerebral que una persona sea más resiliente que otra? ¿Qué ocurre dentro de algunos individuos para que superen exitosamente el estrés o ciertos traumas? Esas son dos de las preguntas que la ciencia trata de responder para mejorar el proceso de adaptación a la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o, incluso, ante fuentes significativas de estrés. A partir de la capacidad resiliente del ser humano se producen respuestas adaptativas frente a situaciones de crisis o de riesgos por la existencia de recursos innatos o adquiridos. Se conocen en la actualidad las bases neurobiológicas y neurobioquímicas que subyacen como fundamentos de los cambios que acompañan a la conducta resiliente. 

Respecto a las bases neurobiológicas, es posible determinar cómo diversas regiones cerebrales están relacionadas con circuitos neuronales que conforman bases estructurales y funcionales de la memoria y la vigilia, los cuales se reactivan de manera autónoma para sustentar los recuerdos. Para esto intervienen la neocorteza cerebral y, a nivel subcortical, el complejo amigdalino, el hipocampo y el locus cerúleo, zonas que regulan los mensajes de alerta y, conectados con la región frontal que maneja la conciencia, las respuestas que damos a esas amenazas. Respecto al punto de vista neuroquímico, participan en la resiliencia sustancias hormonales y neurotransmisoras del eje cerebro-hipotálamo-suprarrenal-gonadal. 

Aparte de estructuras cerebrales, tenemos tambien sustancias neuroquímicas que intervienen en los mecanismos de la resiliencia. Por ejemplo, el cortisol (relacionado con los estados de alerta, vigilia y atención focalizada) atenta contra el comportamiento resiliente cuando se encuentra en concentraciones elevadas, alterando el desarrollo normal, la reproducción y la respuesta inmunológica. La testosterona en el estrés y en situaciones adversas desciende su nivel, lo que provoca disminución de la atención; disminución de la proactividad y de la autoconfianza; pobre asertividad (capacidad de decir las cosas sin herir ni lastimar a otros); estados de ánimo con predominio depresivo; dificultad para ejercer el pensamiento colateral; disfunciones sexuales y poca creatividad. La di-hidro-epi-androsterona (DHEA) tiene la cualidad de inhibir las sobreexpresiones de los glucocorticoides en general, por lo que es proresiliente de forma directa e indirecta, ya que desde el punto de vista hormonal, la DHEA ejerce una acción antiglucocorticoidea y contrarresta los efectos del cortisol. En aquellos individuos con pobre respuesta de DHEA ante el estrés existe mayor riesgo de trastornos psiquiátricos como depresión, trastornos por estrés postraumáticos y trastornos de ansiedad. Sin embargo, se ha demostrado que los altos niveles en la relación DHEA/Cortisol pueden prevenir el trastorno por estrés postraumático. 

Este disbalance en la farmacia neuroquímica del sistema nervioso en las personas poco o no resilientes causa que las mismas padezcan frecuentes e intensos episodios de reactivación de la memoria consciente del momento estresante como pensamientos compulsivos e intrusivos, como ideas locas y desesperadas que le vienen a la cabeza. Esto explica el por que cierta gente se rebela contra las medidas sanitarias de distanciamiento e higiene, o desarrollan el pensamiento autodestructivo inconsciente de "esto está en el ambiente y no tengo nada que hacer, voy a salir a la calle pase lo que pase y si me toca, me toca, mala suerte". En cambio, los sujetos pro-resilientes son capaces de sobreponerse y de superar los momentos de dolor emocional o contratiempos e, incluso, de salir fortalecidos de lo negativo con evidente firmeza de ánimo. 

Estadísticamente se observa con relativa frecuencia que los individuos con mayor capacidad intelectual y volumen de conocimientos tienen mayor poder de procesar las situaciones traumatizantes y de afrontar las agresiones estresantes. Son más resilientes en lo emocional y a nivel celular neuronal. En cualquier situación estresante, según evoluciona en el tiempo, existen alteraciones en el funcionamiento neurobiológico en varias fases. Al inicio hay incertidumbre creciente, aprehensión y un grado de vulnerabilidad a lo que se suma una tensión que va en aumento. En un segundo momento, aparece el miedo, la confusión y la desorganización emocional. En el tercer período, llamado proscritico o crónico, el estrés, el temor, la ofuscación, la labilidad emocional, las actitudes de negación y las crisis emocionales diversas son constantes. Finalmente, en la fase de recuperación, pueden surgir estados depresivos o cambios emocionales más duraderos. Es aquí cuando se habla de "estrés postraumático" con múltiples manifestaciones, ya sea por las conductas adaptativas o de acomodamiento. Por tanto, el fenómeno resiliente consta de una dinámica que atraviesa varios momentos identificables con mayor claridad cuando se analizan acciones de defensa y protección; búsqueda del equilibrio que enfrenta a la tensión; compromiso y arrastre del desafío; la superación; la valoración de lo que significa; la actitud positiva del sujeto; la toma de responsabilidad y de creatividad y la conducta o tratamiento auxiliador para favorecer la resiliencia. Por eso, es importante readaptar el funcionamiento individual y colectivo para volver a la resiliencia (o adquirirla) si hasta el momento no existía.

La Asociación Americana de Psicología citó algunas recomendaciones para construir y fortalecer la resiliencia en todo tiempo, los cuales son más que útiles en tiempos como los que vivimos. La resiliencia ayuda a fortalecerse cuando mejoramos el establecimiento de buenas relaciones con familiares cercanos, amistades y otras personas importantes. Igualmente, el saber a ciencia cierta que no hay obstáculos insuperables y el tratar de mirar más allá del presente pensando que en el futuro las cosas mejorarán, con vacuna o sin ella, pero sí mejorarán. La humanidad ha pasado ya por esto y sin la ayuda de tanta ciencia como la que disponemos ahora. Por eso, no les dé mayor proporción a los problemas de la que tienen, por ejemplo preocupándose por no volver a la "antigua normalidad". El cambio es parte de la vida,

Es posible que como resultado de esta situación adversa no le sea posible alcanzar ciertas metas. Aceptar las circunstancias que no pueden cambiar lo ayudará a enfocarse en otras. El trazarse metas realistas preguntándose acerca de las cosas que puede lograr hoy y que le ayudan a caminar en la dirección hacia la cual quiere ir. Igualmente, el enfrentar los problemas tomando ante situaciones adversas, acciones decisivas, lo cual siempre es mejor que ignorar los problemas y las tensiones, y desear que desaparezcan.  Seguidamente a ello, se debe confiar en uno, cultivando una visión positiva de sí mismo, lo cual puede servir para desarrollar la confianza en su capacidad para resolver problemas y confiar en sus instintos. 

Algunas formas adicionales de fortalecer la resiliencia le podrían ser de ayuda. Por ejemplo, algunas personas escriben sobre sus pensamientos y sentimientos más profundos relacionados con la experiencia traumática u otros eventos estresantes en sus vidas. Todo ello implica lidiar con el dolor emocional, no negarlo o evitarlo, sino poder hacerse cargo de él y transformar una realidad desbastadora en una posibilidad de vida nueva que se sido creada a raíz de él. Una sociedad es resiliente cuando se mantiene unida, cooperando todos para el bien común, cuando se respeta mutuamente y se cohesiona y solidariza. Además, también cuando hay confianza en el liderazgo político. Una sociedad vence su resiliencia cuando la amenaza se hace mayor que sus recursos, aparecen los prejuicios, la discriminación, la culpabilización, el terror y especialmente, la desconfianza. Las situaciones de crisis nos ponen a prueba como especie, y lo van a seguir haciendo, a la naturaleza no la importa lo que es o no justo. La solución para superar la crisis del coronavirus dependerá de todos nosotros. 

Las fuentes principales de resiliencia individual se basan en la satisfacción vital, es decir, el grado en que nuestra experiencia satisface nuestros deseos y necesidades físicas, sociales y psicológicas: trabajo remunerado, participar en la comunidad, la calidad de nuestras relaciones íntimas y la resistencia psicológica individual basada en la auto-regulación y auto-realización. Estas son las cuestiones que cada uno de nosotros tendrá que atender. Y sobre todo, buscar apoyo social: las relaciones en general son una fuente de bienestar, prevención de patologías, y favorecen afrontar experiencias estresantes y traumáticas, no importa que sean por Zoom o Whatsapp, son relaciones igualmente. Por tanto, es muy importante apoyarnos entre todas para generar esta red sanadora, ante el coronavirus y el confinamiento en casa. Hay que protegerse de vivir los sucesos con una culpa irracional. Desarrollar la asertividad que permite pedir ayuda cuando la necesitamos, afirmar los derechos y decir que no. Finalmente, la creatividad y curiosidad ante el mundo permite generar recursos y soluciones frente a la amenaza; junto con el sentido del humor y la ética, que son factores de resiliencia. Finalmente, la capacidad de auto-crítica para analizar mejor las causas y consecuencias de nuestros actos con el fin de mejorar, esto permite transformarnos.

Para finalizar, de más está decirles que el COVID se queda un buen tiempo con nosotros. No temerlo sino respetarlo, aprender a convivir con las medidas sanitarias, buscando la felicidad en las cosas que probablemente olvidamos con la "antigua normalidad" por estar DE LA CABEZA con tantas cosas probablemente nos haya hecho dejar de lado quienes somos. Con la resiliencia volveremos a ser mejor de lo que fuimos. No perdemos nada buscando desarrollarla más. Nos leemos el otro sábado.


EL SINDROME DE JEsSEE PINKMAN

 


Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del diario La Nación del sábado 5 de setiembre de 2020. Todos los derechos reservados.

El amigo tuitero @santiesquivel me regaló en días pasados la recomendación excelente de un hilo (seguidilla de publicaciones sobre un mismo tema) de Twitter de la usuaria española @gloriavg titulado como la columna que les traigo esta semana. Explica mucho de lo que sucede hoy en días pandémicos como los que vivimos. Me tomaré la licencia de copiar textualmente sus tuits latinizando un poco ciertas expresiones para hacerlas mas comprensibles al ojo local. Y después, aunque creo que no haga falta, agregaré algo más de mi análisis personal de esta brillante teoría de esta no menos brillante tuitera. 

(Alerta de spoiler)

"Recuerdan ese capítulo de Breaking Bad, al principio de la serie, en el que Jesse Pinkman tiene que deshacer un cadaver en ácido (no voy a entrar en lo riguroso de “deshacer” un cadaver en un ácido más bien flojito, y no en una base)? Walter, profesor de química, le dice que compre una cubeta de plástico (no recuerdo qué polímero menciona). Jesse primeramente va a hacerlo, pero acaba diciendo algo así como “poliestireno my ass”, y decide hacerlo en una bañera, en su casa. Porque él, a pesar de ser un ignorante en el tema, cree que tiene suficiente conocimiento para poder decidir y opinar. A pesar de no saber absolutamente nada de química y estar ante alguien que sí, a él, su “sentido común” y su “conocimiento” (o más bien, la falta de este) le dicen que el plástico es más endeble que su bañera, y qué tontería gastarse dinero en una cubeta cuando la casa de su abuela tiene una bañera estupenda, así que decide llevarle la contraria. Creo que todos sabemos cómo acaba el capítulo: con la bañera, el ácido y el cadaver en el salón de la casa de Pinkman traspasando el piso superior y por ende el techo de la sala y llegando hasta el sotano. Pues el síndrome de Jesse Pinkman lo tenemos ahora con los conspiranoicos y magos de la ciencia, esa gente que sin tener la más mínima idea, se atreve a opinar. Y hasta cree que su opinión es válida porque desde su ignorancia les parece que “tiene sentido”. - “Cómo me va a proteger una tela de un virus?” - “Enfermo asintomático? Si no tienes síntomas no puedes estar contagiado!” - “Si los científicos se corrigen en algo totalmente nuevo, sobre lo que se dijo hace unas semanas, es porque no tienen ni idea.” - “Si los tests dan falsos negativos y falsos positivos, es porque no sirven”. - “Es perfectamente posible poner un microchip a alguien con una vacuna, a los animales se les implanta con una aguja, así que, por qué no?” - “Si tomo vitamina C y como bien, no hay virus que me entre”. - “No tengo ni idea de la diferencia entre las ondas de mi microondas y el 5G, pero el 5G nos va a matar a todos” -“Como las farmacéuticas son empresas, y como tales, buscan hacer dinero, vamos a tomar una visión radical, y rechazar todo lo que venga de ellas por sistema. Mejor tomar la lavandina o el cloro que vende este señor que es economista y se compró un título falso de una titulación no homologada por 5 millones de guaraníes en una universidad cuyo campus es un baldío en Valle Lorito, seguro que él busca lo mejor para mi y su remedio milagroso lo cura todo”. Si a ellos, sin la más mínima formación en virología, epidemiología o medicina en general, les cuadra...Por qué no? Será una opinión tan respetable como la de los expertos que llevan décadas de estudio e investigación, porque absolutamente todo en esta vida es opinable, verdad? Tranquilos, que son muy inteligentes ustedes. Solo las mentes brillantes descubrirían secretos de estado y conspiraciones de las grandes élites usando Google y YouTube, los tontos somos los demás, desde luego, nosotros, los demás."

Algo que agregar a esta brillante teoría de esta no menos brillante tuitera española? Si. Que el paraguayo está cayendo en este mecanismo de buscar "medicos por la verdad" desde las comodidades de sus teclados en vez de mirar al frente y ver los médicos por la verdadera lucha diaria y silenciosa, a costa de su propia salud y la de sus familias. Y que si están tan seguros, como Jessee Pinkman, de que lo que piensan es correcto, firmen un renunciamiento suyo y de los suyos a las camas de terapia, y si pueden, vayan a ayudar (sin protección, obvio, no sirve para nada según ustedes, solo las antenas y la vacuna transmiten el virus) a los hospitales de punta o al menos, a los consultorios ya saturados de pacientes tosiendo mentiras y con falta ficticia de oxígeno por invento del nuevo orden mundial. Totalmente DE LA CABEZA. Nos leemos el sábado que viene.


LA MUSICA EN EL CEREBRO DE LOS NIÑOS

 


Articulo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 27 de agosto de 2020. Todos los derechos reservados.

Todos sabemos que, cuando nacemos, tenemos ya el mismo número de neuronas que tendremos cuando seamos adultos (de no mediar enfermedades o condiciones anormales que nos hagan perderlas). Pero estas aún no están conectadas, y el proceso de interconexión entre las mismas es lo que se viene a continuación. Este proceso es el que hace que el cerebro del niño crezca tan rápidamente durante los primeros meses de vida. De hecho: a los 6 meses el cerebro pesa el doble de lo que pesa al nacimiento (350 gramos al nacer, 700 gramos a los 6 meses), a los 14 meses pesa ya 900 gramos, a los 18 meses alcanza el 80% del peso definitivo en el adulto (1.100 gramos a los 18 meses y 1.400/1.500 gramos en la adultez) y a los 5 años ya tiene el 90% (1.250 gramos) del peso definitivo. A los 7 años de edad, cuando el cerebro del niño pesa y mide casi como el de un adulto, en los lóbulos frontales hay un 40% más de sinapsis (conexiones entre neuronas) que en la vida adulta. Esto sucede en todo el cerebro, y estas sinapsis se van retrayendo hasta los niveles del adulto, alcanzando el cerebro entre los 4 y 7 años de vida, el mayor número de conexiones entre las neuronas. Esto implica que el cerebro crece durante los dos primeros años de vida, a una velocidad impresionante por minuto, no debido a la multiplicación neuronal, sino a que la estructura se organiza gradualmente para llegar a su máximo nivel de complejidad.  

El cerebro de un niño está más densamente conectado que el de sus mismos padres, y utiliza más energía. Acordáte de eso cuando veas a un niño con su inagotable energía: en su cabecita tiene una central eléctrica con 50% más de energía que en la tuya. El cerebro queda totalmente interconectado a los 20 años de edad y la actividad cerebral alcanza el nivel adulto. Hablé mucho de esto en mi libro CEREBRA LA VIDA, pero vuelvo a citar un experimento diferente con resultados interesantes, sobre todo para los padres de niños pequeños: la música acelera el desarrollo de la corteza cerebral de los pequeños, además de tener un efecto positivo sobre la memoria y la atención de los mismos, facilitando el aprendizaje de la lectura, escritura y matemáticas, la capacidad de ubicarse en un entorno y el coeficiente intelectual. 

 La revista Brain recoge este experimento hecho por la Universidad Mc Master de Canadá que siguieron por dos años a dos grupos de niños: el primero recibió enseñanzas musicales con el método Suzuki mientras que el segundo grupo no recibió ninguna (el método Suzuki es un método ideado por un violinista, filósofo y pedagogo japonés, y permite a los niños, aún los más pequeños, aprender música y tocar un instrumento). Los resultados de pruebas de memoria, de rítmicos, armónicos y melódicos musicales, y de cálculo, demostraron que los niños que siguieron el método Suzuki mostraron mayor sensibilidad a la melodía emanada de un instrumento como el violín, señal directa de mayor maduración del córtex cerebral. 

Conclusión: señores padres, si quieren hijos DE LA CABEZA, adelante con la música…!!!


LO QUE SUCEDE EN EL CEREBRO CUANDO DAMOS UNA BUENA CLASE

  Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...