Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 29 de mayo de 2021. Todos los derechos reservados.
Te apasionan las Neurociencias? A mi me vuelven loco. Tanto que ya lance tres libros: CEREBRA LA VIDA, CEREBRA LA SEXUALIDAD y CEREBRA LA EDUCACION. Te interesa sondear en los misterios del cerebro? Adelante. Acertaste el lugar.
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 29 de mayo de 2021. Todos los derechos reservados.
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 5 de junio de 2021. Todos los derechos reservados.
Y un día, todo cambió. Nos tuvimos que encerrar, reaprender hábitos de higiene, a cubrirnos las sonrisas y a decir adioses muy prematuros. Lo hemos sufrido y lo seguimos padeciendo. Si a nosotros nos fue difícil... ¿Cómo les habrá sido a los niños?
No hay mucho secreto. Los más grandes sufrimientos los padecieron a los extremos de la vida: los ancianos y los niños. Y aunque para los abuelitos ya se habilitaron las vacunas (que no se aplicaron a todos vaya uno a saber por qué mecanismos cerebrales que ni me animo a escrutar), en los niños el apego es la única vacuna que como adultos tenemos para brindarles para prevenir enfermedades físicas y mentales. Y es que nosotros conspiramos contra ellos, porque toda la información que nosotros procesamos, aunque creamos que no la ven o escuchan siempre lo hacen y no la procesan como nosotros (si a nosotros nos cuesta horrores, qué será a ellos?. Todos estos datos, aunque parezca que no le están poniendo atención, activa zonas del cerebro relacionadas con el estar alerta y les genera estrés. Este fue nuestro primer error.
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación de los sábados 27 de febrero y 6 de marzo de 2021. Todos los derechos reservados.
Cuando irrumpió el coronavirus, era un virus eminentemente respiratorio. Luego, de a poco, se fueron revelando más síntomas asociados a otros órganos quedando demostrado que el virus ataca casi todos los órganos del cuerpo. Incluso, se ve que muchos pacientes nunca se curan, por lo que se acuñó el término "covid persistente" o "long covid" donde los diversos órganos afectados no se recuperan más. Incluso, se habla de otra ola, cuyas cifras no se actualizan a diario pero que no cesa, de pacientes que nunca se recuperaron del coronavirus o que, pese a pasar la enfermedad de forma leve, presentan ahora síntomas que les hacen imposible hacer una vida normal: cansancio/astenia, malestar general, dolores de cabeza, bajo estado de ánimo, dolores musculares o mialgias, falta de aire, dolores articulares, falta de concentración o déficit de atención, dolor de espalda. presión en el pecho, ansiedad, febrícula, tos, fallos de memoria, dolor en el cuello, diarrea, dolor torácico, palpitaciones, mareos, hormigueo en las extremidades. difucultad manifiesta al ir al trabajo o atender sus obligaciones familiares o sociales, manifestaciones cutáneas, como urticaria o reactividad excesiva ante roces mínimos de la piel; caída de pelo, daños vasculares.
Pero los síntomas que se están revelando como más frecuentes e incapacitantes son de otro tipo: los neurológicos. Pacientes que ahora son incapaces de concentrarse, hasta el punto de no poder leer un libro; que sufren desorientación; que no dan con la palabra adecuada al hablar, que sufren lagunas de memoria, que pueden quedarse en blanco en cualquier lugar o que olvidan de repente tareas mecánicas y rutinarias relacionadas con su trabajo. Y lo conforman toda una variedad de síntomas que se sufren en mayor o menor intensidad y a los que se está aludiendo con el nombre genérico de "niebla mental".
Entonces vemos que el sistema nervioso es el que, tras el respiratorio, con más frecuencia resulta afectado durante la fase aguda, por lo que es hoy considerado también un virus neurotóxico. Lo que sucede en el sistema es aún desconocido, porque no se han encontrado anomalías morfológicas ni funcionales en el cerebro de estos pacientes con los estudios practicados (resonancias, electroencefalogramas, incluso análisis del líquido cefalorraquídeo). Si bien sabemos aún poco de las causas, podrían deberse a un estado de microinflamación persistente en el cerebro, específicamente a nivel del lóbulo frontal, que no se ve en los estudios. Esta microscópica pero en realidad gran inflamación celular que puede causar el virus termina alterando al sistema nervioso y, con ello, a las neuronas. se cree que el SARS-CoV-2 provoca un daño endotelial (una capa de los vasos sanguíneos) y cardiovascular que puede llegar hasta el cerebro. Incluso se evalúa la posibilidad de que el virus pueda "esconderse" en ciertos puntos del cuerpo, como el sistema nervioso, y que actúe, como otros virus, el de la varicela por ejemplo, "capaces de acantonarse" en nuestro organismo y permanecer allí toda la vida. Incluso, existiría la posibilidad de que la barrera hematoencefálica (ese muro microscópico pero potente que separa la circulación sanguínea del sistema nervioso) quede abierta y permeable tras la fase aguda de la enfermedad y como ya no es hermética, provoque en los pacientes esa sensación de fatiga continua y niebla cerebral que ahora conocemos.
Además de la variedad de los síntomas y el enigma de su razón de ser, hay otras preguntas sin respuesta en torno al covid persistente, como la de por qué hay personas que sufren una forma leve de la enfermedad y padecen estas secuelas meses después, y otras, en su mayoría por suerte, lo superan en pocos días. Esto podría deberse a dos causales que casi siempre están presentes en todas las enfermedades: el desencadenante y la genética. De esta última dependería que unas personas desarrollen graves secuelas o una versión más grave de la enfermedad y otras no, o que los pacientes respondan de forma distinta a los fármacos. Asimismo, cabe destacar que puede afectar de la misma manera a jóvenes, a adultos mayores, hombres y mujeres.
El punto de inflexión para consultar a un especialista es cuando la confusión mental lo limita para hacer cosas de la vida diaria, como trabajar. Se debe consultar, primero, para descartar que no haya otra causa del problema, como pueden ser anemias severas o inclusoproblemas de la glándula tiroides, por ejemplo. En el examen se hace una evaluación neurocognitiva a cargo del especialista. Esta “niebla mental” parece no ser un problema permanente, pero la recuperación puede tomar varios meses, específicamente entre 3 y 7 según lo que se ha estudiado. En cuanto a su tratamiento, lo recomendable es la estimulación cognitiva a través de ejercicios y juegos de memoria, ejercicios físicos al aire libre, consumo de vitaminas y, en casos más graves se pueden agregar uso de fármacos nootrópicos, estimulantes de la memoria y potenciadores cognitivos.
El Covid-19 sigue siendo un virus que nos tiene DE LA CABEZA. Brindo fervientemente porque pronto estemos vacunados todos los que vivimos en esta hermosa tierra. Nos leemos el siguiente sábado.
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 18 de febrero de 2021. Todos los derechos reservados.
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 13 de febrero de 2021. Todos los derechos reservados.
Artículo correspondiente a la columna semanal DE LA CABEZA del Diario La Nación del sábado 6 de febrero de 2021. Todos los derechos reservados.
Si bien la música en general es un enorme catalizador de emociones en el cerebro (positivas y negativas hay que decirlo), existen algunas que "nos mueven la estantería". De hecho, la música está considerada entre los elementos que causan más placer en la vida, ya que libera dopamina en el cerebro como también lo hacen la comida, el sexo y las drogas. Todos ellos son estímulos que dependen de un circuito cerebral subcortical en el sistema límbico, es decir, aquel sistema formado por estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales; particularmente, el núcleo caudado y el núcleo accumbens y sus conexiones con el área pre-frontal, lo que dimos en llamar repetidamente en esta columna semanal como sistema de recompensa cerebral. Los estudios que muestran activación ante los estímulos mencionados revelan un importante solapamiento entre las áreas, lo que sugiere que todos activan un sistema en común.
Escuchar música no solo es el hecho de activar las zonas donde esta se capta, sino que, en realidad, se trata de una experiencia sensorial unificada. Las personas aprenden y conocen por distintas vías. Por ejemplo, si conoces a una persona en un momento en que no tienes, hambre, no tienes frío y estás escuchando una música que te agrada, esa personas te parecerá más agradable. Lo mismo, si una persona debe estudiar: si lo hace con música que le agrada, el momento será más placentero. Algo similar ocurre con los recuerdos. A veces, una persona adulta escucha una canción que cantaba y bailaba cuando era joven, esa canción le evocará recuerdos de entonces, los amigos de esos años, las actividades que realizaba y hasta situaciones que creía olvidadas (por eso la terapia con música es tan útil en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, pero eso es tema de otro día). En nuestro cerebro no existe una sola estructura que decodifique este estímulo, sino que son muchas las partes del cerebro que se activan cuando oímos música, por lo tanto, hacerlo genera una activación de diferentes lugares. Por eso, la música retro es tan "pegadora" en todo sentido: todos nos quedamos "duros" cuando tocan esa música que bailábamos apretados en los 80 o sobre los parlantes en los 90... o después.Pero ¿Qué sucede cuando la música "es escuchada"? Una vez que los sonidos impactan en el oído, se transmiten al tronco cerebral y de ahí a la corteza auditiva primaria; estos impulsos viajan a redes distribuidas del cerebro importantes para la percepción musical, pero también para el almacenamiento de la música ya escuchada; la respuesta cerebral a los sonidos está condicionada por lo que se ha escuchado anteriormente, dado que el cerebro tiene una base de datos almacenada y proporcionada por todas las melodías conocidas. Y allí se produce la magia, la relación con los recuerdos (buenos y no tanto), y "nos gusta" o "nos mueve" esa música que estamos oyendo. Esa "magia" podría deberse tanto a una razón biológica para que unos acordes nos agraden más que otros, como también a una cuestión cultural. Esta última parece ser la razón más poderosa: probablemente nuestras preferencias acústicas dependen más de la exposición a un determinado estilo musical que de un rasgo inherente al sistema auditivo. Dicho de otra manera, es posible que las clases de sonidos para las que podemos adquirir de forma sencilla respuestas estéticas están restringidas por lo que es fácilmente discriminable, y eso está determinado hasta cierto punto por la biología, ya que, en apariencia, la respuesta estética que se asocia con una clase de sonidos se adquiere mediante la exposición a una cultura. En resumen: lo que estamos acostumbrados a escuchar es lo que nos hará preferir y gustar de ciertas músicas.
Ahora a disfrutar del sábado, poner la música que más nos gusta, y dejarnos estar DE LA CABEZA por esa canción que nos alegra el cerebro... y el alma.
Artículo correspondiente a la columna dominical DE LA CABEZA del Diario La Nación correspondiente al domingo 10 de setiembre de 2023. Todo...