Te apasionan las Neurociencias? A mi me vuelven loco. Tanto que ya lance tres libros: CEREBRA LA VIDA, CEREBRA LA SEXUALIDAD y CEREBRA LA EDUCACION. Te interesa sondear en los misterios del cerebro? Adelante. Acertaste el lugar.
jueves, 29 de junio de 2017
miércoles, 14 de junio de 2017
DOPAJE CEREBRAL EN ESTUDIANTES DE MEDICINA: EL MODAFINIL
Ya en mi libro CEREBRA LA VIDA le dedique un pequeño apartado a lo que denomine DOPPING CEREBRAL al referirme a las drogas que aumentan el rendimiento del cerebro ante exigencias como la de los pilotos de aviones de combate. Hable en ese apartado de lo que se uso, como se las investigo, y de los efectos que tuvieron en sus usuarios.
Hoy en dia, y merced al acceso a la informacion (o pseudoinformacion) por parte de todos los niveles de la educacion medica, los estudiantes de Medicina, muchas drogas que aumentan el rendimiento cerebral son vendidas como tales, usando tres denominaciones no del todo ciertas: "potenciador cognitivo", "droga inteligente" y "libre de colateralismos".
La cosa no es tan asi.
Este farmaco es usado en Neurologia para combatir a la narcolepsia, una enfermedad que cursa con irrefrenables deseos de dormir por parte de los pacientes que la padecen. Tambien se la usa para tratar los trastornos del sueño asociados a turnos del trabajo. Tambien se usa para prevenir la somnolencia asociada a la apnea del sueño en pacientes utilizando concomitantemente dispositivos de asistencia respiratoria.
El modafinilo actua modificando la concentracion de ciertas sustancias naturales en diferentes lugares del cerebro relacionadas al control de sueño y la vigilia.
Aproximadamente veinte estudios (entre los que destacan los de las prestigiosas Universidades de Oxford y Harvard) califican a esta droga como "de bajo riesgo".
Según este informe, queda certificado que el consumo de modafinilo incrementa la atención y potencia la inteligencia fluida, es decir, la velocidad de procesamiento y la capacidad de adaptación a situaciones nuevas. De ahí que tanto estudiantes como ejecutivos hayan decidido dar una oportunidad a un principio que promete, en condiciones normales y sujetos sin contraindicaciones, ayudar en la decisión y resolución de eventualidades con rapidez.
El Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología valora que nos encontramos ante "el primer ejemplo real de una droga inteligente, lo que genera un debate ético real que hay que enfrentar", poniendo el foco en el nuevo escenario que se estaba abriendo tras su consumo masivo: "Con cualquier método utilizado para mejorar la cognición, las consideraciones morales siempre deben ser tomadas en cuenta".
Más recientemente la Universidad de Oxford en Reino Unido quiso analizar las consecuencias de su consumo a través de un estudio cognitivo del que formarían parte distintos estudiantes de este centro. La atención visual, la memoria espacial, las funciones ejecutivas y la memoria episódica antes y después del consumo de modafinilo se compararon.
Algunos voluntarios, confirmaban tras la primera dosis que se sintieron "más despiertos y menos cansados" de lo habitual y también "menos dispuestos a la frustración". Sin embargo, tras una segunda dosis percibieron una "mayor distracción" prestando una desmesurada "atención a cosas equivocadas" que les distraían de su estudio. La cosa fue a más ylos voluntarios alegaron haber sentido dolor de cabeza, falta de apetito o vigilia. Tras la tercera y última dosis se repitieron estos pasajes tras un día en el que, como parte positiva, aseguraron, no dejaron de trabajar sin sentir cansancio. El médico que les atendió descubrió que sus hígados habían reaccionado intentando eliminar el modafinilo de sus cuerpos provocándoles las reacciones físicas que indicaron en sus informes. Cada cuerpo, concluían los médicos, reacciona de una manera distinta a un mismo impacto.
Las experiencias de otros estudiantes han sido bien distintas. Una vez que saben cómo deben administrar el uso de esta droga, de repente, todos los efectos secundarios desaparecieron.
En contraposición a los primeros estudios citados en este artículo, el Journal of Clinical Psychopharmacology publicó que los beneficios del modafinilo no son demasiado consistentes como para poder catalogarlo oficialmente como un potenciador mental. A lo que también se sumó la Universidad Católica de Chile donde argumentaron la "insuficiente evidencia de su eficacia". Por último, mucho más agorera se ha mostrado la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) elaborando un listado de posibles efectos secundarios entre los que se encuentran problemas a la hora de respirar; inflamación en cara, boca y garganta; erupciones; fiebre; mareo; dolor de cabeza; problemas estomacales y pérdida de apetito. Además, puede acabar derivando en otros problemas de índole psicológico como los cambios de humor, la sensación de desasosiego, la agresividad, la confusión e, incluso, el desarrollo de ideas suicidas.
El contrapunto a estas dos versiones respecto a la eficacia del modafinilo lo pone John Harris, director del Instituto para la Ciencia, la Innovación y la Ética de la Universidad de Manchester quien, sin negar su capacidad como potenciador cognitivo, no ve en esta sustancia nada que no lo pueda llegar a proporcionar el café o el ejercicio físico: "Si no eras un genio antes, no lo vas a ser después de tomar una píldora. La droga no es capaz de convertir a nadie en Einstein de la noche a la mañana".
Las precauciones son diversas. El modafinilo debe ser tomado con precaucion en pacientes que consumen las siguientes drogas: anticoagulantes ('diluyentes de la sangre') como warfarina (Coumadin); ciertos antidepresivos como amitriptilina, amoxapina, clomipramina (Anafranil), desipramina (Norpramin), doxepina (Sinequan), imipramina (Tofranil), nortriptilina (Aventyl, Pamelor), protriptilina (Vivactil) y trimipramina (Surmontil); ciertos antimicóticos como itraconazol (Sporanox) y ketoconazol (Nizoral); ciclosporina (Neoral, Sandimmune); diazepam (Valium); ciertos medicamentos anticonvulsivos como carbamazepina (Tegretol), fenobarbital y fenitoína (Dilantin); inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO), incluyendo isocarboxazida (Marplan), fenelzina (Nardil), selegilina (Eldepryl, Emsam, Zelapar) y tranilcipromina (Parnate); propranolol (Inderal); inhibidores selectivos de la reabsorción de la serotonina (SSRI) como citalopram (Celexa), escitalopram (Lexapro), fluoxetina (Prozac, Sarafem), fluvoxamina (Luvox), paroxetina (Paxil) y sertralina (Zoloft); rifampina (Rifadin, Rimactane); y triazolam (Halcion).
Son efectos secundarios leves del modafinilo: dolor de cabeza mareo dificultad para dormir o permanecer dormido somnolencia náusea diarrea estreñimiento flatulencia acidez estomacal pérdida del apetito cambios en el sentido del gusto boca seca sed excesiva sangrado nasal bochornos sudoración rigidez muscular o dificultad para moverse dolor de espalda confusión temblor incontrolable de alguna parte del cuerpo ardor, hormigueo o entumecimiento de la piel dificultad para ver o dolor de ojos
Hoy en dia, y merced al acceso a la informacion (o pseudoinformacion) por parte de todos los niveles de la educacion medica, los estudiantes de Medicina, muchas drogas que aumentan el rendimiento cerebral son vendidas como tales, usando tres denominaciones no del todo ciertas: "potenciador cognitivo", "droga inteligente" y "libre de colateralismos".
La cosa no es tan asi.
Este farmaco es usado en Neurologia para combatir a la narcolepsia, una enfermedad que cursa con irrefrenables deseos de dormir por parte de los pacientes que la padecen. Tambien se la usa para tratar los trastornos del sueño asociados a turnos del trabajo. Tambien se usa para prevenir la somnolencia asociada a la apnea del sueño en pacientes utilizando concomitantemente dispositivos de asistencia respiratoria.
El modafinilo actua modificando la concentracion de ciertas sustancias naturales en diferentes lugares del cerebro relacionadas al control de sueño y la vigilia.
Aproximadamente veinte estudios (entre los que destacan los de las prestigiosas Universidades de Oxford y Harvard) califican a esta droga como "de bajo riesgo".
Según este informe, queda certificado que el consumo de modafinilo incrementa la atención y potencia la inteligencia fluida, es decir, la velocidad de procesamiento y la capacidad de adaptación a situaciones nuevas. De ahí que tanto estudiantes como ejecutivos hayan decidido dar una oportunidad a un principio que promete, en condiciones normales y sujetos sin contraindicaciones, ayudar en la decisión y resolución de eventualidades con rapidez.
El Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología valora que nos encontramos ante "el primer ejemplo real de una droga inteligente, lo que genera un debate ético real que hay que enfrentar", poniendo el foco en el nuevo escenario que se estaba abriendo tras su consumo masivo: "Con cualquier método utilizado para mejorar la cognición, las consideraciones morales siempre deben ser tomadas en cuenta".
Más recientemente la Universidad de Oxford en Reino Unido quiso analizar las consecuencias de su consumo a través de un estudio cognitivo del que formarían parte distintos estudiantes de este centro. La atención visual, la memoria espacial, las funciones ejecutivas y la memoria episódica antes y después del consumo de modafinilo se compararon.
Algunos voluntarios, confirmaban tras la primera dosis que se sintieron "más despiertos y menos cansados" de lo habitual y también "menos dispuestos a la frustración". Sin embargo, tras una segunda dosis percibieron una "mayor distracción" prestando una desmesurada "atención a cosas equivocadas" que les distraían de su estudio. La cosa fue a más ylos voluntarios alegaron haber sentido dolor de cabeza, falta de apetito o vigilia. Tras la tercera y última dosis se repitieron estos pasajes tras un día en el que, como parte positiva, aseguraron, no dejaron de trabajar sin sentir cansancio. El médico que les atendió descubrió que sus hígados habían reaccionado intentando eliminar el modafinilo de sus cuerpos provocándoles las reacciones físicas que indicaron en sus informes. Cada cuerpo, concluían los médicos, reacciona de una manera distinta a un mismo impacto.
Las experiencias de otros estudiantes han sido bien distintas. Una vez que saben cómo deben administrar el uso de esta droga, de repente, todos los efectos secundarios desaparecieron.
En contraposición a los primeros estudios citados en este artículo, el Journal of Clinical Psychopharmacology publicó que los beneficios del modafinilo no son demasiado consistentes como para poder catalogarlo oficialmente como un potenciador mental. A lo que también se sumó la Universidad Católica de Chile donde argumentaron la "insuficiente evidencia de su eficacia". Por último, mucho más agorera se ha mostrado la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) elaborando un listado de posibles efectos secundarios entre los que se encuentran problemas a la hora de respirar; inflamación en cara, boca y garganta; erupciones; fiebre; mareo; dolor de cabeza; problemas estomacales y pérdida de apetito. Además, puede acabar derivando en otros problemas de índole psicológico como los cambios de humor, la sensación de desasosiego, la agresividad, la confusión e, incluso, el desarrollo de ideas suicidas.
El contrapunto a estas dos versiones respecto a la eficacia del modafinilo lo pone John Harris, director del Instituto para la Ciencia, la Innovación y la Ética de la Universidad de Manchester quien, sin negar su capacidad como potenciador cognitivo, no ve en esta sustancia nada que no lo pueda llegar a proporcionar el café o el ejercicio físico: "Si no eras un genio antes, no lo vas a ser después de tomar una píldora. La droga no es capaz de convertir a nadie en Einstein de la noche a la mañana".
Las precauciones son diversas. El modafinilo debe ser tomado con precaucion en pacientes que consumen las siguientes drogas: anticoagulantes ('diluyentes de la sangre') como warfarina (Coumadin); ciertos antidepresivos como amitriptilina, amoxapina, clomipramina (Anafranil), desipramina (Norpramin), doxepina (Sinequan), imipramina (Tofranil), nortriptilina (Aventyl, Pamelor), protriptilina (Vivactil) y trimipramina (Surmontil); ciertos antimicóticos como itraconazol (Sporanox) y ketoconazol (Nizoral); ciclosporina (Neoral, Sandimmune); diazepam (Valium); ciertos medicamentos anticonvulsivos como carbamazepina (Tegretol), fenobarbital y fenitoína (Dilantin); inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO), incluyendo isocarboxazida (Marplan), fenelzina (Nardil), selegilina (Eldepryl, Emsam, Zelapar) y tranilcipromina (Parnate); propranolol (Inderal); inhibidores selectivos de la reabsorción de la serotonina (SSRI) como citalopram (Celexa), escitalopram (Lexapro), fluoxetina (Prozac, Sarafem), fluvoxamina (Luvox), paroxetina (Paxil) y sertralina (Zoloft); rifampina (Rifadin, Rimactane); y triazolam (Halcion).
Son efectos secundarios leves del modafinilo: dolor de cabeza mareo dificultad para dormir o permanecer dormido somnolencia náusea diarrea estreñimiento flatulencia acidez estomacal pérdida del apetito cambios en el sentido del gusto boca seca sed excesiva sangrado nasal bochornos sudoración rigidez muscular o dificultad para moverse dolor de espalda confusión temblor incontrolable de alguna parte del cuerpo ardor, hormigueo o entumecimiento de la piel dificultad para ver o dolor de ojos
lunes, 12 de junio de 2017
miércoles, 24 de mayo de 2017
COMO SE COMPORTA EL CEREBRO DEL MENTIROSO?
Engañar, falsificar o en este caso estafar, es un comportamiento complejo, no existe un centro de la mentira sino múltiples áreas cerebrales que interactúan. Cada tipo de mentira requiere su propio conjunto de procesos neuronales.
Tanto Giorgio Ganis y Stephen Kosslyn de la Universidad de Harvard, como el prestigioso investigador Vrij, han constatado que las mentiras requieren de la activación de distintas partes del cerebro y altas dosis de concentración. Mentir y estafar, de hecho, es un proceso muy complicado: la persona tiene que maquinarla, recordar los detalles de la mentira, saber quién está estafando, cómo lo esta estafando, recordar cómo era el engaño, buscarse una nueva identidad y ocultar la suya, no incurrir en errores, estar preparado por si su víctima no muerde el anzuelo etc. Por este motivo se activan el lóbulo frontal, el lóbulo temporal y el sistema límbico y lo hacen en mayor medida que cuando decimos la verdad. Es fácilmente entendible ya que el lóbulo frontal es el responsable de procesos cognitivos complejos que llamamos funciones ejecutivas (elegir, tomar decisiones voluntarias y conscientes, buscar una meta, tener motivación, buscar solución si la meta no se consigue etc). Las principales funciones que residen en el lóbulo temporal tienen que ver con la memoria y el lenguaje. Finalmente el sistema límbico es el centro de los instintos y de las pulsiones: memoria involuntaria, el hambre, la atención, los instintos sexuales, las emociones (por ejemplo placer, miedo, agresividad), la personalidad y la conducta.
Muchos científicos han demostrado el papel esencial que juega una parte del cerebro a la hora de seleccionar lo que esta bien y lo que esta mal. En estudios con mentirosos patológicos, mediante el procedimiento de la resonancia magnética, se ha comprobado que éstos tienen en el lóbulo frontal una reducción de su sustancia gris y un aumento de la sustancia blanca en comparación a los controles normales. La sustancia blanca está compuesta por fibras, serían ‘los cables de la computadora’. La sustancia gris seria como ‘el disco duro’; los mentirosos patológicos estudiados resultaron tener un 22% más de materia blanca. Mas sustancia blanca permite a los mentirosos dominar con maestría el engaño. El hecho de tener mas materia blanca proporcionaria a los mentirosos las herramientas necesarias para dominar el complejo arte del estafa y la mentira.
Justo por lo que estábamos comentando antes, estafar requiere esfuerzo. La toma de decisiones morales se lleva a cabo en la sustancia gris del lóbulo prefrontal. Los mentirosos compulsivos tienen un 14% menos de materia gris, que ayuda a mantener el impulso de estar bajo control, lo que significa que se preocupan menos por los aspectos morales, son menos capaces de procesar este tipo de pensamientos. También hay estudios interesantes que subrayan el papel fundamental de la corteza prefrontal ventromedial y dorsolateral a la hora de hacer juicios morales. Cuando se realiza un juicio que implica un conflicto se activan ambas zonas. En este caso: emgaño y estafo a una persona y le hago daño, pero me llevo dinero. La persona con lesiones en estas zonas manifiestan juicios morales de tipo utilitario y no son capaces de generar una respuesta emocional normal ante un agravio, sino que se fijan solo en el resultado de éste. Conocemos el hecho de que esta región es importante para los juicios morales porque se han analizado pacientes con estas lesiones y experimentan menos emociones sociales, como la compasión, la vergüenza y la culpa, en cambio conservan intacta la inteligencia, el razonamiento lógico y el conocimiento de las normas sociales. Esta falta de empatía lleva a elegir caminos no del todo morales.
En otras entregas les cuento mas acerca del cerebro de los mentirosos... interesante verdad?
martes, 23 de mayo de 2017
CEREBRANDO LA VIDA en Santa Cruz de la Sierra
Gracias Santa Cruz de la Sierra por CEREBRAR LA VIDA...!!! Cuatro charlas que se transformaron en seis y muchisimos nuevos amigos...!!! Nos vemos pronto...!!! #SoyCambaPorEleccion
miércoles, 3 de mayo de 2017
SINESTESIA: CUANDO LAS PALABRAS HUELEN Y LOS COLORES SE OYEN
Esta alteración de la percepción se caracteriza por una comunicación anómala entre diferentes áreas del cerebro
PEDRO GARGANTILLA 30/04/2017
Frank Listz se enfadaba con sus músicos porque tocaban “demasiado rosa” cuando lo que procedía era tocar “un poco más azul”.
Hay personas que oyen colores, ven sonidos, saborean números, huelen palabras o simplemente perciben sensaciones gustativas al tocar un objeto. Estas personas ni se encuentran enfermas ni están bajo los influjos de las drogas, simplemente son sinestésicas.
La sinestesia es una alteración de la percepción que afecta, aproximadamente, al 1% de la población y que se caracteriza por una comunicación anómala entre diferentes áreas del cerebro. Las personas con sinestesia experimentan sensaciones de un determinado sentido (por ejemplo, la vista) cuando se estimula otro (por ejemplo, el gusto). Esta anomalía perceptiva vendría a representar lo que vulgarmente se denomina un “cruce de cables”.
La sinestesia se debe a una alteración en el proceso de maduración cerebral. Al nacer, según algunos científicos, todos somos sinestésicos, porque todas nuestras neuronas están conectadas entre sí. Cuando el cerebro comienza a desarrollarse, los vínculos interneuronales se inhiben y los canales de procesamiento de la información sensorial se van separando poco a poco. Sin embargo, en las personas sinestésicas estas conexiones no se eliminan y su cerebro sigue un desarrollo diferente, pero no patológico.
Los investigadores han descubierto que la génesis de la sinestesia se encuentra en la herencia genética, debido a que existen familias en las que es frecuente. Los genes serían los responsables finales de que el proceso de maduración de la conectividad cerebral sea diferente. Lo que todavía se desconoce es el mecanismo genético común a los diferentes tipos de sinestesia, responsable de que la estimulación de un sentido desencadena una percepción que no le es propia.
El poeta francés Arthur Rimbaud publicó en 1883 un soneto que empezaba con el siguiente verso: “A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales”. Una apología de la forma de sinestesia más frecuente, la llamada grafema-color. Consiste, básicamente, en ver los números y determinadas palabras con un determinado color, con independencia del tono en el que esté impreso. Además de esta forma se calcula que existen otros 80 tipos diferentes.
La segunda variante más frecuente es aquella en la que los sonidos se perciben como colores, es lo que se denomina sinestesia musical. El compositor Frank Liszt sufría este tipo de anomalía, razón por la cual se enfadaba con su orquesta cuando tocaban “demasiado rosa” en aquellos momentos en los que correspondía era tocar “un poco más azul”. Nos podemos imaginar la cara de asombro del resto de los músicos, que no eran sinestésicos, ante tales peticiones.
Otros tipos más raros son las sinestesias palabra-sabor, tiempo-color o la personificación de los grafemas. Es posible que la sinestesia pudiese explicar algunos de los fenómenos descritos como “paranormales”, en donde algunas personas perciben el aura de otras.
A pesar de lo fascinante y desconocido, la sinestesia es una forma diferente de percibir la realidad, no es ni buena ni mala, y responde a un fenómeno de unión de sensaciones. Por este motivo, no debe sorprendernos que exista una estrecha relación entre arte y sinestesia. Las personas con un mayor nivel de percepción tienen potenciada su creatividad, lo cual no implica necesariamente que la producción artística sea de mayor calidad.
Entre los sinestésicos famosos, además de los ya citados, tenemos a Marcel Proust, Charles Baudelaire, Richard Wagner, Wassily Kandinsky o Alexander Scrabin.
Para finalizar, todo aquel que quiera sentirse sinestésico por unos momentos no tiene más que ver el comienzo de la película “Fantasía” de Walt Disney, en donde se recrea una sinestesia musical.
domingo, 30 de abril de 2017
ENTRENAR EL CEREBRO PARA SER FELICES
Por: María Jesús Ribas - EFE Reportajes 09 de abril 2017 ,
¿Se siente mal desde hace un tiempo? ¿Siente con frecuencia ansiedad, tristeza, culpa, rabia o miedo? ¿Está así, sobre todo, a partir de sufrir cambios importantes en su vida? ¿Se nota desbordado por todo y por nada al mismo tiempo?
Pedro Moreno, quien ejerce como psicólogo clínico en el Servicio Murciano de Salud, conoce bien lo que significa sentirse así, no solo por su experiencia profesional sino también personal con el fallecimiento de su madre, por una presunta negligencia médica. El doctor Moreno encontró que la salida de su tormenta emocional no estaba en cerrarse a la vida, sino precisamente en abrirse a ella, aprendiendo a cultivar una actitud amable y compasiva hacia el momento presente y las emociones que lo acompañan, por amenazantes que puedan parecer. Este doctor en psicología ayuda desde entonces a sus pacientes siguiendo este enfoque, en la terapia individual o en los cursos que organiza sobre cómo recuperar el equilibrio emocional. El experto ha escrito el libro ‘Abrirse a la vida’, en el que indica que la felicidad auténtica es el estado de plenitud que surge de calmar y comprender nuestra propia mente y, en la medida en la que estabilizamos esa calma y comprensión mental, a modo de gimnasia mental o ‘neuro-gym’, aprendemos a navegar sobre las dificultades de la vida sin ahogarnos en ellas. “Entonces podemos ser felices en la salud y en la enfermedad, en los momentos duros y en los momentos amables. Esa es la felicidad auténtica, la que no depende de las circunstancias que te toca vivir”, señala Moreno. Según él, las emociones tienen su origen “en la mente, que debemos entrenar para el equilibrio emocional, ya que de otro modo la felicidad auténtica será imposible, porque estaremos en una montaña rusa de emociones, con altibajos continuos, según nos vaya la vida”.
Una de las formas que propone Moreno para entrenar la mente, aprender a estabilizarla y comprender su funcionamiento, y de ese modo conseguir que las emociones se canalicen por sí mismas, consiste en practicar una serie de ejercicios prácticos, de los que aporta algunos ejemplos.
Según explica Moreno, para hacer este ejercicio denominado ‘diario emocional’ tan solo hay que anotar en un cuaderno lo que nos ocurre cuando nos encontramos mal –no importa por el motivo que sea– respondiendo a estas preguntas:
Situación: ¿Dónde estabas, con quién, que hacías y qué estaba pasando justo antes de sentirte mal?
Pensamientos: ¿Qué pensamientos han venido a tu mente después de lo que ha pasado? ¿Te venía alguna imagen mental? ¿Te reprochabas algo? ¿Pensabas que algo podía ir mal?
Emociones: ¿Te sentías triste, nervioso, con miedo, enfadado, culpable? ¿Te asustaba alguna sensación de tu cuerpo? ¿Te imaginabas algo que te hacía sentir aún peor?
Mi reacción a la experiencia: ¿Intentabas bloquear, suprimir o modificar de alguna forma lo que sentías o pensabas en ese momento?
“Este ejercicio es fundamental para conocernos mejor a nosotros mismos y tener una posibilidad de modificar cosas importantes de nuestra forma de hacer frente a los momentos difíciles”, enfatiza el doctor Moreno.
Pedro Moreno recomienda –si no hay un problema de salud que lo impida– caminar 30 minutos diarios para desconectarnos de las rutinas emocionales que tenemos, aunque “si queremos que este ejercicio nos regenere emocionalmente, no vale salir a caminar de cualquier manera”, aclara. Moreno aconseja salir a pasear por algún parque o jardín lo suficientemente grande y aislado como para desconectarnos del ajetreo de la ciudad, inmersos en la naturaleza y dejando atrás las preocupaciones y tareas pendientes. Para dar este ‘paseo del abuelo’, Moreno recomienda:
- Poner la alarma para que suene al cabo de 30 minutos y no volver a mirar el reloj.
- Permitir que nuestro cuerpo marque el ritmo de la marcha.
- Dejar fuera todo lo que no sea el contacto con la naturaleza.
- Poner atención en lo que hacemos a cada momento, paso a paso.
- Notar las sensaciones corporales: cada pisada, los sonidos que nos rodean, los colores y formas de los árboles, así como los olores.
- Volver a dirigir nuestra atención a lo que vemos, oímos, olemos y al contacto con el entorno, si nuestra mente vuelve a inquietarse.
Según Moreno, la importancia de estos ejercicios, que son el principio del programa de entrenamiento mental básico de ocho semanas explicado en su libro ‘Abrirse a la vida’, “es difícil de explicar con palabras, y se puede pensar que son tan simples que no merecen la pena ponerlos en práctica, pero realmente funcionan y su único secreto es precisamente ¡practicarlos!”.
“Los ejercicios del programa entrenan diferentes aspectos de la consciencia y del enfoque de la mente que están directamente relacionados con la gestión de las emociones de forma saludable”, señala. “Dichos ejercicios van variando cada semana, duran desde unos pocos minutos –a veces, solo un minuto o 30 segundos– hasta unos 10 o 15 minutos, y están pensados para que se puedan realizar en nuestras vidas cotidianas, por complicadas que sean”, explica Moreno. Este experto recomienda practicar cada día los ejercicios que corresponden a cada semana de entrenamiento, “pero si algún día estamos perezosos o no nos encontramos en condiciones de realizarlos, se puede saltar ese día y continuar con el programa al día siguiente”. Moreno recomienda realizar la mayoría de los ejercicios de su programa, “ya que se exploran diferentes aspectos del entrenamiento de nuestra mente para el cultivo del equilibrio emocional y la felicidad”.
“No obstante, algunos de los ejercicios son opcionales y están indicados para determinadas situaciones personales”, apunta. “Por ejemplo, algunos ejercicios se relacionan con el trabajo de los sentimientos de culpa o el perdón de personas que nos han dañado y, lógicamente, son para que los realicen aquellas personas que estén pasando por dificultades relacionadas con la culpa o el enfado”, concluye el doctor Pedro Moreno.
El psicólogo Pedro Moreno recomienda agradecer cada día todas aquellas cosas que si no las tuviéramos, harían que nuestra vida fuera peor. “Podemos dar las gracias cada día por muchas más cosas de las que nos imaginamos, aunque lo típico es que las demos por merecidas, sin más, y no les demos valor, y muchas veces solo las reconocemos cuando ya no están”. Moreno expone algunos ejemplos cotidianos de cosas muy valiosas que se pueden agradecer cada día:
Agua para beber y asearse.
Comida.
Dedos en las manos.
Piernas para caminar.
Brazos para abrazar.
Ojos en la cara para ver las cosas bonitas alrededor.
Oídos para escuchar música.
Música para escucharla.
Pulmones para respirar.
Aire para seguir vivo.
Corazón para llevar oxígeno al cuerpo.
Un cerebro sano.
La capacidad de leer.
Inteligencia para buscar la felicidad.
MARÍA JESÚS RIBAS EFE / REPORTAJES
¿Se siente mal desde hace un tiempo? ¿Siente con frecuencia ansiedad, tristeza, culpa, rabia o miedo? ¿Está así, sobre todo, a partir de sufrir cambios importantes en su vida? ¿Se nota desbordado por todo y por nada al mismo tiempo?
Pedro Moreno, quien ejerce como psicólogo clínico en el Servicio Murciano de Salud, conoce bien lo que significa sentirse así, no solo por su experiencia profesional sino también personal con el fallecimiento de su madre, por una presunta negligencia médica. El doctor Moreno encontró que la salida de su tormenta emocional no estaba en cerrarse a la vida, sino precisamente en abrirse a ella, aprendiendo a cultivar una actitud amable y compasiva hacia el momento presente y las emociones que lo acompañan, por amenazantes que puedan parecer. Este doctor en psicología ayuda desde entonces a sus pacientes siguiendo este enfoque, en la terapia individual o en los cursos que organiza sobre cómo recuperar el equilibrio emocional. El experto ha escrito el libro ‘Abrirse a la vida’, en el que indica que la felicidad auténtica es el estado de plenitud que surge de calmar y comprender nuestra propia mente y, en la medida en la que estabilizamos esa calma y comprensión mental, a modo de gimnasia mental o ‘neuro-gym’, aprendemos a navegar sobre las dificultades de la vida sin ahogarnos en ellas. “Entonces podemos ser felices en la salud y en la enfermedad, en los momentos duros y en los momentos amables. Esa es la felicidad auténtica, la que no depende de las circunstancias que te toca vivir”, señala Moreno. Según él, las emociones tienen su origen “en la mente, que debemos entrenar para el equilibrio emocional, ya que de otro modo la felicidad auténtica será imposible, porque estaremos en una montaña rusa de emociones, con altibajos continuos, según nos vaya la vida”.
Una de las formas que propone Moreno para entrenar la mente, aprender a estabilizarla y comprender su funcionamiento, y de ese modo conseguir que las emociones se canalicen por sí mismas, consiste en practicar una serie de ejercicios prácticos, de los que aporta algunos ejemplos.
Según explica Moreno, para hacer este ejercicio denominado ‘diario emocional’ tan solo hay que anotar en un cuaderno lo que nos ocurre cuando nos encontramos mal –no importa por el motivo que sea– respondiendo a estas preguntas:
Situación: ¿Dónde estabas, con quién, que hacías y qué estaba pasando justo antes de sentirte mal?
Pensamientos: ¿Qué pensamientos han venido a tu mente después de lo que ha pasado? ¿Te venía alguna imagen mental? ¿Te reprochabas algo? ¿Pensabas que algo podía ir mal?
Emociones: ¿Te sentías triste, nervioso, con miedo, enfadado, culpable? ¿Te asustaba alguna sensación de tu cuerpo? ¿Te imaginabas algo que te hacía sentir aún peor?
Mi reacción a la experiencia: ¿Intentabas bloquear, suprimir o modificar de alguna forma lo que sentías o pensabas en ese momento?
“Este ejercicio es fundamental para conocernos mejor a nosotros mismos y tener una posibilidad de modificar cosas importantes de nuestra forma de hacer frente a los momentos difíciles”, enfatiza el doctor Moreno.
Pedro Moreno recomienda –si no hay un problema de salud que lo impida– caminar 30 minutos diarios para desconectarnos de las rutinas emocionales que tenemos, aunque “si queremos que este ejercicio nos regenere emocionalmente, no vale salir a caminar de cualquier manera”, aclara. Moreno aconseja salir a pasear por algún parque o jardín lo suficientemente grande y aislado como para desconectarnos del ajetreo de la ciudad, inmersos en la naturaleza y dejando atrás las preocupaciones y tareas pendientes. Para dar este ‘paseo del abuelo’, Moreno recomienda:
- Poner la alarma para que suene al cabo de 30 minutos y no volver a mirar el reloj.
- Permitir que nuestro cuerpo marque el ritmo de la marcha.
- Dejar fuera todo lo que no sea el contacto con la naturaleza.
- Poner atención en lo que hacemos a cada momento, paso a paso.
- Notar las sensaciones corporales: cada pisada, los sonidos que nos rodean, los colores y formas de los árboles, así como los olores.
- Volver a dirigir nuestra atención a lo que vemos, oímos, olemos y al contacto con el entorno, si nuestra mente vuelve a inquietarse.
Según Moreno, la importancia de estos ejercicios, que son el principio del programa de entrenamiento mental básico de ocho semanas explicado en su libro ‘Abrirse a la vida’, “es difícil de explicar con palabras, y se puede pensar que son tan simples que no merecen la pena ponerlos en práctica, pero realmente funcionan y su único secreto es precisamente ¡practicarlos!”.
“Los ejercicios del programa entrenan diferentes aspectos de la consciencia y del enfoque de la mente que están directamente relacionados con la gestión de las emociones de forma saludable”, señala. “Dichos ejercicios van variando cada semana, duran desde unos pocos minutos –a veces, solo un minuto o 30 segundos– hasta unos 10 o 15 minutos, y están pensados para que se puedan realizar en nuestras vidas cotidianas, por complicadas que sean”, explica Moreno. Este experto recomienda practicar cada día los ejercicios que corresponden a cada semana de entrenamiento, “pero si algún día estamos perezosos o no nos encontramos en condiciones de realizarlos, se puede saltar ese día y continuar con el programa al día siguiente”. Moreno recomienda realizar la mayoría de los ejercicios de su programa, “ya que se exploran diferentes aspectos del entrenamiento de nuestra mente para el cultivo del equilibrio emocional y la felicidad”.
“No obstante, algunos de los ejercicios son opcionales y están indicados para determinadas situaciones personales”, apunta. “Por ejemplo, algunos ejercicios se relacionan con el trabajo de los sentimientos de culpa o el perdón de personas que nos han dañado y, lógicamente, son para que los realicen aquellas personas que estén pasando por dificultades relacionadas con la culpa o el enfado”, concluye el doctor Pedro Moreno.
El psicólogo Pedro Moreno recomienda agradecer cada día todas aquellas cosas que si no las tuviéramos, harían que nuestra vida fuera peor. “Podemos dar las gracias cada día por muchas más cosas de las que nos imaginamos, aunque lo típico es que las demos por merecidas, sin más, y no les demos valor, y muchas veces solo las reconocemos cuando ya no están”. Moreno expone algunos ejemplos cotidianos de cosas muy valiosas que se pueden agradecer cada día:
Agua para beber y asearse.
Comida.
Dedos en las manos.
Piernas para caminar.
Brazos para abrazar.
Ojos en la cara para ver las cosas bonitas alrededor.
Oídos para escuchar música.
Música para escucharla.
Pulmones para respirar.
Aire para seguir vivo.
Corazón para llevar oxígeno al cuerpo.
Un cerebro sano.
La capacidad de leer.
Inteligencia para buscar la felicidad.
MARÍA JESÚS RIBAS EFE / REPORTAJES
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